“Si hubiera que destacar una cualidad de Pilar Jurado (Madrid, 1968) sería su facilidad para sonreír –además de su excelencia como compositora y cantante de ópera, claro–. La autora se ha convertido en la primera mujer que sube al escenario madrileño un título lírico del que es responsable tanto del libreto como de la música y, como ella misma señala, se encuentra “en una burbuja de afecto desmesurado”. En La página en blanco, Jurado afronta la crisis de valores que sufre el ser humano en la sociedad actual pero desde una mirada romántica y con un final que permite vislumbrar la salvación.
Noelia Hermida
—¿Cómo se siente tras el estreno de La página en blanco?
—Alucinada con la situación, con el interés que ha despertado la ópera, ilusionada con el excelente trabajo que ha hecho todo el equipo y el Teatro Real y con el enorme cariño que han puesto todos en este proyecto… Estoy llena de mucho amor colectivo (risas), y eso es lo más gratificante en un proceso como es la creación de una ópera.
—¿Ha tenido tiempo para sentarse y pensar en lo que ha conseguido?
—¡No!, ni lo he tenido, ni lo quiero tener (risas). Quiero ser absolutamente inconsciente de eso. Sé que es un momento histórico pero lo estoy viviendo con mucha naturalidad.
—¿Qué se puede leer en su ‘página en blanco’?
—Cada uno puede hacer su propia lectura y ver la mía. Creo que, al final, todos somos una página en blanco; todos creemos controlar nuestra vida, pero no es así; la controlamos hasta cierto punto, pero, si impulsamos nuestros sueños, se cumplirán. Apuesto por el ser humano por encima de todo.
* * *
“A juzgar por los aplausos generalizados, entreverados de “bravos” pero también de algún abucheo, la caligrafía empleada para la “materialización” de la realidad ha logrado conectar con el público que asistía al histórico estreno”.
A propósito del artículo de opinión de Paco Roa sobre Miguel Fleta…, una grabación del artista aragonés que aún no tenemos en casa, más una versión de Alfredo Kraus de la misma romanza. Dos grandes, cada cual en su época y estilo, y por motivos diferentes.
No proponemos comparar, sólo escuchar. Que cada cual manifieste su opinión si lo considera oportuno. Como siempre…
Guillermo Orozco suma los éxitos logrados en el registro de tenor a los que está ya conquistando en su nueva etapa en la cuerda de barítono.
“La Semana de la Zarzuela echó el telón con la puesta en escena de su joya más preciada La rosa del azafrán, que contó con el estreno en el papel de ‘Juan Pedro’ del ahora barítono Guillermo Orozco con una fantástica actuación. (…) En el segundo pase, destacó el debut del hasta ahora tenor Guillermo Orozco como barítono, interpretando magistralmente el papel de ‘Juan Pedro’ en su nuevo registro de voz”.
“El ahora barítono Guillermo Orozco y la soprano María de Félix protagonizaron en enero un concierto de zarzuela en Beirut. En el evento, organizado por la Orquesta Filarmónica de Líbano, la Fundación Guerrero y la embajada española, se escucharon fragmentos de La Revoltosa, La del soto del parral y Luisa Fernanda, entre otros, bajo la dirección de Harout Fazlian” (Ópera Actual).
Raquel Meller. Fotografía publicada en la revista 'Nuevo Mundo', Madrid, el 10 de agosto de 1928.
Soy antitaurina. Viene a cuento porque para mí es una declaración de principios. La denominada “fiesta nacional” me parece una vergüenza nacional. La tortura no es arte ni es cultura. Pero es mi opinión y no pretendo generar ningún debate sobre cuestión tan alejada de la lírica (aun a pesar de Carmen y Escamillo).
El relicario es una historia de amor y de muerte (como la de Carmen). ¿Quién no ha escuchado alguna vez lo de pisa, morena/ pisa con garbo…? Esta canción, tan torera ella, es del compositor almeriense José Padilla; la letra, de Armando Oliveros y José María Castellví.
La Meller la creó (no la estrenó, sí realizó su particular creación), la Supervía la bordó y… no faltó quien la dejó poco menos que irreconocible. En fin. Todas las canciones tienen su aquél, y alguna hasta su ahimè.
"El insigne Titta Ruffo en la Plaza de las Arenas, en el momento en que ‘Gallito’ le brindó un toro en la corrida del domingo del mes corriente” ('La actualidad en Barcelona', 'Mundo gráfico', 26 de marzo de 1913).
“El Relicario fue dado a conocer en España por la tonadillera Mary Focela, pero fue Raquel Meller quien popularizó la canción, consiguiendo que media España silbara su música y la otra media cantara su letra, de la que son autores Castellví y Oliveros”. [Anecdotario histórico español]
«La Mary Focela era una cupletista de segunda fila en el oficio. Había estrenado, sin éxito, El Relicario, que luego contribuiría a la fama de la Raquel Meller. “Años después –escribe el historiador del cuplé– vi a Mary Focela en el camarín de Raquel, vistiéndola. Ironías de la vida y de la suerte…”». [Cambó: 1876-1947]
Entrevista a Armando Oliveros (autor, junto a José María Castellví, de la letra de El relicario) publicada en La Vanguardia, el 17 de octubre de 1956
Mano a mano
Armando Oliveros
“Noticias de Norteamérica dan cuento de que en la propaganda del partido republicano, como música de fondo, suenan los compases españolísimos de El relicario. ¡Quién iba a decir que volvería a la actualidad el famoso cuplé de Oliveros, Castellví y maestro Padilla, tan lejos! Hagamos historia.
—¿Cómo fue –pregunto a Armando Oliveros?
—En el año 1914. Vino Mary Focela a vernos a Castellví y a mí, y nos pidió un cuplé para presentarse en Barcelona, y nos pusimos a trabajar a ver qué se nos ocurría.
–¿En qué pensaron?
—En la Fiesta de las Bellotas, que se celebraba en El Pardo por San Eugenio.
—¿Qué tenía que ver todo eso con la Focela?
—Queríamos evitar que se pareciera a lo que desfilaba por los escenarios, pero nos pusimos a trabajar sin darle ninguna importancia.
—¿Qué es lo primero que salió?
–”El día de San Eugenio, yendo al (sic) Pardo lo conocí. Era el torero de más tronío, el más castizo de ‘to’ Madrid”; después el estribillo: “Pisa morena, pisa con garbo…”
—¿Cuándo lo conoce Padilla?
–Con la primera estrofa y el estribillo vamos a casa de Padilla, que tenía una academia de cante en la calle del Doctor Dou. Lo leyó, se sentó al piano y dijo improvisando: “Esto podría ser una cosa así”, y salió inmediatamente. Por la noche Padilla lo llevó al Edén y se lo dio a la orquesta Planas para que lo tocara, y la gente aplaudió sin saber de lo que se trataba y ya sonó bien.
—¿Ya estaba lanzado?
—No; lo de aquella noche en el Edén fue una especie de ensayo; debíamos terminar la letra, que nos costó dar con la segunda estrofa: “Un lunes abrileño, él toreaba y a verle fui”. A los quince días ya estaba a punto y se lo estrenó la Facela en el Arnau.
—¿Éxito?
—Se aplaudió, pero no pasó nada.
—¿Cuántos días lo cantó?
—Un mes todos los días. Al mismo tiempo Padilla se lo dio a Blanquita Suárez, que lo llevó al Romea de Madrid y el cuplé siguió su curso sin ser nada extraordinario. Lo cantaron otras, porque en aquellos tiempos había tantas cupletistas como ahora novilleros.
—¿Cuándo empieza a armar ruido?
—Pasado yo un año de su estreno, Raquel Meller lo estrena en París, pero antes lo hizo en disco.
—¿A qué atribuye el éxito de Raquel?
—A que Raquel, la segunda estrofa, en lugar de cantarla, la recita sobre la música, como debe ser. Y a partir de ella se ha cantado por todo el mundo y por todas las canzonetistas.
El país de Gales (parte de Gran Bretaña junto a Inglaterra y Escocia) ha dado al mundo un gran número de artistas líricos que han alcanzado prestigio internacional. Entre ellos, el tenor Stuart Burrows, el barítono Geraint Evans, la soprano Gwyneth Jones, el bajo Robert Lloyd y el barítono Bryn Terfel. Pero, sin duda, un lugar muy especial entre ellos es el que logró la recientemente fallecida soprano Margaret Price.
Margaret Pricenació el 13 de abril de 1941 en Blackmood, Monmouthshire (Gales). Como toda familia galesa, la música formó parte importante de su infancia, pero nunca pensó en ella como una carrera, ya que su ambición era ser una profesora de biología.
Sin embargo, a los quince años de edad y por consejo de su profesor de música, decidió participar en un concurso para voces jóvenes ganando una beca para estudiar en la Trinity College of Music de Londres.
En un principio fue clasificada como mezzosoprano y como tal formó parte del célebre coro de los Ambrosian Singers. Su debut en la ópera tuvo lugar en 1962 en la Welsh National Opera, en el rol de Cherubino de Las bodas de Fígaro. Y fue este mismo personaje el que la llevó a la escena internacional, cuando en junio de 1963 tuvo que reemplazar a Teresa Berganza en el Royal Opera House Covent Garden de Londres. El reparto incluyó a Geraint Evans, Tito Gobbi, Ilva Ligabue y Mirella Freni, dirigiendo Georg Solti.
El director James Lockhart la convenció de que debía cambiar su tesitura a la de soprano lírica y fue como tal que logró un prestigio indiscutido, principalmente, como soprano mozartiana.
Además del Covent Garden, donde cantó en numerosas temporadas, también lo hizo en 1967 para la English Opera Group, cantando el rol de Titania en A Midsummer Night’s Dream de Britten y Acis y Galatea, de Haendel. Fue llamada al Festival de Glyndebourne en 1968, y posteriormente en 1971 y 1972, logrando un gran éxito como Constanza en El rapto del serrallo y Così fan tutte, ambas de Mozart.