
Entrevista a Berganza, presidenta del Jurado del Concurso Internacional de Canto Julián Gayarre, que ayer, 10 de septiembre, comenzó su XIII edición, “con 48 jóvenes promesas de la lírica con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años”.
—¿Ya tiene sus favoritos en este certamen?
—No, porque no sé cómo van a cantar. He oído todas las voces en cedé, unas 80, pero para mí eso no tiene ningún interés, porque hacen muchas trampas en los discos. La voz te tiene que llegar directamente al oído y al alma, la belleza está en el directo.
—¿Qué opina de la trayectoria del concurso?
—Está en un momento muy importante, y además hablo de él por todas partes.
—¿Ejerce como embajadora?
—Sí, y han venido unos diez cantantes que conozco de concursos o de alguna clase magistral que he dado. Creo que el reglamento es muy interesante y muy justo. Está muy bien porque hay que pensar que estas criaturas que trabajan tanto y tienen tanta ilusión tienen que perfeccionarse más en todo. Sólo me he presentado a un concurso en mi vida, fue con Alfredo Kraus en Ginebra y no nos dieron el primer premio. Yo tenía 21 añitos, Alfredo era más mayor y se enfadó bastante… Sin embargo tuvimos un éxito enorme y no nos dimos a conocer por el concurso. Por eso trato de atraer al jurado a gente importante para dar el empujón a los jóvenes y que hablen de ellos. Pero sin que pierdan la cabeza, porque la están perdiendo tanto con los repertorios…
—¿Y eso?
—Porque no sólo estamos en una crisis monetaria, también es cultural. A lo mejor sale una soprano lírica que interesa a un director de teatro pero la pone como soprano dramática, y en dos años se queda sin voz. Si ellos no tienen la cabeza en su sitio y dicen “Esto no lo acepto” pueden perder las voces.

La mezzosoprano 


