Un post pendiente hace tiempo de llevar a portada.
Decía Nicolás Camilo sobre esta grabación (gentileza suya, por cierto):
“Por su frescura me parece una delicia… pero me reservo el comentario final… Para muchos Schipa es insuperable en el rol… Para mí lo es Nicola Monti… cosa de gustos, pues me alegra que haya más, mucho más que una versión donde elegir… Y siempre el primer lugar puede ser compartido”.
Hace casi cincuenta años, en larevistaCarteles (a la derecha, portada del 31 de agosto de 1947), fue publicada una entrevista con el autor de la música de tan popularísima canción.
¿Quién fue la musa que le inspiró Quiéreme mucho?, le preguntan. Y uno empieza a imaginarse a una mujer muy guapa a la que quiso… mucho.
—Déjeme usted recordar… [...]. Fue en el año 1915. Estaba la primera guerra mundial en todo su apogeo y Cuba cumplió su misión de país beligerante, haciéndonos la vida muy amarga, a fuerza de no tener azúcar, ya que toda se la vendían a los Estados Unidos y dictando la Ley de Servicio Militar Obligatorio para todos los cubanos solteros, muchos de los cuales cambiaron inmediatamente de ciudadanía y de estado civil casándose también muy inmediatamente. Con ese motivo, Agustín Rodríguez, que actuaba en esa época con su compañía de zarzuelas cubanas en el teatro Martí, le encomendó al notable sainetero cubano Miguel de Luis, una obra que llevara por título El Servicio Militar Obligatorio para ser estrenada por dicha compañía. [...] Miguel de Luis [...] recibió un anticipo pero no hizo la obra.
Entonces, Agustín, que era un verdadero amigo de sus amigos, escribió la obra en una noche; en un mediodía le hice la música. La segunda parte de la canción Quiéreme mucho figuraba como el final del dúo de amor de aquella obra. Así nació esta canción.
Más tarde, a mi regreso de México, en 1917, necesité dinero, le hice la primera parte, y así quedó en definitiva hecha esta canción que ya pertenece al alma de diversos pueblos y continentes.
—¿Mi musa? Sobre los motivos o quién la inspiró se han tejido diversas leyendas. Pero la verdad es sólo una. Mi musa, bien conocida de todos los artistas, estaba muy desnutrida: fue la pobreza.
Fue a conciencia pura que perdí tu amor, nada más que por salvarte. Hoy me odiás y yo, feliz, me arrincono pa’ llorarte.
El recuerdo que tendrás de mí será horroroso; me verás siempre golpeándote como un malva’o. Y si supieras bien qué generoso fue que pagase así tu buen amor.
Victoria Kraus: “He escuchado esta canción maravillosa por dos maravillosos: Franco Corelli y Tito Schipa. La prodigiosa voz de Corelli y la dulzura y musicalidad de Schipa! No se puede elegir!”.