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‘Eri tu’, por Vicente Sardinero

Miércoles, junio 2nd, 2010

  • Di Provenza, il mar, il suol (más los ‘¡bravo!’ y el torrente de aplausos).
  • Gran Teatro del Liceo, 1973.
  • **

  • Vicente Sardinero (1937-2002): Alzati… Eri tu, recitativo y aria de Renato del Tercer Acto, Escena I, de Un ballo in maschera, Verdi.
  • [* Vídeo, el de Eri tu, que se fue para algún día de estos regresar;-)]

    (Gracias, Enrique, Antonio)

  • Entrevista a Sardinero. Desconozco la fecha exacta en que fue publicada, pero sus palabras, cómo no, aún tienen vigencia.
  • Por Xavier Nicolás
  • Vicente Sardinero_—Si mal no recuerdo, usted debutó en el Liceo allá por los 60…
    —Sí, si mal no recuerdo fue en 1964, debuté con dos personajes, uno del Rigoletto y otro de Carmen. Sí, creo que fue en 1964.

    —¿ Y ha cambiado mucho el Liceo desde entonces?
    —Bueno, en algunas cosas no ha cambiado nada, pero en otras, desde luego muchísimo. Yo puedo decir que casi he nacido allí, o me he criado allí. Y además tuve la suerte de que hubiera a su frente un gran empresario que estimaba mucho a los cantantes nacionales…

    —Supongo que se refiere a Juan Antonio Pamias…
    —Efectivamente, Pamias. El ambiente del Liceo era como nuestra casa. Entrábamos allí sin pedir permiso a nadie, podías ir y venir, hacer una llamada telefónica sin que te preguntasen nada, era otro ambiente. Recuerdo un día que bajaba por las escaleras interiores y Pamias desde arriba me gritó. “¡Sardinero! ¡Tú y yo nunca vamos a tener problemas!”.  Y me mandaba a ver al contable, pues a lo mejor había quedado algo a deber a cuenta, y con un apretón de manos y un “la semana que viene”, se arreglaba todo. Me acuerdo de algo que no se me olvidará nunca: Iba yo andando por entre los pasillos del Liceo, cuando me dijo de lejos: “Sardinero, recuerda una cosa, ¡mientras yo esté aquí, tú siempre serás el Marcello de nuestras Bohèmes!”.

    —Era algo quizás más personal, más familiar…
    —Exacto, Pamias te llamaba al despacho y te hablaba de mil cosas, no sólo de canto o música, y después te explicaba cómo sería la próxima temporada y te acababa diciendo: “Vaya a ver al Sr. Tal que le arreglará el tema del contrato”. Son recuerdos muy bonitos de aquella época.

    —Eran aquellas épocas en que incluso se cantaba a veces gratis o bajo presupuesto, ¿no?
    —Sí, algunas veces el contable te explicaba que se iban a atrasar en el pago, o que aquel mes habría que esperar un poco, etc. Y tú lo dabas como una cosa comprensiva y natural, porque aquello formaba también parte de tu vida. Y además hay que tener en cuenta que con Pamias han cantado los más grandes en el Liceo: la Scotto, Bergonzi, la Tebaldi, Di Stefano… Y no sólo una vez, sino que repetían las ocasiones. Tengo muy gratos recuerdos de Pamias.

    Vicente Sardinero—Era también la época de Mestres Cabanes. Ya aquellos decorados están en el olvido, ¿qué opina de las nuevas corrientes modernistas de los escenógrafos de ahora?
    —Bueno, la ópera es la ópera, pero creo que ante todo está detrás el autor, el compositor, y se le ha de respetar siempre. Y por eso cuando veo a estos escenógrafos de ahora que van cambiando los decorados a su manera, y las épocas de tiempo, pienso que lo hacen de una manera equivocada. Por ejemplo, yo he cantado Bohèmes sin muebles en el escenario y no me ha gustado, pues para algo Puccini especificó con detalle cómo debía estar amueblada aquella buhardilla. Creo que es un error por parte de los escenógrafos, no se puede cambiar lo que el autor dijo. En el caso de La Bohème, ya sabemos que la buhardilla era de unos artistas pobres, pero tampoco tanto que no tuvieran un triste mueble…

    —Sí, desde luego. Y esto de los escenógrafos modernos, ¿no es en realidad un reflejo directo de lo que está pasando con el arte en general en este siglo XX?
    —Sí, yo podría hablarle de muchos ejemplos sobre este tema. Pero el núcleo de la cuestión está en que en el mundo del Arte, hoy en día ya no se cree en lo que se está haciendo, en lo que se está creando. Hoy en el Arte sólo se trabaja desde un punto de vista materialista. Y de esta manera el público no llega a conectar con lo que hoy en día se hace o se transforma. En mi época, la gente cantaba por el gusto a cantar, había realmente algo de sentimiento, hoy en día sólo se persigue el dinero que eso reporta. Y esto me resulta desagradable y triste a la vez.

    * * *

  • Sardinero: romanza de L’Avi (el Abuelo) Castellet, Cançó d’amor i de guerra, Rafael Martínez Valls.
  • (Gracias, Enrique)