Archive for the ‘Don Pasquale’ Category

Juan Oncina (1921-2009)

Miércoles, enero 6th, 2010

Juan Oncina

En mayo de 2004, tuve la fortuna de entrevistar al tenor catalán Juan Oncina. Lo recuerdo con un cariño especial. Alto, elegante, aún muy atractivo. Sencillo, cordial, sumamente atento; todo un caballero.  De los que ya no quedan. O de los que ya quedan muy pocos, recuerdo que pensé mientras bajaba las escaleras de su casa aquella mañana de mayo y le daba al play, no fuera que la grabadora me hubiera hecho una pirula (no me ha pasado nunca, pero a veces la cinta se queda en blanco).


[Oncina: Com’è gentil]

Por aquel entonces,  hacía ya más de dos años que su esposa, la soprano Tatiana Menotti, se había ido para siempre.

¿Para siempre? Yo la sentí a su lado, y no sólo porque en su casa, donde ambos habían sido sin duda muy felices, rebosara de fotografías y recuerdos de Tatiana; de Tatiana y Juan, de Juan y Tatiana. Sobre el impresionante piano de cola, en la sala de estar, en la salita, en el pasillo…; por todos los rincones de su casa de Barcelona.

Cuando hablaba de ella, se le iluminaban los ojos y, a mí me lo pareció, se le velaba ligeramente la voz. No pronunció la palabra ‘ausencia’; no dijo en ningún momento cuánto la extraño, cuánto la amé, cuánto la quiero, pero no había que ser muy hábil para darse cuenta de que le dolía tanto que ella ya no estuviera físicamente junto a él que todo lo demás importaba apenas nada.

El pasado 29 de diciembre falleció Juan Oncina. A los 88 años de edad. Descanse en paz.  Allá donde esté,  estoy segura de que se sentirá feliz de reencontrarse con Tatiana, a quien tanto amó y con quien tanto quería.

Subo a portada lo más completo que existe ahora mismo en la Red sobre la vida y carrera artística de Juan Oncina (gracias, Salvador).  ¿Salió en la prensa la noticia de su fallecimiento? No veo nada. Claro que no sé de qué me extraño.

Cuando nos despedimos, Juan Oncina me regaló un CD con grabaciones suyas, de su archivo personal. Llevo ni sé las horas intentando subir alguna de ellas, pero, no sé por qué razón, no lo consigo. Las meigas:-( Otro día será. Junto con la entrevista.

Hasta siempre, Juan.
nota

  • En recuerdo de Juan Oncina (semblanza y audiciones del tenor)
  • [Virginia Zeani, Juan Oncina, en La viuda alegre, Franz Lehár. RAI, 1963]

  • liricahispana.com
  • Juan Oncina Espí nació en el célebre Paralelo de Barcelona, donde se crió. Era hijo de Rafael Oncina, natural de Elche y con buena voz de barítono, pero cuando le dijo Chapí los sacrificios que debía hacer para ser cantante dijo que para su tía, que él quería vivir. Su madre, Consuelo Espí, era de Jijona, trabajadora como ella sola y apoyo de Rafael en cuantos negocios se metía. Era el menor de cuatro hermanos, Camelia, Rafaela, Pepita y Juan. Otro hermano, Rafael, había muerto a los siete años, dos antes de que Juan naciera.

    Los últimos negocios de su padre en Barcelona fueron ‘Le Petit Noé’, un restaurante, y una taberna en el puerto. Antes tuvo otro bar-restaurante y, al llegar a Barcelona, una barbería, ya que el oficio con el que llegó fue el de barbero.

    En este ambiente se crió Juan con su mala salud a cuestas. Todos los años cogía unas pulmonías que hacían temblar a la familia hasta que, por consejo del médico, su padre decidió cambiar de aires y se fue a Orán con toda la familia exceptuando a Rafaela, que ya se había casado.

    Juan tenía entonces nueve años e inauguró su estancia en Orán con un paludismo que lo tuvo a punto de morir pero el tratamiento de quinina y baños de mar lo dejó inmunizado para el resto de su vida. En Orán vivían todos los hermanos de su padre por lo que, una vez pasado el paludismo, pudo llevar una vida familiar activa rodeado de sus padres, hermanos, tíos y primos.

    Se abrió un nuevo ‘Petit Noé’ que atendían la madre con las hijas y un barbería que atendía el padre ayudado por Juan cuando sus deberes escolares se lo permitían.

    Poco a poco, conforme crecía, fue definiendo sus aficiones: el remo y cantar. Acompañándose con la guitarra hacía las delicias de las reuniones en las que a las chicas se le caía la baba. Todos los veranos ganaba el concurso de canción melódica.

    También, mientras fregaba los platos del restaurante ayudando a sus hermanas, escuchaba por radio las retransmisiones de ópera que se daban desde La Scala. Sus ídolos eran Beniamino Gigli, Tito Schipa y Feruccio Tagliavini. De todas formas, no había pasado por mi mente dedicarme a la música.

    A los 17 años, como dos chicas que les gustaban a su amigo Juanito Sola y a él habían tenido la ocurrencia de matricularse en el Conservatorio, allá fueron los dos Juanes. A Sola no lo admitieron y a Oncina sí. La responsable del área de canto del Conservatorio era la gloria de la ópera francesa Jeanne Camprodon, nacida en Orán y cuñada del Prefecto, que le acogió en sus clases.

    Cuando le dijo que podría cantar como Gigli o Schipa ya no hubo sacrificio que no fuera capaz de hacer. Su ilusión fue ser cantante a pesar de que su padre, acostumbrado a su propia voz de barítono, al oír la de tenor ligero de su hijo, le decía: ‘Tú no tienes voz ni para vender periódicos’. Su madre le hacía un guiño de complicidad y luego le decía: ‘No le hagas caso, y estudia’.

    Estudió tanto como para hacer en tres años los seis cursos de carrera. Cuando su maestra le dijo que ya había llegado el momento de volar lo quiso mandar a París, donde tenía buenos contactos, pero Juan a donde quería ir era a Italia y nunca estudiaría en Francia.

    Antes de irse a Italia tuvo que hacer la ‘mili’, a pesar de que su padre estaba enfermo; y después de muchas aventuras que empezaron en Melilla y siguieron en Algeciras, tras pasar por Madrid, acabó en Barcelona con permisos uno tras otro para que pudiera estudiar canto. Mientras tanto había muerto su padre y les tocó a su madre y a sus hermanas seguir atendiendo ‘Petit Noé’.

    En Barcelona estaba su hermana Rafaela, que con su marido, otro alicantino llamado Severino Cortés, tenía una horchatería en la calle Aribau. Entre los clientes de la horchatería había una señora que se llamaba Mercedes Capsir, una formidable soprano, que tras haber cantado en los mejores teatros del mundo estaba haciendo las últimas representaciones en su tierra.

    Rafaela le contó a Mercedes, ésta lo escuchó y Juan acabó siendo el ojito derecho de Mercedes entre todos sus alumnos. Tanto es así que el año 1945 le hizo debutar en el Teatro Municipal de Gerona cantando junto a ella en el papel de ‘Renato Des Grieux’ en Manon.

    Juan OncinaEn esta época de estudiante tuvo contacto con todos los cantantes y relacionados con la música que también empezaban su carrera en Barcelona, entre ellos, el tenor Miguel Fleta, hijo; la soprano Victoria de los Ángeles, Rosa Sabater, la gran pianista tempranamente desaparecida; el barítono Raimundo Torres, la soprano Carmen Gracia, la mezzo Conchita Velázquez… Las reuniones para cantar y charlar eran en casa de Victoria o de la hermana de Juan. Se formó una buena relación entre todos ellos.

    Tras el debut de Gerona volvió a cantar otra vez, junto a Mercedes, en Reus y Vic la Manón de Massenet, que también cantaría en el Teatro Calderón de Barcelona.

    08/01/10:

    La muerte de Juan Oncina

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    ‘Com’è gentil la notte a mezzo april’, por Francisco Araiza

    Jueves, julio 2nd, 2009

    :-)

    Nos recomendaba hace unos días Pablo Navarrete esta versión de Francisco Araiza. “Vale la pena escucharla”, apuntaba. Le hacemos caso y la llevamos a portada. No teníamos aún nada de Araiza en casa, además. Gracias,  Pablo.

    Falta nos hace por los madriles soñar con que algún día volverán aquellas noches  de mediados de abril, con la que está cayendo. ¡Verano crudele!

  • Francisco Araiza: romanza de Ernesto, y coro (Com’è gentil), y dúo de amor con Norina (Tornami a dir che m’ami…), con Lucia Popp, del Tercer Acto de Don Pasquale, Donizetti.
  • Com’è gentil
    la notte a mezzo april!
    E azzurro i ciel,
    la luna e senza vel:
    tutt’è languor,
    pace, mistero, amor!

    Ben mio, perchè
    ancor non vien a me?

    (más…)

    ‘Dónde estás, corazón’, Com’è gentil…’, Era de maggio’, por Tito Schipa

    Jueves, junio 18th, 2009

    El antiguo puerto donostiarra

    Ay,  las galeras.  Qué pesaítas son. Las galeradas, especifico. La máquina no da para más, así que apostemos sobre seguro. Por el gran Schipa.

    Otro día añadiremos más detalles sobre lo que nos canta, que hoy hay que seguir remando. Y lo que nos queda. A ver si en unos días llegamos a buen puerto.

    Tres por el precio de una. Una que ya tenemos y dos nuevas. Por Tito Schipa:

  • ¿Dónde estás, corazón?
  • (Gracias, Nicolás Camilo)

    notaCom’è gentil la notte a mezzo april

    Era de maggio e te cadéano ‘nzino,
    a schiocche a schiocche, li ccerase rosse.
    Fresca era ll’aria, e tutto lu ciardino
    addurava de rose a ciento passe.

    ‘Com’è gentil la notte a mezzo april’

    Martes, abril 14th, 2009

  • Tito Schipa: romanza de Ernesto, y coro, del Tercer Acto, Escena II, de la ópera bufa en tres actos Don Pasquale, Donizetti.
  • Com’è gentil la notte a mezzo april
    È azzurro il ciel, la luna è senza vel:
    tutto è languor, pace, mistero, amor,
    ben mio, perché ancor non vieni a me?

    Abril 2009

    El cielo del mes de abril ;-)