Archive for the ‘El barbero de Sevilla’ Category

José Mojica, Fray José de Guadalupe (IV)

Sábado, Agosto 14th, 2010

Y vamos con el tercer y último de los testimonios sobre José Mojica.  Publicado en marzo de 1974, remite al año 1952, cuando Mojica visita Barcelona con motivo del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en dicha ciudad.

(Gracias por la audición, Nicolás)

José Mojica

El caso del Padre Mojica

Personalmente lo conocí en 1931 cuando actuó en el Liceo. Muchos años después, una mañana al entrar en el Círculo del Liceo para asistir a la ‘peña’, matutina de la ‘pecera’, quedé asombrado al escuchar mi nombre pronunciado por un religioso muy alto, con cabello blanco, que con los brazos abiertos se dirigía hacia mí desde la arquería del coliseo, con la sonrisa más simpática.

Mojica / Ecco ridente in cielo

“Era el mismo y no era el mismo. Estaba de paso en Barcelona —vivía entonces en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande— y no había resistido la tentación de pisar el Liceo de su ‘Barbero’ .

Entró conmigo en El Casino y tuve la entrevista más interesante y menos preparada que puedo anotar en mi vida periodística. Me dijo que en medio de la vorágine de su vida, contemplando a esas muchachas que presumen de hombres y a esos hombres que parecen mujeres, temiendo a las histéricas ‘fans’ que sin saber música le arrancaban botones de la chaqueta cuando cantaba, observando la vaciedad que desde su interior y en su exterior sentía profundamente, había oído la voz de Dios.

Que no quería tener lazo alguno ni con su egoísmo, ni con su mundo. Y que después de un largo, pensado y meditado período de recogimiento, había profesado en la Orden Fanciscana en 1943 en San Antonio de la Recoleta de Cuzco.

Añadió que por fin había hallado la paz íntima que ya de niño buscaba en sus primeros versos, que más tarde buscó en sus soledades, hastiado del bullicio del triunfo, y que, dominando completamente al demonio que —según él— todos llevamos dentro, había entrado con paso firme en el sendero de la Verdad.

Me pareció, al ver brillar sus ojos, al notar la emoción de su palabra, al percibir la sinceridad de sus afirmaciones, que le rodeaban imaginativamente aquellas famosas trompetas de la marcha triunfal que Rubén Dario hiciera inmortales.

No lo he vuelto a ver. Recibí alguna postal suya, y ahora, mi amigo diplomático me avisa de la cercanía del fin de aquella vida, que por designios del destino, fue tan sonada en el mundo como ejemplar en el claustro”.

  • Pablo Vila San-Juan
  • La Vanguardia, 9 de marzo de 1974
  • * *

    José Mojica, Fray José Francisco de Guadalupe Mojica, falleció en Lima (Perú), el 20 de septiembre de 1974, en absoluta pobreza, como él había elegido. La causa de la muerte fue un paro cardiaco.  Meses antes, en febrero de 1974, hubieron de amputarle una pierna. Estaba a punto de cumplir los 78 años.

    * *

  • José Mojica, Fray José de Guadalupe (I)
  • José Mojica, Fray José de Guadalupe (II)
  • José Mojica, Fray José de Guadalupe (III)
  • ‘Élégie’ de Massenet/ Vorrei morir, por Enrique Paz Escudero

    Martes, Mayo 4th, 2010

    -.-

    Iniciamos este mes de mayo, frío y ventoso por los madriles (mais non pour toujours…;-), con dos grabaciones al piano de nuestro amigo Enrique Paz Escudero.

    La primera, efectuada en los estudios de Radio Nacional de España en 1985: Élégie de Massenet.

    La segunda es de 1978. ”De mi época de estudiante —precisa Enrique—, junto al barítono José Simorra”. El sonido no es tan bueno, pero se escucha bien.

    Ya saben que Enrique Paz Escudero es músico, tenor lírico (en la actualidad, maestro de canto), y admirador apasionado del gran Alfredo Kraus. La semblanza más completa, y más entrañable, que existe ahora mismo sobre Enrique en la Red es autoría de nuestro amigo Werther. No se la pierdan. Antes de escuchar, por favor, pasen y vean.

    Enrique Paz Escudero

    Élégie

  • Enrique Paz Escudero: Élégie (Op. 10 Nº 5)  de Jules Massenet y Louis Gallet. RNE, 1985
  • Ô, doux printemps d’autre fois, vertes saisons,
    Vous avez fui pour toujours!
    Je ne vois plus le ciel bleu;
    Je n’entends plus les chants joyeux des oiseaux!
    En emportant mon bonheur,
    Ô bien-amé, tu t’en es allé!
    Et c’est en vain que revient le printemps,
    Oui, sans retour,
    avec toi, le gai soleil,
    Les jours riants sont partis!
    Comme en mon coeur tout est sombre et glacé!
    Tout est flétri

    pour toujours!

    Dúo El barbero de Sevilla

  • Enrique Paz Escudero y José Simorra: All’idea di quel metallo, 1978
  • * *

    5 de mayo de 2010

    -.-

    Visto el éxito (merecido, sin duda), añadimos una grabación más.

    Vorrei morir

  • Enrique Paz Escudero: Vorrei morir (Paolo Tosti). RNE, 1985
  • Vorrei morir ne la stagion dell’anno,
    Quando è tiepida l’aria e il ciel sereno,
    Quando le rondinelle il nido fanno,
    Quando di nuovi fior s’orna il terreno;
    Vorrei morir, vorrei morir quando tramonta il sole,
    Quando sul prato dormon le viole,
    Lieta farebbe a Dio l’alma ritorno
    A primavera e sul morir del giorno.

    Flórez, Spagnoli/ Blake, Nucci/ Wunderlich, Prey/ Alva, Gobbi/ Alva, Prey/ Domingo, Domingo/ Landi, Franci/ Monti, Panerai: ‘All’idea di quel metallo’…

    Jueves, Abril 29th, 2010

    30 de abril, a las 7:15

  • Nicola Monti y Rolando Panerai. RAI, 1954
  • (Gracias, Mefisto)

    30 de abril, a las 3:26

  • Luigi Alva y Hermann Prey. 1972
  • Plácido Domigo (Fígaro y Conde de Almaviva): final del dúo. ‘Homenaje a Sevilla’. 1981
  • Bruno Landi y Benvenuto Franci. 1930
  • (Gracias, Juan)

    30 de abril, a las 12:25

  • Luigi Alva, Tito Gobbi. 1957
  • (Gracias, Victoria)

    * *
    -.-

  • Dúo de Fígaro y el Conde de Almaviva (All’idea di quel metallo…) del Primer Acto de El barbero de Sevilla, Rossini. Por:
  • Juan Diego Flórez y Pietro Spagnoli. Teatro Real, 2005
  • Rockwell Blake y Leo Nucci. Met, 1989
  • Fritz Wunderlich y Hermann Prey. Programa TV. 1959
  • (Gracias, Pablo)

    http://www.metro.co.uk/metrolife/43947-pl-cido-domingo-hommage-a-sevilla

    Rayén Quitral, La Flor de Fuego

    Martes, Abril 6th, 2010

    Rayén Quitral

    Hoy traemos a portada algo muy especial. Especial, porque no es fácil encontrar información rigurosa, documentada, sobre la soprano chilena Rayén Quitral. Especial también, porque tampoco es fácil encontrar las grabaciones que de Rayén podrán escuchar. Una exclusiva con todas las de la ley en óperasiempre.es;-)

    ¿Dónde hubiera llegado Rayén con una más sólida formación, con un sólido apoyo afectivo en su vida personal?  Nunca lo sabremos. De lo que no hay duda, es que poseía una voz excepcional.

    Gracias mil, Juan.

    * *

    Rayén Quitral (1916-1979)

    El Copihue Rojo (1953)

    “Soy una chispa de fuego” (de El Copihue Rojo)

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • Abril, 2010

    “La soprano chilena Rayén Quitral, que paseara su voz privilegiada por los escenarios del mundo durante los años 30 y 40 del siglo veinte, siempre tuvo a honra reconocer que su apellido era de origen indígena (mapuche) y su nombre artístico significa “flor de fuego” en esa lengua. Sin embargo, los Quitral no tendrían más sangre araucana en sus venas, que cualquier otro campesino típico del sur de Chile.

    María Georgina Quitral Espinoza nació en la pequeña localidad costera de Iloca (provincia de Curicó), el 7 de noviembre de 1916, hija de un peón agrícola, Fidel Quitral Correa; y de una campesina, Fidelisa (Fidela) Espinoza Letelier (algunas versiones dicen que el nombre de la madre sería Elena). Su padre falleció siendo Rayén aún muy niña. Su madre trabajaba de empleada doméstica en una casa particular de Iloca.

    Hasta los cinco años de edad vivió Rayén en Iloca con unas tías, hermanas de su madre. Después la llevaron a San Javier, donde comenzó a asistir a una escuela primaria, y de San Javier se trasladaron a Curicó, donde completó su instrucción, pues allí vivió de los siete a los quince años. Por entonces cantaba en fiestas familiares y en la iglesia. También realizó algunos estudios de piano.

    A los quince años de edad, Rayén fue madre soltera. Una bondadosa señora alemana se hizo cargo del niño y costeó su educación.

    Alrededor de 1932, el dentista santiaguino Alfredo Avaria le escuchó cantar y, entusiasmado, logró que la señora Quitral y su hija se fueran a trabajar a su casa en Santiago.

    El dentista hizo que su paciente, el empresario teatral chileno Ignacio Benítez Gallardo, la escuchara en su consultorio (Rayén cantó, escondida tras una puerta, el tango de Luis Martínez Serrano, ‘Donde estás corazón’) y Benítez, entusiasmado con esa prodigiosa voz, la llevó a la casa de la prestigiosa maestra de canto doña Emma Ortiz.

    Esta dama, cuyo nombre real era Emma Wachter Ortiz de Thomassen, de origen bávaro, le dio primero clases en forma particular, y luego le hizo ingresar al Conservatorio Nacional de Música, en 1935, donde Emma Ortiz fue su profesora de canto; María Elena Blum, de piano; y el maestro Pizzi, de teoría y solfeo.

    Rayén Quitral
    Rayén Quitral

    [Ay, ay, ay... (Osmán Pérez Freire), 1953]

    La primera presentación pública de Rayén Quitral fue en el Teatro Club de Señoras, posiblemente en marzo de 1937, en una presentación que ahí realizó Emma Ortiz con sus alumnas más aventajadas. Luego se presentó en el Teatro de Sewell.

    Aún estudiaba cuando se le ofreció un ventajoso contrato para presentarse en conciertos. Como la dirección del Conservatorio pusiera inconvenientes, Rayén optó por retirarse. Su debut no pudo ser en el Teatro Municipal, pues se la consideró muy joven y sin experiencia, pero lo realizó en el Teatro Central, el 31 de mayo de 1937, en uno de los tradicionales conciertos de los días lunes, con un programa de dos horas de duración y las localidades agotadas.

    Repitió este concierto en el Teatro Central y en otros como el Teatro Santa Lucía y el Teatro Oriente, tanto en la capital como en el resto del país, durante tres meses. Entre ellos destacaron sus exitosas presentaciones en el Teatro Municipal de Concepción y en el Casino de Viña del Mar junto al violinista Pedro D’Andurain.

    El 29 de abril de 1938 se presenta en el Teatro Solís de Montevideo en un concierto, acompañada al piano por su maestra, Emmita Ortiz. Es anunciada como “concierto de la soprano araucana Rayén Quitral”. Siguen actuaciones en Radio Baquedano de la capital y un ‘concierto de despedida’ en el Teatro Caupolicán, y en agosto viaja a Argentina.

    Rayén Quitral, El barbero de Sevilla

    Rayén Quitral

    [Una voce poco fa, El barbero de Sevilla, Rossini. 1938]

    En septiembre de 1938 debuta como concertista en Buenos Aires, realizando cuatro conciertos en el Teatro Politeama, y graba en esa misma ciudad sus dos primeros discos (‘Una Voce poco fa’, de Il Barbiere di Siviglia, con ‘L’angui d’inferno’, de Il flauto magico, disco Victor N° 36211 (12”); y las canciones ‘El Copihue Rojo’ y ‘Canción Araucana’, disco Victor N° 38332 (10”). También en el mismo año es contratada por Radio Belgrano (LR3), en la cual permanece durante cuatro años con un mismo auspiciador.

    De regreso en Chile, el 4 de diciembre de 1938 cantó (sin micrófono) en la inauguración del Estadio Nacional de Santiago, siendo acompañada por el tenor mexicano Juan Arvizu. Los dos años siguientes los pasó prácticamente entre Argentina y Chile, y presentaciones en Radio Belgrano. En la temporada de diciembre 1939 y enero 1940 tuvo ocasión de compartir honores con dos grandes de la lírica internacional: el tenor español Hipólito Lázaro y el tenor italiano Tito Schipa.

    En diciembre de 1940 dio conciertos en diversos teatros de Lima y en Radio Nacional de Perú, con motivo de las fiestas del Centenario de Arequipa. En Perú era anunciada como “la voz extra humana”.

    Rayén Quitral Il flauto magico
    Rayén Quitral

    [Der Hölle Rache, aria de la Reina de La Noche, La flauta mágica, Mozart. 1938]

    En su debut en el Teatro Municipal de Lima, cantó el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica, la canción ‘Mapuche’, lieder de Brahms y Schubert, para finalizar con ‘El Copihue Rojo’.

    En su segundo concierto cantó ‘Ardon gl’incensi’ de Lucia di Lammermoor. Entonces vino uno de los grandes terremotos que destruyó gran parte de la ciudad. Rayén permaneció en la ciudad cantando en Radio Nacional y luego dio un concierto de despedida en el Teatro ‘Marsano’ de Miraflores, cantando ‘Ah! fors’è lui’ y ‘Sempre libera’, de La Traviata, con unos agudos que “eran verdaderos cañonazos”.

    De vuelta en su país, Rayén cantó durante los primeros meses de 1941 en Valparaíso, Viña del Mar y Santiago, realizando luego largas giras por el sur del país.

    Rayén QuitralEl maestro Erich Kleiber, que la había escuchado cantar en conciertos, la solicitó para el rol de la Reina de la Noche, en el estreno argentino de La flauta nágica de Mozart. Tanto Kleiber como la ilustre cantante y maestra Edita Fleisher la prepararon para este rol, con el cual debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires el 12 de septiembre de 1941.

    En esta obra compartió honores con el tenor Charles Kullmann y el bajo Alexander Kipnis. Se dieron cinco funciones de esta obra. Al año siguiente, el maestro Fritz Busch repuso La flauta mágica en el Colón y nuevamente es llamada Rayén Quitral para el rol de Reina de la Noche, junto al tenor Edward Kein y el bajo Giacomo Vaghi. La primera de las seis funciones tuvo lugar el 18 de agosto de 1942.

    Poco antes, el 16 de julio de 1942, había debutado en el Teatro Municipal de Santiago, en el rol protagónico de Lucia di Lammermoor. Dos funciones de esta ópera y un exitoso concierto el día 31 de julio constituyeron el aporte de Rayén a esa temporada lírica.

    Después de cantar en el Teatro Colón, Rayén Quitral realizó largas giras de conciertos, cantando en las principales ciudades de las provincias argentinas. Regresó a Chile en febrero de 1943 con recitales en Valparaíso y Viña del Mar.

    Rayén Quitral

    [La tierra (Emmita Ortiz—Gabriela Mistral), 1953]

    Aunque duela admitirlo, Chile no quiso o no supo explotar la riqueza de Rayén Quitral en su mejor época. Además de las dos funciones de Lucia ya mencionadas, su contribución a la ópera nacional en treinta años de carrera artística, se redujo a una aislada función de Rigoletto, al término de la temporada, el 16 de octubre de 1943, junto al tenor Bruno Landi y el barítono Daniel Duno.

    Siguieron conciertos en Uruguay, Perú, Brasil, Cuba, Estados Unidos (donde fue ventajosamente contratada por el empresario Sol Hurok) y Canadá.

    Rayén Quitral

    En Nueva York fue acogida en la casa del célebre pianista chileno Claudio Arrau. Éste le ofreció su casa y además se preocupó personalmente de pulir ciertas vulgaridades en su interpretación y musicalidad. Cuando Arrau creyó que su alumna estaba lista para cantar en un escenario, logró sin grandes problemas una audición para el Metropolitan Opera de Nueva York. Antes de dirigirse al teatro, Arrau, una vez más le hizo hincapié en lo que le había enseñado.

    El 21 de noviembre de 1944 tuvo lugar la audición. Rayén cantó el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica y la Escena de la Locura de Lucia di Lammermoor. Los Archivos del Metropolitan Opera registran lo que sigue: “Extraordinary voice, was so nervous that she was unmusical, undisciplined. Needs much work” (”Voz extraordinaria. Estaba tan nerviosa que se mostró antimusical, sin disciplina. Necesita trabajar mucho”).

    Por supuesto, no fue contratada y Arrau, muy molesto con su ‘indisciplinada” alumna, no quiso saber nada más de ella. Tengo en mi poder una funda de un disco 78 rpm Columbia que dice: “The world’s greatest artists on the world’s finest records” (”Los más grandes artistas del mundo en los mejores discos del mundo”). Y luego una lista de grandes de la música como Ezio Pinza, Lily Pons, Torsten Ralf, Paul Robeson, Risë Stevens… y Rayén Quitral.

    Esto me hace creer que, posiblemente, antes de la malograda audición, Arrau consiguió que Rayén Quitral grabara algunos discos para la Columbia americana. Sin embargo, al no obtener el contrato con el Metropolitan, los discos jamás se publicaron y es más que probable que las matrices fuesen destruidas. Así fue como Rayén Quitral perdió la mejor oportunidad de convertirse en una soprano de renombre internacional.

    En algunas entrevistas que he tenido oportunidad de leer, la soprano menciona con absoluto desparpajo haber cantado en el Metropolitan Opera, Carnegie Hall, Opera de París y Scala de Milán. Mis investigaciones demuestran que, lamentablemente, nada de esto fue verdad.

    En 1945 viajó a México y obtuvo uno de los mayores éxitos de su carrera al participar en el ‘estreno’ en Ciudad de México de la ópera El rapto del serrallo, de Mozart. Se dieron dos funciones, los días 14 y 16 de agosto de 1945, en el Teatro de las Bellas Artes. Rayén cantó el rol de Konstanze y a su lado estuvieron el tenor Romulo De Spirito (Belmonte), la soprano Ruby Mercer (Blonde), el bajo Salvatore Baccaloni (Osmin), el tenor Carlos Sagarmínaga (Pedrillo) y el bajo Gilberto Cerda (Selim). Dirigió el maestro Walter Herbert.

    En su libro Cincuenta Años de Opera en México, Carlos Díaz Du-Pond la describe así: “… una chilena con una voz fabulosa de soprano que pudiéramos llamar ‘única’, pues tenía una extensión fenomenal”. Rayén Quitral se radicó por varios años en la capital mexicana, donde cantó en radio auspiciada por la Lotería Nacional.

    Rayén QuitralEn 1949 volvió a Chile para tres conciertos en el Teatro Municipal y presentaciones en Radio Sociedad Nacional de Agricultura. El 19 de septiembre de 1949 dio un concierto en el Teatro 18 de Julio de Montevideo, acompañada al piano por Darío Sorin. Luego vinieron conciertos en Francia y en Italia. El 30 de abril de 1950 se presentó en un concierto en el Teatro della Pergola, en Florencia. La crítica de Il Mattino dell’Italia Centrale dijo que “… el público aplaudió vivamente”, pero agregaba: “… no ha confirmado plenamente todavía la bella fama con que era anunciada al público florentino. La entonación no es siempre segura….”.

    El 6 de enero de 1951 tuvo lugar su ya legendario debut en el Royal Opera House Covent Garden de Londres, con la ópera La flauta mágica. Se dieron cinco funciones, los días 6, 17 y 26 de enero; y 7 y 19 de febrero, y la obra fue cantada en inglés.

    El reparto fue el siguiente: Peter Pears (Tamino); Uta Graf (Pamina); Rayén Quitral (Reina de la Noche); Jess Walters (Papageno); Iris Kells (Papagena); Marian Nowakowski/Norman Walker (Sarastro), Parry Jones (Monostatos). Erich Kleiber (director de orquesta).

    Rayén cantó la primera función en inglés, pero después la empresa la autorizó para cantar su rol de la Reina de la Noche, en idioma alemán. Aunque estas funciones tuvieron gran éxito de público (Rayén Quitral declaraba en una entrevista que los mismos reyes de Inglaterra aplaudieron de pie su interpretación…; queremos creer que la historia es verdad), la crítica fue algo reservada. Así el Daily Telegraph del 8 de enero de 1951 comentaba que “… hizo una eficiente, pero áspera (harsh) Reina de la Noche…”.

    Vuelve a Chile y el 3 de septiembre de 1951 dio un concierto en el Teatro Municipal acompañada por Carlos Oxley al piano, pero los críticos chilenos, haciendo gala de severidad, le criticaron su “vulgarismo” y su “despliegue de sonoridad”. El 10 de octubre del mismo año se presentó en el Teatro Central en un concierto a beneficio de la Universidad Popular Juan Enrique Concha.

    Nuevamente parte para realizar giras de conciertos por países sudamericanos. El 14 de octubre de 1952 da un único concierto en el Teatro Municipal con Free Focke al piano. Luego regresa a Argentina. Allí, el 9 de julio de 1953, se presenta por última vez en el Teatro Colón de Buenos Aires participando en un concierto de Bailes y Cantos Folklóricos.

    Rayén Quitral

    [La tranquera (Osmán Pérez Freire—Antonio Viergol), 1953]

    Tras una ausencia de dos años, en 1953 regresa a Chile para grabar diez temas para el sello verde de RCA Victor. Estos cinco discos 78 rpm, más los dos grabados en 1938 en Argentina, son su única herencia fonográfica. A fines de ese año dio un único concierto en el Teatro Municipal.

    El 27 de enero de 1954 participó en la velada inaugural del Teatro SATCH (actual Teatro Carlos Cariola) junto a numerosos artistas, entre los que también se encontraban la soprano Marcela de la Cerda y el bajo Claudio Robles.

    Rayén Quitral

    También en 1954 recibió la distinción del ‘Caupolicán’, como la mejor cantante lírica nacional, premio que otorgaba anualmente la Asociación de Cronistas de Cine, Teatro y Radio.

    Rayén Quitral

    [Una pena y un cariño (Lily y Mercedes Pérez Freire—María Pascal Lyon), 1953]

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    Rockwell Blake, el tenor rossiniano por excelencia de los últimos años

    Martes, Marzo 23rd, 2010

    Mar de historias

    Rescatamos un comentario del fondo del mar. La semblanza que de Rockwell Blake elaboraba hace unos días Paco Roa (gracias mil).

    007Por Paco Roa

    «(…) Lo que sí quería es, aprovechando que de refilón salió a colación el tenor rossiniano por excelencia de los últimos años y uno de los cantantes que meritoriamente más contribuyó al renacimiento de la obra de Rossini en nuestros días, hacer una mínima semblanza de Rockwell Blake que, así lo creo, bien se lo tiene merecido.

    Como pueden ver, al final siempre cada loco con su tema. Tenemos que reconocer además que el norteamericano, no obstante su exitosa y premiada carrera en repertorio tan exigente, apenas sí gozó de predicamento alguno entre los “foristas” y eso es algo que me propongo reparar. Vamos, pues, con ello.

    Blake contó de partida, mal asunto, con dos no pequeños hándicaps, de esos que, diría yo, sistemáticamente hacen que el grueso de la afición —mucho más entregada y rendida (¿sin condiciones?) a las voces grandes, opulentas, con brillo y bien timbradas que poseen otros tipos de bizarros tenores más “agraciados”— postergue a un segundo término, casi a la marginalidad, a quienes “adolecen” de los mismos: un instrumento vocal pequeño y, para más inri, a decir de muchos acidulado y falto de belleza.

    Si a esto añadimos la elección de un repertorio altamente especializado que no está al alcance ni en el interés del gran público, irremediablemente la carrera del norteamericano estaba predestinada a una minoría, la que gusta salirse de los caminos más trillados y que aprecia en los cantantes otras cualidades además de una robusta voz más o menos bonita.

    Rockwell BlakeTras formarse musicalmente en su localidad natal de Plattsburgh, muy cerca de Nueva York, y perfeccionar la técnica canora con la que ha sido su única maestra, Renata Carisio Booth, consiguiendo al cabo su proverbial fiato y una perfecta emisión en la “máscara” que le es característica, en 1977 Blake debuta profesionalmente en el Kennedy Center de Nueva York, siendo el Lindoro de La Italiana en Argel.

    [Pour mon âme]

    Desde un primer momento me interesa subrayar un aspecto fundamental de la particular forma en la que ha entendido la profesión este fantástico tenor, toda vez que el mismo será el santo y seña de tan grande artista desde sus comienzos: jamás Rockwell Blake, y eso que, dada la enorme facilidad para el virtuosismo que posee y una agilidad vocal sin parangón hubiera sido lo más cómodo, sucumbió a la tentación de hacer de éstos un fin en sí mismos, un permanente alarde sin más de sus soberbias facultades canoras, antes al contrario, tan privilegiada capacidad para la más compleja coloratura quedó siempre al servicio de las exigencias teatrales.

    Y así ha conseguido, antes que nada, sabiendo velar cualquier signo exterior de semejante superioridad que pudiera interpretarse como un lucimiento personal al margen de la dramática, y, en última instancia, vía introspección y concienzudo estudio de los rasgos esenciales y del modo de ser de cada personaje por él abordado, memorables caracterizaciones dentro de su repertorio que hoy están consideras como no superadas (véase, p.ej., su más que lograda composición del Conde Almaviva que ha paseado por todo el mundo).

    Y fíjense que este, cómo diríamos, complicarse la vida sin necesidad para, en definitiva, hacer buen teatro, podría servirnos de percha en la recuperación de aquel otro estimulante debate de hace algunos meses sobre la voz versus la interpretación en ópera.

    Rockwell Blake__Seguimos. Un dato acaso no demasiado conocido del currículo de este cantante, es su proclamación como ganador de la primera edición del prestigioso Concurso de Canto Richard Tucker, allá por el año 1978, lloviéndole a partir de ese triunfal momento no pocos contratos hasta llegar su debut, tres años más tarde, en el más importante coliseo norteamericano, el Metropolitan.

    Bajo la tutela del célebre bajo-barítono ya retirado George London, cuyo interés había despertado el debutante, Houston, Filadelfia, Chicago y, entre otras renombradas plazas de su país, San Francisco serán testigo en estos primeros años de carrera de sonados éxitos personales que irán afianzado al joven intérprete en la que habrá de ser su especialidad belcantista por la que, sin tardar, le llegará el reconocimiento mundial, Rossini.

    [Ecco, ridente in cielo]

    Del maestro de Pésaro, Rockwell Blake ha cantado con igual buena fortuna hasta un total de dieciocho títulos, convirtiéndose así en el mayor experto de esta obra de su cuerda y, así lo creo, el más destacado epígono contemporáneo del legendario Giovanni David, el primer contraltino rossiniano de la historia; Blake, explicitando la perfecta comunión que mantiene con su operista de cabecera, llegó a afirmar que “Rossini está hecho para mí y yo estoy hecho para Rossini”.

    (más…)

    Libro-disco en memoria de Kraus

    Jueves, Julio 30th, 2009

    Monumento a Kraus en Las Palmas de Gran Canaria

    «El libro y 2Cds ‘Alfredo Kraus, Una voz universal’, que conmemora el X aniversario del fallecimiento del tenor español, se publicará el próximo 1 de septiembre en una edición excepcional e incluye dúos con Montserrat Caballé, María Callas, Pilar Lorengar, Renata Scotto y Beverly Sills, entre otras grandes voces.

    “Gracias Maestro por tu lección magistral y gracias también por tu caballerosidad para con todos tus colegas que siempre te hemos admirado y apreciado”.

    Son palabras de Montserrat Caballé refiriéndose a Alfredo Kraus, el genial tenor español del que el 10 de septiembre de 2009 se conmemora el 10º aniversario de su fallecimiento».

    Más, en Europa Press

    El gran Kraus (Conde de Almaviva): Ecco, ridente in cielo, cavatina del Primer Acto, Escena I, de El barbero de Sevilla, Rossini.  Programa TVE.

    Y DiDonato triunfó en su trono rodado

    Miércoles, Julio 8th, 2009


    DiDonato

    Pedro Spagnoli y Joyce DiDonato

    Pedro Spagnoli y Joyce DiDonato

    Pedro Spagnoli, Joyce DiDonato, Antonio Pappano, Alejandro Corbelli y Juan Diego Flórez

    Pedro Spagnoli (Fígaro), Joyce DiDonato (Rosina), Antonio Pappano (director), Alejandro Corbelli (Don Basilio) y Juan Diego Flórez (Conde de Almaviva). Royal Opera House de Londres, 7 de julio de 2009.

    DiDonato fue la estrella.

    Diego Flórez

    El aplauso más cerrado se lo llevó Flórez.

    Furlanetto (60 años, ‘Don Basilio’, que no salió en la foto): La clave en una carrera larga como la mía es técnica correcta y repertorio correcto”.


    Vídeo promocional del ‘Barbero’, antes del traspiés de Rosina.

    DiDonato interpreta esta noche a Rosina en silla de ruedas

    Martes, Julio 7th, 2009
    Didonat, el día del estreno de El barbero de Sevila, en el pasado 4 de julio

    Su cara lo dice todo. DiDonato, Rosina, con muleta, durante la primera función de 'El barbero de Sevilla' en el Covent Garden de Londres, el pasado día 4.

    Joyce DiDonato se rompió la pierna el pasado sábado, en plena función, en el Royal Opera House de Londres, cuando interpretaba a Rosina en El barbero de Sevilla.

    Joyce DiDonato y Diego Flórez (que asumió el rol  Conde de Almaviva), tras la accidentada función.

    Flórez, que asumió con gran éxito el rol de Conde de Almaviva, y DiDonato, tras el accidentado 'Barbero'.

    DiDonato tropezó poco después de cantar Una voce poco fa, en el primer acto. Se anunció que se había torcido el tobillo, y ella siguió cantando, apoyada en una muleta, a la que ató una flor.

    DiDonato, con Alessandro Corbelli (Doctor Bartolo) y Ferruccio Furlanetto (Don Basilio).

    DiDonato, con Alessandro Corbelli (Doctor Bartolo) y Ferruccio Furlanetto (Don Basilio).

    Finalizada la función, el diagnóstico del doctor, que la esperaba en el camerino, no dejó dudas: definitivamente, peroné fracturado, pierna enyesada.

    DiDonato

    Que a nadie se le ocurra decirme “que te rompas una pierna”, comentaba la propia mezzosoprano en su blog.

    Una pierna rota no es nada… DiDonato interpretará esta noche en el Covent Garden una Rosina que pasará a la historia. ¿Saben de alguna cantante que haya interpretado este personaje en silla de ruedas?

    ¿Beaumarchais pensó alguna vez en una Rosina con la pierna quebrada? ¿Y por qué no?

    “I’ve been to Seville and have seen those cobblestone streets!!” (“¡¡Yo he estado en Sevilla y he visto las calles adoquinadas!!), reflexiona DiDonato, pizpireta. Por las que tropezó Rosina…

    ¡Brava DiDonato!


    ‘La calunnia’, por Ezio Pinza

    Viernes, Noviembre 14th, 2008

    Ezio PinzaLa calunnia è un venticello, aria de Don Basilio del Primer Acto, Escena II, de El barbero de Sevilla, Rossini.
    1946
    . Dirige: Fausto Cleva.

    La Rosina de Caballé

    Sábado, Octubre 11th, 2008

    Montserrat Caballé: Una voce poco fa, aria de Rosina del Primer Acto, Escena II, de El barbero de Sevilla, Rossini.
    Niza, 27 de marzo de 1981. Hasta donde se sabe, su  única Rosina.

    En La Tertulia del Foyer, comenta Turiddu:

    «De todas la apuestas operísticas de Caballé, creo que esta es la más rara. Ni Isolda ni Gioconda ni Turandot, sino cantar el Barbero de Sevilla. Fueron un puñado de representaciones en Niza, de las que hay grabación pirata (con Ernesto Palacio). Al parecer todo surge de una apuesta personal que se decide a ganar, algo así como “ya verás cómo soy capaz de cantarla”. La versión no es horrenda, pero es divertida, sobre todo porque pese a todos los problemas y a verse fuera de papel, si analizamos la grabación vemos que la diva se está divirtiendo como una enana, se lo pasa genial e improvisa como una loca cuando algún compañero pierde el hilo. Lo cantó a principios de los 80, y aunque se lo propusieron, no lo concertó nunca más».