Hace tiempo encontré una breve semblanza sobre Luigi Alva que guardé en mi ordenador para mejor ocasión. El texto fue publicado el 8 de noviembre de 2008 y estaba firmado por Augusto Ferrero (el enlace se perdió en el fondo del mar;-)
Las audiciones son parte de un CD (Lo mejor de Luis Alva) que me regalaron hace unos años, un 18 de abril.
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Alva inmortal
Luis Alva nació en el Perú hace más de 80 años y se consagró como Luigi Alva internacionalmente hace cincuenta.
Cantó en los grandes teatros del mundo: Covent Garden y Glyndebourne en Inglaterra, Staatsoper en Viena, Teatro allaScala en Milán, Metropolitan Opera House en Nueva York y, naturalmente, en el Teatro Municipal de Lima, hasta que fue destruido por un incendio. El público mundial disfrutó del timbre sublime de su voz y de sus extraordinarias dotes histriónicas. Su personificación del Conde de Almaviva en El barbero de Sevilla llegó a ser un caso de mimetismo absoluto.
Felizmente, de esta obra existen sus grabaciones con María Callas y Tito Gobbi bajo la dirección de Giulini; con Victoria de los Ángeles y Sesto Bruscantini dirigidos por Gui; y, además, la magnífica filmación que hizo con Teresa Berganza y Hermann Prey, bajo la batuta de Claudio Abbado.
Mención especial merece la selección que hizo Herbert von Karajan de Luigi Alva como tenor en la única obra con la que se estrenó la Philarmonie de Berlín en 1963: la Novena Sinfonía de Beethoven. Esta versión, con la Orquesta Filarmónica de Berlín, ha salido a luz recientemente. Se trata de una interpretación más rápida que las célebres versiones aceleradas de Toscanini y Kleiber. El director emplea una hora y cinco minutos. Constituye un gran honor para el Perú que uno de los nuestros fuera el único latino en esta histórica ocasión.
Además, con el mismo Karajan y Schwarkopf, hizo un memorable Falstaff como Fenton. Luigi Alva ha estado bajo las batutas de los más grandes directores de orquesta como Cantelli —el sucesor de Toscanini—, Bernstein, Dorati, Davis, Ozawa, Klemperer y Böhm, con el que hizo un famoso y comentado Così fan tutte en el Festival de Salzburgo.
Cantó la Petite messe solennelle dirigida por Bruno Walter, y cuando la repitió en Lima años después con poco público, expresó que no importaba, pues lo relevante era que le había rendido homenaje a Rossini, el autor de su predilección, cuyo nombre lleva la calle donde vive en Milán.
A su vez, ha cantado con afamados artistas como Tebaldi, Cossoto, Scotto, Norman, Moffo, Siepi, Bruson, Fischer-Dieskau, Zacaria y Ghiaurov; todos cantantes legendarios. Su desempeño cantando ‘Una furtiva lagrima’ en L’elisir d’amore fue notable, al extremo que cuando Pavarotti vino a Lima, no quiso cantar esta aria porque reconocía que en ella Alva era inigualable.


