«Nino Machaidze (Tblisi, Georgia, 1983) ha irrumpido con fuerza en el circuito de la ópera. Su voz y su imagen —alguien la llamó la ‘Angelina Jolie de la ópera’— han atraído la atención. En Valenciainterpreta uno de los papeles más exigentes, con algunas de las notas más agudas del belcanto. Uno sólo advierte cierto reproche si se le insinúa si es la ‘nueva Anna Netrebko’».
Alfons García
—¿En qué piensa cuando tras representar la locura de Lucia, el público irrumpe en aplausos durante unos minutos? —Soy sólo muy feliz, porque lo que hacemos es para el público y los aplausos demuestran que les ha gustado. Si puedo emocionar es que he conseguido mi objetivo.
—¿Es felicidad también por superar el reto del momento técnicamente más complicado? —No, porque la ópera es un continuo, no hay un punto que tengas que hacer mejor, es de la primera a la última nota.
Decíamos ayer sobre esta foto: “El 4 de agosto de ese mismo año, 1915, tiene lugar una actuación memorable en el Colón: Enrico Caruso y Titta Ruffo interpretan el Primer Acto de I Pagliacci en una función extraordinaria (ahí los tienen)”.
Información y fotografía procedentes del libro Titta Ruffo. La mia parabola. Memorie. Staderini Editore. Pomezia (Roma), 1977. Capítulo “Ilustrazioni”, foto número 66.
“66. Caruso (seduto) e T. R. nei panni di Canio e Tonio. Foto presa in occasione di una serata straordinaria pro Associazione stampa argentina durante la quale fu eseguito il primo atto dei Pagliacci. La serata ebbe luogo al Colón di Buenos Aires il 4 agosto 1915 (questa è la data essata del raro cimelio fotografico)”.
Y precisaba hace unos días el investigador de ópera uruguayo Antonio Lagatta Mazzeo (gracias mil):
“En realidad la foto está cortada, ya que a la derecha de Caruso se encuentra Hipólito Lázaro (eliminado en la foto agregada), y la foto completa fue tomada después de la interpretación de la ópera completa I PAGLIACCI en el Teatro Urquiza de Montevideo, el 16 de agosto de 1915. Previamente Hipólito Lázaro (que en la foto está vestido de smoking) había cantado “Cavalleria Rusticana”.
Ver: Foto Nº 41 (entre las páginas 308 y 309) del libro “My Parabola” RUFFO – The autobiography of Titta Ruffo -
Motiva esta mi intervención el hecho de que no es la primera vez que se pretende hacer pasar esta foto de Caruso y Ruffo (eliminando a Lázaro) como tomada en el Teatro Colón, ya lo había notado en el libro “Historia de los cantantes líricos” de Néstor Echeverría (pág.. 113)”.
Gracias por la paciencia y sepan disculpar a este uruguayo que quiere poner las cosas en su sitio”.
Aquí los tienen. De izquierda a derecha, Hipólito Lázaro, Enrico Caruso y Titta Ruffo. Montevideo, 16 de agosto de 1915.
Sobre estas líneas, portada de la biografía de Titta Ruffo en la que consta reproducida la famosa foto (página 45), con la fotografía sin recortar y el lugar y la fecha correctos: Ruffo. My Parabola. The autobiography of Titta Ruffo, edición posterior a la italiana de 1977, de donde procede la información y la fotografía en la que Hipólito Lázaro desapareció del mapa.
Además de en Titta Ruffo. La mia parabola. Memorie. Pomezia (Roma), 1977, la fotografía sin Lázaro aparece reproducida en el librito Gent nostra. Hipòlit Lázaro. Ramón Sabatés. Barcelona, 1987. Y, como nos informa Lagatta Mazzeo, en Historia de los cantantes líricos de Néstor Echeverría (desconozco si en esta edición). Probablemente, en algún otro libro más. Probablemente también, el recorte y la incorrección en lugar y fecha partieron de las primeras ediciones de la biografía de Ruffo, aunque sólo tenemos constancia de ello en la de 1977. ¿Alguien cuenta con la edición de 1937 para poder verificarlo?
Si efectivamente fue así, cabe preguntarse por qué en las primeras ediciones de la biografía de Ruffo, se eliminó inmiserocordemente a Hipólito Lázaro de la foto. Las cosas nunca ocurren por casualidad, ¿o sí?
Y aunque nada tengamos que ver con el recorte, qué menos que, en desagravio, escuchemos a Lázaro cantar:
“Hipólito Lázaro, que presumía de cantar siempre a tono, se consideraba a sí mismo el mejor tenor del mundo. Disculpémosle esta bravata (pues lo primero era verdad), que no es sino un modo de autoafirmación, casi ineludible en quien a menudo es juzgado por sus congéneres. Y disculpémosle de paso que no lo dijera en el mejor momento histórico, pues lo cierto es que en el mundo había unos cuantos más que eran también el mejor tenor del mundo. En el mundo estaba Caruso (del que Lázaro en algún caso habló con gran desdén) y, casi a un palmo de su cara, también estaba Fleta.
“No perdería de vista a Celso Albelo, quien ha demostrado su buen hacer en una línea más que brillante por su cálida voz, su musicalidad, su fraseo impecable y sus valientes y limpios agudos. ¡Bravo!”.
A te, o cara, amor talora,
Amor talora mi guidò furtive e in pianto,
Or mi guida a te d’accanto,
A te d’accanto tra la gioia,
Tra la gioia e l’esultar,
Tra la gioia e l’esultar.
Entrevista en El Periódico con José Bros.Por César López Rosell:
«El próximo 9 de noviembre se cumplirán 14 años del debut de Josep Bros en el Liceu con Anna Bolena de Donizetti, junto a Edita Gruberova. A partir del 11 de noviembre, el ya internacionalmente reconocido tenor barcelonés y su hada madrina en la ópera volverán a coincidir en el escenario del Gran Teatre con Lucia di Lammermoor, del mismo autor, título que ya han interpretado como pareja en ocasiones anteriores.
Los recuerdos vuelven a la mente de este corredor de fondo de la lírica que llega a la cita con muchos de sus deberes hechos, pero todavía con una gran carrera por delante. Bros, reconocido como uno de los grandes intérpretes del belcantismo romántico, es, aunque él no quiere admitir esta responsabilidad, uno de los relevos de una generación de tenores que, como Domingo, Carreras, Aragall y Kraus, han marcado una época en la lírica española, pero con una sustancial diferencia: Bros vive alejado de todo el aparato mediático que rodea a alguno de los grandes intérpretes actuales y del pasado y sigue, paso a paso, un camino marcado por la evolución natural de su bellísima voz de tenor ligero».
Entrevista a Diego Flórez en Canarias 7 (7 de mayo de 2004):
—El personaje de Arturo de Il Puritani con el que usted debuta, ¿qué dificultades entraña?
—Digamos que es un papel bastante difícil y está considerado quizás uno de los más complicados del repertorio . Creo que por sus agudos extremos como el Re, el Re sobreagudo. O como la primera aria, cuando entra el tenor sin haber cantado nada antes, llega al escenario y canta un aria muy difícil, A te o cara, que lo tiene que dar en un momento Re bemol.
Además de eso es una obra del gran público de la ópera, digamos como La Boheme, Tosca… Entonces la gente la conoce muy bien, la espera y espera justamente esos momentos del tenor, esos agudos. Está la emoción de poder hacer bien una ópera que forma parte de un repertorio muy popular. Además de esto es una ópera que Kraus cantó y creo que fue el más grande Arturo de este siglo.