Archive for the ‘Il Trovatore’ Category

La mezzo, contralto, Gabriella Besanzoni

Miércoles, Mayo 19th, 2010

Gabriella Besanzoni

S’apre per te il mio cor

[Besanzoni: S’ apre per te il mio cor… (Mon coeur s' ouvre a ta voix). 1920]

“La Besanzoni, romana, era una contralto con agudos fáciles como los de una soprano.

Extraordinario personaje también en la vida, era de tipo clásico en ciertas óperas y extremadamente agresiva en otras. Veinte años después, si por acaso abría la radio para escuchar alguna muestra de la resplandeciente juventud vocal de la Stignani o de la Pederzini, resonaban sonrisas irónicas. Nada al confrontarlas con la Besanzoni.

¿Cómo podía ignorar que cuando la Besanzoni entraba en el escenario, en la Carmen, atravesaba el escenario corriendo vertiginosamente, como un velocista, y que en el duetto final, antes de dejarse matar, luchaba de verdad con José y salía a veces maltratada y arañada?”. [Rodolfo Celleti, en Memorie d'un ascoltare]

Quien más sabía sobre  la mezzosoprano, contralto, Gabriella Besanzoni era  Roberto Di Nóbile Terré, investigador de ópera nacido en Rosario (Argentina) que vivió en España durante muchos años. Di Nóbile la trató de cerca: fue su maestra de canto en Roma entre mayo de 1958 y junio de 1960. Durante aquellos dos años, Roberto, que se aburría en las clases porque eran demasiados alumnos y había que esperar turno para recibir atención personalizada (a menudo, insuficiente), aliviaba la espera armado de bolígrafo y papel, anotando cuanto transcurría en las clases y cuanto contaba doña Gabriella.

Di Nóbile tomó notas, muchas notas. Cuando regresa a su casa, las pasa a limpio y les da forma. Con ellas fue elaborando un relato en forma de diario: el origen de la biografía de la Besanzoni (Gabriela Besanzoni), publicada en 1996. Doña Gabriella se percató enseguida de sus intenciones, cómo no, y entre divertida y halagada, colaboraba revelando detalles, sumando anécdotas.

Con estas palabras lo cuenta Di Nóbile en su libro:

—Hace algún tiempo que te veo tomar notas. ¿Puedo preguntar para qué lo haces? —me interrogó con un dejo de picardía—, y  yo que estoy casi seguro de que se lo imaginaba, le contestó muy serio y sin titubear:

—Estoy tomando notas para escribir su biografía.

(…) a renglón seguido suelta su ya acostumbrada, amplia y brillante carcajada, para agregar a continuación:

—Pues si es así, te voy a contar…

Y me relató en pocos minutos varias anécdotas, chistes, en fin, recuerdos de vivencias pasadas.

María Ros, Gabriella Besanzoni y Giacomo Lauri-Volpi.

María Ros, Gabriella Besanzoni y Giacomo Lauri-Volpi.

Los detalles que sobre su vida personal o sobre su carrera artística va revelando a su alumno doña Gabriela surgen a menudo espontáneamente, entre lección y lección. En una de esas ocasiones, le habló la Besanzoni a Di Nóbile sobre su infancia y sus maestros de canto.

Besanzoni y CarusoNací en Roma, en la Madonna del riposo, el día… bueno, pasemos por alto ese pequeño detalle, no creo que la fecha le interese a nadie, y luego nos trasladamos al centro en Via del Tritone.

Mi madre se llamaba Angiolina Spadoni, casada en primeras nupcias con Colasanti, de quienes nacieron Arduino, Arnaldo y Manfredo. (…)

Mi padre, Francesco, era alto, flaco y de tipo bastante españolesco. Anticuario de profesión, de posición económica bastante buena, aunque posteriormente se vino abajo, por algunos negocios de malos resultados.

Estudié de pequeña en un colegio de monjas y ya desde aquella época me gustaba cantar, tanto que los vecinos me invitaban a sus casas para ello. Los estudios de canto los empecé por insinuación de Natalia, sobrina de mi madre, a quien le decía ésta: “Como yo pienso vivir poco, tendrás que encargarte tú de hacerla estudiar canto…”.  Adriana y Ernesto fueron mis únicos dos hermanos.

Besanzoni (Carmen)Los siguientes estudios los hice también con las monjas en el Instituto Religioso Magistral, y en la capilla solía cantar a veces.

Más tarde la familia se mudó cerca de los jardines Vaticanos. Posteriormente frecuenté como externa el Colegio Maria Bambina, siempre en Roma. Tendría unos 15 años cuando empecé a estudiar canto seriamente. Mi padre conocía a un maestro, barítono ya retirado, casado y con hijos, y allí me llevó. El primer día y mientras subía las escaleras del Palacio Francesco Crispi, sentí una gran emoción. Canté como prueba ‘O sole mio’ y ‘Mari, Mari’.

Al mismo tiempo que estudiaba canto, simultaneaba lecciones de piano con la mujer del Maestro. Pero ocurre que después de un tiempo, el Maestro empieza a leerme poesías y todas coincidían en temas sobre el amor. La cosa empezó a molestarme un poco, porque se repetía todos los días, y llegó al colmo de insinuármelo verbalmente. Se lo cuento a mis padres y deciden retirarme mandándome a la casa de mi hermano en Pesaro. Mi cuñada era una buena mujer, pero por su aspecto y su carácter se parecía más a un Brigadiere di Carabinieri. Para hacerme pasar el mal rato de Roma, insistía siempre en que le cantara canciones populares, que a mí de paso, me gustaban mucho.

También aquí tuve algunas complicaciones amorosas, ya que un joven de muy buena posición quería formalizar relaciones conmigo, y claro está que ni yo no tenía intenciones, y mucho menos mis padres, quienes después de un tiempo me llevaron de vuelta a Roma.

Su padre consigue entonces que le escuche cantar el maestro Alessandro Maggi: “Hago una prueba para él, pero tuvimos que desistir, cuando nos pide 60 liras por lección de 1 hora”. No se lo pueden permitir, y Gabriella ingresa en el Conservatorio, donde recibe clases de la profesora Tangiorgi Curtica. “Me hacía estudiar de soprano ligero, y vocalizar hasta el Fa sobreagudo. Como resultado y al cabo de varios meses había perdido totalmente la voz”.  Recurren entonces al maestro Maggi,  quien “en poco tiempo volvió a dejarme la voz en su sitio”, concluye la Besanzoni.

Stride la vampa! (1920)

[Besanzoni: È' l'amor uno strano augello (L’amour est un oiseau rebelle). 1931]

Besanzoni y Schipa

“Para el público de su tiempo, Besanzoni era el sinónimo de Carmen, ya que poseía todas las cualidades indispensables para un perfecto desempeño del papel; el físico, la voz y ese magnetismo especial que la hacía llegar a la audiencia. Casada con un millonario, le gustaba presentarse en el último acto de la ópera de Bizet con alhajas de gran valor, seguramente inadecuadas para el carácter de la gitana, pero que ciertamente contribuían a dar una imagen reluciente, que, sumada a la espectacularidad del canto, producía un efecto sin igual”. [Patrón Marchand]

“Los españoles la enaltecieron; los argentinos y brasileños se la disputaron; los italianos no la comprendieron bien, o no la siguieron lo bastante para comprenderla. Pero es la última voz de mezzo-soprano, contralto, que haya tenido Italia. Las sucesivas, en comparación, parecían jilgueros, mirlos o canarios encerrados en una jaula de metal más o menos preciosa. Les faltaba el espacio, el aroma, el frémito de la libre selva densa de misterio, y de promesas: inagotable y atrayente. (…)

O mio Fernando (1921)

La Favorita, después de la Besanzoni, no ha tenido una Leonora de Guzmán que justifique la tragedia de una mujer, la contienda entre un rey de Castilla que por ella y con ella vive en adulterio y un héroe que deja el claustro y se lanza a la conquista de la virtud y la fama que lo hagan digno de poseer su corazón (…)

Habanera (1920)

Pero una ópera exaltó singularmente aquella voz y la convirtió en ídolo del mundo ibérico: Carmen. La volubilidad salvaje, voluptuosa y feroz de la gitana ‘de ojos de lobo’ que se contonea, que inspira furtivos madrigales y lanza miradas asesinas, se reflejaba en la mímica, en la voz, en las palabras y en sus expresiones con tal ‘vis’ expresiva y trágica, que producía la ilusión de haber sido amasada con tierra andaluza, cargada de secretos influjos, de resonancias de voces lejanas”. [Lauri-Volpi]

“Gabriella Besanzoni fue la mezzo-contralto de mayor carisma en el mundo lírico durante el período que abarca desde su debut en el año 1911, hasta más o menos 1935, aunque luego se haya retirado en Roma, Termas de Caracalla, en 1939”, precisa Roberto Di Nóbile, en un artículo publicado en la Red. Resume en él su autor, a grandes rasgos, cómo era el carácter y la personalidad de Gabriella Besanzoni. No voy a repetir lo que él cuenta mejor que nadie: pasen y vean. Y, de paso, éste también.

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Antonio Cortis, su técnica de canto

Miércoles, Marzo 24th, 2010

Antonio Cortis

Rescatamos de nuevo un comentario del fondo del mar. Su autor es Mefisto. Le solicité su opinión de cantante experto sobre la técnica de canto de Antonio Cortis y respondió… sembrado;-)

Insiste Mefisto en “siempre a su entender”. No lo olviden.  (Mmm…, qué serio nos mira Cortis en la foto…;-)

Habla en singular, pero por supuesto que también se dirige a todos ustedes. Ya saben el lema de Ópera, siempre  y los emocionantes hallazgos… Gracias mil, Mefisto.

Propone además Mefisto, en otro hilo, que se abra una sección en el blog “donde todo el que quiera aporte sobre técnica de canto, ya sea a través de un video, un comentario, un párrafo de un libro, etc. etc., para que todos podamos saber un poco más del tema”. Y, sobre todo aquellos cantantes, “que los hay”.

Los hay, los hay; haberlos, haylos. “Tal vez hallemos soluciones o preguntas o simplemente charlemos sobre el tema”.

La sección ya está inaugurada: “Técnica de canto”, donde también, claro, se incluye este post. Y los que vayan surgiendo. Gracias mil a todos.

[Pourquoi me réveiller, 1929]

Antonio Cortis, su técnica de canto

007Por Mefisto

«Como yo lo veo, Cortis tiene una técnica muy sólida, con un color vocal muy parecido al de Del Monaco joven, es decir, con una apertura importante en la hipofaringe y la orofaringe, que otorga ese color tan similar y característico de Caruso….; es decir, “carnoso”, con muchos armónicos graves y medios que tan bien se propagan en teatro, aunque no sin brillo… por supuesto sin alcanzar la amplitud y redondez en zonas agudas de Lauri-Volpi.

[Ah sì, ben mio… Di quella pira]

Si escuchas con atención papeles de peso vocal, él tiende a mantener un color central bastante grave, lo que le debió (sólo en esos papeles) hacer pesar ciertos agudos como un Si natural o el Do. Sin embargo, en otros como Manrico, centra su voz en los medios agudos y su vibración se expande sin tapujos hacia la zona aguda, porque el canto peligroso de esta obra consiste en dar brillo y potencia a notas de pasaje y agudos extremos en las arias vulnerables. Sin duda esto es producto de una elección bien pensada al preparar el personaje. Es la técnica de un profesional. Muy segura aun ante el posible peso.

Explico lo del peso…. Todo cantante tiene un espacio o cantidad de piel y musculatura faríngea que puede ensanchar y estirar. El ejercicio permite llevar esto al extremo… pero el cantante luego puede decidir a qué lugar darle más tamaño (siempre hablando de la faringe), lo que se conoce como “colorear la voz”, aunque ciertamente tiene que ver también y primordialmente con la comodidad de emisión-proyección.

Si se agranda el campo de la “puerta”,  que algunas técnicas definen como zona de passaggio (el canal que comunica la orofaringe con la rinofaringe, que es donde resuenan los agudos; entiéndase el recinto que se encuentra directamente detrás de la úvula), el sonido se abrillanta enormemente cuando la garganta está “abierta” (aclaro nuevamente, la musculatura laríngea se ensancha junto con la cavidad inmediata superior) y encuentra facilidad en la tesitura problema ya dicha.

Otros papeles de centro más bajos como un Otello o un Sansón permiten un descenso de laringe más profundo y una apertura de la hipo y orofaringe, pero tendremos “menos piel” a la hora de expandir los agudos. Cortis logra esto (mantener el cuerpo profundo de la voz y expandir los agudos) en base a la carga intencional de la presión del aire sobre la laringe abierta. Creo que esto es lo que hace su técnica (siempre a mi entender) más sólida que la de Fleta, por ejemplo… el manejo del aire.

El correcto manejo del aire siempre libera de tensiones la laringe y, correctamente direccionado, otorga volumen y color a la voz. Para ello se debe disponer de buena y constante presión de aire… de allí la importancia del apoyo diafragmático de la expiración. No digo nada nuevo… más bien algo muy viejo.

Lauri-Volpi hablaba de los cantantes con técnica de mugido haciendo alusión a aquellos que nunca abrían la zona posterior de la úvula (por ejemplo Di Stefano), porque a la nota la produce las cuerdas, pero el sonido no ubicado en el resonador primordial que su tesitura requiere, siempre se compensa con un esfuerzo y carga laríngea.

Por tanto, buscar brillo extremo en una nota grave o buscar oscuridad absoluta en un extremo agudo son pasaporte a la afonía.

¿Me fui de tema? Sí…, creo que sí. Encima escribo como el dueño de la verdad que no soy. Sólo describo cómo percibo la voz de Cortis y las dificultades que aprendí a resolver en parte.

En limpio… Muy buena técnica la de Cortis (para mí), a la Caruso. Excelente manejo del aire. Algo profunda de más la laringe en los papeles de tesitura más baja, lo que oscurece la dicción un poco. Tal vez se deba a los criterios estéticos de la época y a la percepción de la propia voz. Hermosa y potente. Sin llegar a la belleza y virtuosismo del joven Fleta, pero ciertamente más seguro en técnica (también menos arriesgado).

(…) Me encantaría que los demás contertulios escribieran sus apreciaciones; ya que sé que más de uno sabe de canto y todos tenemos orejas distintas».

* *
Non piangere, Liù (1929)

27/03/10:

Antonio Cortis

Lauri- Volpi, en Voces paralelas:

“Cortis, el ‘Pequeño Caruso’, que cantaba en Tosca, Carmen y Pagliacci [Colón de Buenos Aires] recordaba al maestro por la redondez del sonido, la sutura de los medios y de los pasajes, el calor expansivo del canto. Pero la excesiva presión de la columna de aire acabó por romperle también el diafragma y la resistencia del fuelle pulmonar. Acabó su vida terrena noblemente, dando cara a la muerte como un torero caído en la arena”.

El biógrafo de Cortis Vercher Grau en la biografía del tenor (Antonio Cortis. Il Piccolo Caruso. Francisco Wercher Grau. Imprenta Mengual. Denia, Alicante, 2003), reproduce textualmente la útima frase de la cita anterior y especifica:

«Después, en ese mismo tratado de voces sobresalientes [Voces paralelas]; en su edición de 1974 [Lauri-Volpi] añade unas notas: “Cortis ha sido el último tenor de alta categoría internacional que ha dado España al melodrama”».

* *

[Che gelida manina]

1930

[Guajiras]

Por el mismo rey del moro…

(Gracias, Victoria)

Irina Arkhipova (1925-2010)

Domingo, Febrero 14th, 2010

Irina Arkhipova

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • Febrero 2010

    El pasado 11 de febrero, falleció en el Hospital Botkin de Moscú, la célebre mezzosoprano Irina Arkhipova, de un ataque al corazón. Tenía 85 años.

    Irina Konstantinovna Arkhipova nació el 2 de enero de 1925 en Moscú y fue durante muchos años uno de los pilares del Teatro Bolshói.

    Además de cantar en los países de Europa Oriental, lo hizo en La Scala de Milán y Teatro San Carlo de Nápoles, Covent Garden de Londres;  en San Francisco y en Montreal y otras ciudades de los Estados Unidos. Cantó también en Francia.

    Debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires, en 1974, como Azucena en un Trovatore que incluía a Elinor Ross, Flaviano Labò y Matteo Manuguerra. Regresó en 1975 para cantar el rol de Marina en Boris Godunov junto a Evgueny Nesterenko y Vladimir Piatkov.

    [Arkhipova: Stride la wampa, Théâtre Antique d’Orange, 1972]

    Su voz y figura pueden ser apreciados en DVD, Boris Godunov con Nesterenko y Atlantov; Trovatore (de Orange) con la Caballé y Spiess, y, en la antológica Carmen del Teatro Bolshoi de Moscú, con Mario Del Monaco y Pavel Lisitsian, de junio de 1959.

    Será sepultada en el cementerio de las celebridades de Moscú, Novodévich, donde también reposa el gran Chaliapin”.

    Descanse en paz.

    (Juan, gracias mil)

    Mario del Monaco (1972): “En este arte nunca se llega y debe dárselo todo”

    Miércoles, Octubre 21st, 2009

    Mario del Monaco


    Il Trovatore

    El Coro di Zingari es por la alegría de haber encontrado esta entrevista.

    ABC23 de marzo de 1972

    “Con Mario del Monaco, en las Palmas de Gran Canaria”

    “El tenor mundial que se acerca a los quinientos Otellos y a los treinta y cinco años de profesión”

    «Vino a Las Palmas tres semanas antes del comienzo de ese Festival de los Amigos Canarios de la Ópera, que conquista con él la máxima atracción. Desde cuarenta y ocho horas antes de cada función —las dos previstas hubieron de incrementase con un Otello más, ante el lleno y las demandas que no habían podido atenderse—, Mario del Monaco se encierra en un total mutismo, reposa, duerme mucho, para que los nervios se remansen, vive sacrificado… Su esposa, compañera, complaciente, solícito y permanente apoyo, Rina, sueña con el momento en que se decida [¿al?] adiós, porque “esto no es vivir”».

  • Antonio Fernández-Cid
  • —Cierto —dice Mario—, pero inevitable. El artista ha de renunciar a todo, sacrificar su vida, evitar el juego, la bebida, el tabaco, ‘limitar el amor’, para impedir, en lo posible, el único gran peligro: no dar todo lo que el público espera de mí.


    Del Monaco

    [Dio, mi potevi scagliar..., Otello, Verdi. 'En vivo', 1959]

    –¿Y así, desde cuándo ya?
    —Podría contarle que desde siempre: desde que en 1940 comenzó mi carrera… hasta que un día la corte: quizás cuando los cerca de cuatrocientos veinticinco Otellos representados alcancen la cifra de quinientos; o cuando, en 1975, se redondeen los treinta y cinco años de profesión…

    ¿Cómo empezó a cantar?
    —Mi padre, crítico musical en Nueva York, me oía cantar en el cuarto. Me llevó a un maestro. Su consejo fue doble: que estudiase, porque había materia; que no me permitiesen cantar aún, porque era muy joven. Ya en Milán, novio de Rina, [¿?] la misma cantante, se produjo mi debut, en un teatro secundario, el Puccini. Yo era soldado. Rina consiguió vencer la [¿?] de los rectores que se negaban a [¿oírme?]. La prueba fue concluyente.

    Poco después, en días, preparé Madame Butterfly. Llevaba, claro, dos años de estudio en el Conservatorio musical ‘Rossini’ de Pésaro. El éxito determinó la carrera fulminante. A los dos años cantaba La bohème, en la Scala. Antes, las representaciones se sucedieron y hasta con circunstancias pintorescas. Estábamos en guerra cuando cantaba Butterfly en Padua. Un bombardeo terrible me hizo salir del teatro en traje de marino americano. Me tomaron por un paracaidista. Tardé en convencerles de que era un ‘Pinkerton’ de ficción.

    ¿Podría señalar algunos recuerdos esenciales de su carrera, algunos momentos de especial significación?
    —La primera vez que canté Manon Lescaut. Era, hasta entonces, obra que sólo abordaban líricos, y mi voz impresionó mucho. Cuando, en 1946, en marcado avance hacia el género y repertorio dramático, canté Aida. Cuando, en fin, el Colón de Buenos Aires me contrató para Otello. Yo había representado buen número de obras de responsabilidad —Turandot, Aida, La forza del destino, Tosca…—, pero sentí miedo. Llegué a telefonear, para decírselo, al maestro Antonino Votto. Se indignó y me dio grandes ánimos. Por entonces y durante diez años, alternaba géneros tan diversos como el de Lucia, con Lily Pons de protagonista, y Otello. Canté cuarenta y tres óperas distintas, incluida La walkyria, en alemán.

    ¿Y sin (sic) repertorios predilectos?
    —En una primera etapa, ‘Cavaradossi’, ‘Des Grieux’, ‘Chénier’… Después ‘Otello’, ‘Sansón’, ‘Don José’… Ahora me interesan las obras que me hagan sentir el placer de cantar y el de actuar, de vivir los personajes. He limitado a diez títulos mi repertorio: Otello, Andrea Chénier, Sansón y Dalila, Carmen, La Walkyria, Fedora, Ernani, Payasos, Norma y Francesca de Rimini.

    ¿Puede, en su larga experiencia, decir, si han cambiado los gustos y las exigencias del público?
    —Mucho. Hoy se exige mucho más. En un momento se pudo triunfar sólo con la voz. Hoy hemos de adentrarnos en profundidades psicológicas del personaje, cuidar la figura, establecer comunicación merced al gesto, la acción, pero siempre de forma no exagerada, contenida, porque el exceso no gusta. Ha de funcionar, gobernando a nuestro corazón, nuestro cerebro. Sólo el instinto no basta.

    ¿Voz, estilo temperamento, musicalidad, acción…?
    —Primero la voz; base necesaria. El estilo, después. La interpretación, consecuencia del estilo, más tarde…

    ¿Cree en la inspiración del momento?
    —Sí, pero del momento, sobre todo, en que se toma una partitura nueva y se busca la del compositor. Cuanto más se estudia, más se encuentra. Es así como creo en la inspiración; cuando al enfrentarme por vez primera en Bohème lloré de emoción, al recibir la del músico.

    ¿Le importa, le influye el público?
    —Sí y no. En general, cuando canto, no veo al público. Pienso en mi personaje y no quiero distraerme, pero si veo que alguien lo está, me propongo ganármelo y lo hago todo para captarlo a él, al individuo, como si el resto, ya convencido, no existiese. El publico, claro, es necesario. Para él actuamos. Yo nunca lo he tenido malo. En los latinos impera el virtuosismo, la devoción a la voz y la técnica. En los germanos, la línea, el estilo, el conjunto. Muy curiosos son los japoneses, que parecen ausentes, pero están atentísimos y preparados, y que se interesan lo mismo por el conjunto que por el color de la voz.


    Del Monaco / Deserto sulla terra


    Tebaldi / Del Monaco

    [Mario del Monaco (Manrico), Renata Tebaldi (Leonora) y Ugo Savarese (Conde de Luna): Il duelo, Il Trovatore, Verdi.
    Coro del Maggio Musicale Fiorentino. Dirige: Alberto Erede. 1956]

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    ‘Stride la vampa!’, por Fiorenza Cossotto

    Jueves, Octubre 15th, 2009

    Impresionante, Cossotto,  en  esta canción de Azucena de 1962.

  • Por Dolora Zajick
  • Por Viorica Cortez
  • Stride la vampa!
    La folla indomita
    corre a quel fuoco
    lieta in sembianza;
    urli di gioia
    intorno echeggiano:
    Cinta di sgherri
    donna s’avanza!

    Sinistra splende
    sui volti orribili
    la tetra fiamma
    che s’alza al ciel!
    Stride la vampa!
    Giunge la vittima
    nero vestita,
    discinta e scalza!

    Grido feroce di
    morte levasi;
    l’eco il ripete
    di balza in balza!
    Sinistra splende
    sui volti orribili
    la tetra fiamma
    che s’alza al ciel!

    Bernardo de Muro (1881-1955)

    Jueves, Septiembre 24th, 2009
    BBBB

    'Caras y caretas', Buenos Aires, 27 de diciembre de 1913.

    Nuevo regalo mágico. Esta vez para Nicolás Camilo Gesén, que pedía, hace como un siglo;-)

    “Un par de registros de ‘Il Trovatore’ del olvidado Bernardo de Muro”.

    Bernardo de Muro como Folco en 'Isabeau'.

    Bernardo de Muro como Folco en 'Isabeau'.

    ♣ ♣ ♣
    Programa Bernardo de MuroPrograma Bernardode MuroLa ópera y sus intérpretes. Un viaje a las voces del pasado.

    Programa emitido por radio del Sodre, comentado y dirigido por el Dr. Antonio Lagatta Mazzeo.

    Canta Bernardo de Muro (por orden de aparición):

  • Tu chi’odi il mio grido, Isabeau, Mascagni  (1912)
  • E passerà la viva creatura, Isabeau, Mascagni (1912)
  • Il fiore che avevi a me tu dato, Carmen, Bizet (1912)
  • Un dì’all azzurro spazio, Andrea Chénier, Giordano (1912)
  • Sì, fui soldato, Andrea Chénier, Giordano (1917)
  • Come un bel dì di maggio, Andrea Chénier, Giordano (1920)
  • Deserto sulla terra, Trovador, Verdi; con el barítono Ernesto Vallini (1917)
  • Di quella pira, Trovador, Verdi (1917)
  • ‘Miserere’, Trovador, Verdi; con la soprano Maria Ruggero (1917)
  • Ora e per sempre addio, Otello, Verdi (1917)
  • Dio, mi potevi scagliar, Otello, Verdi (1917)
  • Niun mi tema, Otello, Verdi (1914)
  • Habla Bernardo de Muro, a los 70 años (fallece a los 74)
  • Entre las audiciones, semblanza sobre la carrera artística del tenor
  • nota
    Todo lo anterior,   aquí mismito

  • De Muro: Di quella pira, cabaletta del final del Tercer Acto, Escena VI, de El Trovador, Verdi.
  • stelle

    ‘Di quella pira’, por Paoli

    Viernes, Diciembre 5th, 2008

    Antonio Paoli (1871-1946): Di quella pira, cabaletta del final del Tercer Acto, Escena VI, de El Trovador, Verdi.

    «Berlioz ha escrito: “Al ver la constante y creciente penuria de artistas capaces de reproducir, con los medios del arte grande, las grandes y nobles pasiones del corazón humano, se diría que la Naturaleza, después de haber creado, por excepción, algunos seres capaces de comprenderla y expresarla, se resiste ahora a crearlos de nuevo”.

    Y efectivamente la Naturaleza no ha creado, por los menos en nuestros tiempos, un cantante capaz de comprender las nobles pasiones y expresarlas en la forma adecuada como hizo el tenor portorriqueño Antonio Paoli hace cuarenta años».

    [Lauri- Volpi, en Voces Paralelas]

    Pertile: ‘Di quella pira’/ ‘Una furtiva lágrima’

    Lunes, Octubre 20th, 2008

    Aureliano Pertile: cabaletta del final del Tercer Acto, Escena VI, de El Trovador, Verdi; y aria de Nemorino de L’elisir d’amore (Segundo Acto, Escena VII), Donizetti.

    “Ninguna voz se ha encontrado jamás ante un material tan desconcertante. Entre la faringe y las cavidades nasales, la voz creaba su juego de prestidigitación. Se la veía bajar y subir en la cuerda área, como una infalible y audaz funámbula. Con envidiable desenvoltura se permitía recursos, expedientes, remedios, ingeniaturas, contra todas las normas fisiológicas. Y a la postre, queriendo o no queriendo, no quedaba otro remedio que aplaudirla.

    ¿Qué no habría hecho Aureliano Pertile con una voz bonita, pura, espontánea, si con la suya acertó a crear la belleza, la espontaneidad, la sencillez que la naturaleza le había negado?”.

    [Lauri- Volpi, en Voces Paralelas]

    Viorica Cortez: “Ni el director más grande del mundo tiene tiempo para abrir el horizonte y la mente de un cantante”

    Sábado, Septiembre 13th, 2008

    “La mezzosoprano rumana Viorica Cortez encarna a la priora Madame de Croissy en Diálogos de Carmelitas, obra que la Ópera de Oviedo estrena el próximo día 20 de septiembre como inicio de su LXI Temporada, patrocinada por La Nueva España. Tras su debut en el ciclo ovetense en 1971 con uno de sus papeles estrella, Carmen, Cortez vuelve al Campoamor catorce años después de su última actuación la marquesa de Berkenfield en La fille du regiment en 1994 para demostrar que sigue siendo una de las grandes”.

  • Pablo Gallego
  • —¿Cómo es este Diálogos de Carmelitas?
    La producción funciona muy bien. Ésta es una ópera muy especial, delicada, muy difícil. Es uno de esos casos en los que hay que ir muy preparado a la función para entender su verdadera trascendencia. Además estoy muy contenta con el reparto. Empezando por María Bayo, que debuta en el papel y ha hecho un trabajo «de locura», excelente con Blanche, un personaje muy difícil vocal y escénicamente. Fantástica María.

    ¿Qué le aporta usted al personaje de Madame de Croissy?
    En primer lugar un respeto absoluto por la música de Poulenc. A su dolor interior. Y al texto que Bernanos escribió muy poco tiempo antes de morir. Yo soy muy creyente y me pregunto: «una mujer que ha dedicado su vida a Dios, ¿por qué tiene miedo?». Yo creo que el temor que vive es el que ella le quita a Blanche para que ésta pueda vivir sin miedo y ser valiente. Le concede una gracia que no mucha gente comprende.

    Este personaje es una de sus creaciones más alabadas.
    He tardado mucho tiempo en poder cantar a Madame de Croissy. Era demasiado joven, y para este papel es necesario haber sufrido en la vida, perder a la gente a la que quieres. En Jenufa o La dama de Picas hay papeles maravillosos que no pueden cantarse hasta que una no tiene ya cierta edad. Cuando una ya conoce la vida y comprende muchas cosas.

    ♣ ♣ ♣

    Viorica Cortez (Azucena): Stride la vampa!, canción del Segundo Acto de El Trovador, Verdi. Manrico: Franco Bonisolli. Film de 1975.

    ♣ ♣ ♣
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    ‘Stride la vampa!’, por Dolora Zajick

    Martes, Enero 29th, 2008

    Vedi! Le fosche notturne spoglie (Coro di Zingari).

    Dolora Zajick: Stride la vampa!, canción de Azucena del Segundo Acto de El Trovador, Verdi.

    Metropolitan de Nueva York, 1988. Dirige: James Levine.

    (Foto)