Archive for the ‘Iris’ Category

“Desde el rey al último espectador del paraíso, todos aplaudían y gritaban: ¡bis, bravo!”

Wednesday, November 17th, 2010
Mattia Battistini

“El cantante barítono MATÍAS BATTISTINI, que actualmente canta con éxito extraordinario en el Gran Teatro del Liceo” (‘Ilustración artística’, Barcelona, 3 de diciembre de 1906).

  • Battistini: O Lisbona, alfin ti miro, aria de Camoëns, Don Sebastián, rey de Portugal, Donizetti.
  • Battistini: O del mio dolce ardor, Paris y Elena, Gluck.
  • Encontré, no por casualidad, una crítica de prensa sobre una actuación del  gran barítono italiano Mattia Battistini, considerado en su época paradigma del bel canto. Cantaba Battistini en el Teatro Real de Madrid, el 2 de enero de 1919, una ópera de Donizetti por aquellos años ya prácticamente olvidada: Maria di Rohan. Ópera de exigente ejecución para los cantantes —a decir del cronista—, que precisamente “por eso la han retirado de la circulación”.

    Dirigió la representación el maestro Julio Falconi. Junto a Battistini (Conde de Chevreuse), la soprano gallega [nace en Santiago de Compostela, La Coruña] Ofelia Nieto (María de Roan), la mezzosoprano italiana Maria Capuana (Armando de Gondì) y el tenor alicantino Antonio Cortis (Conde de Chalais), que en 1919 aún utilizaba su verdadero apellido, ‘Corts’ [ Antonio Montón Corts], y a quien vaticinan, muy certeramente, “un porvenir seguro en el arte”.

    En otra crónica de prensa de la misma representación (El Día, Madrid, 3 de enero de 1919), consignan sobre Cortis:

    “Antonio Corts, el modesto tenor que cantó el conde de Chalais, tiene una voz caliente, varonil y bellísima, igual en todos los registros, joven y pastosa. ¿Por qué no estudia este muchacho, verdadero brillante sin pulir? Es seguro que su voz excepcional, una vez disciplinada, haría de Antonio Corts, un divo, que se disputaría el favor de la Empresa”.

    Concluye su reseña Felipe Fano, crítico musical del desaparecido diario madrileño El Globo, con un me dijo_ yo le dije… muy castizo (leísmo, incluido), que no vamos a desvelar antes de tiempo.

    Maria_di_Rohan_Premiere_-_Final_Scene

    Escena final de la premiere de ‘Maria di Rohan’, de  Donizetti, estrenada en en Viena, el 5 de junio del 1843.

    Battistini tenía en aquellos momentos, 2 de enero de 1919, 61 años. Apenas le faltaban dos meses para cumplir los 62.

    Y la crónica, textualmente, dice así:

  • Maria di Rohan
  • Caricatura de María Llácer y Mattia Battistini, 'Heraldo de Madrid', 18 de marzo de 1916.

    Caricatura de María Llácer y Mattia Battistini, ‘Heraldo de Madrid’, 18 de marzo de 1916.

    “Se esperaba con gran interés la presentación del barítono Mattia Battistini. Los antiguos abonados cantaban a coro sus triunfos como representante de la escuela del ‘bello canto’; para otros el deseo era también muy justificado, porque quería juzgar por sí mismo si era verdad tanta belleza, como cantaban los amigos del barítono.

    El teatro se llenó por completo.

    Se puso en escena Maria di Rohan, del maestro Donizetti, ópera ya retirada de la circulación, no por falta de belleza, que la tiene mucha, sí por falta de cantante, pues ópera de este género necesitan extensas voces, cuadratura perfecta, segura entonación, pues la orquestación limita su cometido a acompañar a los cantantes; no hay manera de cubrirse con la orquesta, ni callarse cuando la frase ‘le va mal’ o ‘pella, en el pase’. No hay más remedio que cantar y cantar bien a toda voz.

    Por eso la han retirado de la circulación.

    Mattia Battistini, el barítono español por su enlace matrimonial, español por estar en España fincado y español por su amor a esta patria, alcanzó anoche el triunfo mayor de la temporada, pues se le aplaudió en la romanza del acto primero, se le ovacionó en el segundo y en el acto tercero en la famosa aria, cuyo andante, cantado con una maestría sin igual, tuvo que repetir; siguió el aria y después la cabaletta, que acabó por enloquecer al público, que desde el rey al último espectador del paraíso, todos aplaudían y gritaban: ¡’bis’, bravo! y otras exclamaciones.

    El triunfo, la glorificación de Battistini fue completa e indiscutible.

    cari

    Ofelia Nieto, caricatura de Fresno (‘ABC’, 2 de abril de de 1924).

  • Ofelia Nieto: ‘Mírate en el espejo’, Maruxa, Vives (1914)
  • Ofelia Nieto lució su hermosa voz [y] sus potentes agudos.
    María Capuana, un lindo paje, tan hermosa de voz como de figura, cantó muy bien su canción del primer acto haciéndose aplaudir por todos, y haciéndose notar por su desenvoltura en la escena.

  • Antonio Cortis: ‘Apri la tua finestra’, Iris, Mascagni (1929)
  • Antonio Corts, excelente tenor, que ayer conquistó el tercer entorchado, tiene un porvenir seguro en el arte, y paseará triunfante la bandera de España por todo el mundo.

    Becucci, con su hermosa voz y su arte escénico, completó el conjunto.
    Erauzkin, Ferrer y [¿Fururia?] fueron buenos chicos.
    El maestro Falconi guió la orquesta con su pericia acostumbrada.
    Al terminar la ópera, me decía una antigua abonada, cuya butaca estaba vecina de la mía.
    —¿Pero este Battistini hasta cuándo va a cantar?
    —Señora, la respondí, para que Battistini no cante, será preciso matarle”.

  • Felipe S. Fano
  • Globo, El (Madrid. 1875)

  • El Globo, Madrid, 3 de enero de 1919
  • La musicalidad de Lucrezia Bori

    Monday, September 25th, 2006

    Cuentan de la Bori que era una mujer elegante, de refinados modales, exquisita; no guapa, pero con encanto. Nunca se casó y tampoco tuvo hijos.

    Su apellido real era Borja González de Riancho (hay quien asegura que ‘de Riancebo’) y nació en Valencia el 24 de diciembre de 1887. Tenía fácil italianizar su nombre artístico, ‘Lucrecia Borgia’, pero desde sus inicios se quedó con el improvisado ‘Bori’.

    Borja si legge Boria in italiano, e attribuire boria a una donna equivale a definirla vanitosa, stupidamente superba. Borgia, che è la traduzione letterale del nome spagnolo Borja, non è proponibile –come nome di cartellone– chiamandosi Lucrezia; sarebbe inoltre apparso, benché non lo fosse, un equivoco, pseudonimo.


    Su musicalidad, una línea de canto elegante y aristocrática, un lenguaje refinado y coqueto, más su compenetración escénica, hicieron de Lucrezia Bori la gran soprano lírica de su tiempo. No era una voz muy extensa en la zona alta, ni grande de volumen, aunque sí cristalina y especialmente apta para la expresión de sentimientos tiernos y delicados. El sistema de grabación no la favoreció y sus registros no reflejan, muy probablemente, toda la grandeza de su arte. Fue Manon, Norina, Zerlina, Fiora, Louise, Mimì, Violetta… De este último personaje, dicen las crónicas, hacía una verdadera creación.

    La valenciana Bori usaba camelias frescas en cada función de La traviata. En la escena final, cuando Alfredo Germont corre al lecho de Violetta (a buenas horas, mangas verdes), el Doctor Grenville le traía un ramillete. No figura en el libreto, pero lo cierto es que Annina las colocaba en un florero, y en el delirio final la Bori las arrojaba a su alrededor, mientras exhalaba el último suspiro.

    Lucrezia Bori realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y en Roma completó su formación musical, con el maestro Melchor Vidal, también español. Debutó en 1908 en el Teatro Adriano, con Carmen, en el rol de la dulce y cándida Micaela. En 1910, cantó en el San Carlo de Nápoles junto a Enrico Caruso y Pasquale Amato en Manon Lescaut y Madama Butterfly. Fue el espaldarazo definitivo a su carrera: en la temporada siguiente firmó contrato con La Scala, protagonizando, entre otras óperas, el estreno italiano de El caballero de la rosa.

    Testimonio de la Bori: «Ricordi mi avvertì che tre signori sarebbero venuti a Parigi per sentirmi cantare e mi chiese di essere tanto gentile da imparare qualche aria della ‘Manon Lescaut’, cosa che io feci. I tre signori arrivarono: erano Toscanini, Puccini e Gatti-Casazza. Mi guardarono dalla testa ai piedi e poi dai piedi alla testa. Mi esaminarono bene. Probabilmente soddisfatti, mi invitarono a cantare la ‘Manon Lescaut’ con Caruso, quale artista ospite al Metropolitan….. Mi ero fatta fare i costumi nuovi a Parigi: mi costarono una fortuna. Dopo la prova generale tutti vennero a congratularsi con me. Poi venne Puccini, con una tazza di caffè. “Bori, andava tutto alla perfezione. Solo che all’ultimo atto, quando la Manon ha fame ed è senza un soldo, il suo costume è troppo pulito”. E mi versò addosso la tazza di caffè [operaitaliana.com]».

    Al Metropolitan de Nueva York llegó por primera vez el 9 de junio de 1910, con Manon Lescaut. En esta sala interpretó más de seiscientas representaciones de veintiocho óperas diferentes. Se la escuchó también con frecuencia en el Colón de Buenos Aires, pero, hasta donde sabemos, nunca llegó a cantar en España.

    Su carrera artística terminó oficialmente el 29 de marzo de 1936, en el Metropolitan, con una gala en su honor. Ya retirada de la escena, brindó su apoyo y experiencia a varias instituciones musicales, especialmente a la Sociedad de Amigos del Metropolitan, y a cantantes que por entonces empezaban, como la soprano italiana Licia Albanese.

    Falleció en Nueva York, el 14 de mayo de 1960, víctima de un derrame cerebral. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Valencia, en el mausoleo familiar. No lo cuentan las crónicas, pero seguramente tampoco faltaron camelias frescas en su definitivo adiós.

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  • Con ustedes (snif, sólo audición), Lucrezia Bori: Addio, del passato…, La traviata, Verdi (también, aquí)
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  • È strano!Sempre libera, La traviata, Verdi.
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  • Ore dolci e divine, La rondine, Puccini.
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  • In pure stille, Iris, Mascagni.
  • Lucrezia Bori y Beniamino Gigli. Estreno en el Met de La rondine (La golondrina), 1928, ópera por la que la soprano sentía cierta predilección.

  • La danza, Rossini.