26 de abril de 2010. Presentación del nuevo CD de Flórez en Madrid
I puritani en el Real: aplausos para Diego Flórez; bravos para Eglise Gutiérrez
“Vocalmente el tenor ha estado tan sublime como suele estarlo aunque tampoco se ha entregado o así lo ha entendido el público, que ha premiado ’sólo’ con aplausos al peruano durante la representación, y unos ralos ‘bravos’ cuando ha salido a saludar, acostumbrado en este coliseo a verdaderos desbordamientos de entusiasmo”
Las cancelaciones de última hora y los nuevos talentos
“Casi todos los cantantes saltan a la fama con ocasión de una sustitución. Es el ciclo vital de la ópera. Pavarotti sustituyó a Di Stefano y Ramón Vargas se hizo un nombre como el Rodolfo que no pudo encarnar Luciano”.
Rescatamos un comentario del fondo del mar, firmado por Salvador, que podría generar un interesante debate.
Quedan ustedes expresamente invitados a participar en él.
“Tendemos a hacer Leyes Universales de nuestros gustos y pecamos [a veces] faltando a los que no los comparten.
En algunos casos existen más valores objetivos a la hora de valorar una voz o una interpretación de los que pensamos, pero generalmente despreciamos/obviamos esos valores para mantener nuestras posiciones, y en ocasiones vemos/oímos cosas que no existen.
Qué valoramos más en una voz, la personalidad del cantante (su plante, nación, etc.), qué nos emociona más, qué nos conmueve más: su timbre, su tesitura, su musicalidad, su color, su luz, su cuerpo, su volumen, su fuerza, su potencia, su bravura, su lirismo, sus agudos, sus medios tonos, su fraseo, su versatilidad, su fiato…, su técnica (colocación, fonación, emisión, proyección, acústica, longevidad…)…
El tenor que simplemente se aproxime a la combinación de estos valores que más nos gustan será nuestro tenor favorito.
Todos tienen mejores y peores interpretaciones, algunas son realmente maravillosas, otras mediocres. No existe nadie que cante todo mejor que los otros, hay temas que los hacen mejor unos y otros (…).
Flórez ha mejorado muchísimo a lo largo de estos años. El repertorio rossiniano, bien interpretado, requiere unas agilidades que muy pocos pueden realizarlas (algunos hacen unas pocas y además desafinan).
No voy a entrar a la calidad de musicólogo, que es reconocida hasta por los que le aborrecen (que desgraciadamente son muchos), sino al tenor: vocalmente Blake tiene varias épocas: la de los años 70 (finales) y primeros de los 80, la de mediados de los 80 principios de los 90, mediados a finales de los 90, y 2000.
La diferencia tímbrica y de coloratura de Blake en esos períodos es substancial, pasando de lo único y excepcional, para llegar ahora a la decadencia; eso lo podemos comprobar en las versiones colgadas en You Tube.
A veces existe alguna versión que demuestra la capacidad de un tenor, por favor, comprobad esta maravilla. Coged cualquier versión de este aria “Sì, ritrovarla io giuro”, por ejemplo:
—Actualmente hay un “boom” hispanoamericano en la lírica, con cantantes como usted, Juan Diego Flórez, Rolando Villanzón, Marcelo Álvarez, José Cura, Aquiles Machado… ¿A qué es debido?
—Es una pregunta que me he hecho yo mismo y no encuentro la respuesta satisfactoria. Creo que es una capacidad que todavía tenemos en Sudamérica de expresarnos con libertad a través del arte. Estamos menos comprometidos mediáticamente. Lo de querer comenzar enseguida como decía y convertirse en los tres tenores es un principio negativo del que hay que huir. Hay que cantar por el amor al canto. Sin más.