Archive for the ‘La Dolores’ Category

Arturo Reverter: “Kraus se sintió relegado por los tres tenores”

Tuesday, November 9th, 2010

  • Aragón, la más famosa
  • Nuevo libro a la vista sobre Alfredo Kraus: Alfredo Kraus, una concepción del canto, del crítico musical Arturo Reverter, autor de El arte del canto. Saldrá publicado en la editorial Alianza.

  • Aurelio M. Seco
  • Alfredo Kraus, una concepción del canto, responde a un encargo de la Asociación Lírica Asturiana Alfredo Kraus ¿Cómo surgió la idea?
    —Tenía ganas de escribirlo desde hace tiempo, ya que poseía un material muy valioso en forma de entrevistas con Kraus realizadas a lo largo de más de 20 años. Pensé que sería interesante darles forma y usarlas como base de un estudio más amplio sobre él. Desde hace tiempo mantengo una intensa relación con la Asociación Lírica Asturiana Alfredo Kraus, que es una entidad que realiza muchas actividades todo el año. En una de las ocasiones en las que se me invitó para ofrecer una conferencia, hace 5 años, Carlos Abeledo, su presidente, me hizo el encargo del libro, que finalmente se publicará con la editorial Alianza.

    —Haga un resumen del libro.
    Mi trabajo ha consistido en comentar todo lo que Kraus va diciendo, ya sea a modo de glosa, apoyatura o incluso polémica porque, evidentemente, hay ocasiones en las que disiento de su opinión. A lo largo de 15 capítulos, Kraus nos muestra su técnica de canto y concepto interpretativo, tanto en ópera como en zarzuela. También analiza los principales personajes que ha cantado, y habla sobre su vertiente docente. El último capítulo es enteramente mío, y está dedicado a la técnica vocal.

    —¿Cómo era su personalidad?
    —Kraus era una persona exquisita, un hombre muy cordial, amable y educado, aunque es probable que no tuviera el don de gentes de Pavarotti o Domingo. Su manera de cantar era muy rigurosa, y estaba puesta al servicio de las reglas de oro del bel canto. Es posible que este aspecto le haya apartado de las grandes masas, pero para los buenos aficionados siempre será una referencia.

    —¿Cuál fue la base que sustentó sus críticas a Los tres tenores?
    —Él consideraba que no era apropiado popularizar la ópera como hacían Pavarotti. A él no le gustaban ese tipo de manifestaciones tan populares.

    —Aunque, más tarde, él haría algo parecido.
    —Sí, por supuesto. Era un hombre que, como todos, tenía algunas contradicciones. Creo que se sintió herido y preterido por ellos. Sentía que se le había dejado un poco de lado. Fue una sensación que, con los Juegos Olímpicos de Barcelona, se intensificó. Allí volvieron a tener sus más y sus menos, porque era evidente que no formaba parte del grupo. De cualquier manera, siempre fue un artista independiente, que se preocupó mucho de cuidar el repertorio que cantaba, buscando lo que mejor le iba. Esta forma de actuar también le separaba de los demás.

    —Ernesto Palacio dijo que, llegado el momento, Kraus dejó de cantar bello para cantar con la voz colocada.
    —Kraus siempre intentó hacer bel canto, en el sentido de cantar bello y bien. No obstante, sí es cierto que, entre los 55 y 60 años, se preocupó más de buscar determinadas sonoridades y puntos de apoyo para ir disimulando problemas que, de manera natural, el tiempo causa en una voz. Es sabido que tras los 50 años, la voz de cualquier tenor comienza a resquebrajarse, más o menos rápido; pero él poseía una técnica maravillosa que siempre se ha alabado, y que encaminó usando determinadas cavidades de resonancia que le interesaban para seguir cantando bien.

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    Plácido Domingo, ¡aúpa, mañico!

    Wednesday, August 26th, 2009

    Pepita Embil, Plácido Domingo FerrerPlácido Domingo

    “Si Plácido Domingo grabara un disco de jota, como hizo con la copla, la zarzuela, la ranchera o el tango, nadie se lo podría reprochar porque cantaría a la tierra de sus ancestros. Su abuela paterna, María Ferrer Ripol, procedía de La Codoñera (Teruel) y su padre, del que heredó nombre, apellido y hasta profesión (era barítono), vino al mundo en 1907 en Zaragoza (como sus hermanos, Pedro y Enriqueta), porque los abuelos montaron un restaurante en el Tubo. La sangre aragonesa bulle por las venas del conocido tenor, aunque nació en Madrid en 1941 y se formó en México, donde murió su padre a los 80 años”.

  • Ramón J. Campo
  • heraldo.es

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    ‘Aragón, la más famosa’, por Carlos Munguía

    Friday, August 29th, 2008

    Una grabación histórica por un tenor que ya forma parte, por méritos de sobra, de la historia de la lírica. Ojo a las fotos, que también son historia:-)

  • Munguía: Aragón, la más famosa, jota del Primer Acto de La Dolores, de Tomás Bretón.
  • Con Julio Uribe (Por una moza del barrio) y el Orfeón Donostiarra.
  • Dirige: Ataulfo Argenta. 1955.
  • (Gracias, melchiorfan)

    ‘Di que es verdad que me quieres’, por Jesús de Gaviria y Fidela Campiña

    Tuesday, April 24th, 2007

    Jesús de Gaviria

    Munguía, ganador olímpico de la V Edición de Misteriosos, les invita a escuchar al tenor donostiarra Jesús de Gaviria (Donostia San Sebastián, 1892-1975).

  • Gaviria: Aragón, la más famosaPor una moza del barrio, jota del Primer Acto de La Dolores, Tomás Bretón.
  • Con Alexina Zanardi y coros.
  • Fidela Campiña y Jesús de Gaviria: ¡Ya no te temo, hora fatídica!Di que es verdad que me quieres… (dúo de Dolores y Lázaro del Tercer Acto). 1930.
  • Gaviria: Salve, costa de Bretaña, romanza de Beltrán del Primer Acto de La Tempestad, Ruperto Chapí. 1930.
  • Artículo sobre Jesús de Gaviria publicado en El Diario Vasco (23/09/ 2003) y en la página Historical Tenors, de François Nouvion (el registro es gratuito):

    Montse Román (Gio)

    “Serás el sucesor de Caruso”

    Discípulos del olvidado tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria se reunieron en San Sebastián para recordar sus grandes cualidades que le llevaron por los escenarios de todo el mundo.

    En el cementerio de Polloe, al tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto. Varios de sus discípulos, de los que formó al final de su carrera, se reunían durante seis horas para hablar de un cantante hoy casi olvidado en su lugar de origen y al que en 1927 el barítono italiano Titta Ruffo, divo entre los divos, le auguró, tras cantar juntos I Pagliacci, en Pittsburg (Estados Unidos): “Gaviria, estás destinado a ser el más grande tenor del mundo, y un probable sucesor de Enrico Caruso”.

    A esos discípulos, María Jesús Irigoyen, Mari Visi Coto, Evaristo Ayestarán, Antonio González Mazquiarán, Evaristo Bastarrica, Jesús Santos, Miguel Cortijo, José Manuel Ruiz Ceberio, los convocó la autora de este texto para evocar la memoria de este tenor dramático, más conocido fuera que en su propia tierra.

    Hace más de un año que estoy investigando sobre Jesús de Gaviria, nombre artístico con el que Jesús Aguirregaviria Onaindia triunfó en los teatros líricos más importantes del mundo. Preparo su biografía y, cuantos más datos obtengo sobre su trayectoria artística, más me sorprende la escasa memoria que de él ha quedado en el País Vasco.

    Jesús de Gaviria

    En enero de 1975 (poco antes de su muerte, el 8 de marzo de ese mismo año), el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad. Me consta que Gaviria recibió con gran ilusión ese homenaje. Pero confieso que yo esperaba encontrar un centro cultural con su nombre, una calle o, al menos, una placa conmemorativa en Urbieta, 22, la casa donde nació. Algún rastro que diera fe de que este tenor donostiarra dio gloria con su arte por casi todo el mundo a su lugar de origen. Porque me consta también que Gaviria conoció muchísimas ciudades y que ninguna de ellas desplazó a la que siempre llevó en su corazón: “He visto cosas maravillosas: las Pirámides de Egipto, las Catacumbas de Roma, los rascacielos de New York, la bahía de Río de Janeiro; ciudades como Berlín, Londres, Roma, París, Viena pero para mí, nada hay parecido a San Sebastián”, relata en un documento al que he tenido acceso.

    Del monte Ulía a La Scala

    Llegué a Gaviria por casualidad, debo reconocerlo. En los inicios de mi investigación, mi objetivo era la soprano dramática almeriense Fidela Campiña, en cuya biografía también estoy trabajando. La Campiña y Gaviria estuvieron casados, tuvieron una hija, Mary Margaret (Mirentxu, como su padre siempre la llamaba), vivieron un tiempo en San Sebastián, en Villa Verdi, una casa que se construyeron en el monte Ulía y que hoy aún existe.

    Fidela Campiña

    Mi sorpresa fue ir descubriendo que si notable fue la carrera artística de la Campiña, notable fue también la de Gaviria. La de la Campiña empezó antes, en 1913. Teatro Real de Madrid, Mefistófeles. Hija de familia bien. Estudios de piano y solfeo desde muy pequeña; más tarde, canto. La de Gaviria se inició en 1919. Teatro Lírico de Milán. Il trovatore. Hijo de familia humilde. Estudios de solfeo y canto ya veinteañero. Hambre y privaciones en Madrid.

    La Campiña no encontró piedras por el camino. Gaviria tropezó con todas. Aun así, un buen día, sus vidas se cruzaron.

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