Debutó en la Ópera Nacional de Bucarest, en el 2000, como la Condesa en Las bodas de Fígaro. El mismo año realizó una gira por Francia, cantando Violetta en La traviata y Elisabetta en Don Carlo. También cantó en España, pero en un repertorio sinfónico.
El 2001 la llevó nuevamente a Francia. En el 2002 cantó en Bangkok (Tailandia) —donde interpretó a Nedda en Pagliacci— y una vez más en Francia: Aida, La traviata y concierto homenaje a Maria Callas. A los 32 años (2003) debutó en la Wiener Staatsoper como Micaela en Carmen y cantó en Tesalónica (Grecia) el rol de Aida.
Roxana fue artista del conjunto estable de la Ópera del Estado de Viena (hasta el 2010) y de la Ópera Nacional de Bucarest, hasta el año 2009. En Viena, además de Micaela, cantó Mimì en La bohème, Elvira en Don Giovanni, Amelia en Simon Boccanegra, la Condesa en Le nozze di Figaro y Cio-Cio-San en Madama Butterfly.
Además se presentó en Berlín, Leipzig, Wiesbaden, Toulouse, Massy, Toulon, Liege, Ámsterdam, Luxemburgo, etc. En el 2007 cantó el Requiem verdiano en Roma, frente a la Basílica de San Pedro, y participó en una gira por países asiáticos que realizó la Ópera de Viena (Seul, Taipei, Singapur), cantando Le nozze di Figaro. En 2008 cantó en Busan (Corea del Sur) en la ópera Aida.
Participó en dos temporadas en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. En el 2005 cantó tres funciones de Aida, junto al tenor chileno José Azócar; y en el 2006, cuatro funciones de Don Giovanni (Doña Elvira).
En el 2009, el director de la Ópera Nacional de Bucarest, Catalin Ionescu Arbore, la conminó a dejar la Ópera de Viena y dedicarse exclusivamente a la ópera rumana. Ella rehusó y se le canceló su contrato con la ópera de Bucarest. A partir de entonces, cayó en una profunda depresión, que, al parecer, la indujo al suicidio, cortándose las venas de las muñecas.
Nueva gira de Bartoli en España: “San Sebastián (el 8 de abril, en el Kursaal), Bilbao (el 10, Teatro Arriaga), Oviedo (el 12, Auditorio Príncipe Felipe), Santiago de Compostela (el 14, Auditorio de Galicia), Valladolid (el 17, Centro Cultural Miguel Delibes), Pamplona (el 19, Baluarte) y Vitoria (el 20, Teatro Principal)”.
¿Cuál es el escollo más peligroso para un tenor? ¿Cómo salvarlo? Problemas y soluciones con ejemplos concretos. Documental auto ayuda de Lauri-Volpi. 1933.
Hoy traemos a portada una historia muy bonita. Digo que es linda porque es una historia de amor. De amor a la lírica y de esos amores que ya no abundan, de los de a primera vista y para siempre. Nos llega de la mano de alguien que ama la lírica y que ama compartir. A las pruebas me remito. Y el remitente es Mefisto (mejor no hagan chistes, no sea que se conviertan en ingenuas Margaritas;-)
Nos envía Mefisto una breve reseña sobre el tenor Hugo Sorrenti y la soprano Ana María Marcó, maestros de canto. No es fácil encontrar información sobre estos cantantes en la Red, así que se agradece especialmente.
Las fotos que ilustran el post también son de su cosecha. ¡Y las grabaciones! ¿Cómo las habrá conseguido? Misterio… Hoy escucharemos tres de ellas: en dos de ellas canta Sorrenti y en la otra Marcó.
No sé qué les parecerá a ustedes, pero a mí me ha enamorado Sorrenti. Y Ana María Marcó, también. De veras que merece la pena escucharlos.
Especifica Mefisto que el Ch’ella mi creda es una versión de ‘asado’. Es decir, entre amigos.
♣ ♣ ♣
Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.
“Corría el año 1958. Mientras Ana María, de 13 años, estudiaba canto y bailaba twist; y Hugo, con 20, ya era tenor en el Coro Estable del Colón, se conocieron en un seminario de canto.
Hugo no se anduvo con chiquitas, y al primer encuentro le propuso acompañarla hasta la parada de colectivo (omnibus). No conforme con esto se subió él también para acompañarla. En la puerta de su casa , ella le propuso: “Pasá, así conocés a mi familia…”. Desde entonces no se volvieron a separar.
50 años de un matrimonio singular… La soprano y el tenor. Hugo comenta: “Les gané de mano a todos, y eso que tenían ventaja…; a esa edad ya era pelado”. En el año 58, Hugo quedó como tenor estable del Colón entre 60 postulantes a la cuerda.
En el 61 audiciona Ana María con 16 años…: “Me miraron de arriba a abajo, casi despectivamente, porque era muy joven y no pensaban que fuera responsable”. Su talento y templanza les despejó toda duda. Cantó en funciones y ensayos durante 35 años ininterrumpidos.
Hugo y Ana María, Ana María y Hugo, cantaron como dúo protagónico en París, Valencia, Madrid, Bruselas, Brasil y cinco veces en los Estados Unidos, pero nunca en Buenos Aires ¿?…
En tal sentido es justo decir que “nada supera al Colón”…, dice Ana María. “Hemos cantado con todos los cantantes habidos y por haber”.
Ella cantó infinidad de óperas para su cuerda en papeles protagónicos y coprotagónicos en el mayor teatro de Buenos Aires. Sin embargo queda la duda…: ¿por qué Hugo no?
Hugo Sorrenti en el Colón, 1970.
Su fuerte temperamento y su intolerancia a las injusticias tal vez tuvieron que ver. Baste decir que él no figuró varias veces en el libro de oro del teatro, donde se escriben los nombres hasta del personal de maestranza (limpieza).
Comentaba LuisLima: el Colón tenía dos voces sobresalientes, el MaestroGuichandut y el Maestro Sorrenti.
Y es que Hugo Sorrenti fue el único argentino en ganar un concurso en el Metropólitan, teniendo por jurado al gran GiovanniMartinelli, con sólo 24 años de edad cantando dos veces consecutivas ‘O tu che insenno agli angeli’, de La Forza del destino, de Giuseppe Verdi, provocando la admiración del jurado ante cada frase resuelta.
En cierta ocasión, un famoso tenor que ensayaba una Aida, pidió explícitamente al director que sacaran al ‘messaggiero’, papel que encarnaba Hugo, y puso a su propio padre en ese rol.
Ana María Marcó, Richard Tucker, Hugo Sorrenti y señora de Tucker. Teatro Colón.
Sin embargo, trabó amistad con otros como el gran RichardTucker, quien propició varios de los viajes a New York: con Jon Vickers, Alfredo Kraus, y tantos otros que, más seguros de sí mismos, supieron valorar su calidad vocal y artística.
En el rol titular de 'Beatrice di Tenda', de Bellini.
Quien sí tuvo premio fue Ana María, ya que en octubre de 2004 se organizó en el Colón una velada en su honor, donde le entregó el entonces vicepresidente de la nación Daniel Scioli y el director del teatro Tito Capobianco, un diploma de mérito por 35 años entregados al teatro y al arte. Un reconocimiento a tanto esfuerzo, a tantas escaleras subidas y bajadas, a tantos telones abiertos y cerrados, maquillajes y vestuarios, anécdotas e historia.
Actualmente dirigen ambos el Instituto Lírico Mario del Monaco y Renata Tebaldi en su casa de Vicente Lopez, Buenos Aires, con sede central en Treviso, Italia, donde los estudiantes de canto pueden aprender de ellos la técnica de canto y todo aquello que rodea a este arte tan complejo como apasionante que es la ópera”.
Un bajo legendario que es imperdonable que aún no tengamos en casa y una soprano no menos legendaria que nunca está de más que la volvamos a invitar: EzioPinza y RosaPonselle.
La ira de Toscanini, del que ahora se cumplen 50 años de su muerte, fue legendaria. “Cuando ArturoToscanini se enfadaba, lo hacía en serio: Una vez el italiano aplastó con su pie un reloj de bolsillo. Otra vez, pateó el atril. Y la batuta destrozada se convirtió casi en su seña de identidad”.
Dirigía de memoria. Respetaba rigurosamente las partituras. Músicos y cantantes lo temían. Le acusaron de ser casi un analfabeto musical. Pero su autocrítica era aún más feroz que la de sus detractores.