Sitúense, por favor, en el kilómetro cero. Quienes ya hayan aprendido a apreciar la voz de Lauri-Volpi en su justa medida, o estén en camino, pueden ubicarse en el 100;-)
El tiempo apremia y es muy largo de explicar. No; nada que ver con la madrileña Puerta del Sol;-) Lo entenderán a la primera si se dan un garbeo por los comentarios.
De la voz de Volpi hemos hablado más veces. Sin ir más lejos, aquí mismito. Entre versos y risas, que de todo hay en la viña de este blog.
Sobre el vibrato del tenor, precisaba ayer Mefisto (a las 6:18):
“Un vibrato típico de la escuela de canto del 1800, que él tanto defendía. Sostenía que la voz cantada tenía una extensión de tres octavas como la requerida para el primer repertorio de esa época, y que nunca se debía ‘fabricar’ el sonido para darle más armónicos graves de los que la posición descendida y relajada de la laringe podía otorgar.
Igualmente ese vibrato no lo escuchas en otras arias como ‘Cielo e mar’ de la Gioconda….;-)
Sobre el color de su voz… puede gustarnos más o menos. No creo que sea particularmente bella, al menos en grabación, aunque Toscanini no opinara lo mismo, aun siendo un ‘enemigo jurado’ del tenor. Pero no se le puede negar lo magnífico de su voz.
Magnífica en todo, hasta para cantar ‘Nessun dorma’ a sus 80″.
El Cielo e mar al que se refiere Mefisto:
Giacomo Lauri-Volpi: Cielo e mar, aria de Enzo del Segundo Acto de La Gioconda, Ponchielli.
Cielo! e mar! L’etereo velo
splende come un santo altar.
L’angiol mio verrà dal cielo?
L’angiol mio verrà dal mare?
Qui l’attendo; ardente spira
oggi il vento dell’amor.
Ah! quell’uom che vi sospira
vi conquide, o sogni d’or!…Per l’aura fonda
non appar né suol né monte.
L’orizzonte bacia l’onda!
l’onda bacia l’orizzonte!
Qui nell’ombra, ov’io mi giacio
coll’anelito del cor, vieni, o donna,
vieni al bacio della vita,
si della vita e dell’amor…
Ah! vien!…
Seguro que Mefisto nos brinda un comentario de esos cortitos cuando no tiene tiempo;-)
(Gracias, Mefisto)
02/04/10:
“¿Qué se puede decir de alguien que cantó desde Los Hugonotes a Otello, de I Puritani a Il Trovatore… De Donizetti a Mascagni?
Tal vez lo que diría Bergonzi.
O lo que diría Corelli.
Sonido amplio en tessitura y extensión, pleno de dinamismos y expresividad…, una voz para el teatro. Un maestro a la distancia”.
(Gracias, Mefisto)




“Hay voces esencialmente bellas que se recrean en sí mismas conformándose con adornar de forma naturalmente atractiva cuanto hacen; otras que anteponen la inteligencia, colocando al servicio de la interpretación su propia idiosincrasia; las hay también innatas, fornidas, capaces de adentrarse, sin tregua, en el corazón del oyente con la finura de un estilete y la inquietud de lo verdaderamente pasional. A esa estirpe pertenecía la voz de la soprano Ángeles Gulín, fallecida hace unos días en Madrid.


