Archive for the ‘La tempestad’ Category

El barítono catalán Inocencio Navarro

Saturday, July 31st, 2010
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El barítono Inocencio Navarro (‘La Ilustración’, 19 de mayo de 1913).

Sobre el barítono catalán (barcelonés, dicen en algunas crónicas de prensa) Inocencio Navarro se sabe más bien poco. Hernández Girbal no lo incluye en ninguno de sus dos volúmenes de  Cien cantantes españoles de ópera y zarzuela. Tampoco Sagarmínaga, en su Diccionario, heredero este libro, en buena parte, de esa obra de Girbal.

Enrique (Enrique Paz Escudero, el auténtico;-) me envió hace unas semanas una grabación de Inocencio Navarro. Creo que bien merece la pena que la escuchemos todos. Gracias, Enrique.

Ya el trueno apagado
más lejos resuena;
el viento ha callado,
la mar se serena.
Volvió la alegría;
renace la calma,
lo mismo que el día
serénese el alma.

¿Por qué, por qué temblar?
El cielo está sin nubes,
azul está la mar.
¿Por qué temblar?…

  • Canta Navarro la romanza del final del Monólogo de Simón (¿Por qué, por qué temblar?) del Acto I de La tempestad de Chapí
  • Matilde de Lerma

    “La eminente soprano española Matilde de Lerma en ‘Tristán e Iseo’, ópera de Wagner, en que ha alcanzado gandes éxitos cantándola recientemente en los principales teatros de Italia” (‘Mundo gráfico’, 26 de marzo de 1913).

    Inocencio Navarro debutó en el Teatro Real de Madrid en 1916 (66ª temporada).  El 15 de febrero canta en Los hugonotes, de Meyerbeer, junto a Matilde de Lerma, Luisa Garibaldi, Mercedes Capsir, José Palet, Gaudio Mansueto, José Torres de Luna y un jovencísimo Antonio Cortis. Dirigió Ricardo Villa. La actuación se repitió, con el mismo elenco, los días 17 y 20.

    Vuelve a cantar en el Real ese mismo año, el 17 de marzo: IV Acto de Los Hugonotes, Centón a beneficio de la Asociación de la Prensa, junto a De Lerma, Palet, Battistini, Torres de Luna… Por aquí lo tenemos.

    ¿Qué más podemos contar sobre Navarro? En la hemeroteca online de la Biblioteca Nacional de España (que encarecidamente les recomiendo cuando deseen saber algo más sobre un cantante lírico del pasado), hallamos una crítica de prensa molto interessante. Corresponde a una actuación de Navarro en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el sábado 27 de enero de 1917, donde canta  Maruxa, de Amadeo Vives. Junto a Inocencio Navarro, Esther Oliver, Carmen Alfonso, el tenor Belenguer y el bajo Sr. Casas.

    El éxito fue… a_po_te_ó_si_co.  Y entre acto y acto,  canciones de propina…

    Ahí va (sin marear;-):

    “El extraordinario reclamo que se había hecho del baritono Inocencio Navarro, diciendo que era un ‘divo’ que cantaba ‘Maruxa’ como hasta ahora no se había oído, llevó anoche al teatro de la Zarzuela un público numerosísimo.

    El reclamo pudo perjudicar al Sr. Navarro, pues los espectadores se mostraron exigentes en grado sumo, y esperaban desde la primera escena algo estupendo y nunca visto.

    Si el Sr. Navarro no llega a ser, en efecto, un gran barítono y un gran actor, anoche hubiese tenido un ruidoso fracaso.

    Salvado el peligro, el Sr. Navarro, que posee una voz pastosa y extensa, una gran escuela de canto a la manera italiana, clara vocalización y que sabe dar expresión a las frases, se adueñó de los espectadores, trocando en frenético entusiasmo las impaciencias del principio.

    Al terminar el dúo con la tiple en el primer acto, el público en masa tributó a los artistas calurosas ovaciones, que se repitieron al caer el telón. El maestro Vives fue llamado a escena repetidas veces.

    En el acto segundo confirmó y acrecentó Inocencio Navarro la buena impresión, y también se hizo aplaudir calurosamente.

    Con tanto entusiasmo y con tantos aplausos como el Sr. Navarro fue acogida la señorita Carmen Alfonso, que cantó su parte admirablemente y se reveló como una gran artista.

    El resto del reparto es también digno de mención. Esther Oliver hace una gentil Maruxa y el tenor Belenguer y el bajo Sr. Casas están muy justos.

    Realmente la ‘Maruxa’ que vimos anoche en la Zarzuela es algo excepcional, tanto por el conjunto como por los méritos personales de la señorita Alfonso y el Sr. Navarro.

    La orquesta, muy bien concertada y peritísimamente dirigida por el maestro Barrera, que también fue llamado al proscenio al final de ambos actos, en unión de Vives.

    En el intermedio el Sr. Navarro cantó varias canciones, con las que demostró nuevamente sus excepcionales facultades y buen gusto”.

  • El Imparcial (Madrid), 28 de enero de 1917
  • ffffff

    1. El maestro J. Lamote de Grignón. 2. El maestro Franz Beidler. 3. El maestro Luis Millet. 4. El tenor Francisco Viñas. 5. Richard Wagner. 6. El tenor Juan Raventós. 7. El bajo Conrado Giral. 8. La soprano española Lina Pasini Vitale. 9. El barítono Inocencio Navarro (‘La Ilustración’, 19 de mayo de 1913).

    * *
    Actualización (01/08/10)

    ¡Viva el pelo! (Romero de Torres)

  • Inocencio Navarro: Lolita, Serenata spagnola.
  • (Gracias, Enrique)

    Francisco Kraus: “Me han dicho que quien más se acerca a Kraus es el tinerfeño Celso Albelo”

    Sunday, March 14th, 2010

    [Francisco Kraus: monólogo de Simón, La tempestad, Chapí]

    Francisco Kraus“La saga Kraus tocó techo con la proeza artística del que es considerado el mejor tenor lírico-ligero de la historia: Alfredo Kraus, cuyo hermano Francisco compartió con él vocación musical, maestros de canto y misión pedagógica.

    Barítono que vio truncada su carrera por culpa de una desgraciada lesión y poseedor de una dilatada carrera como docente, Francisco Kraus visitó esta semana Tenerife, donde el pasado viernes asistió al homenaje que el IV Festival Musitemático de La Orotava rindió a su hermano en el que fue uno de sus escenarios predilectos: el Auditorio Teobaldo Power, donde actuó hace veinte años”.

  • José. A. Dulce
  • —Usted se refiere a su hermano como un talento natural; sin embargo, él creía que ese don había que trabajarlo, moldearlo, construirlo.
    —Tenía talento para la música (subraya). Su voz la construyó él a base de estudio, trabajo y práctica. Claro que el cantante nace, pero si no tiene una orientación adecuada, si no recibe un correcto aprendizaje, se malogra.

    —O si no tiene un buen profesor.
    —Efectivamente. Y Alfredo recibió uno de los mejores magisterios, el de Mercedes Llopart, maestra de celebridades como Fiorenza Cossotto, Anna Moffo, Renata Scotto…

    —¿A qué atribuye la leyenda, a todas luces falsa, de un Alfredo Kraus pagado de sí mismo, altivo y superior?
    —Eso es algo que inventó alguien. En realidad, se trataba de una persona sencilla y asequible. Es verdad que alguna vez pudo perder los estribos, pero ello se debe a que la gente, a veces, resulta incómoda y molesta. Todos los que le conocieron coinciden en que, lejos de ser altivo, frío o demasiado serio, era afable. Y retraído, porque no le gustaba ser el centro de las reuniones.

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    ‘Di que es verdad que me quieres’, por Jesús de Gaviria y Fidela Campiña

    Tuesday, April 24th, 2007

    Jesús de Gaviria

    Munguía, ganador olímpico de la V Edición de Misteriosos, les invita a escuchar al tenor donostiarra Jesús de Gaviria (Donostia San Sebastián, 1892-1975).

  • Gaviria: Aragón, la más famosaPor una moza del barrio, jota del Primer Acto de La Dolores, Tomás Bretón.
  • Con Alexina Zanardi y coros.
  • Fidela Campiña y Jesús de Gaviria: ¡Ya no te temo, hora fatídica!Di que es verdad que me quieres… (dúo de Dolores y Lázaro del Tercer Acto). 1930.
  • Gaviria: Salve, costa de Bretaña, romanza de Beltrán del Primer Acto de La Tempestad, Ruperto Chapí. 1930.
  • Artículo sobre Jesús de Gaviria publicado en El Diario Vasco (23/09/ 2003) y en la página Historical Tenors, de François Nouvion (el registro es gratuito):

    Montse Román (Gio)

    “Serás el sucesor de Caruso”

    Discípulos del olvidado tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria se reunieron en San Sebastián para recordar sus grandes cualidades que le llevaron por los escenarios de todo el mundo.

    En el cementerio de Polloe, al tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto. Varios de sus discípulos, de los que formó al final de su carrera, se reunían durante seis horas para hablar de un cantante hoy casi olvidado en su lugar de origen y al que en 1927 el barítono italiano Titta Ruffo, divo entre los divos, le auguró, tras cantar juntos I Pagliacci, en Pittsburg (Estados Unidos): “Gaviria, estás destinado a ser el más grande tenor del mundo, y un probable sucesor de Enrico Caruso”.

    A esos discípulos, María Jesús Irigoyen, Mari Visi Coto, Evaristo Ayestarán, Antonio González Mazquiarán, Evaristo Bastarrica, Jesús Santos, Miguel Cortijo, José Manuel Ruiz Ceberio, los convocó la autora de este texto para evocar la memoria de este tenor dramático, más conocido fuera que en su propia tierra.

    Hace más de un año que estoy investigando sobre Jesús de Gaviria, nombre artístico con el que Jesús Aguirregaviria Onaindia triunfó en los teatros líricos más importantes del mundo. Preparo su biografía y, cuantos más datos obtengo sobre su trayectoria artística, más me sorprende la escasa memoria que de él ha quedado en el País Vasco.

    Jesús de Gaviria

    En enero de 1975 (poco antes de su muerte, el 8 de marzo de ese mismo año), el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad. Me consta que Gaviria recibió con gran ilusión ese homenaje. Pero confieso que yo esperaba encontrar un centro cultural con su nombre, una calle o, al menos, una placa conmemorativa en Urbieta, 22, la casa donde nació. Algún rastro que diera fe de que este tenor donostiarra dio gloria con su arte por casi todo el mundo a su lugar de origen. Porque me consta también que Gaviria conoció muchísimas ciudades y que ninguna de ellas desplazó a la que siempre llevó en su corazón: “He visto cosas maravillosas: las Pirámides de Egipto, las Catacumbas de Roma, los rascacielos de New York, la bahía de Río de Janeiro; ciudades como Berlín, Londres, Roma, París, Viena pero para mí, nada hay parecido a San Sebastián”, relata en un documento al que he tenido acceso.

    Del monte Ulía a La Scala

    Llegué a Gaviria por casualidad, debo reconocerlo. En los inicios de mi investigación, mi objetivo era la soprano dramática almeriense Fidela Campiña, en cuya biografía también estoy trabajando. La Campiña y Gaviria estuvieron casados, tuvieron una hija, Mary Margaret (Mirentxu, como su padre siempre la llamaba), vivieron un tiempo en San Sebastián, en Villa Verdi, una casa que se construyeron en el monte Ulía y que hoy aún existe.

    Fidela Campiña

    Mi sorpresa fue ir descubriendo que si notable fue la carrera artística de la Campiña, notable fue también la de Gaviria. La de la Campiña empezó antes, en 1913. Teatro Real de Madrid, Mefistófeles. Hija de familia bien. Estudios de piano y solfeo desde muy pequeña; más tarde, canto. La de Gaviria se inició en 1919. Teatro Lírico de Milán. Il trovatore. Hijo de familia humilde. Estudios de solfeo y canto ya veinteañero. Hambre y privaciones en Madrid.

    La Campiña no encontró piedras por el camino. Gaviria tropezó con todas. Aun así, un buen día, sus vidas se cruzaron.

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