Archive for the ‘Los pescadores de perlas’ Category

José Mojica, Fray José de Guadalupe (I)

Martes, agosto 10th, 2010

José Mojica

Hace unas pocas semanas;-) que Nicolás Camilo preparó para todos nosotros, y con mucho arte, unos vídeos con arias y canciones del tenor mexicano José Mojica (1896-1974). Gracias mil, Nicolás.

Acompañaremos las grabaciones con tres artículos sobre José Mojica que hemos hallado en el fondo del mar. Tres instantáneas. Tres testimonios que de alguna manera resumen lo que José Mojica fue en su vida: tenor, estrella del cine y sacerdote franciscano.

  • Júrame (María Grever)
  • El primero es una entrevista reportaje sobre José Mojica publicada en 1930, año en que el tenor adquiere para su madre la Villa Santa Mónica en San Miguel de Allende, Guanajuato (México), donde doña Virginia residirá hasta su fallecimiento, en 1940. En ella se relata, a grandes rasgos, los orígenes de Mojica,  los inicios de su carrera artística, sus primeras actuaciones como tenor y como divo de la pantalla.

    El segundo es un curioso y frívolo apunte sobre el paso del tenor José Mojica por Madrid en diciembre de 1930.

    El tercero es de 1974, año en que falleció Mojica, y remite a 1952,  cuando Fray José Francisco de Guadalupe Mojica reside en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande, y visita de incógnito el Teatro del Liceo de Barcelona, donde había cantado El barbero de Sevilla en mayo de 1931. El motivo de su viaje nada tenía que ver con la lírica. Participaba Fray José Mojica en el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en la ciudad condal en 1952.

    Ahí [plaza de Cataluña, Barcelona] tuve uno de los éxitos de los cuales guardo el más feliz recuerdo. El día de Santa Cecilia [...] me pidieron unas modistillas y estudiantes que cantara algunas canciones, a lo cual accedí muy gustoso. En cambio lo del Liceo fue lamentable, no sé si porque estaba mal de voz, o por la grandiosidad del local.

    —Y también porque el empresario había doblado los precios. La butaca de platea costaba los domingos por la tarde quince pesetas, y para la representación de El barbero de Sevilla, en la cual desempeñaba usted el papel de Conde de Almaviva, la puso a veinticinco pesetas aprovechándose de su popularidad en el cine.

    —Lo ignoraba y le agradezco este consuelo.

  • V. Coma Soley
  • La Vanguardia, Barcelona, 11 de octubre de 1974
  • * *

    En diciembre de 1930, José Mojica tiene 34 años y ha protagonizado en la pantalla El precio de un beso / One Mad Kiss y Cuando el amor ríe / Ladrón de amor. Es todo un acontecimiento su estancia en Madrid, y los periodistas lo persiguen para conseguir una entrevista.

    El objetivo de su visita, según él mismo manifiesta, es “respirar el aire que fue la cuna de sus antepasados. Y otro muy laudable: contrastar con la realidad el concepto que él tenía formado de España, a fin de no incurrir en equivocación cuando tenga que representar tipos españoles (Crónica, Madrid, 18 de enero de 1931)”. Pero hubo otros:

    —¿A qué obedece su viaje a España?
    —No vaya a figurarse que es un viaje de placer. He querido conocer este bello país, porque deseo que el ambiente de mis próximas producciones sea verdadero. No quisiera filmar por ignorancia alguna ‘españolada’. Por otra parte, quiero buscar una muchacha que reúna condiciones para la pantalla, con el objeto de que interprete la principal figura femenina de mis películas. Pero hasta ahora no la he encontrado. He visto a varias, y aunque todas son muy lindas, no se aproximan a la muchacha que yo quiero.

    ¿La encontró?…  En su siguiente película (Hay que casar al príncipe) comparte protagonismo con la donostiarra Conchita Montenegro; en la siguiente (La ley del harem), con la bilbaína Carmen Larrabeiti; y en la que siguió a ésta, con la sevillana Ana María Custodio.

  • Je crois entendre encore
  • Causó gran revuelo José Mojica en Madrid en diciembre de 1930. En la redacción del  Heraldo de Madrid, le hicieron corro. Literalmente. Uno de los reporteros que allí se encontraba describe a Mojica, y sus primeros triunfos cinematográficos, con las siguientes palabras:

    “Sus éxitos como cantante no podían pasar inadvertidos para los productores de films parlantes. Fue requerido por diversas empresas, y a la Fox le cupo el honor de incorporarle a su elenco. Ha filmado varias películas en inglés y en español: de estas últimas, el público madrileño conoce la titulada El precio de un beso, y no tardará en recrearse con otra que se estrenará muy en breve en Royalty con el sugestivo título de Ladrón de amor. [...]

    El protagonista de Ladrón de amor es el único galán que puede competir con los galanes que brillaron en el cinema mudo. A la maravilla de su voz —voz de oro, como la dicen en Norteamérica— une la prestancia gentil, atrayente y arrogante del hombre simpático y una exquisita sensibilidad que jamás pudimos ‘ver’ en los galanes de patrón afeminado, tan en boga hace un lustro. José Mojica es todo lo contrario a aquellos. De aspecto viril, agradable, sin ser guapo: artista, muy artista, y de perfecta fotogenia.  Optimismo de juventud, juventud de amor y amor hecho arte. En unas palabras: José Mojica es la futura estrella del cinema parlante; en la hora presente, es la única”:

    —Hablemos del cine (…) ¡Piensa usted hacer más películas!
    —Hasta el momento, tengo firmados compromisos para tres más.

    —¿En español?
    —En español. Precisamente mi viaje tiene relación con estas cintas.  Vengo a buscar varios tipos que ‘vayan’ bien y a entrevistarme con algunos escritores para que los diálogos sean netamente españoles y… literarios. He hablado con los Hermanos Quintero, con Muñoz Seca

    —Eso es lo que debieran hacer todos los productores.
    —Yo soy amante del detalle y de la fidelidad. El traje que me ha visto usted en Ladrón de amor es reproducción exacta de un traje que pertenecía a mi abuelo y que yo conservo como reliquia.
    [...]

    —¿Piensa usted permanecer más días con nosotros?
    —Desgraciadamente, salgo mañana.

    —¡Mañana! Eso no puede ser. Usted se queda aquí hasta el próximo enero. Quiero que tome las uvas el último día del año y en la Puerta del Sol.
    —Pero…

    —Es inútil. Usted come las doce uvas en mi compañía. A lo mejor encuentra motivo para una película.

  • Heraldo de Madrid, 31 de diciembre de 1930
  • ¿Tomó Mojica  las 12 uvas en la Puerta del Sol en la Nochevieja de 1930?… Tendrán que esperar a mañana…;-) Mañana, también, el primer testimonio.

    (más…)

    Alfredo Kraus (1959): “No pretendo ser un divo. El cantante es una persona normal que administra su voz”

    Martes, febrero 24th, 2009

    Kraus

    Tropecé ayer en la hemeroteca digital de La Vanguardia (¡es una mina!) con una crítica de prensa de Alfredo Kraus. Y no pude evitar empezar a tirar de la madeja… Eché un vistazo al más reciente libro sobre Kraus y me pareció que no está incluida esta actuación, al menos en la cronología, que he podido ver más despacio. Creo que merece la pena contarlo y documentarlo.

    Teatre Grec, Barcelona

    El 22 de junio de 1959 canta Alfredo Kraus Marina en el Teatro Griego de Montjuïc representación al aire libre de la Compañía titular del Teatro de la Zarzuela, que dirige por entonces Lola Rodríguez Aragón.

    Son anunciadas en la prensa nueve representaciones, patrocinadas por el Ayuntamiento de Barcelona, entre el 22 y el 30 de junio, “9 únicos días”.   Kraus  interviene  sólo en las tres primeras.

    En la cuarta, es sustituido por el tenor mexicano Julio Julián: “Cumplidas las tres previstas actuaciones de Alfredo Kraus, en el Teatro Griego de Montjuich, se ha impuesto el cambio de intérprete de la parte de Jorge en la ópera Marina, de Arrieta. Otro tenor y otras exigencias del público, de acuerdo con la notable reducción de los precios de las localidades”.

    [Mi par d’udir ancora]

    ***

    L-VCrítica de prensa de aquella primera Marina del 22 de junio de 1959, por Urbano Fernández Zanni, crítico musical de La Vanguardia:

    La Vanguardia, 24 de junio de 1959

    En la Marina de anteanoche en Montjuich todo fue merecedor del más sincero elogio: la interpretación, la ambientación escénica, muy lograda con los decorados de Burman, realizados por López Sevilla, los bellos figurines de Manuel Muntañola: la inteligente dirección artística de Luis Escobar, que dio visos de realidad al movimiento escénico.

    De los cantantes, el tenor canario Alfredo Kraus, el “esperado”, triunfó, como había triunfado la temporada última en el Liceo. Su voz melodiosa, segura en la entonación y fácil en la emisión, siempre gratamente timbrada, se ajustó a las exigencias de la música de Arrieta, arrancando calurosísimos aplausos del público en aquellas páginas que la tradición ha impuesto como de prueba.

    Algo cohibida al principio, Conchita Domínguez [Conchita Julián] pronto volvió por sus fueros de soprano ligera de medios vocales extensos, ágiles y educados. En el “rondó” final, especialmente, hizo verdaderas filigranas y fue ovacionada.

    Muy discretos el barítono Norberto Carmena y el conocido bajo Julio Catania, y Sigfredo Sardevi, Yolanda G. Otero, Pablo Pascual y Juan Valentino completaron decorosamente el reparto.

    En un puesto de honor hay que colocar al coro, que, instruido por el maestro José Parera, lució en todo momento sus frescas, afinadas y expresivas voces, y la orquesta, de lo que el maestro Enrique Estela, gran conocedor de la partitura, sacó un espléndido partido.

    Coro y orquesta quedan colocados entre lo mejor de la velada. Para el brillante conjunto instrumental hubo particulares aplausos del preludio del último acto, donde el trompa solista destacó notablemente.

    El ‘ballet’ del Teatro de la Zarzuela, de Madrid, ejecutó en el acto central, con acompañamiento de una “cobla” situada en el bosque, una sardana que mereció plácemes. En cambio no los mereció la realización coreográfica del acto tercero, que, por su improcedencia, está pidiendo a gritos la supresión.

    Al término de las jornadas los aplausos, muy calurosos y reiterados en el curso de la representación, se intensificaron, recogiéndolos, al lado de los cantantes, los maestros Estela y Parera y Lola Rodríguez de Aragón.

    El teatro estuvo regularmente concurrido. Honró el espectáculo, con su presencia el gobernador civil, don Felipe Acedo Colunga.

  • U. F. ZANNI
  • Cuatro días después de aquella primera Marina, Manuel del Arco, periodista de  La Vanguardia, publica una breve entrevista del tenor en su sección diaria  ‘Mano a mano,  muy popular en su tiempo.

    Del Arco ilustraba sus textos con una caricatura del entrevistado realizada por él mismo, siempre un personaje de actualidad (pueden ver la de Kraus haciendo clic en la última imagen de esta entrada). Entre  1953 y 1971 publicó más de 4.000 entrevistas. Muchas de ellas aún mantienen viva su frescura.

    [Brindis de Marina, Arrieta. Orquesta de Cámara de Madrid. Dirige: José Olmedo. ¿1960?]

    **
    La Vanguardia, 26 de junio de 1959

    ‘Mano a mano’

    Alfredo Kraus

    —¿Es usted tan antieconómico como dicen?
    —Depende de cómo se mire; para cantar zarzuela en España, sí; porque yo cobro como cantante de ópera.

    —Usted es canario. ¿De dónde le viene su apellido Kraus?
    —Kraus, con una sola ese, viene de Viena; mi padre es austríaco. Yo me inicié en el canto en Canarias y luego hice mi carrera en Italia.

    —¿Le gustó el marco del Teatro Griego de Montjuich?
    —Me sorprendió la acústica; pero hay un inconveniente para los cantantes: la humedad.

    —¿No le pareció anacrónica la representación de Marina, ante una naturaleza de roca viva, con decorados estilizados y barbas de guardarropía?
    —A mí me lo parece siempre la ópera al aire libre. Pero yo no puedo hacer nada en este sentido.

    —¿Sabe usted que levantar el telón simbólico del Teatro Griego, por su intervención, costó cada actuación suya ciento diez mil pesetas?
    —Desconozco estas cuestiones de orden económico.

    —No hubiera sido posible sin subvención.
    —Sé que la subvención existe todos los años; por mí o por otro cualquiera.

    Con Victoria Canale—¿Tan mal está el género lírico que no puede defenderse?
    —La zarzuela en España necesita protección. Marina es casi una zarzuela. Si yo tuviera en mis manos su defensa, la protegería, pero orientando su preparación para futuros cantantes y orquestas, y creando un ambiente para celebrar temporadas fijas.

    —Usted accidentalmente canta zarzuela, pero es tenor de ópera. ¿Qué le ocurrió en el Liceo?
    —Yo me esperaba un trato y una cortesía distinta a la que en realidad demostraron conmigo. Y esto motivó que no nos hayamos entendido este año.

    —¿Dinero?
    —Todo influye.

    —¿No volverá?
    —Si las condiciones que me ofrecen son las mías, sí.

    Con Sutherland—¿Por qué exige usted tanto?
    —Puede que exija menos de lo que pueda exigir.

    —Sin embargo, usted, hecho en Italia, no ha cantado todavía en la Scala de Milán. ¿Por qué?
    —Para mí la Scala es punto de llegada, no punto de partida, y hoy ocurre al revés: suelen empezar a cantar ahí y, como no tienen base, no duran. Mi ambición es, si llego a la Scala, permanecer.

    Cartel—¿Su escapada al cine haciendo “Gayarre”?
    —Conveniente, artísticamente: popular y económicamente interesante.

    —¿Por qué son ustedes tan intasados?
    —Porque cuesta muchísimo vivir en este ambiente.

    —¿Es difícil mantenerse en divo?
    —No pretendo serlo; eso ya se usa poco. El cantante es una persona normal que administra su voz.

    Y da el do de pecho cuando puede…

  • DEL ARCO
  • L_V

    El año anterior, en diciembre de 1958, debuta Alfredo Kraus en el Gran Teatro de Liceo de Barcelona, como Duque de Mantua en Rigoletto; y  pocos días después,  asume el rol de Edgardo en Lucia di Lammermoor. De esas actuaciones también hallamos crónicas, pero mejor las dejamos para otro día.

    ‘Je crois entendre encore’, por Alain Vanzo (1977)

    Jueves, diciembre 18th, 2008

  • Alain Vanzo (1928-2002):  aria de Nadir del Primer Acto, Escena VII, de Los pescadores de perlas, Bizet.
  • Orquesta de la Ópera Nacional de París.  Georges Prêtre. 1977.
  • En la misma grabación: À cette voix… Je crois entendre encore.
  • ‘O Lola…’, por Giuseppe Anselmi

    Viernes, octubre 10th, 2008

    Elegante, refinado, excelente actor. Guaperas, de agradable presencia —que se diría por entonces—, con especial expresión en las frases de amor: a Giuseppe Anselmi se lo rifaban las damas.

    Nació en Nicolosi, cerca de Catania, el 16 de noviembre de 1876, y se estrenó en el mundo de la música a los 13 años, como concertista de violín. Debutó como tenor en Atenas, con Cavalleria rusticana, en 1896, a los veinte años. Su profesor de canto fue el afamado maestro Mancinelli.

    Se le escuchó, sobre todo, en los teatros más importantes de Europa y América. En el Real fue especialmente apreciado y admirado. Tanto es así que donó su corazón al coliseo madrileño, para que reposara junto a la laringe de Gayarre; donación que tras varias vicisitudes y casi de milagro, aún se conserva en el Museo Nacional del Teatro, en Almagro.

    Los pescadores de perlas, Romeo y Julieta, Tosca, Eugenio Oneguin, Fedora; Iris y Amica (ambas de Mascagni)… Un amplio repertorio. No se aventuró demasiado en el estrictamente dramático, aunque en alguna ocasión cantó Pagliacci.

    Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que el abandono del canto di grazia para ocuparse del verismo contribuyó a que su carrera se acortara.  Tras retirarse de la escena, fundó una escuela de canto en Zoagli, ciudad donde falleció, a causa de una pulmonía, el 27 de mayo de 1929.

    Se le recuerda especialmente como Werther, Des Grieux —de Massenet— y Romeo. “Su voz fue cálida e instrumental, y se prestaba tanto para las inflexiones lánguidas como para los acentos más fervorosos”.

    Entre 1907 y 1910 grabó sesenta y ocho discos, algunos de ellos inéditos. ¿Le hacen justicia? Parece ser que sí, “si bien el sistema antiguo atentaba contra las voces que eran muy timbradas”. No faltan en ellos, como era de rigor en aquellos años, “los amaneramientos de la época, las interpolaciones de adornos y los exagerados portamentos [Patrón Marchand]“.

  • Giuseppe Anselmi: O Lola, c’hai di latti la cammisaaria de Turiddu del Preludio de Cavalleria rusticana, Mascagni (1907-1910).
  • 14/02/09

  • Aria de Nadir (Mi par d’udir ancora) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet.  1907.
  • (Fotos: 1, 2; programa)