26 de abril de 2010. Presentación del nuevo CD de Flórez en Madrid
I puritani en el Real: aplausos para Diego Flórez; bravos para Eglise Gutiérrez
“Vocalmente el tenor ha estado tan sublime como suele estarlo aunque tampoco se ha entregado o así lo ha entendido el público, que ha premiado ’sólo’ con aplausos al peruano durante la representación, y unos ralos ‘bravos’ cuando ha salido a saludar, acostumbrado en este coliseo a verdaderos desbordamientos de entusiasmo”
Las cancelaciones de última hora y los nuevos talentos
“Casi todos los cantantes saltan a la fama con ocasión de una sustitución. Es el ciclo vital de la ópera. Pavarotti sustituyó a Di Stefano y Ramón Vargas se hizo un nombre como el Rodolfo que no pudo encarnar Luciano”.
“Los dos son genoveses, cantantes de ópera y, además, pareja. Daniela Dessì y Fabio Armiliato, una de las parejas artísticas más consolidadas, llegan hoy al Victoria Eugenia con el repertorio con el que han recorrido todos los teatros del mundo. Arias y dúos de Puccini o Verdi, entre otros, sonarán con el acompañamiento del pianista Damiano Carissoni”.
María José Cano
–¿Qué le llevó a ser cantante? –Daniela: Fue cuando tenía 11 años. Era figurante en las termas de Caracalla y la primera ópera que escuché y vi fue Aida, de la que me enamoré inmediatamente. Empecé a imitar a los cantantes y decidí estudiar canto. –Fabio: Crecí en una familia que amaba la ópera, pero siempre supe que de mayor iba a ser cantante de ópera o mejor… ¡tenor!
–Se han centrado de forma muy especial en la ópera. ¿Por qué? –D.: La ópera es una forma teatral muy completa. Une el canto a la música y el teatro al drama. –F.: Porque es un género fuera del tiempo, aunque si se ejecutan obras maestras del pasado, los intérpretes actuales dan un valor diferente a la ejecución: ésta es la magia del melodrama. Se encarnan sentimientos y valores universales y de esta manera siempre son actuales.
–¿Qué le pide a un rol para sentirse cómodo? –D.: Estar profundamente definido en lo musical y en lo teatral. –F.: Que esté perfectamente ajustado a mis características vocales.
–Se dice que la ópera vive un buen momento, pero se habla de cierta tiranía de los directores de escena. ¿Qué opinan de esto? –D.: Creo que la tiranía de algunos directores de escena está terminando y se va restituyendo al cantante en su rol. –F.: Opino que ha llegado el momento de la máxima colaboración entre los artistas intérpretes, directores de orquesta y escena. Sólo así se podrán crear los presupuestos necesarios para un completo renacimiento del melodrama.
–¿Y de las óperas que se hacen en versión concierto, sin escena? –D.: Prefiero la forma escénica de la ópera, porque une el teatro a la música. –F.: Pienso que algunas óperas son adecuadas incluso para una versión en concierto, pero no todas.
–Hoy interpretan una selección de varias arias de ópera. ¿Por qué las de Otello,Tosca, Madama Butterfly, Manon Lescaut, Turandot, Andrea Chénier y Adriana Lecouvreur? –D.: Porque son las óperas que me representan en el mundo, las que he cantado con gran éxito. –F.: Son las óperas más representativas que canto con cierta continuidad en todos los teatros del mundo.
–¿No resulta difícil cambiar de uno a otro rol en un único concierto? –D.: Siempre es difícil, pero lo bello de la ópera es también poder entrar en personajes diversos y vivir mil personalidades. –F.: Es cierto que los conciertos son más difíciles, porque hay que buscar la atmósfera del aria que se va a ejecutar en pocos segundos. Pero precisamente por esto, son estimulantes y creativos.
–¿Piensa que el público agradece estos recitales construidos con páginas famosas de ópera? –D.: Sí. El público está contento de escuchar tanta música diferente extraída de tantas obras maestras. –F.: La historia dice que el público ama muchísimo los conciertos y los recitales de arias de ópera.
–El concierto está compartido con su pareja ¿Le gusta trabajar con su marido/esposa? –D.: Canto con Fabio desde hace muchos años, incluso antes de ser pareja. Es una persona maravillosa y un gran artista. –F.: La felicidad de poder compartir el escenario con la persona que amas es verdaderamente impagable y Daniela es una artista inmensa y una persona maravillosa y sensible.
–¿Hay algún rol u obra que le gustaría interpretar? –D.: Sí; hay algunas óperas que todavía no he cantado, pero que tengo intención de interpretar: Lady Macbeth, Turandot o Carmen. –F.: Una sobre todo: Otello, que debutaré en dos años en Liegi. Me encantaría también debutar Hoffman,Werther y Lohengrin.
–La voz evoluciona con los años. ¿Qué tipo de repertorio se ve haciendo en un futuro? –D.:Creo que mi repertorio ya está en un punto de llegada de evolución vocal, pero no rechazo hacer un repertorio más dramático. –F.: Siempre he tenido gran cuidado con la elección de mi repertorio y ahora, con la madurez de 25 años de carrera, puedo dedicarme principalmente al repertorio más dramático, pero sin perder de vista la emisión vocal educada y disciplinada que creo que es absolutamente indispensable en el repertorio verista más extremo.
Norma, Pollione, Oroveso (Io Vinco) y Coro: L’estremo accento sarà ch’io t’amo, Deh! Non volerli vittime, Padre, tu piangi? (hacia el final del Segundo y último Acto).
Su verdadero nombre era ‘Rosa Ponzillo’ y antes de dedicarse a la ópera formó parte del dúo de música ligera ‘The Ponzillo Sisters’, con su hermana Carmela.
Sobre su voz dijo Lauri-Volpi (con su habitual engolamiento): “las notas graves, medias, agudas, todas alineadas bajo la guía del aliento, constituían una ‘estela vocal’ granítica por armónicos, sustanciosa por vibración; en suma, un violoncelo que ella sabía ejecutar con tal habilidad como para revelar una suprema perfección” (Voces Paralelas’).
Su punto fuerte fue el canto de coloratura. El débil, los agudos; probablemente la causa de su prematura retirada de la escena.
Debutó en el Metropolitan con ‘La forza del destino’, el 18 de noviembre de 1918, junto a Caruso, De Luca y el bajo alavés José Mardones. “Fue definida como ‘Caruso con faldas’, y se puede decir que poseyó la más completa y rica voz de soprano dramática oída entre las dos guerras” (‘100 grandes cantantes del pasado’. Miguel Patrón Marchand. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile, 1990).