





La semana pasada me enviaron un regalo. En realidad, no era un regalo, sino una tanda de regalos. Y en realidad no eran para mí sola, son para todos ustedes también.
Entre ellos hay uno, y no sé por cuál empezar, que me trae recuerdos muy especiales. Recuerdos buenos todos. Es la canción del jibarito.
Este título quizás no les diga nada, pero por ese nombre la conocemos en casa: “Y alegre, el jibarito va…”. Mi marido se la cantó muchas veces a I. y a H., nuestros hijos mayores, cuando tenían pocos años. Es una de esas canciones ligadas a su infancia y que aún hoy recuerdan y cantan (peor que su padre, todo hay que decirlo).
El pasado fin de semana, precisamente, hablábamos en casa de esta canción y de algunas otras que también él les cantaba cuando eran niños. Será porque ya le llegó el tiempo al uno, y le queda ya muy poco al otro, de cantarles canciones a sus propios hijos.
Aún no había podido abrir todos los regalos, así que me di cuenta después de que entre ellos estaba la canción del jibarito. Con esta canción de Ortiz Tirado, que en realidad se llama Lamento borincano, más Cabellera blanca y Clavel sevillano (estas dos últimas de Agustín Lara), damos vida hoy a esta entrada.
Son esas joyitas que Nicolás Camilo Gesén guarda en su fonoteca particular y que tampoco se guarda para él solo. Aún quedan. Otro día las compartiremos también.
Gracias mil, Nicolás:-)

Sobre las razones de su elección, apuntaba Nicolás Camilo sobre Ortiz Tirado:
“Primero, porque me parece un tremendo cantante de voz privilegiada y que no se proyectó en la lírica debido a que su profesión era otra y la lírica demanda de tiempo completo, asunto incompatible con su vocación social. Al igual que Vinay, Vargas, Arvizu, Negrete y otros, él fue alumno del maestro Pierson y desarrolló una carrera colmada de éxitos siendo parte de la generación de oro de la música mexicana. Grandes compositores entregaron sus creaciones a la voz de este talento. Médico de cabecera de Agustín Lara y Frida Khalo, entre otros, su vida es una historia que se mezcla con la apasionante historia de la primera mitad del siglo XX”.
Ortiz Tirado: Lamento borincano
Alfonso Ortiz Tirado: Lamento borincano, canción de Rafael Hernández Marín.
Sale loco de contento
con su cargamento
para la ciudad, sí,
para la ciudad.
Lleva en su pensamiento
todo un mundo lleno
de felicidad, sí,
de felicidad.
Piensa remediar la situación
del hogar que es toda su ilusión.
Y alegre, el jibarito va…
El artículo más completo que he encontrado en Internet sobre la carrera artística del médico y tenor mexicano Alfonso Ortiz Tirado es del investigador chileno Juan Dzazópulos, gran admirador de Ortiz Tirado, y que aparece publicado en liricahispanica.com (nunca les recomiendo lo bastante esta página: es la más rigurosamente contrastada que conozco sobre cantantes líricos hispanos del pasado).
Gracias, Juan:-)

Por Juan Dzazópulos Elgueta
Alfonso Ortiz Tirado nació en Álamos (Sonora), el 29 de enero de 1893. Sus padres fueron Alfonso Ortiz Retes, médico de profesión, y Luisa Tirado, que le dieron seis hermanos: María Luisa, Adelina, Beatriz, Sara, José, Roberto y Alfonso.
Siendo aún muy niño falleció su padre y su familia se trasladó a Ciudad de México donde ya a los ocho años de edad se destacó cantando en una recepción social, a la cual lo habían llevado sus hermanas Sara y María Luisa, mezzosoprano y contralto respectivamente. El niño debió reemplazar a la soprano programada y resultó ser la estrella de la noche.
Estudió medicina, titulándose en 1919 como cirujano y ejerciendo en el Pabellón Ortopédico Nº 6 del Hospital General de México. Al mismo tiempo estudiaba canto con el maestro José Pierson y a partir de 1920 comenzó a presentarse en conciertos y funciones benéficas.
En 1920 cantó por vez primera en la radio, en una pequeña estación y luego en la radiodifusora de la Compañía Cigarrera “El Buen Tono”, que luego se convirtió en la poderosa XEB.
Ese año decidió ir a los Estados Unidos para especializarse en Ortopedia, primero en Denver (Colorado) y luego en Nueva York, donde comenzó a cantar en clubes nocturnos y hoteles, como el Waldorf Astoria.
El 11 de noviembre de 1928 debutó en la ópera, en el Teatro Esperanza Iris, en el rol de ‘Nemorino’ en El elixir de amor, obra que repitió el día 7 de diciembre. Los otros roles los interpretaron la soprano Consuelo Escobar (Adina), el barítono David Silva (Belcore) y el bajo Eduardo Lejarazu (Dulcamara). 
Cantó luego, en el mismo teatro, el papel de ‘Renato Des Grieux’ en Manon de Massenet, los días 14 y 21 de diciembre, junto a la soprano María Romero (Manon), Eduardo Lejarazu (Lescaut) y Francisco Alonso (Conde).
El enorme éxito alcanzado por Ortiz Tirado hizo que la obra se repusiera el 27 de enero de 1929. El reparto siguió igual, excepto Flora Islas Chacón, que reemplazó a María Romero en el rol de la protagonista.
El 17 de enero de 1929 cantó un nuevo rol: ‘Almaviva’ en El barbero de Sevilla junto a Consuelo Escobar (Rosina), Luz Villarreal (Berta), Romero Malpica (Fígaro) [audición de Romero Malpica], Francisco Alonso (Basilio) y Eduardo Lejarazu (Bartolo). El 28 de abril de 1929 volvió a ser ‘Almaviva’, pero esta vez en el Teatro Arbeu. Los otros artistas fueron Isabel Soria (Rosina), Luz Villarreal (Berta), Enrique Torres Gómez (Fígaro), Francisco Alonso (Basilio) y Luis G. Saldaña (Bartolo). El 5 de mayo repitió su ‘Nemorino’ en el Teatro Esperanza Iris junto a Consuelo Escobar (Adina), Eduardo Lejarazu (Belcore) y Luis G. Saldaña (Dulcamara).
Realizó algunas giras artísticas por varias ciudades de su país, siendo acompañado al piano primero por el compositor Gonzalo Curiel y luego por José Sabre Marroquín. Su primera salida al exterior fue en 1929, cantando en La Habana y otras ciudades del Caribe. A su regreso se presentó exitosamente en el Teatro Degollado de Guadalajara, el 15 de diciembre de 1929, en un concierto de ópera y música mexicana, junto a la Orquesta Sinfónica de Guadalajara.
El 18 de septiembre de 1930 inauguró la radioemisora XEW en México, junto a Juan Arvizu, Néstor Chayres, Agustín Lara y otros famosos de la canción mexicana.
Ralph Peer, director artístico de la RCA Víctor, lo contrató para su sello, y grabó su primer disco 78 rpm con las canciones “Rosa” y “Lamento gitano”.
Partió a Nueva York contratado por la NBC, permaneciendo 18 meses en los Estados Unidos. Cantó además en Washington, Chicago, Filadelfia, Baltimore y otras ciudades.
Todo el dinero que ganaba en sus presentaciones lo gastaba comprando material quirúrgico para su futura clínica, el sueño de toda su vida.
Audicionó para el Metropolitan de Nueva York, con éxito, pero su amor por la carrera de médico le impidió aceptar el contrato que le ofrecieron. A su regreso a México se casó con Magdalena Avilés, con quien tuvo tres hijos: Alfonso, María Luisa y Carlos.
En 1933 hizo una nueva gira a Cuba cantando en La Habana y otras ciudades de ese país. Luego pasó a Costa Rica donde cantó en el hermoso Teatro Nacional de San José. Siguió una extensa gira por los estados mexicanos, destacando sus Conciertos Operísticos en el Teatro Degollado de Guadalajara los días 20, 21 y 23 de junio de 1933, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Guadalajara.
También en 1933 realizó su primera película en México: Su última canción, junto a la actriz María Luisa Zea, que debutaba con este film. En esta película participó también la mezzosoprano Josefina Aguilar, y la música era de Jules Massenet y María Grever.
Lo anterior nos da la oportunidad de añadir que participó, posteriormente, en otra película La última copa, también con Maria Luisa Zea, pero no hemos encontrado la fecha en que se rodó.
El 28 de diciembre de 1933 cantó nuevamente en el Teatro Degollado de Guadalajara en un Concierto de Música Mexicana.
En 1934 realizó su primera gira por Hispano América: visitó Colombia, donde su hermano José era Embajador de México; cantó en Caracas, siendo acogido con un entusiasmo jamás visto antes; en julio de 1934 viajó a Buenos Aires contratado por Radio Splendid LR-4, que tenía sus fabulosos estudios en la esquina de la calle Callao con Avenida Las Heras, y allí se presentó los martes y domingos de 21:30 a 22:00 horas en las Audiciones Instantina de Bayer. También dio varios recitales en el Teatro Odeón de Buenos Aires.
Ortiz Tirado: Cabellera blanca
Buenos Aires fue la ciudad que lo tuvo como invitado de honor con mayor frecuencia. Se recuerda el homenaje que el tenor quiso tributar “a las cabecitas blancas”, en el Teatro Monumental de dicha ciudad. Todas las viejecitas que tuviesen sus cabellos blancos, entrarían gratis, invitadas por el tenor mexicano. Los empresarios estaban pesimistas.
El resultado superó todo lo imaginado. Largas colas, el tráfico interrumpido y 2.500 “cabelleras blancas” (título de un gran éxito de Ortiz Tirado) repletando las aposentadurías del teatro. Un emocionado tributo al artista y a su madre.
Dr. Alfonso Ortiz Tirado, el embajador lírico de la canción mexicana (II)
Ortiz Tirado: Clavel sevillano
Ortiz Tirado: Clavel sevillano, canción de Agustín Lara (música) y Javier Solís (letra).
Un clavel sevillano prendió en sus trenzas
despertando una fiebre de ansias inmensas.
Un clavel encarnado como una flama
que incendiara sus ojos de sevillana.