“Estos acordes pertenecen a una vieja canción tradicional que allá hace muchos años encontré en la zona Caribe, en la frontera de Venezuela y Colombia. La cantaba una mujer de color. La aprendí, me encantó, y la caminé por el mundo.
Mucha gente me la adjudica. Honor hubiera sido para mí que fuera mía, pero no lo es. Es mía en cuanto a lo que tenga de sensibilidad mi corazón de cosas receptivas. Es un tema anónimo, plural, folclórico. Es de ellos: de la gente morena de esa zona, frontera Venezuela-Colombia.
El tema es la madre que deja a su niño porque se va al cafetal a trabajar, y deja a su niño en manos de una mujer, de una vecina, hermana de ella en el color, en el destino, en la vida.
Y entonces le dice que se duerma, le pide que se duerma al niño la vecina, y le ofrece, le promete, que la madre ha de traerle cosas que todo niño negro quisiera gustar, comer, probar. Pero de adónde; a veces no se puede, la vida tiene otras letras, otra condición.
Le ofrece codornices, dos dólares la yunta: no puede ser. Carne de cerdo, tampoco: no puede ser. En fin. Como toda canción de cuna pisa la tierra y es un poco metafísica. Duerme negrito se llama”.
8 Octubre 2010 @ 6:16
Nicolás Camilo: “Todo está bién… Pero la canción, a pesar de esta bella historia de Atahualpa, tiene dueño…. Sí!… La canción pertenece al músico cubano Ignacio Villa, más conocido como Bola de Nieve.
(Gracias, Nicolás)
Mamá [a], la negrita,
se le salen lo pie’ e la cunita
y la negra Mesé
ya no sabe qué ‘asé.