En Madrid las calles están casi desiertas; y en las bocas, la resaca y el viento que ayer nos zarandeó a todos. Ya estamos con los pies en el suelo. Es lunes.
Y seguimos soñando… “No sé quién era el que decía que no había como soñar bien las cosas, convencido de que si se sueñan bien, acaban por convertirse los sueños en realidad”.
“Yo toda la vida tuve un sueño…”, Enrique, dixit.
El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay, de mi vida.¿Allí sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá agosto en el río barcas?
¿Y tú, la gentil sonrisa?¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay, de mi vida.