Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
Piel azul que recubres las espaldas del mundo,
y atas pies con cabeza de la endiablada esfera,
huidiza y multiforme culebra mudadera,
puñal alguno puede clavársete profundo.
Como mucho me temo que no voy a saber estar sin contarles qué pasa por el mundo, me adelanto (como el almendro;-) Lo confieso: no me deja el genio;-)
Ya eché sin contemplaciones a todos los dragones goearinos que con premeditación y alevosía se nos habían colado en casa (dejo los enlaces: qué remedio, pero más de uno iré eliminando poco a poco). Si se me ha escapado alguno, por favor, den un silbidito;-)
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27 de febrero
Álvarez, Armiliato, De León (Teatro Real, Andrea Chénier)
A mi hermano C. , el más pequeño por entonces de los seis hermanos (aún no había nacido Miguel), los Reyes le echaron ese año unos bolos. Unos bolos de plástico de esos que se derriten en cuanto les da un poco el calorcillo. A mí una muñeca, la primera que recuerdo, y a la que preparé en un momento una cuna con una caja de zapatos.
La muñeca dio mucho juego. Los bolos se derritieron pocos días después a la vera de la estufa de leña. No todos, pero sí un par de ellos al menos, si la memoria no me falla. Yo debía de tener cuatro años; y si yo tenía cuatro, él tenía dos. Mi hermano lloraba inconsolable. Creo que fue la primera vez que me sentí impotente ante una desgracia tan gorda;-) Hasta que llegó mi madre. Ella sí que era, es, reina maga.
Ahora que yo también soy reina maga por un día, procuro no olvidar que la ilusión no está en el precio sino que va prendida en quien hace de rey y en quien es o hace de niño; niño grande o chico. Desde hace muchos años, mi regalo, al menos uno, es siempre el mismo: un pijama. Con él mis deseos de felices sueños para todo el año. Los pijamas no se derriten. Duran por lo menos, por lo menos, un año;-)
¿Ya andan preparando el festejo de mañana? ¿Tienen todos los ingredientes para la cena? ¿Serán ustedes el cocinero, la cocinera? ¿Y con qué van a sorprender a su familia?
En operasiempre.es también vamos a preparar una receta… musical. Con la colaboración de todos ustedes. También nos gusta que nos sorprendan.
Desde este momento y hasta el día 25 incluido (incluido también el fun, fun, fun;-) se admiten ideas, sugerencias, proposiciones…
Obviamente, de un villancico. Bueno, no tiene por qué ser propiamente un villancico. Admitimos incluso que nadie cante;-) Algún aria que les recuerde la Navidad. Una pieza musical con la que poder celebrar que estamos juntos y en familia (vale, sí, virtualmente;-)
Bien sencillo: basta con indicar un enlace que podamos escuchar todos. Si además añaden el porqué de su elección, miel sobre hojuelas. Pero no es imprescindible, que ya sabemos que en vísperas de fiestas, el ingrediente más preciado es el tiempo.