Posts Tagged ‘beethoven’

Fernando Argenta: “Wagner engañaba a todos sus amigos con sus señoras”

Viernes, Junio 25th, 2010

Fernando ArgentaEntrevista en La Vanguardia con Fernando Argenta, músico y divulgador de la música clásica; autor del libro Los clásicos también pecan.

“En EE.UU. celebrarán mi 65 cumpleaños, el 4 de julio, por todo lo alto. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo un hijo. Mi idea política se resume en el último movimiento de la ‘Novena’ de Beethoven: todos los seres humanos tenemos que ser hermanos. Soy agnóstico”.

Mozart

  • Por Ima Sanchís
  • —¿Al cura pelirrojo le gustaba hacer tríos?
    —Sí, y no precisamente musicales, que también los hizo. Era vox pópuli que Vivaldi, a pesar de ser cura, convivía con una cantante, la Giró, veinte años más joven, que era su protegida, y una hermana de esta a la que contrató como enfermera.

    —Pillín.
    —”Como soy estrecho de pecho (asmático) —se justificaba—, no puedo decir misa y necesito una enfermera siempre conmigo”.

    Vivaldi / Concierto y cuerda para bajo continuo

    —Pero fue fiel a su trío.
    —Efectivamente, fiel a las dos hermanas. Las costumbres en aquella época eran muy relajadas, incluso los cardenales tenían doble vida, y allí, en Venecia, los carnavales duraban casi seis meses.

    Bach / Suite Nº 1

    —La debilidad de Bach era más prosaica.
    —Sí, el orgullo. Fue una persona religiosa y de orden, fiel a sus dos mujeres, de las que tuvo 20 hijos; pero tener que estar bajo la esfera de quienes le contrataban, muchos ignorantes y cretinos, le sacaba de quicio, y tenía que tragarse el orgullo. Sin embargo, por orgullo y por cabezonería acabó encarcelado.

    —¿El más feo de todos los genios?
    —Probablemente Wagner, porque era bajito y cabezón.

    Haydn / Mov. 4º de la Sinfonía 88

    —Pues a Haydn lo describían como a un monstruo.
    —Sí, de él decían que sus piernas eran tan cortas que cuando se sentaba no alcanzaba el suelo. Su mandíbula inferior sobresalía como la de un bulldog y tenía la cara picada de viruela. Y le llamaban el Nigeriano por el color de su piel. Pero era bonachón y tenía sentido del humor. Era muy amigo de Mozart.

    Mozart sufría una extraña fobia.
    —Sí. Un trompetista dejó un documento en el que explica que cuando Mozart era pequeño tenía terror a la trompeta. Su padre lo invitó a su casa y le pidió que tocara para ver sí así se le pasaba la fobia; pero en cuanto se puso a tocar, Mozart se desmayó. Sufría trompetofobia.

    —¿Qué es lo que más le sorprende de la vida íntima de los grandes músicos?
    —Vivaldi fue cura porque, al ser pobre, su padre tuvo dos opciones: o hacerlo cura o castrarlo; pero Liszt se hizo sacerdote por vocación después de haber tenido hijos y siguió acostándose con todas las señoras —eso sí, de alta alcurnia— que podía. Que un abate fuera un promiscuo quizá es lo que más me choca.

    —Mucho pecado de faldas, veo.
    —El de Wagner fue, además de la autoidolatría, la infidelidad hacia sus mejores amigos y protectores: se la pegaba con sus mujeres.

    Wagner / Cabalgata de las Walkyrias

    —Ingrato.
    —Llegó a coquetear con el rey Luis II de Baviera, que estaba enamorado de él, para sacarle toda la pasta.

    Chaikovski / Danza china de El cascanueces

    —¿El más atormentado, Chaikovski?
    —Sí, ser homosexual en la época de la Rusia zarista significaba irse a vivir a Siberia. Intentó ocultar su homosexualidad (a la que consideraba una enfermedad) casándose. El matrimonio fue un desastre y vivió amargado. Pero tuvo una relación con Nadejda von Meck, una acaudalada viuda rusa que tenía 11 hijos y que estaba enamorada de él.

    —¿Qué tipo de relación?
    —Ella le mantenía y sólo le puso una condición: que no se conocieran. Estuvieron carteándose durante catorce años.

    Beethoven / Marcha turca de la ruinas de Atenas

    —¿Beethoven era el de peor carácter?
    —En una ocasión, como tantas, estaba tocando el piano y un príncipe susurró algo a una señora. Beethoven cerró la tapa del piano y gritó: “¡Yo no toco para esos cerdos!”. Luego se arrepentía; mandaba a la porra a un amigo y a los diez minutos le escribía una carta: “¡Querido corazoncito!, por favor, ven, perdóname. Te besa tu Beethoven, también llamado albóndiga”. Su música es así.

    —Ciclotímica.
    —Sí. Nunca cuajó con ninguna mujer, prefería las fulanas, a las que llamaba fortalezas.

    —No está mal.
    —Y Brahms tocaba desde los 11 años en prostíbulos de Hamburgo. Durante toda su vida tuvo un amor incondicional hacia ellas, decía que eran mejores que cualquier dama.

    —La mayoría de los músicos provenía de estratos sociales bajos.
    —Sí, los artistas eran parte de la servidumbre, se utilizaba a los músicos como ahora se usa un CD, no estaban considerados.

    Brahms / Danza húngara Nº 4

    —¿Cuál es la historia de amor más bella?
    —La de Brahms con Clara Schubert, bastante mayor que él y esposa de su mejor amigo y protector. Brahms se enamoró de Clara nada más verla. Cuando Schubert enloqueció y tuvieron que internarlo, Brahms no lo traicionó, incluso cuando murió siguieron enamorados toda la vida, pero sin casarse.

    Beethoven / Coro de mujeres de El rey Esteban

    —Había genios esforzados y genios iluminados.
    —Cierto. Beethoven era un genio pero le costaba; en cambio, Mozart… En la Capilla Sixtina, una vez al año se abría un cofre que contenía una obra, el Miserere de Allegri a ocho voces, se interpretaba y se volvía a guardar bajo llave y bajo pena de excomunión a quien la copiara.

    —¿Una obra complicada?
    —Mucho. Mozart, con 14 años, escuchó el Miserere de Allegri una vez, llegó a casa y lo escribió sin un solo fallo. ¿Cómo es posible? Yo creo que era un savant.

    —¿El síndrome del sabio?
    —Sí, personas con desórdenes mentales como el autismo que pese a sus discapacidades poseen sorprendentes habilidades mentales específicas. A Mozart era como si alguien le dictara la música, nunca corregía.

    Christa Ludwig: “Las mezzo siempre queremos ser sopranos”

    Lunes, Julio 6th, 2009

    Christa Ludwig

    Christa Ludwig, premio  especial a toda una carrera en la IV edición de los premios Líricos del Teatro Campoamor.

    “Es muy especial para mí porque tengo 81 años y muchos de mi colegas ya están muertos. Por eso me siento una privilegiada de estar todavía viva y poder recibir este premio por una larga carrera, 50 años”.


    Abscheulicher (1962)

    “Cuando escucho algunas de mis viejas grabaciones pienso que suenan bien, pero ya está. No soy una mujer que vive del pasado, siempre he mirado hacia adelante. Ahora sólo me interesa el futuro. Mi vida es como un libro en el que he pasado página y en el que lo que más aprecio ahora es mi vida privada”.

    ¿Se ha dejado algún personaje en el tintero?

    “Los de soprano –se ríe–. Las mezzo siempre queremos ser sopranos aunque yo –matiza– he cantado algunos”.  Fidelio, por ejemplo. “Mi madre [la mezzo Eugenie Besalla-Ludwig, que ejerció como única maestra de Christa], también interpretó este mismo papel, bajo la dirección de Karajan. Y yo lo hice con él 30 años después. Fue como cerrar el círculo”.

    “Alo largo de mi vida aprendí primero precisión, después belleza y después a meterme dentro de la música”.

    “Sí, ahora es más fácil hacer una carrera gracias al marketing. La gente enseguida te conoce. Entonces no había televisión, ni publicidad, tenían que pasar diez años para ser conocida, y al cabo de poco tiempo te olvidaban. Ahora hay artistas como Lang Lang, que es muy bueno y tiene mucha publicidad, o el caso de Netrebko”.

    Acude con cierta frecuencia a la Ópera de Viena, “aunque es muy cara. Una entrada cuesta 250 euros. Y a veces sobre el escenario ves cosas que son modernas pero son muy estúpidas. Y entonces me dedico a escuchar”.

  • La entrevista completa, en ABC, por Susana Gaviña
  • Walter Berry: ‘Ha! Welch’ ein Augenblick!’, 1963

    Domingo, Enero 7th, 2007

    Walter Berry: aria de Don Pizarro (y coro) del Primer Acto, Escena VI, de Fidelio, Beethoven. Berlín, 1963.

    ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
    ¡Qué momento!
    ¡He de cumplir mi venganza!
    ¡Es el destino que te llama!
    ¡Hundir la espada en su pecho,
    oh, venturosa suerte!

    Una vez fracasé, presa de la burla,
    y debí morder el polvo,
    y permanecer allí, caído.
    ¡Pero ahora es mi turno:
    de víctima a verdugo!

    ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
    Ha llegado su última hora,
    el hierro clavado en su herida,
    y todavía gritarle en su oído.
    ¡Triunfo! ¡Triunfo! ¡Triunfo!
    Es mi victoria!

    (Foto)

    La misma aria, por Otto Edelmann: aquí

    Más audiciones de Fidelio

    Jon Vickers, en ‘Fidelio’

    Domingo, Abril 2nd, 2006

    Vickers (1926), como Florestan, cantando el aria In des Lebens Frühlingstagen, de Fidelio (Acto II), Beethoven. 1974.