Posts Tagged ‘biografía’

Ángeles Gulín, “una intérprete de raza”

Martes, Octubre 13th, 2009

Ángeles Gulín

No, no vamos a escuchar a Ángeles Gulín cantando ‘Me llaman la presumida’, aunque también la grabó.

Soutullo y Vert

Hoy no. Hoy, La leyenda del beso. Y, para empezar, su bellísimo Intermedio. Que digan lo que digan, nada tiene que ver con esto;-)

♣ ♣ ♣

14 de junio de 1972

Brillantísima clausura del IX Festival de la Ópera, con Turandot

“Por la enorme dificultad de su parte, sea para Ángeles Gulín la primera referencia. Voz poderosísima, voluminosa, potente, extensa, pechó sin desmayo con la responsabilidad. No hay artista que en este papel no acuse algún momento destemplado y también lo hubo en el trabajo de nuestra soprano, que se mostró más atenta, disciplinada y contenida que otras veces, cuando tan fácil es pasarse aquí. Ángeles Gulín tiene una voz como para cantar Turandot en la Arena de Verona… y que se oiga en Mantua”.

[Ángeles Gulín (Rivadavia, Orense, 14 de febrero de 1939- Madrid, 10 de octubre de 2002): In questa reggia. Teatro Municipal de Bogotá, 1981]

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14 de octubre de 2002

  • Alberto González Lapuente
  • El adiós a una voz de hierro

    Ángeles Gulín“Hay voces esencialmente bellas que se recrean en sí mismas conformándose con adornar de forma naturalmente atractiva cuanto hacen; otras que anteponen la inteligencia, colocando al servicio de la interpretación su propia idiosincrasia; las hay también innatas, fornidas, capaces de adentrarse, sin tregua, en el corazón del oyente con la finura de un estilete y la inquietud de lo verdaderamente pasional. A esa estirpe pertenecía la voz de la soprano Ángeles Gulín, fallecida hace unos días en Madrid.

    (…)

    Ángeles Gulín

    Los hitos en su biografía están al lado de nombres como Frühbeck de Burgos, Giulini, Maag o de colegas como Domingo, a quien acompañó en su presentación madrileña y en el postrero estreno de El poeta de Moreno Torroba en 1980, Pavarotti, Ludwig, Gedda, Caballé, Talvela o Del Monaco.

    Todos ellos se relacionan ahora en una biografía que no olvida el de su marido, el barítono Antonio Blancas, con quien inició su verdadera carrera en Italia, y sobre todo Alemania, después de las primeras actuaciones por Sudamérica a raíz del debú en la ciudad de Montevideo en 1958.

    Ángeles Gulín

    Para los más jóvenes, la voz de Gulín es hoy una rareza conservada en unas pocas grabaciones de zarzuela y otras operísticas cuya realización ‘en vivo’ engrandece su vibrante naturaleza: un Stiffelio grabado en Nápoles y una Alzira de 1972, un Oberto en registro de 1977 en Bolonia, además de La leyenda del beso, Los gavilanes, Me llaman la presumida o La del soto del parral.

    Por el contrario, los más veteranos recuerdan algo más difícil de guardar: su condición de verdadera soprano dramática, indomable y tenaz como el hierro, poseedora de una gran extensión y de una potencia realmente excepcionales como para adentrarse en el terreno de la leyenda.

    Ángeles Gulín, nacida en la localidad orensana de Rivadavia, ha dejado ese poso y un saber que ahora se prolonga en la voz de su hija, la soprano Ángeles Blancas, continuadora de una labor que toma como modelo a quien ha sido una intérprete de raza”.

    ♣ ♣ ♣

    Ángeles Gulín Ángeles Gulín

    Gulín

  • Ángeles Gulín (Amapola), con  Carmen Decamp (Coral) y coro: Cuando bajo el cielo…, de la zarzuela en dos actos La leyenda del beso, de Reveriano Soutullo y Juan Vert.

  • Gulín y Blancas

  • Antonio Blancas (Mario) y Ángeles Gulín (Amapola): ¿Vendrás, mujer? (dúo final). Orfeó Gracienc. Orquesta Sinfónica de Barcelona. Dirige: Benito Maurel.

    ———————

    [Gran Teatro del Liceo, 1978]

    :-)
    14 Octubre 2009 a la 1:40

    Antonio: “Quiero sumarme al homenaje a esta gran soprano dramática y hacerlo extensivo a nuestra anfitriona”.

    (Gracias, Antonio;-)

  • Alicia de Larrocha (1923-2009)

    Sábado, Septiembre 26th, 2009

    Maestra de la entrega

    En su memoria:

    Asturias

  • lavanguardia.es, elpais.es, abc.es, elmundo.es, newyorktimes.com
  • Alicia de Larrocha

    “Amo la música en general, y el momento de hacer un programa es un verdadero problema para mí, porque nunca sé qué poner: lo pondría todo, y no pondría nada (…). En cuanto a la música, lo pondría todo; en cuanto a mí…, entonces llega mi exigencia y empiezo a pensar en que esto todavía no está a punto, o que lo otro está demasiado ya gastado o, en fin, una serie de problemas que, si fuera por mí, no haría ningún programa”.

    [Alicia de Larrocha, enero de 1973]

  • En Spotify, Alicia de Larrocha
  • 27/09/09

  • “Casada con el también pianista Juan Torra y madre de dos hijos, se mantuvo activa hasta hace relativamente poco tiempo”.
  • Alicia Torra: “Mi madre vivía exclusivamente para la música y rechazaba todo lo que rodea el mundo de los artistas”.
  • Las prodigiosas manos pequeñas
  • Una artista universal
  • “Con ella se pierde un referente, otro más de una generación gloriosa que nació antes de la guerra”
  • “Con la muerte de Alicia de Larrocha y la de Victoria de los Angeles en 2005, la generación que en nuestra música inició Manuel de Falla pierde a sus más grandes representantes”.
  • La intérprete de Albéniz
  • Alicia de Larrocha, the pianist who ‘owned’ Albeniz and Granados
  • La gran dama del piano
  • Barcelona da el último adiós a la única y extraordinaria pianista Alicia de Larrocha
  • La Generalitat acoge la capilla ardiente de Alicia de Larrocha
  • El Palau de la Música homenajeará a Alicia de Larrocha, el próximo 18 de noviembre
  • Adiós, Alicia
  • La última lección de Alicia de Larrocha
  • Alfredo Kraus, 1927-1999

    Sábado, Septiembre 12th, 2009

    TVE, ‘Informe Semanal’, septiembre de 1999. Semblanza del tenor.

    Plácido Domingo, ¡aúpa, mañico!

    Miércoles, Agosto 26th, 2009

    Pepita Embil, Plácido Domingo FerrerPlácido Domingo

    “Si Plácido Domingo grabara un disco de jota, como hizo con la copla, la zarzuela, la ranchera o el tango, nadie se lo podría reprochar porque cantaría a la tierra de sus ancestros. Su abuela paterna, María Ferrer Ripol, procedía de La Codoñera (Teruel) y su padre, del que heredó nombre, apellido y hasta profesión (era barítono), vino al mundo en 1907 en Zaragoza (como sus hermanos, Pedro y Enriqueta), porque los abuelos montaron un restaurante en el Tubo. La sangre aragonesa bulle por las venas del conocido tenor, aunque nació en Madrid en 1941 y se formó en México, donde murió su padre a los 80 años”.

  • Ramón J. Campo
  • heraldo.es

    (más…)

    “Kraus era un atleta de la ópera”

    Martes, Agosto 4th, 2009

    Alfredo Kraus

    Ricardo de Cala:
    “Kraus es referente ineludible en, al menos, 23 papeles, ¿cuántos cantantes pueden decir lo mismo?”.

    “Siempre ponía por delante la preservación de la salud de su voz. Desdeñaba los esfuerzos suplementarios. Además, buscaba la interacción con el público. Siempre eligió con mucho gusto”.

    Arturo Reverter:

    “Era capaz de controlar y administrar su aliento y mantener una línea de canto sin descomponer ni su figura ni su voz. Su facilidad no era un milagro, sino el uso adecuado de todos los resortes”.

    “Era un atleta. Ofrecía un canto desahogado, irreal y maravilloso”.

    Más, en La Nueva España

    ♣ ♣ ♣

    Alfredo KrausAlfredo KrausAlfredo Kraus

    notaHomenaje a Alfredo Kraus en RNE (24/11/2008), en el día que hubiera cumplido 81 años.

    Por orden de aparición:

  • Prende le dessin… Fantaisie aux divins mensonges, 1992 (Lakmé): 01:18
  • Lunge da lei, De miei bollenti spiriti, 1980 (La traviata): 09:29
  • En fermant les yeux, Je suis seul!, 1982 (Manon): 15:47
  • A te, o cara (con Montserrat Caballé), 1979 (I Puritani): 23:39
  • Morgen, Richard Strauss (al piano, Edelmiro Arnaltes): 30:52
  • Deja la guadaña, segador (Black el payaso): a la batuta, el autor de la obra, Pablo Sorozábal: 36:39
  • Standchen (Serenata), del ciclo Schwanengesang (Canto del cisne), Schubert (al piano, Edelmiro Arnaltes): 40:55
  • Misero! O sogno, o son desto?, 1992, aria de concierto de Mozart: 46:30
  • Che gelida manina (La bohème): 57:14
  • Islas Canarias, de  José María Tarridas: 62:33
  • Nota bene: Las cifras indicadas señalan el tiempo de inicio de cada aria o canción.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (I)

    Viernes, Julio 24th, 2009
    Ana María Marcò y Hugo Sorrenti en 'La bohème.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'La bohème.

    Hoy traemos a portada una historia muy bonita. Digo que es linda porque es una historia de amor. De amor a la lírica y de esos amores que ya no abundan, de los de a primera vista  y para siempre. Nos llega de la mano de alguien que ama la lírica y que ama  compartir. A las pruebas me remito. Y el remitente es Mefisto (mejor no hagan chistes, no sea que se conviertan en ingenuas Margaritas;-)

    Nos envía Mefisto una breve reseña sobre el tenor Hugo Sorrenti y la soprano Ana María Marcó, maestros de canto. No es fácil encontrar información sobre estos cantantes en la Red, así que se agradece especialmente.

    Las fotos que ilustran el post también son de su cosecha. ¡Y las grabaciones! ¿Cómo las habrá conseguido? Misterio… Hoy escucharemos tres de ellas:  en dos de ellas canta  Sorrenti y en la otra Marcó.

    No sé qué les parecerá a ustedes, pero a mí me ha enamorado Sorrenti. Y Ana María Marcó, también. De veras que merece la pena escucharlos.

    Mefisto, gracias mil:-)

    Hugo Sorrenti / La vita è inferno all’ infelice… O, tu, che in seno agli angeli

    Hugo Sorrenti: La vita è inferno all’ infelice, O, tu, che in seno agli angeli, del Acto III, Escena I, de La forza del destino, Verdi.

    Ana María Marcó / Pace, pace, mio Dio!

    Ana María Marcó: Pace, pace, mio Dio!, aria de Leonora del Acto IV, Escena VI, de La forza del destino, Verdi.

    Hugo Sorrenti / Ch’ella mi creda

    Hugo Sorrenti: Ch’ella mi creda, aria de Dick Johnson del Tercer Acto de La fanciulla del West, Puccini.

  • Especifica Mefisto que el Ch’ella mi creda es una versión de ‘asado’.  Es decir, entre amigos.
  • ♣ ♣ ♣

    Ana María Marcò y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.

    “Corría el año 1958. Mientras Ana María, de 13 años, estudiaba canto y bailaba twist; y Hugo, con 20, ya era tenor en el coro estable del Colón, se conocieron en un seminario de canto.

    Hugo no se anduvo con chiquitas, y al primer encuentro le propuso acompañarla hasta la parada de colectivo (omnibus). No conforme con esto se subió él también para acompañarla. En la puerta de su casa , ella le propuso: “Pasá, así conocés a mi familia…”. Desde entonces no se volvieron a separar.

    50 años de un matrimonio singular… La soprano y el tenor. Hugo comenta: “Les gané de mano a todos, y eso que tenían ventaja…; a esa edad ya era pelado”. En el año 58, Hugo quedó como tenor estable del Colón entre 60 postulantes a la cuerda.

    En el 61 audiciona Ana María con 16 años…: “Me miraron de arriba a abajo, casi despectivamente, porque era muy joven y no pensaban que fuera responsable”. Su talento y templanza les despejó toda duda. Cantó en funciones y ensayos durante 35 años ininterrumpidos.

    Hugo y Ana María, Ana María y Hugo, cantaron como dúo protagónico en París, Valencia, Madrid, Bruselas, Brasil y cinco veces en los Estados Unidos, pero nunca en Buenos Aires ¿?…

    En tal sentido es justo decir que “nada supera al Colón”…, dice Ana María. “Hemos cantado con todos los cantantes habidos y por haber”.

    Ella cantó infinidad de óperas para su cuerda en papeles protagónicos y coprotagónicos en el mayor teatro de Buenos Aires. Sin embargo queda la duda…: ¿por qué Hugo no?

    Hugo Sorrenti en el Colón.

    Hugo Sorrenti en el Colón, 1970.

    Su fuerte temperamento y su intolerancia a las injusticias tal vez tuvieron que ver. Baste decir que él no figuró varias veces en el libro de oro del teatro, donde se escriben los nombres hasta del personal de maestranza (limpieza).

    Comentaba Luis Lima: el Colón tenía dos voces sobresalientes, el Maestro Guichandut y el Maestro Sorrenti.

    Y es que Hugo Sorrenti fué el único argentino en ganar un concurso en el Metropólitan, teniendo por jurado al gran Giovanni Martinelli, con sólo 24 años de edad cantando dos veces consecutivas ‘O tu che insenno agli angeli’, de La Forza del destino, de Giuseppe Verdi, provocando la admiración del jurado ante cada frase resuelta.

    En cierta ocasión, un famoso tenor que ensayaba una Aida, pidió explícitamente al director que sacaran al ‘messaggiero’, papel que encarnaba Hugo, y puso a su propio padre en ese rol.

    Tucker y señora; Sorrenti y Marcò

    Ana María Marcó, Richard Tucker, Hugo Sorrenti y señora de Tucker. Teatro Colón.

    Sin embargo, trabó amistad con otros como el gran Richard Tucker, quien propició varios de los viajes a New York: con Jon Vickers, Alfredo Kraus, y tantos otros que, más seguros de sí mismos, supieron valorar su calidad vocal y artística.

    Ana María Marcò, Beatrice de Tenda en XX

    En el rol titular de 'Beatrice de Tenda', de Bellini.

    Quien sí tuvo premio fué Ana María, ya que en octubre del 2004 se organizó en el Colón una velada en su honor, donde le entregó el entonces vicepresidente de la nación Daniel Scioli y el director del teatro Tito Capobianco, un diploma de mérito por 35 años entregados al teatro y al arte.

    Un reconocimiento a tanto esfuerzo, a tantas escaleras subidas y bajadas, a tantos telones abiertos y cerrados, maquillajes y vestuarios, anécdotas e historia.

    Actualmente dirigen ambos el Instituto Lírico Mario del Monaco y Renata Tebaldi en su casa de Vicente Lopez, Buenos Aires, con sede central en Treviso, Italia, donde los estudiantes de canto pueden aprender de ellos la técnica de canto y todo aquello que rodea a este arte tan complejo como apasionante que es la ópera”.

    Fuente:  Clarín, 9 de diciembre de 2004

  • Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (II)
  • Dr. Alfonso Ortiz Tirado, el embajador lírico de la canción mexicana (II)

    Sábado, Julio 4th, 2009

    Alfonso Ortiz Tirado: Oración Caribe, canción bolero de Agustín Lara (música) y Javier Solís (letra). 1934.

    Oración Caribe
    que sabe implorar,
    canto de los negros,
    oración del mar.

    Voilà! Un vídeo elaborado con arte y con mimo. No abundan, ¿eh? No se piensen. Lo comprobarán en cuanto lo escuchen. Es uno de esos regalos que Nicolás Camilo Gesén ha dejado en el Olimpo para todos nosotros.

    Muchas gracias, Nicolás: gracias mil. Por este vídeo, por las audiciones que siguen más abajo; por esto, por lo otro, y por lo de más allá;-)

    El pasado jueves me mandaba Werther un mail en el que incluía, junto a la imagen de un sol, una cita de esas célebres, que me hizo reflexionar. Dice así:

    “Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla” (George Bernand Shaw).

    Y tampoco tenemos derecho a tener tanto mientras otros no tienen nada. Seguro.

    Alfonso Ortiz Tirado

    Continuamos con la segunda parte del artículo de Juan Dzazópulos sobre la carrera artística del tenor y médico mexicano Alfonso Ortiz Tirado, publicado en liricahispanica.com

    Gracias, Juan:-)

    Teatro 18 de Julio, Montevideo. Fotografía de hacia 1920.

    Teatro 18 de Julio de Montevideo. Fotografía de hacia 1920.

    (Primera parte)

  • Por Juan Dzazópulos
  • El 24 de agosto de 1934 debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo (Uruguay) con un concierto, siendo acompañado al piano por Carlos Bourquet.

    El contenido de este concierto, es un ejemplo de lo que cantaba en aquellos años: “Pregón de las flores”, de Ernesto Lecuona; “Te quiero”, de Agustín Lara; “Las perlas de tu boca”, de Eliseo Grenet; “Te quiero, morena”, de Ernesto Lecuona; “Lamento gitano” y “Te quiero, dijiste”, de María Grever; “Lamento borincano”, de Rafael Hernández; “Princesita”, de José Padilla, “Ay, ay, ay”, de Osmán Pérez Freire, “Granadinas” (Emigrantes), de Calleja; “Caminante del Mayab”, de Guty Cárdenas y “Granada”, de Agustín Lara.

    Alfonso Ortiz Tirado El 29 de febrero de 1936 se organizó un “homenaje al gran tenor Alfonso Ortiz Tirado” en El Toreo, que programaba un nuevo viaje por América del Sur. La plaza de toros de Ciudad de México se llenó de admiradores del tenor/médico.

    Antes de partir, volvió a presentarse en el Teatro Degollado de Guadalajara con un “Concierto Operístico” los días 25, 26, 27 y 28 de abril de 1936. Alfonso Ortiz TiradoEn 1937 cantó nuevamente en Buenos Aires y coincidió con sus colegas mexicanos los tenores Tito Guízar y Juan Arvizu, y Libertad Lamarque, “la dama del tango”.

    El 23 de mayo de 1938 inauguró en Ciudad de México, un hospital para niños, el más moderno de su tiempo, construido con sus ganancias como cantante, la “Clínica Alfonso Ortiz Tirado”. El tenor hizo poner una placa que dice: “Mi gratitud a México. Elevé con mi canto este templo para alivio del dolor” y, al costado, se puede leer los nombres de todos los países que visitó y las emisoras en las que cantó “En agradecido reconocimiento de mi deuda a las radioemisoras extranjeras que hicieron posible la construcción de este hospital. Ortiz Tirado”.

    El 27 de julio de 1938 llegó a Santiago de Chile, procedente de Buenos Aires, para una serie de presentaciones en Radio El Mercurio. Recorrió toda Iberoamérica en muchas ocasiones, visitando Cuba, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile.

    En Cuba recibió homenajes tanto como médico como cantante. La Cruz Roja Cubana lo condecoró “por su labor en pro de la humanidad doliente” y también lo hizo la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba.

    Además recibió condecoraciones en Brasil, Colombia, Chile y la Unión Americana. En Buenos Aires se le erigió un monumento.

    El 26 de abril de 1939 cantó en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana en un Concierto de homenaje a Manuel Romero Malpica que se dio a continuación de Cavalleria rusticana.

    En este concierto intervinieron los cantantes más importantes de México: Fanny Anitúa, María Romero, Esperanza Quesada, Carmen Ruiz Esparza, Albertina Montaño, Abigail Borbolla, Alfonso Ortiz Tirado, Ricardo C. Lara, Francisco Sierra, Francisco Zárate y Gil Mondragón, bajo la dirección musical de Guido Picco, Jesús Acuña y Alfonso Aguilar.

    Alfonso Ortiz TiradoEn la década del 40, en uno de sus últimos viajes, realizó una serie de grabaciones para la Víctor con melodías tradiciones de los países en los cuales se presentaba: Colombia, Perú y Chile.

    En Argentina hizo lo propio, pero para el sello discográfico Odeón. Entre el 23 y el 28 de octubre de 1945 se presentó en conciertos diarios en el Salón de Té La Mezquita (San José 969), en Montevideo, Uruguay.

    En septiembre y octubre de 1947 se presentó por última vez en Colombia, cantando en Medellín y Bogotá. Y en enero de 1949 visitó Lima.

    En 1954, hacia el final de su carrera artística, grabó una serie de dúos con su amigo el tenor mexicano Juan Arvizu. En 1955 se organizó un gran homenaje en el Teatro Nacional de las Bellas Artes de Ciudad de México. Fue la última vez que cantó en público.

    Ya que hemos hablado de grabaciones, en el momento de decir algo de su discografía debemos empezar afirmando que sería muy largo y tedioso detallar, uno a uno, el más de un centenar de grabaciones realizadas por nuestro tenor.

    notaOrtiz Tirado: Gratia plena

    Sus primeros discos los realizó en los Estados Unidos, alrededor de 1928/1929, para el sello “Brunswick”, acompañado al piano por Mario Talavera: “Manon” y “Gratia plena”.

    Siguieron cerca de veinte temas, la mayoría canciones folclóricas mexicanas, incluyendo dúos con su hermana Sara y también con Talavera. Incluso grabó para dicho sello el “Himno Nacional de México”. En todos ellos el director de la orquesta fue el músico mexicano Alfonso Esparza Oteo, autor de la célebre canción “Un viejo amor”. AOT

    Repitamos que su primer disco internacional que contenía las canciones “Lamento gitano”, de María Grever y “Rosa”, de Agustín Lara fue para la Víctor en 1930, junto a la orquesta de Leroy Shield y llevaba el número 46922.

    Solamente grabó dos discos con romanzas de ópera: el número 75272 que contenía “Una furtiva lacrima”, de El elixir de amor y Serenata, de Franz Schubert, y el 75273 con Il sogno, de Manon y Serenata Rimpianto, de Toselli.

    Alfonso Ortiz TiradoFue uno de los pocos cantantes populares (el otro fue José Mojica) que tuvo el honor de que algunas de sus grabaciones para la Víctor las publicara en el prestigioso Sello Rojo, reservado para las grandes figuras de la música clásica.

    Seguimos la relación con “Nunca te olvidaré”, de Agustín Lara y “A una ola” de María Grever, (4153); “Abre tus ojos” y “Déjame que te bese”, ambas de Jorge del Moral (4167); “Flor de mayo” de Mario Talavera y “Mañanita” de Jorge del Moral (4168).

    notaOrtiz Tirado: Sevilla

    (más…)

    Dr. Alfonso Ortiz Tirado, el embajador lírico de la canción mexicana (I)

    Martes, Junio 30th, 2009

    :-)

    :)

    :-):-):-)

    :-)

    La semana pasada me enviaron un regalo. En realidad, no era un regalo, sino una tanda de regalos. Y en realidad no eran para mí sola, son para todos ustedes también.

    Entre ellos hay uno, y no sé por cuál empezar, que me trae recuerdos muy especiales. Recuerdos buenos todos. Es la canción del jibarito.

    Este título quizás no les diga nada, pero por ese nombre la conocemos en casa: “Y alegre, el jibarito va…”.  Mi marido se la cantó muchas veces a I. y a H., nuestros hijos mayores, cuando tenían pocos años. Es una de esas canciones ligadas a su infancia y que aún hoy recuerdan y cantan (peor que su padre, todo hay que decirlo).

    El pasado fin de semana, precisamente, hablábamos en casa de esta canción y de algunas otras que también él les cantaba cuando eran niños.  Será porque ya le llegó el tiempo al uno, y le queda ya muy poco al otro, de cantarles canciones a sus propios hijos.

    Aún no había podido abrir todos los regalos, así que me di cuenta después de que entre ellos estaba la canción del jibarito. Con esta canción de Ortiz Tirado, que en realidad se llama Lamento borincano, más Cabellera blanca y Clavel sevillano (estas dos últimas de Agustín Lara), damos vida hoy a esta entrada.

    Son esas joyitas que Nicolás Camilo Gesén guarda en su fonoteca particular y que tampoco se guarda para él solo. Aún quedan. Otro día las compartiremos también.

    Gracias mil, Nicolás:-)

    Alfonso Ortiz Tirado

    Sobre las razones de su elección, apuntaba Nicolás Camilo sobre Ortiz Tirado:

    “Primero, porque me parece un tremendo cantante de voz privilegiada y que no se proyectó en la lírica debido a que su profesión era otra y la lírica demanda de tiempo completo, asunto incompatible con su vocación social. Al igual que Vinay, Vargas, Arvizu, Negrete y otros, él fue alumno del maestro Pierson y desarrolló una carrera colmada de éxitos siendo parte de la generación de oro de la música mexicana. Grandes compositores entregaron sus creaciones a la voz de este talento. Médico de cabecera de Agustín Lara y Frida Khalo, entre otros, su vida es una historia que se mezcla con la apasionante historia de la primera mitad del siglo XX”.

    nota Ortiz Tirado: Lamento borincano

    Alfonso Ortiz Tirado: Lamento borincano, canción de Rafael Hernández Marín.

    Sale loco de contento
    con su cargamento
    para la ciudad, sí,
    para la ciudad.

    Lleva en su pensamiento
    todo un mundo
    lleno
    de felicidad, sí,
    de felicidad.

    Piensa remediar la situación
    del hogar que es toda su ilusión
    .

    Y alegre, el jibarito va…

    El artículo más completo que he encontrado en Internet sobre la carrera artística del médico y tenor mexicano Alfonso Ortiz Tirado es del investigador chileno Juan Dzazópulos, gran admirador de Ortiz Tirado, y que aparece publicado en liricahispanica.com (nunca les recomiendo lo bastante esta página: es la más rigurosamente contrastada que conozco sobre cantantes líricos hispanos del pasado).

    Gracias, Juan:-)

    Alfonso Ortiz Tirado

  • Por Juan Dzazópulos
  • Alfonso Ortiz Tirado nació en Álamos (Sonora), el 29 de enero de 1893.  Sus padres fueron Alfonso Ortiz Retes, médico de profesión, y Luisa Tirado, que le dieron seis hermanos: María Luisa, Adelina, Beatriz, Sara, José, Roberto y Alfonso.

    Siendo aún muy niño falleció su padre y su familia se trasladó a Ciudad de México donde ya a los ocho años de edad se destacó cantando en una recepción social, a la cual lo habían llevado sus hermanas Sara y María Luisa, mezzosoprano y contralto respectivamente. El niño debió reemplazar a la soprano programada y resultó ser la estrella de la noche.

    Estudió medicina, titulándose en 1919 como cirujano y ejerciendo en el Pabellón Ortopédico Nº 6 del Hospital General de México. Al mismo tiempo estudiaba canto con el maestro José Pierson y a partir de 1920 comenzó a presentarse en conciertos y funciones benéficas.

    La XEH En 1920 cantó por vez primera en la radio, en una pequeña estación y luego en la radiodifusora de la Compañía Cigarrera “El Buen Tono”, que luego se convirtió en la poderosa XEB.

    Ese año decidió ir a los Estados Unidos para especializarse en Ortopedia, primero en Denver (Colorado) y luego en Nueva York, donde comenzó a cantar en clubes nocturnos y hoteles, como el Waldorf Astoria.

    El 11 de noviembre de 1928 debutó en la ópera, en el Teatro Esperanza Iris, en el rol de ‘Nemorino’ en El elixir de amor, obra que repitió el día 7 de diciembre. Los otros roles los interpretaron la soprano Consuelo Escobar (Adina), el barítono David Silva (Belcore) y el bajo Eduardo Lejarazu (Dulcamara). Alfonso Ortiz Tirado

    Cantó luego, en el mismo teatro, el papel de ‘Renato Des Grieux’ en Manon de Massenet, los días 14 y 21 de diciembre, junto a la soprano María Romero (Manon), Eduardo Lejarazu (Lescaut) y Francisco Alonso (Conde).

    El enorme éxito alcanzado por Ortiz Tirado hizo que la obra se repusiera el 27 de enero de 1929. El reparto siguió igual, excepto Flora Islas Chacón, que reemplazó a María Romero en el rol de la protagonista.

    El 17 de enero de 1929 cantó un nuevo rol: ‘Almaviva’ en El barbero de Sevilla junto a Consuelo Escobar (Rosina), Luz Villarreal (Berta), Romero Malpica (Fígaro) [audición de Romero Malpica], Francisco Alonso (Basilio) y Eduardo Lejarazu (Bartolo). El 28 de abril de 1929 volvió a ser ‘Almaviva’, pero esta vez en el Teatro Arbeu. Los otros artistas fueron Isabel Soria (Rosina), Luz Villarreal (Berta), Enrique Torres Gómez (Fígaro), Francisco Alonso (Basilio) y Luis G. Saldaña (Bartolo). El 5 de mayo repitió su ‘Nemorino’ en el Teatro Esperanza Iris junto a Consuelo Escobar (Adina), Eduardo Lejarazu (Belcore) y Luis G. Saldaña (Dulcamara).

    Realizó algunas giras artísticas por varias ciudades de su país, siendo acompañado al piano primero por el compositor Gonzalo Curiel y luego por José Sabre Marroquín. Su primera salida al exterior fue en 1929, cantando en La Habana y otras ciudades del Caribe. A su regreso se presentó exitosamente en el Teatro Degollado de Guadalajara, el 15 de diciembre de 1929, en un concierto de ópera y música mexicana, junto a la Orquesta Sinfónica de Guadalajara.

    Ortiz Tirado y Néstor Chayres. El 18 de septiembre de 1930 inauguró la radioemisora XEW en México, junto a Juan Arvizu, Néstor Chayres, Agustín Lara y otros famosos de la canción mexicana.

    Ralph Peer, director artístico de la RCA Víctor, lo contrató para su sello, y grabó su primer disco 78 rpm con las canciones “Rosa” y “Lamento gitano”.

    Partió a Nueva York contratado por la NBC, permaneciendo 18 meses en los Estados Unidos. Cantó además en Washington, Chicago, Filadelfia, Baltimore y otras ciudades.

    Todo el dinero que ganaba en sus presentaciones lo gastaba comprando material quirúrgico para su futura clínica, el sueño de toda su vida.

    Audicionó para el Metropolitan de Nueva York, con éxito, pero su amor por la carrera de médico le impidió aceptar el contrato que le ofrecieron. A su regreso a México se casó con Magdalena Avilés, con quien tuvo tres hijos: Alfonso, María Luisa y Carlos.

    Alfonso Ortiz Tirado En 1933 hizo una nueva gira a Cuba cantando en La Habana y otras ciudades de ese país. Luego pasó a Costa Rica donde cantó en el hermoso Teatro Nacional de San José. Siguió una extensa gira por los estados mexicanos, destacando sus Conciertos Operísticos en el Teatro Degollado de Guadalajara los días 20, 21 y 23 de junio de 1933, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Guadalajara.

    También en 1933 realizó su primera película en México: Su última canción, junto a la actriz María Luisa Zea, que debutaba con este film. En esta película participó también la mezzosoprano Josefina Aguilar, y la música era de Jules Massenet y María Grever.

    Lo anterior nos da la oportunidad de añadir que participó, posteriormente, en otra película La última copa, también con Maria Luisa Zea, pero no hemos encontrado la fecha en que se rodó.

    Alfonso Ortiz TiradoEl 28 de diciembre de 1933 cantó nuevamente en el Teatro Degollado de Guadalajara en un Concierto de Música Mexicana.

    En 1934 realizó su primera gira por Hispano América: visitó Colombia, donde su hermano José era Embajador de México; cantó en Caracas, siendo acogido con un entusiasmo jamás visto antes; en julio de 1934 viajó a Buenos Aires contratado por Radio Splendid LR-4, que tenía sus fabulosos estudios en la esquina de la calle Callao con Avenida Las Heras, y allí se presentó los martes y domingos de 21:30 a 22:00 horas en las Audiciones Instantina de Bayer. También dio varios recitales en el Teatro Odeón de Buenos Aires.

    notaOrtiz Tirado: Cabellera blanca

    Buenos Aires fue la ciudad que lo tuvo como invitado de honor con mayor frecuencia. Se recuerda el homenaje que el tenor quiso tributar “a las cabecitas blancas”, en el Teatro Monumental de dicha ciudad. Todas las viejecitas que tuviesen sus cabellos blancos, entrarían gratis, invitadas por el tenor mexicano. Los empresarios estaban pesimistas.

    El resultado superó todo lo imaginado. Largas colas, el tráfico interrumpido y 2.500 “cabelleras blancas” (título de un gran éxito de Ortiz Tirado) repletando las aposentadurías del teatro. Un emocionado tributo al artista y a su madre.

    Dr. Alfonso Ortiz Tirado, el embajador lírico de la canción mexicana (II)

    nota Ortiz Tirado: Clavel sevillano

    Ortiz Tirado: Clavel sevillano, canción de Agustín Lara (música) y Javier Solís (letra).

    Un clavel sevillano prendió en sus trenzas
    despertando una fiebre de ansias inmensas.
    Un clavel encarnado como una flama
    que incendiara sus ojos de sevillana.

    El misterio del testamento de Gayarre (II)

    Viernes, Junio 12th, 2009
    Julián Gayarre como Vasco de Gama en 'La Africana'.

    Gayarre, como Vasco de Gama, en 'La Africana'.

    La segunda parte del misterio;-) Aquí, la primera.

    Julián Gayarre redacta su testamento, de su puño y letra,  el 23 de agosto de 1883. Si nos atenemos a esta fecha, podemos deducir que la niña María Mantilla, hija natural del tenor, tenía en enero de 1890, cuando muere Gayarre, al menos siete años de edad.

    Si nos fijamos en la fecha en que fallece el padre de Gayarre, 27 de agosto de 1882, observamos una coincidencia que llama la atención: el tenor roncalés redacta su testamento justo un año y cuatro días después de la muerte de don Mariano Gayarre Mainz.

    En el verano de de 1883, Julián Gayarre tenía 39 años. Recordemos que sus dos  hermanos, Ramón y Victoriano, no llegaron a cumplir los treinta y cinco. El presentimiento de que, al igual que sus hermanos, también él fallecería joven debió de influir poderosamente en la decisión de redactar su testamento. Es probable que también fuera decisivo el hecho de que, al morir su padre, a los 80 años de edad, él era el único que aún vivía del núcleo familiar primero: sus padres, sus hermanos.

    El testamento fue abierto el 11 de enero de 1890, nueve días después del fallecimiento del tenor. ¿Qué trascendió a la prensa sobre su contenido?

    La Vanguardia, 13 de enero de 1890

    Servicio Telegráfico

    Telegramas de la Prensa Asociada

    Bilbao 11, a las 9′15 noche.—Hoy se ha abierto el testamento de Gayarre en presencia del juez, de los testigos y del notario. Dicho testamento está otorgado en 23 de agosto de 1883 y escrito de la letra de Gayarre.

    Al otorgar su última voluntad, dispuso que se le enterrara en el Roncal [sic], y que sus funerales fuesen modestos, dejando algunos legados a todos sus primos carnales.

    La Vanguaridia, 13 de enero de 1890.

    En el testamento hay una cláusula reservada que se cree se refiere a su hija.

    Se instituyen herederos a don Valentín y a doña Fermina Gayarre, sus hijos , y a su hermano don Ramón, y nombra albaceas testamentarios a los señores Enciso y Garjón.

    Detectamos un par de incorrecciones  (cosa de los telegramas y las prisas, probablemente) en la reseña anterior. Valentín y Fermina Gayarre Arregui eran  hijos de su hermano  Ramón y, por tanto, sobrinos suyos (tal como está redactado, parece que fueran hijos del propio tenor).  Su hermano Ramón, en 1890,  había ya fallecido (muere en 1871).

    Al día siguiente, el mismo diario, en la edición de la tarde, ofrece más detallada información sobre el legado de Julián Gayarre:

    La Vanguardia, 14 de enero de 1890

    El testamento de Gayarre

    Como ya han dicho nuestros telegramas es ya conocido en casi todas sus partes.

    A las once de la mañana del sábado último, con las formalidades de la ley y ante el juez, notario, testigos y parientes, se abrió el testamento.

    Aparece otorgado el 23 de agosto de 1883  y está escrito de puño y letra de Gayarre. Dispónese en él, como así se ha verificado, que se le hagan funerales modestísimos y se le entierre en el Roncal [sic].

    A todos sus primos carnales deja diferentes legados.

    Contiene también una cláusula reservada y de carácter particular que se cree debe referirse a la hija que tiene reconocida.

    Instituye herederos a Valentín y Fermina Gayarre, hijos de su difunto hermano Ramón, y nombra albaceas testamentarios con facultades a don Julio Enciso y a don Gregorio Garjón.

    Legados en metálico:

    A su primo Gregorio Garjón, 16.000 duros; a Pedro María Garjón, 8.000; a Eugenio Garjón, 8.000; a los hermanos Cristina, María, Vicenta y Víctor (ignórase apellido), 5.000 duros a cada uno; a la niña María Mantilla, 25.000 y a su cuñada Gabriela Arregui, 8.700.

    Será administrador de todos estos bienes don Gregorio Garjón, con el sueldo de 1.000 duros anuales.

    Su sobrino Mariano entregará 6.000 duros en metálico a Filomena, en compensación de la casa solariega de Roncal a él legada.

    Destina también otras mandas para el cura de Roncal y familias pobres.

    La Vanguardia, 14 de enero de 1890 (I).La Vanguardia, 14 de enero de 1890 (2).

    Por último, dispone el testamento que se considere nulo y no se satisfaga al heredero o legatario que se oponga a alguna cláusula del testamento o trate de formalizar oposición o de recurrir a los tribunales.

    También aquí se colaron, no sabemos si por su cuenta y riesgo, algunas  imprecisiones.

    Hasta donde se sabe, no es cierto que Julián Gayarre hubiera reconocido legalmente a la niña María Mantilla como su hija.

    A quien Gayarre transmitió en herencia la casa solariega de Roncal fue a su sobrino Valentín  (Mariano era el nombre del padre del tenor). Y a quien Valentín debió entregar 6.000 duros en compensación  fue a su hermana Fermina (salvo que ambos nombres empiezan por “F”, nada tiene que ver el nombre de Filomena con el de Fermina).

    Julián Gayarre  en el rol de Fernando, 'La favorita'.

    Julián Gayarre en el rol más emblemático de su carrera, el Fernando de 'La favorita'.

    En realidad, quien residía en 1890 en la casa familiar del barrio de Arana de Roncal, que el tenor mandó construir en 1879 sobre el mismo solar de su casa natal, era Gabriela Arregui, hermana política del tenor y madre de sus sobrinos Fermina y Valentín.

    Ambos tenían, cuando fallece Gayarre, 21 y 20 años, respectivamente; es de suponer que aún pasaban al menos largas temporadas con su madre.

    Más tarde, cuando Fermina contrae matrimonio,  Gabriela se traslada a vivir con ella a Madrid, donde fallece en 1923 con más de 80 años.

    Observamos, pues, que de los legados en metálico, la niña María Mantilla es quien mayor suma percibe: 25.000 duros. La consignación de su nombre en el testamento de Gayarre constituye, hasta la fecha,  la única prueba documental de la que se dedujo  en su momento que  María era hija natural del tenor.

    ¿Era una cantidad considerable, en 1890, hace casi 120 años, los 25.000 duros que el tenor legó a su hija?

    Marta Herrero Subirana, bisnieta de Ramón Gayarre, el hermano mayor del tenor, se remite a la biografía de Máximo de Arredondo cuando escribe en su libro sobre Gayarre (la edición que consultamos es de mayo de 2003):

    “Según este autor, en el testamento ordena que su cuerpo sea enterrado en Roncal, nombra herederos a sus dos sobrinos, mi abuela Fermina y su hermano Valentín; y deja numerosos legados, entre ellos 25.000 duros a la niña María Mantilla, es decir, unos setenta millones de pesetas actuales (421.000 €)”.

    Como veníamos diciendo: obras son amores.

    Julián Gayarre en Milán, cuando ya era considerado como el mejor tenor del mundo.

    Gayarre en Milán, en la época en que triunfa en la Scala, donde debuta el 2 de enero de 1876. Le faltaban por entonces siete días para cumplir los 32 años. Justo catorce años después, el 2 de enero de 1890, fallece en Madrid, a los 46 años.

    El testamento fue redactado en Bilbao, en la casa de su amigo y albacea testamentario Julio Enciso, y registrado en la notaría de don Blas de Onzoño de esa misma ciudad, según desveló el propio Enciso en las Memorias de Julián Gayarre.

    ¿Se sabe hoy en día con certeza si  la misteriosa cláusula reservada del testamento de Gayarre guardaba, efectivamente, algún tipo de relación con la niña María Mantilla?

    ¿Se detallaba además en el testamento a cuánto ascendía  el patrimonio de Gayarre el 23 de agosto de 1883?

    Al misterio de la famosa cláusula  se suma el misterio del no menos famoso testamento, documento notarial que desapareció como por ensalmo hace, probablemente, casi 120 años:  “Hasta la fecha el testamento no ha aparecido ni consta en los archivos notariales de Bilbao”, asegura Oscar Muñoz en su libro, quien se pregunta:

    ¿Es probable que Gayarre pidiese además a su amigo que se deshiciera del testamento y así proteger su vida más íntima y la de personas queridas como por ejemplo su hija o la madre de ésta? ¿Fue el propio Enciso quien falseó la fecha y la notaría en que fue entregado el documento?

    Es probable.  La fidelidad a toda prueba que demostró Enciso hacia Gayarre y su empeño en salvaguardar de toda mirada indiscreta la vida privada del tenor avalan sólidamente esta teoría mientras no se demuestre documentalmente lo contrario… ¿Aparecerá algún día el testamento de Julián Gayarre? Probablemente, no. Pero quién sabe.

    Gayarre

    “La fortuna de Gayarre  se calculó en unos doce millones de reales”, asegura Muñoz, que coincide en esta apreciación con Arredondo, quien precisa que “el tenor ha dejado una herencia cuantiosísima, que algunos hacen ascender a doce millones de reales”. “Es decir, el equivalente a mil setecientos millones de pesetas (unos 10 millones de €)”, explica Marta Herrero Subirana, quien añade:

    Un simple cálculo matemático nos permite ver que “esta cuantiosísima fortuna” equivaldría a sus honorarios de tres o cuatro años. Habida cuenta que Julián llevó durante toda su carrera una vida austera, sin despilfarros, y que su primo Gregorio fue un muy buen gestor de su patrimonio, podemos deducir algo que él siempre quiso tener oculto: su faceta de mecenas, de hombre generoso, generosidad que se concretó no solamente en el frontón o en las escuelas de Roncal. Generosidad que supo continuar su sobrino Valentín, que sin duda cumplió con las instrucciones recibidas de su tío.

    ¿Qué se puede añadir? Que  obras son amores también.  ¡Bravo, Gayarre!

    El misterio del testamento de Gayarre (I)

    El misterio del testamento de Gayarre (I)

    Martes, Junio 9th, 2009

    Julián Gayarre

    Indagando en la hemeroteca de La Vanguardia, se encuentran cosas tan curiosas como lo que dijo la prensa en 1890 sobre el testamento de Julián Gayarre.

    Gayarre falleció en Madrid, el 2 de enero de 1890. Casi seis años y medio antes, el 23 de agosto de 1883, ya había dejado por escrito el célebre tenor navarro a quiénes nombraba sus herederos universales y a quiénes y en qué cuantía legaba parte de  fortuna.

    Entre los legados en metálico que donó el tenor figura el nombre de una niña quien, con diferencia, resultó ser la mayor beneficiada. Ni siquiera en su testamento quiso confirmar Gayarre el parentesco que le unía a ella, y se limita, sin más, a consignar su nombre: “La niña María Mantilla”.

    No obstante, existía en el testamento una cláusula reservada, que lógicamente no se hizo pública. La prensa de aquel entonces dedujo –concedamos que con más datos e información de los que contamos hoy en día– que aquella cláusula privada estaba relacionada con su hija.

    Por lo que se sabe –muy poco, a ciencia cierta–, María Montilla era hija de la soprano del mismo nombre y del tenor Julián Gayarre. Gayarre no le dio su apellido, pero, obras son amores; es evidente que velaba por ella.

    María Mantilla

    La soprano María Mantilla caracterizada, probablemente, de Anna Bolena.

    Pero ¿quién fue la soprano María Mantilla? No existe mucha información sobre su trayectoria artística (nada vemos en la Red), pero sí se sabe, por ejemplo, que cantó en el Teatro Real en la temporada 1872-1873.

    Debutó con Anna Bolena el 10 de octubre de 1872, y continúo con Gemma di Vergy, ambas obras de Donizetti y ambas estreno en el Real. Intervino después en Los Hugonotes, Il trovatore y Don Giovanni, junto a Roberto Stagno.

    En 1873 canta el Moisés de Rossini y la Norma de Bellini. Su última intervención en el coliseo madrileño fue en un concierto sacro: el oratorio de La Creación de Haydn en marzo de ese mismo año.

    Gayarre debutaría en el Teatro Real casi cinco años después que Mantilla, el 4 de octubre de 1877, con La favorita.

    ¿Cantó María Mantilla en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona? Parece ser que sí, a juzgar por lo que en la hemeroteca hemos  hallado:

    “La empresa del Gran teatro del Liceo ha contratado, en sustitución de la señora Pierson, a la distinguida prima donna María Mantilla”, publican en La Vanguardia el 29 de abril de 1885.

    (La Pierson no fue muy bien recibida en el Liceo y sólo cantó  una sola vez el Don Giovanni, precisaron en el Diario de Barcelona).

    En la edición del día siguiente, 30 de abril, se anuncia que “La señorita Mantilla, deseando contribuir al mayor brillo de la función ha accedido a debutar con la ópera Amleto y encargarse de la parte de ‘Reina’ en obsequio del beneficiado”. El beneficiado era nada más y nada menos que Victor Maurel.

    Y el 8 de mayo de ese mismo año, 1885, se comunica que asumirá el rol de Leonora en Trovador:

    Con la ópera ‘II trovatore’ debutará mañana domingo en el Gran teatro el tenor don Andrés Antón, que viene precedido de gran fama por los ruidosos éxitos que ha obtenido recientemente en el teatro Real de Madrid. También debutará en dicha ópera el barítono señor Rubirato, habiéndose encargado de la parte de Azucena la distinguida artista señora Pasqua y de la de Leonor la señorita Mantilla.

    Por aquellos años, los cronistas y/o críticos de prensa del teatro lírico, y en general de cualquier otro espectáculo, las más de las veces se limitaban a anunciar qué se cantará, dónde se cantará y quiénes cantarán, y generalmente sólo hacían referencia a las figuras principales. Pero todo apunta a que la soprano María Mantilla cantó en  el Liceo en la primavera de 1885 (lo verificaremos con más tiempo otro día).

    ¿Qué más se sabe sobre esta soprano?

    María Mantilla

    La tiple María Mantilla.

    El investigador de Gayarre Oscar Muñoz en su libro Julián Gayarre. Como el de casa ninguno escribe sobre María Mantilla lo siguiente:

    “Gayarre no se resistió a los caprichos de Cupido y en más de una ocasión se dejó caer en los brazos del amor. Quizás la historia de amor que más huella le dejó fue la que mantuvo con la tiple María Mantilla. Fruto de esta relación nació una niña a la que dieron el nombre de María y el apellido materno llamándose entonces como su madre.

    Poco o casi nada se sabe de esta niña.

    Aunque se conoce muy poco del testamento de Gayarre, por lo que se publicó en la prensa de la época se sabe que el tenor otorgó “a la niña María Mantilla 25.000 duros”. Toda una fortuna para la época. Años más tarde la hija del tenor adoptó el apellido paterno, pasándose a llamar María Gayarre”. 1

    1.- Testimonio de Dña. Alicia López de Garretxena, a quien se lo contó un matrimonio que conoció a la hija de Gayarre.

    Cuando en 1882, Julián Gayarre da su palabra al empresario don Luciano de Urizar de que se presentará en Bilbao, organiza el tenor una compañía de cantantes españoles, con el objetivo de cantar en la capital vizcaína y quizás en alguna otra ciudad española. Entre el elenco de aquella compañía, se encontraba la soprano María Mantilla.

    Con estas palabras lo cuenta Florentino Hernández Girbal en su libro Julián Gayarre. El tenor de la voz de ángel:

    En seguida Julián empezó a disponer la temporada que un mes más tarde [hasta últimos de marzo de 1882, Gayarre se encuentra en Roma] habría de iniciar en Bilbao. Organizador y empresario de la compañía lo era el maestro José Lago, un gallego tan diligente como astuto y tan capaz como emprendedor. […] En poco tiempo le unió al tenor una gran amistad y fueron muchos los negocios teatrales que hicieron juntos.

    Tales gestiones y la presencia de una agente americano que deseaba contratar a Gayarre hicieron que por el ambiente teatral corriese el rumor de que el roncalés formaba compañía con cantantes españoles para emprender una jira [sic] artística por los países americanos.

    Julián hubo de desmentirlo, aunque la oferta, con respecto a él, era cierta, lo mismo que la formación de la compañía, pero ésta no tenía otros propósitos que actuar en la capital de Vizcaya y, si acaso, en alguna otra provincia española. Tratándose de una empresa en la que él tenía parte, según había acordado con don Luciano de Urizar, Julián procuró rodearse de buenos amigos, que fueran a la vez artistas excelentes.

    Así aseguróse la participación de la soprano María Mantilla, a la que acompañaba por entonces con muy expresiva asiduidad; de José Kaschmann, una de las más bellas voces de baritono que han existido, compañero suyo en muchas noches de triunfo; del bajo Pedro Meroles [muy probablemente se refiere al bajo Pablo Meroles], muy apreciado por todos los públicos, y del barítono Eugenio Labán, que llegó a ser uno de sus mejores amigos”.

    Se da por cierto, pues, que la soprano María Mantilla era la madre de la hija natural de Julián Gayarre. Sin embargo, Marta Herrero Subirana, descendiente del tenor, y Francisco Moreno Bardají,  su esposo, autores del libro Julián Gayarre. Un tenor histórico. Un navarro universal, editado por la Fundación Gayarre,  ponen en duda ciertos aspectos de la vida privada del tenor roncalés, y así lo adelantan  en la Presentación:

    En algunos puntos de la vida de Gayarre nos hemos apartado del tratamiento que les han dado en esas biografías [se refieren a las escritas por Máximo de Arredondo, Anselmo González, Hernández Girbal, Oscar Muñoz, citados expresamente]; preferimos ofrecer en este libro la versión que de estos acontecimientos se ha mantenido  en el seno de nuestra familia; incluso en algún tema importante como la identidad de la madre de María, la hija natural de Gayarre.

    Y así, en el capítulo III.III ‘Las mujeres y los amigos’, Marta Herrero Subirana, nieta de Fermina Gayarre e hija esta última de Ramón, uno de los dos hermanos del tenor, especifica:

    María Mantilla

    María Mantilla.

    Lógicamente la discreción que Gayarre exigió a su entorno en estos temas la llevó al máximo cuando las relaciones amorosas dieron su fruto lógico.

    De estas relaciones la más conocida es la que mantuvo con María Mantilla, importante soprano española con la que compartió tardes de triunfo en Madrid y que actúo con él en Bilbao en 1882, y “a la que acompañaba con muy expresiva asiduidad”.

    La existencia de la hija de ambos, María, fue admitida por Julián al legarla en su testamento la cantidad de 125.000 pesetas.

    Esta niña, a la que Julián no reconoció legalmente, cambió posteriormente su apellido materno por el paterno de Gayarre, aunque no lo transmitió por morir sin descendencia de su matrimonio.

    Todos los biógrafos aceptan que la madre de la niña era la soprano María Mantilla; pero en casa, las pocas veces que oí comentar el tema, el nombre que se citaba era el de Teresa; quizá la niña se llamaba Teresa en lugar de María; o quizá la madre era Teresa, una hermana de María que daba conciertos de arpa.

    Parece que la niña María o Teresa no fue el único fruto de la relaciones amorosas que mantuvo Julián. Aunque también es lógico que quisieran atribuirle paternidades diversas. En la investigación que Oscar Muñoz, su más reciente historiador, está realizando sobre la correspondencia inédita de Julián aparecen cartas firmadas por una Lola, que trata a Julián con mucho cariño… y le dice que su hijo le llama “papá”.

    ¿Se llamaba, pues, la niña María? ¿Se llamaba Teresa? Es extraño que el propio tenor confundiera el nombre de su hija en su testamento. ¿Era hija de la soprano María Mantilla o de su hermana Teresa? ¿Se llamó quizás María Teresa y fue conocida por ambos nombres?  Recordemos que María era también el primer nombre de la madre de Gayarre, la devoción que siempre sintió por ella el tenor  y la tradición secular de imponer, generación tras generación,  los nombres de los familiares más próximos, especialmente el  de los abuelos.

    ¿Podría haber adoptado  la niña María Mantilla el apellido Gayarre, o cambiar el apellido Mantilla por el de Gayarre, sin que su padre, que ya no vivía, la hubiera reconocido legalmente como su hija?  ¿Podría haber transmitido su apellido si éste no le pertenecía legalmente? ¿Es posible que en aquella cláusula privada del testamento, Gayarre reconociera postúmamente su paternidad y que ésta fuera la razón de que años más tarde María Mantilla pasara a llamarse María Gayarre?

    Julio Enciso, biógrafo y albacea testamentario del tenor.

    Julio Enciso, amigo, biógrafo y albacea testamentario del tenor.

    Demasiadas incógnitas después de casi 120 años de la muerte de Gayarre. Y en realidad no importan. Lo que sí parece evidente es que Gayarre se preocupó por que no se supiera públicamente  y  con absoluta certeza que la niña María Mantilla era hija suya.

    Sus familiares respetaron a rajatabla sus deseos, incluso después del fallecimiento del tenor. También, y especialmente, Julio Enciso, su mejor amigo, casi un hermano, y autor de las Memorias de Gayarre:

    Las tachaduras que Gayarre realizó en las Memorias son flagrantes; por ejemplo, al relatar Enciso las aventuras amorosas que Julián tuvo en San Petersburgo, escribe: “en cambio, abundaron las grandes aventuras, y allá va una”;  punto y aparte. “Desde aquella época solía recibir siempre Gayarre en determinado día del año una flor dentro de un sobre…”. Al buen Enciso se le olvidó corregir la redacción después de que el original hubiera sido mutilado por el protagonista de la aventura”. [Julián Gayarre. Un tenor histórico. Un navarro universal]

    Quizás al buen Enciso no se le olvidó. Quizás fue su forma de dejar constancia, sin dejar de ser leal, de que le hubiera gustado contar más cosas de la vida privada del tenor (es obvio: de no ser así, Gayarre no hubiera tachado párrafos enteros del manuscrito original), pero que no le dejaron. Que el propio Gayarre no se lo permitió.

    Por si quedara alguna duda de la férrea intención del tenor  de desvelar lo menos posible sobre sus historias de amor o íntima amistad con el género femenino, recordemos que Gayarre encargó a Enciso que cuando él falleciera “destruyese todas las cartas con firma de mujer existentes en la casa de Roncal, encargo que Enciso llevó a cabo con la destrucción de más de trescientas cartas”. [Julián Gayarre. Como el de casa ninguno]

    De nada sirve lamentarse del gran valor histórico y documental que sin duda se perdió para siempre entre  aquellas cartas.  Así lo decidió el tenor. Y así lo asumió Enciso. Tempus fugit…

    Sebastián Julián Gayarre Garjón nace en Roncal el 9 de enero de 1844. Era hijo de Mariano Gayarre Mainz y de María Ramona Garjón Jandúa. Sus dos hermanos, Ramón y Victoriano, tenían 5 y 3 años, respectivamente, cuando nace el benjamín de la familia, Sebastián Julián. Recibe el primer nombre  por la devoción que María Ramona sentía por este santo; y el segundo, por el santo del día en que nació,  9 de enero, San Julián. Sus padres tenían 43 y 41 años, respectivamente, cuando nace el tenor.

    Gayarre recibe la noticia del fallecimiento de su madre en Varese, el 20 de septiembre de 1869, justo en los días en que por primera vez canta en Italia (debutó con I vespri siciliani, de Verdi). De todos es conocido cómo recibió la triste noticia el tenor y cómo el sentimiento y el dolor con que cantó Una furtiva lacrima le catapultó a la fama.

    Su hermano Ramón estaba casado con Gabriela Arregui. Del matrimonio nacieron dos hijos,  Fermina, en 1869;  y Valentín, en 1870. Ramón fallece en el verano de 1871, a los 32 años, víctima de la tisis. Por aquellos días firma Gayarre su primer contrato, con Baldini, el empresario que le dio su primera oportunidad en Varese.

    Su hermano Victoriano también fallece joven,   a los 34 años, el 18 de octubre de 1875. Estaba soltero y también murió a causa de la tuberculosis.   A Gayarre le contratan por esas fechas para cantar por primera vez en la Scala.

    Julián Gayarre con su padre, Mariano Gayarre Mainz (frente al tenor) y sus primos Gregorio y Pedro María.egorio y Pedro María.

    Julián Gayarre con su padre, Mariano Gayarre Mainz (frente al tenor) y sus primos Gregorio y Pedro María Garjón.

    El tenor roncalés asociaba la coincidencia entre la pérdida  de sus seres  queridos y algunos de los éxitos  clave en su carrera con la idea de que sus mejores triunfos artísticos se los estaba cobrando la vida con la muerte de aquellos a quienes más quería.  Este presentimiento, sumado a su  carácter,  de natural melancólico,   se acentúa  aún más cuando fallece su padre, don Mariano, el 27 de agosto de 1882, en Roncal.

    ¿Ves estas tierras? Pues ahí venía yo de niño a trabajar con mi padre y mis hermanos. Mi madre nos traía un puchero de habas y un trozo de pan que constituía nuestra comida. Entonces era pobre… hoy en cambio soy rico, millonario, pero ¿dónde están mis seres queridos? Cambiaría todo ahora mismo: mi dinero, mi fama, todo por verme de nuevo con ellos como entonces… como un humilde campesino. [Memorias de Julián Gayarre (1844-1890)]

    El misterio del testamento de Gayarre (II)

    CCartel original de la película 'Gayarre', protagonizada por Alfredo Kraus.

    Una vergine, un’ angel di Dio, por Alfredo Kraus. Del film ‘Gayarre’, 1958.