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‘O Lola’, en la hermosa voz de Costa Milona

Wednesday, October 3rd, 2012

Cavalleria rusticana

Cavalleria rusticana (Caballerosidad rústica) es la historia de un amor robado y vengado. El título alude al código de honor de una pequeña comunidad italiana, una aldea de Sicilia, donde transcurre el drama, a finales del siglo XIX.

Antes de marchar a cumplir el servicio militar —antes de ser soldado—, el campesino Turiddu fue novio de Lola, a quien juró —como se dice en el libreto— fidelidad eterna.

Cuando regresa, Lola se ha casado con otro. Su marido es un hombre de cierta posición económica: el carretero del pueblo, Alfio.

Turiddu, profundamente despechado, con un nuevo amor, “trató de apagar la llama que ardía en su corazón”. Seduce a otra joven del pueblo, Santuzza —Santa—, que se enamora locamente de él.

Lola, entonces, envidiosa de la suerte de Santuzza, ardiendo de celos, cede; hace caso a Turiddu: se lo roba (“Me l’ha rapito”). Lo desvela Santuzza en su ‘Voi lo sapete, o mamma’, que dirige a Mamma Lucia, la madre de Turiddu:

Cavalleria rusticana.

Voi lo sapete, o mamma,
prima s’andar soldado
Turiddu aveva a Lola
eterna fè giurato.

Tornò,
la seppe sposa;
e con un nuovo amore
volle spegner la fiamma
che gli bruciava il core.
M’amò… l’amai!
L’amai, ah! l’amai!

Quell’invida d’ogni delizia mia,
del suo sposo dimentica,
arse di gelosia
Me l’ha rapito.
Priva dell’onor mio,
dell’onor mio rimango.
Lola e Turiddu s’amano,

io piango, io piango!

  • Claudia Muzio: ‘Voi lo sapete, o mamma’. 1934.
  • En la misma grabación
  • Cavalleria rusticana

    Lola coquetea con Turiddu: acepta sus galanteos. Y es la propia Santuzza, quien, despechada y desesperada tras el desprecio de Turiddu, le cuenta el enredo a Alfio, el marido que ella cree burlado. Con la más absoluta crudeza: “Que mientras vais bajo la lluvia y el viento para ganaros el pan, ¡Lola os adorna el techo de mala manera!”.

    cavalleria-rusticana

    Enseguida, Santuzza se arrepiente: “¡Ha sido una infamia hablaros así!”. La tragedia, ya saben, se desata. Turiddu le muerde la oreja a Alfio, el modo tradicional siciliano de aceptar un duelo. Sangre: muerte.

    Cavalleria rusticana

    Turiddu y Alfio, los dos rivales, se baten en duelo a las afueras del pueblo en pleno domingo de Resurrección. Se cumple el maleficio que Santuzza, desgarrada, le lanza a Turiddu cuando entra en la iglesia siguiendo a Lola: “A te la mala Pasqua, spergiuro!” (¡Te deseo una mala Pascua, perjuro!).

    ¡Y tan mala! Por el grito de una mujer —”¡Han matado al compadre Turiddu!”— sabemos que Alfio ha cumplido su sentencia: “Quiero sangre, me abandono a la ira; todo mi amor se ha vuelto odio”.

    Decíamos que Cavalleria rusticana es una historia de amor robado y vengado. Está claro quién se venga: Alfio. Pero ¿quién comete el robo? Porque, en realidad, hay más de un amor robado… Lola le priva de su amor a Turiddu casándose con Alfio, mayor que Turiddu, pero con una mejor situación económica. Lola le roba Turiddu a Santuzza, cuando, rabiosa de celos, cree que su antiguo novio cumplirá la promesa que le hizo a Santuzza de llevarla al altar. Turiddu le roba el amor de Lola a Alfio cuando ronda y requiere de amor a Lola. Según el código de honor de los lugareños de aquella aldea siciliana de finales del siglo XIX, este sería el amor robado que exige un inmediato ajuste de cuentas: ser vengado.

    No en vano, la única canción de amor que hay en toda la ópera es la serenata que canta Turiddu —como si regresara de una noche de amor compartida con Lola—, antes de alzarse el telón: ¡O Lola’, también llamada Siciliana’, porque es lo único que se canta en dialecto siciliano en toda la ópera:


    O Lola c’hai di latti la cammisa
    si bianca e russa comu la cirasa,
    quannu t’affacci faci la vucca a risa,
    biatu cui ti dà lu primmu vasu!
    Ntra la puorta
    tua lu sangu è sparsu,
    ma num me mpuorta
    si ce muoru accisu,
    e si ce muoru e vaju’n paradisu
    si nun ce truovo a ttia,
    mancu
    ce trasu.

    Un canto de amor en el que ya se anticipa la tragedia y que Turiddu expresa con dulzura, con pasión, con un amor más allá de la muerte, incluso: “Y, si al morir yo fuera al paraíso, no entraría si no te encontrara allí”. Lola, amor robado, muerte, cielo, paraíso… Incluso más allá de la muerte te amaré, viene a decir Turiddu a Lola en su serenata.

    ¿Acaso no habla de amor el gran dúo entre Turiddu y Santuzza? También. Pero se trata de un amor en una sola dirección, no correspondido. Santuzza ama a Turiddu. Turiddu ama a Lola. Si alguna vez Turiddu amó a Santuzza, fue quizás hasta que se cruzó entre los dos Lola. Quizás, solo quizás. Todo parece indicar que sedujo a Santuzza para provocar los celos de Lola.

    Santuzza entrega todo por Turiddu: su amor y su honor (ese honor que en la literatura española del Siglo de Oro llaman también honra). Un dolor más: es la propia Santuzza quien en un momento de rabia y despecho, desata la tragedia y el desenlace final: la venganza de Alfio y la muerte de Turiddu.

    cavalleria_rusticana

    No es ese, de ningún modo, su propósito. Es un no saber contenerse ante la indiferencia de Turiddu, porque inmediatamente antes Santuzza le ruega, le suplica, le perdona. Turiddu responde con desplantes, con reproches, con amenazas: “¡Te lo advierto, Santuzza, no aguantaré más tus ridículos celos!”. Con agresividad incluso: al final de la escena, da un empujón a Santuzza y esta cae al suelo.

    Casi al final de la obra, cuando Turiddu sospecha que puede morir a manos de Alfio y que no podría, entonces, cumplir la promesa que le hizo a Santuzza, siente compasión por ella: “Y después, madre, escúchame: si yo no volviese, tú tendrás que hacer de madre a Santa, porque yo le juré llevarla al altar”.

    Compasión… ¿Una pizca de amor? No parece claro lo segundo. Y en todo caso, ¡a buenas horas, mangas verdes!;-)

  • * Escuchamos hoy a un tenor griego en la serenata de Turiddu, Costa Milona (Kostantinos —Kostas— Mylonas), en una grabación de 1922.
  • [ * Vídeo que no está, pero se le espera;-)]

    Sobre las actuaciones operísticas de Milona se sabe muy poco; pero dejó, no obstante, numerosas grabaciones: un total de 164. Entre ellas, la ‘Siciliana’, la única canción de amor de Cavalleria rusticana: ‘O Lola’.

    Costa MilonaCosta Milona_.

    Costa Milona nació en Keratea —ciudad situada a unos 41 kilómetros del sureste de Atenas—, el 3 de febrero de 1897. Antes que cantante, fue actor. Viaja a Italia. En Milán estudia con el maestro Giuseppe Borghi. Hacia 1922- 1923 se traslada a Berlín, donde residió gran parte de su vida y realizó todas sus grabaciones.

    Como muchos otros cantantes líricos del siglo XX, sus últimos años transcurrieron en la pobreza. Nunca regresaría a Grecia. Falleció en Londres, en 1949 (a los 52 años), a consecuencia de una enfermedad del corazón.

    [Fuentes: ‘Costa Milona (1897-1949)’, by Juan Dzazópulos Elgueta. The Record Collector. September 2005]

  • Y escuchamos a Enrico Caruso cantando la ‘Siciliana’, en una grabación de 1905, 17 años antes que la de Milona.
  • Dicen que la voz de Costa Milona recuerda a la voz del gran Caruso. Yo diría que, al menos en esta grabación, aún es más hermosa. ¿Qué opinan ustedes?

    P.D.: En la grabación de Caruso el tempo es claramente más rápido. Su grabación dura 20 segundos menos que la de Milona.

    Actualización: 07/05/15

    [Mientras regresa o no regresa ‘O Lola’…;-)]

    ‘La fleur que tu m’avais jetée’, ‘E lucevan le stelle’, por Jonas Kaufmann

    Friday, February 11th, 2011

  • Kaufmann: aria de la flor, Carmen, Bizet. 2011.
  • Kaufmann: escena II del último acto (E lucevan le stelle) de Tosca, Puccini.
  • Richard Bernstein (Carcelero). Munich Opera Festival, 2010.
  • nota
    Sobre la actuación de Kaufmann en Werther, el  28 de enero de 2011, en la Ópera Estatatal de Viena

    Jonas Kaufmann: “Es distinto conducir un Topolino que un camión de 40 toneladas”

    Wednesday, September 22nd, 2010

    Jonas Kaufmann

    La entrevista es del 29 de agosto. Pero nunca es tarde si la reseña es buena… La entradilla al completo, en el útimo enlace.

    Jonas Kaufmann tiene conmocionado al mundo de la ópera. El tenor muniqués de 41 años está convertido en una estrella de la que ningún teatro importante puede prescindir, es adorado por miles de fans y la crítica está a sus pies.

    Curioso caso el suyo, por muchas razones: es probable que su transformación de tenor lírico-ligero a tenor dramático sea única en la historia de la ópera; desde Franco Corelli que no se veía a un gran tenor con la prestancia física de Kaufmann, quien además agrega dotes de actor pocas veces vista y un conocimiento profundo de los diversos estilos que aborda; es un hombre de familia (está casado con la mezzo Margarete Joswig, con quien tiene tres hijos), practica yoga, es cristiano protestante y hablar con él es como hacerlo con un viejo amigo”.

  • Juan Antonio Muñoz
  • —¿Cómo se produjo su llegada a la música? ¿Hubo estímulo familiar? ¿Nació espontáneamente?
    —En mi casa se amaba la música clásica y también la ópera, pero ninguno era músico. Todos tocaban el piano como divertimento, pero no como trabajo. Yo cantaba siempre en la casa y también en el coro. Siempre lo he hecho. No me acuerdo de cuando no lo hacía. Como a los 14 ó 15 comencé a hacer pequeños solos; dos o tres frases en una cantata, en un oratorio. Pero jamás pensando en tomar esto como una profesión. Siempre fue un bello hobby. Cuando esto comenzó a tomar otra forma mi papá me decía: ‘Tú eres un amante de la familia y si quieres crear una familia también necesitas un trabajo más profundo…”.

    —¿Tenía razón?
    —Sí, por cierto. El riesgo en esto del canto es muy grande. Lo veo por ejemplo entre quienes han estudiado conmigo; son sólo algunos los que pueden al menos sobrevivir. No es una vida de lujo. Hay tantos, además, que después de estudiar canto han tenido que comenzar de nuevo para obtener otra profesión. Es verdaderamente riesgoso.

    —¿Por esto es que usted comenzó estudiando matemáticas?
    —Claro. Mi papá trabajaba en una aseguradora y me impulsó en esta dirección. Pero no era algo para mí, todo era demasiado teórico y muy seco. En matemáticas se habla de las cosas, pero se hace nunca nada. Durante el tiempo que estudié, jamás vi una cifra. Era sólo teoría. Yo no puedo estar quieto todo el día, teorizando. Mientras estudiaba matemáticas siempre mantuve mis clases de canto; me hacían falta.

  • La fleur que tu m’avais jetée. La Scala, diciembre 2009

    —¿Cómo lleva ahora esto de que su rostro sea conocido hasta por quienes no saben nada de ópera?

    —Es especial y un poco difícil, pues la gente te mira, hace comentarios y te trata de otro modo. Sobre todo en lugares donde he cantado mucho, como Zürich.

    —¿Sigue viviendo ahí?
    —Ya no; estuve allí 7 años. Ahora me he trasladado de nuevo a Baviera. Desde la próxima temporada no haré cosas en Zürich, una plaza que ha sido muy importante para mí pues pude probar títulos que han sido claves en mi carrera. Es un teatro pequeño donde todo funciona perfecto. Pero ahora mi calendario está tan lleno y concentrado en pocos lugares —el MET, Londres, la Scala, París, Viena y München, fundamentalmente— que resolví reestablecerme en mi país.

    —Usted nació en München y allí, curiosamente, es desde hace poco que figura de manera estable.
    —Sigue sucediendo en Alemania que hay que hacerse de un nombre afuera primero para que te llamen de los principales teatros nuestros. Es verdad, en 15 años he hecho pocas cosas en München, pero ahora por mí han cambiado muchos planes. Desde 2009 y en los años que vienen cantaré a menudo allí. Cada año haré una nueva producción y retomaré otra. ¡Todos me dicen que desde el punto de vista de los impuestos es una locura volver a Alemania! Pero a mí me gusta mucho mi país, la gente… soy alemán en definitiva. Además, tengo muchas cosas programadas también en Berlín, Bayreuth y Salzburgo…

  • Pourquoi me réveiller. Opera National de Paris, 2010
  • —¿Sus hijos están siempre con usted?
    —Sí y no. Ahora están conmigo porque es verano, pero estando en el colegio no se puede llevarlos a todas partes. Son tres, además. No es fácil. También es difícil hacer un calendario de actuaciones que no demande estar fuera demasiado tiempo. Pero yo no he hecho estos niños para no estar con ellos. La familia es siempre muy importante para mí y también para estabilizarme internamente, tener una base y no volverme loco con el éxito. Cada vez se hace más difícil ser uno mismo, permanecer en uno mismo y no cambiar porque algo cambia en tu entorno.

    —Es fácil tomar el otro camino…
    —Mucho. Es fácil, pero al final el problema es que, según mi punto de vista, todo se deteriora. Porque también la calidad del canto depende de la calma, de la profundidad, de la estabilidad. De estar contento en uno mismo y con uno mismo. Una vez que uno sale de sí para vivir otra cosa, después es muy difícil regresar. No se encuentra más el camino.

  • Debut en Lohengrin. Bavarian State Opera, julio 2009
  • —¿Cómo se vive un cambio tan radical en la voz como el suyo? Usted partió cantando algunos papeles de Mozart y también roles como Flavio (Norma) y Cassio (Otello), y ahora lo tenemos en Lohengrin, Werther y ya se puede pensar en usted como Otello y, por qué no, Tristán.
    —Es verdad. El año 95 comencé a cambiar mi técnica completamente. Hasta entonces había cantado como un tenor muy ligero. Ni siquiera era lírico, verdaderamente ligero, ligerísimo…

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    José Mojica, Fray José de Guadalupe (I)

    Tuesday, August 10th, 2010

    José Mojica

    Hace unas pocas semanas;-) que Nicolás Camilo preparó para todos nosotros, y con mucho arte, unos vídeos con arias y canciones del tenor mexicano José Mojica (1896-1974). Gracias mil, Nicolás.

    Acompañaremos las grabaciones con tres artículos sobre José Mojica que hemos hallado en el fondo del mar. Tres instantáneas. Tres testimonios que de alguna manera resumen lo que José Mojica fue en su vida: tenor, estrella del cine y sacerdote franciscano.

  • Júrame (María Grever)
  • El primero es una entrevista reportaje sobre José Mojica publicada en 1930, año en que el tenor adquiere para su madre la Villa Santa Mónica en San Miguel de Allende, Guanajuato (México), donde doña Virginia residirá hasta su fallecimiento, en 1940. En ella se relata, a grandes rasgos, los orígenes de Mojica,  los inicios de su carrera artística, sus primeras actuaciones como tenor y como divo de la pantalla.

    El segundo es un curioso y frívolo apunte sobre el paso del tenor José Mojica por Madrid en diciembre de 1930.

    El tercero es de 1974, año en que falleció Mojica, y remite a 1952,  cuando Fray José Francisco de Guadalupe Mojica reside en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande, y visita de incógnito el Teatro del Liceo de Barcelona, donde había cantado El barbero de Sevilla en mayo de 1931. El motivo de su viaje nada tenía que ver con la lírica. Participaba Fray José Mojica en el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en la ciudad condal en 1952.

    Ahí [plaza de Cataluña, Barcelona] tuve uno de los éxitos de los cuales guardo el más feliz recuerdo. El día de Santa Cecilia [] me pidieron unas modistillas y estudiantes que cantara algunas canciones, a lo cual accedí muy gustoso. En cambio lo del Liceo fue lamentable, no sé si porque estaba mal de voz, o por la grandiosidad del local.

    —Y también porque el empresario había doblado los precios. La butaca de platea costaba los domingos por la tarde quince pesetas, y para la representación de El barbero de Sevilla, en la cual desempeñaba usted el papel de Conde de Almaviva, la puso a veinticinco pesetas aprovechándose de su popularidad en el cine.

    —Lo ignoraba y le agradezco este consuelo.

  • V. Coma Soley
  • La Vanguardia, Barcelona, 11 de octubre de 1974
  • * *

    En diciembre de 1930, José Mojica tiene 34 años y ha protagonizado en la pantalla El precio de un beso / One Mad Kiss y Cuando el amor ríe / Ladrón de amor. Es todo un acontecimiento su estancia en Madrid, y los periodistas lo persiguen para conseguir una entrevista.

    El objetivo de su visita, según él mismo manifiesta, es “respirar el aire que fue la cuna de sus antepasados. Y otro muy laudable: contrastar con la realidad el concepto que él tenía formado de España, a fin de no incurrir en equivocación cuando tenga que representar tipos españoles (Crónica, Madrid, 18 de enero de 1931)”. Pero hubo otros:

    —¿A qué obedece su viaje a España?
    —No vaya a figurarse que es un viaje de placer. He querido conocer este bello país, porque deseo que el ambiente de mis próximas producciones sea verdadero. No quisiera filmar por ignorancia alguna ‘españolada’. Por otra parte, quiero buscar una muchacha que reúna condiciones para la pantalla, con el objeto de que interprete la principal figura femenina de mis películas. Pero hasta ahora no la he encontrado. He visto a varias, y aunque todas son muy lindas, no se aproximan a la muchacha que yo quiero.

    ¿La encontró?…  En su siguiente película (Hay que casar al príncipe) comparte protagonismo con la donostiarra Conchita Montenegro; en la siguiente (La ley del harem), con la bilbaína Carmen Larrabeiti; y en la que siguió a ésta, con la sevillana Ana María Custodio.

  • Je crois entendre encore
  • Causó gran revuelo José Mojica en Madrid en diciembre de 1930. En la redacción del  Heraldo de Madrid, le hicieron corro. Literalmente. Uno de los reporteros que allí se encontraba describe a Mojica, y sus primeros triunfos cinematográficos, con las siguientes palabras:

    “Sus éxitos como cantante no podían pasar inadvertidos para los productores de films parlantes. Fue requerido por diversas empresas, y a la Fox le cupo el honor de incorporarle a su elenco. Ha filmado varias películas en inglés y en español: de estas últimas, el público madrileño conoce la titulada El precio de un beso, y no tardará en recrearse con otra que se estrenará muy en breve en Royalty con el sugestivo título de Ladrón de amor. […]

    El protagonista de Ladrón de amor es el único galán que puede competir con los galanes que brillaron en el cinema mudo. A la maravilla de su voz —voz de oro, como la dicen en Norteamérica— une la prestancia gentil, atrayente y arrogante del hombre simpático y una exquisita sensibilidad que jamás pudimos ‘ver’ en los galanes de patrón afeminado, tan en boga hace un lustro. José Mojica es todo lo contrario a aquellos. De aspecto viril, agradable, sin ser guapo: artista, muy artista, y de perfecta fotogenia.  Optimismo de juventud, juventud de amor y amor hecho arte. En unas palabras: José Mojica es la futura estrella del cinema parlante; en la hora presente, es la única”:

    —Hablemos del cine (…) ¡Piensa usted hacer más películas!
    —Hasta el momento, tengo firmados compromisos para tres más.

    —¿En español?
    —En español. Precisamente mi viaje tiene relación con estas cintas.  Vengo a buscar varios tipos que ‘vayan’ bien y a entrevistarme con algunos escritores para que los diálogos sean netamente españoles y… literarios. He hablado con los Hermanos Quintero, con Muñoz Seca

    —Eso es lo que debieran hacer todos los productores.
    —Yo soy amante del detalle y de la fidelidad. El traje que me ha visto usted en Ladrón de amor es reproducción exacta de un traje que pertenecía a mi abuelo y que yo conservo como reliquia.
    […]

    —¿Piensa usted permanecer más días con nosotros?
    —Desgraciadamente, salgo mañana.

    —¡Mañana! Eso no puede ser. Usted se queda aquí hasta el próximo enero. Quiero que tome las uvas el último día del año y en la Puerta del Sol.
    —Pero…

    —Es inútil. Usted come las doce uvas en mi compañía. A lo mejor encuentra motivo para una película.

  • Heraldo de Madrid, 31 de diciembre de 1930
  • ¿Tomó Mojica  las 12 uvas en la Puerta del Sol en la Nochevieja de 1930?… Tendrán que esperar a mañana…;-) Mañana, también, el primer testimonio.

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