Obraztsova: Habanera de Carmen (Acto I, Escena V), Bizet.
—¿Le gusta la ópera actual?
—¿Esa que solo persigue el escándalo? Es horrible. El Lohengrin que vi en el Liceu era para llorar.
Obraztsova: Habanera de Carmen (Acto I, Escena V), Bizet.
—¿Le gusta la ópera actual?
—¿Esa que solo persigue el escándalo? Es horrible. El Lohengrin que vi en el Liceu era para llorar.
Reportaje entrevista a Nancy Fabiola Herrera (01/10/09): a partir de 14:29
“De la Carmen me encanta el hecho de que es una persona que vive el momento, es muy práctica. Quizás la practicidad que tiene ante la vida haga que resulte como una mujer fría y calculadora ante el amor. Yo creo que no. Yo creo que lo que pasa es que ella vive la vida de un manera…: con todo. Es decir, es muy apasionada, es una persona que se rige por sus propios códigos, no sigue las reglas de nadie, ni siquiera las de su propia comunidad. Yo pienso que dentro de su propia comunidad, ella también es un personaje diferente, porque sigue un poco su propia voluntad. Ella tiene un código de vida y vive el momento”.
“Yo siempre pienso que en la medida (en) que uno sea capaz de sentir las cosas auténticamente; no sólo de sentir la música sino realmente estar metida dentro de la historia, metida bajo la piel del personaje, eso va a llegar mucho más directo al público”.
“Tú puedes engañar al público hasta cierto punto nada más. Pero hay algo en que cuando uno es genuino —cuando canta, cuando hace algo, lo hace de corazón—, hay algo que va mas allá del intelecto, que llega directamente al corazón”.
Le escuchamos cantar (a partir de 22:49): ‘Mon coeur s’ouvre à ta voix’, Sansón y Dalila, Saint-Saëns. Teatro Monumental de Madrid, 22 de mayo de 2009.
Nancy Fabiola Herrera: L’amour est un oiseau rebelle, habanera de Carmen (Acto I, Escena V), Bizet.

“La muy reconocida mezzosoprano canaria llega por segunda vez a Uruguay para actuar como Rosina en la puesta de El barbero de Sevilla, de Rossini. Es un valioso aporte para esta segunda producción de la temporada de ópera 2009 del Solís. Herrera ha ganado un gran prestigio en el mundo de la lírica por su técnica y calidad interpretativa. Dueña de una voz única, de gran flexibilidad, afinación y color impecables, se ha destacado en las puestas de los principales títulos del género bajo la dirección de artistas de la talla de un Franco Zeffirelli, y junto a cantantes como Plácido Domingo o Rolando Villazón”.
–Su relación con Uruguay ya tiene varios años, tanto a nivel artístico como personal.
–Así es. En noviembre de hace dos años, en 2007, vine por primera vez y fue para un concierto con la orquesta del Sodre. Y entre medio he seguido viniendo, y he notado muchos cambios en el país, en la ciudad. Pienso que Montevideo se está modernizando, lo cual es muy bueno para una ciudad tan linda, privilegiada porque está justo al lado del mar, con una costa hermosa. Eso es un plus para una ciudad. Además es valioso, importante, todo ese trabajo de recuperación de edificios históricos.
–El barbero de Sevilla y el papel de Rosina no son nuevos en su carrera. ¿Dónde lo cantó por primera vez?
–La primera vez fue en Filadelfia, la segunda fue en Buffalo. Después lo canté en España dos veces, una en Barcelona y otra en Palma de Mallorca. Luego lo canté en México y ahora aquí, en Montevideo.
–¿Cómo se encuentra con el personaje, luego de haberlo interpretado tantas veces?
–A mí me encanta. Rosina es un papel muy querido para mí porque fue uno de los primeros personajes que preparé y el primer reto personal en cuanto al tipo de repertorio de carácter belcantista y coloratura. En aquel momento fue un sueño hecho realidad. Es un papel que tiene su complejidad y su carácter me fascina. Es una mujer que tiene mucha frescura, mucha vivacidad. Y toda la ópera está llena de vida, de alegría y humor. Es lindo encontrarse con eso porque el género siempre está asociado a la tragedia. Entonces, hacer una ópera bufa es muy hermoso, es dar un rayo de luz y de alegría al público que tanta falta hace hoy en día, por los momentos que se viven a nivel mundial. Venir un poco al teatro, que te puedas distraer, reír, que se produzcan endorfinas en el cuerpo con la risa, y más con la música maravillosa que compuso Rossini.
Decíamos ayer… ¿Ayer? Bueno, el siglo pasado…;-)
Es para todos, cómo no, pero se lo pidió Dinora, un regalo mágico tardío (y aún quedan) aunque estemos en agosto ![]()
Invita Dinora:-)
Jonas Kaufmann: aria de la flor, Carmen (Acto II, Escena V), Bizet. Covent Garden, 2006.

Por las mezzosopranos:
Elena Obraztsova. Ópera de Viena. 1978. Dirige: Carlos Kleiber.
Grace Bumbry. 1978 (película). 1967. Herbert von Karajan.
Denyce Graves. Richard Tucker 20th Anniversary Gala 1996.
Irina Arkhipova. 1959.
7:29
—¿Es verdad lo del crítico y las barbas?
—Sí, es cierto. Le tiré de las barbas a un crítico en el Teatro de la Zarzuela, aquí en Madrid —cosa que no volvería a hacer, evidentemente—; un pecado de juventud, pero el tío lo merecía.
Carreras/ La fleur que tu m’avais jetée
[Covent Garden, 1985]
—Por qué.
—Bueno, porque era una transmisión por televisión, yo estaba cantando Carmen en el Teatro Real y durante el segundo entreacto él me hizo una entrevista en directo, y en la entrevista en directo ya, una de las frases —y lo digo con todo el afecto hacia esta persona, sin ningún tipo de rencor ni muchísimo menos, al contrario, al cabo de tantos años—. Me dijo: ‘Bueno, creo que viene usted de Barcelona, de cantar L’elisir d’amore, incluso con éxito’. Frases de este tipo.
Entonces, durante todo el resto de la función, él estaba en el palco del proscénico, porque estaba allí grabando, iba haciendo así con la cara todo el rato [niega con la cabeza], que no, que no, que no, cuando yo iba cantando. Claro, llego un momento que la adrenalina pudo más que yo, y salí, cuando acabó la función salí, vestido de Don José y dije: ‘Oye, éstas no son maneras’. Y le tiré de la barba, es verdad, es cierto, y me arrepiento. Pero… lo merecía.
—Estoy de acuerdo contigo. Con quien creo que nunca te enfrentarías, y lo aprendiste pronto en este mundo de la ópera, es con una soprano.
—No. Esto nunca. Éste es el mejor consejo [ríe] que me dieron jamás en el ámbito de mi profesión. Y fue en Nueva York. ‘Nunca discutas con una soprano. Vas a tener una vida muy fácil’. Y ha sido así, y me ha ido muy bien.
Josep Carreras, ‘En noches como ésta’. 5 de marzo de 2009.
(15/05/09):
Londres homenajea a José Carreras por su trayectoria profesional
Ha cantado con la Callas, la ha dirigido Von Karajan y ha rendido con su voz pura y expresiva a la Scala, pero a Teresa Berganza, a la que la Academia de la Música acaba de conceder su Premio de Honor, casi lo único que le importa es su amor a la música. “Nunca he sido una artista mediática —reconoce en una entrevista con Efe—, pero porque no me ha hecho falta”, advierte.
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Berganza: L’amour est un oiseau rebelle… (Acto I, Escena V) , Carmen, Bizet. Opera National de Paris, mayo 1980.
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La mezzosoprano Teresa Berganza, que el 16 de marzo cumple 74 años, habló en una entrevista con Efe del Premio de Honor que la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música le ha concedido y asegura que lo único que le importa es su amor a la música.
Berganza, que el 16 de marzo cumple 74 años, está “muy contenta” con este nuevo premio porque ha sido, además, “como la mayoría” de los que le han dado, por unanimidad. Pero no son los honores lo que más le conmueve, dice, sino la ternura “muchas veces inesperada” de su público.
“Si yo fuera ahora joven seguramente sería profesora de solfeo porque yo no me veo saliendo en la televisión para hacer mi carrera. Nunca he sido una artista mediática, pero porque no me ha hecho falta. Yo actuaba en la Scala y ya tenía mi contrato para el año siguiente y eso es lo que yo quería, no salir en la televisión”, aclara.
La Carmen de Bizet está ligada a su carrera indisolublemente pero también a su vida: “cuando empecé a ensayarla y canté ‘liberté’ me metí tanto dentro del papel que me divorcié —de Félix Lavilla, su primer marido y padre de sus tres hijos—. Llevaba diez años pensándolo y ahí me decidí”, cuenta.
La cantante se dio cuenta de que cuando Carmen decía “libertad” decía “que era ella la que elegía”. Y eso hizo Berganza: “miraba a un hombre que me gustaba, él me miraba y terminaba siendo mío”.
Se ha enamorado muchas veces y ha creído que era “para toda la vida”, pero su segundo matrimonio, con José Rifa, la ha doctorado en escepticismo.
Ninon Vallin (1866-1961): Seguidilla, canción del Primer Acto, Escena X, de Carmen, Bizet, 1928.
(Gracias, JCR)
Entrevista con María José Montiel el pasado día 10.
“Los melómanos madrileños pueden alardear de que uno de ellos se ha convertido en una estrella mundial del canto: aquella niña con trenzas y uniforme escolar que compartía sus colas ante el Real o la Zarzuela se llamaba María José Montiel.
En la actualidad su nombre suele asociarse a figuras como Plácido Domingo o Riccardo Chailly. Hoy [10 de noviembre] encarnará el personaje de Federica en el estreno de la ópera de Verdi Luisa Miller, segundo de los títulos presentados por el Palau de les Arts en la actual temporada”.
—No es habitual ver a músicos como espectadores.
—A mí me parece muy importante, porque te enriquece. Además, es maravilloso ver a un artista dando lo mejor de sí sobre un escenario.
—Siendo usted cantante, ¿con qué actitud ve a sus colegas sobre el escenario?
—Sabiendo dónde están los escollos, soy menos dura al juzgar.
—¿Está contenta con lo que hasta ahora ha sido su carrera?
—Estoy muy contenta, porque creo que ha transcurrido como debía. Por ejemplo, el cambio de hace ocho años, cuando empecé a cantar más como mezzosoprano, creo que se produjo en el momento adecuado para que la voz se mantenga con frescura. Y haber cantado antes como soprano pero con graves muy potentes de natura me facilita ahora mucho las cosas.
—¿Cómo se definiría a sí misma como cantante desde el punto de vista técnico?
—Cuando canto a mí me gusta imaginar mi cuerpo como la caja de un violonchelo, o como un fagot, con el aire saliendo de abajo arriba para que la voz suene de manera natural en la máscara o, mejor, fuera, que es lo que importa.
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Montiel: Habanera de Carmen (Acto I, Escena V), Bizet.
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Elegante, refinado, excelente actor. Guaperas, de agradable presencia —que se diría por entonces—, con especial expresión en las frases de amor: a Giuseppe Anselmi se lo rifaban las damas.
Nació en Nicolosi, cerca de Catania, el 16 de noviembre de 1876, y se estrenó en el mundo de la música a los 13 años, como concertista de violín. Debutó como tenor en Atenas, con Cavalleria rusticana, en 1896, a los veinte años. Su profesor de canto fue el afamado maestro Mancinelli.
Se le escuchó, sobre todo, en los teatros más importantes de Europa y América. En el Real fue especialmente apreciado y admirado. Tanto es así que donó su corazón al coliseo madrileño, para que reposara junto a la laringe de Gayarre; donación que tras varias vicisitudes y casi de milagro, aún se conserva en el Museo Nacional del Teatro, en Almagro.
Los pescadores de perlas, Romeo y Julieta, Tosca, Eugenio Oneguin, Fedora; Iris y Amica (ambas de Mascagni)… Un amplio repertorio. No se aventuró demasiado en el estrictamente dramático, aunque en alguna ocasión cantó Pagliacci.
Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que el abandono del canto di grazia para ocuparse del verismo contribuyó a que su carrera se acortara. Tras retirarse de la escena, fundó una escuela de canto en Zoagli, ciudad donde falleció, a causa de una pulmonía, el 27 de mayo de 1929.
Se le recuerda especialmente como Werther, Des Grieux —de Massenet— y Romeo. “Su voz fue cálida e instrumental, y se prestaba tanto para las inflexiones lánguidas como para los acentos más fervorosos”.
Entre 1907 y 1910 grabó sesenta y ocho discos, algunos de ellos inéditos. ¿Le hacen justicia? Parece ser que sí, “si bien el sistema antiguo atentaba contra las voces que eran muy timbradas”. No faltan en ellos, como era de rigor en aquellos años, “los amaneramientos de la época, las interpolaciones de adornos y los exagerados portamentos”. [Patrón Marchand]
Giuseppe Anselmi: O Lola, c’hai di latti la cammisa, aria de Turiddu del Preludio de Cavalleria rusticana, Mascagni.
Aquí también la pueden escuchar
14/02/09:
Aria de Nadir (Mi par d’udir ancora) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet. 1907