Ha cantado con la Callas, la ha dirigido Von Karajan y ha rendido con su voz pura y expresiva a la Scala, pero a Teresa Berganza, a la que la Academia de la Música acaba de conceder su Premio de Honor, casi lo único que le importa es su amor a la música. “Nunca he sido una artista mediática —reconoce en una entrevista con Efe—, pero porque no me ha hecho falta”, advierte.
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Berganza: L’amour est un oiseau rebelle… (Acto I, Escena V) , Carmen, Bizet. Opera National de Paris, mayo 1980.
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La mezzosoprano Teresa Berganza, que el 16 de marzo cumple 74 años, habló en una entrevista con Efe del Premio de Honor que la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música le ha concedido y asegura que lo único que le importa es su amor a la música.
Berganza, que el 16 de marzo cumple 74 años, está “muy contenta” con este nuevo premio porque ha sido, además, “como la mayoría” de los que le han dado, por unanimidad. Pero no son los honores lo que más le conmueve, dice, sino la ternura “muchas veces inesperada” de su público.
“Si yo fuera ahora joven seguramente sería profesora de solfeo porque yo no me veo saliendo en la televisión para hacer mi carrera. Nunca he sido una artista mediática, pero porque no me ha hecho falta. Yo actuaba en la Scala y ya tenía mi contrato para el año siguiente y eso es lo que yo quería, no salir en la televisión”, aclara.
La Carmen de Bizet está ligada a su carrera indisolublemente pero también a su vida: “cuando empecé a ensayarla y canté ‘liberté’ me metí tanto dentro del papel que me divorcié —de Félix Lavilla, su primer marido y padre de sus tres hijos—. Llevaba diez años pensándolo y ahí me decidí”, cuenta.
La cantante se dio cuenta de que cuando Carmen decía “libertad” decía “que era ella la que elegía”. Y eso hizo Berganza: “miraba a un hombre que me gustaba, él me miraba y terminaba siendo mío”.
Se ha enamorado muchas veces y ha creído que era “para toda la vida”, pero su segundo matrimonio, con José Rifa, la ha doctorado en escepticismo.











