¿Vale publicar un post en ‘Odio los lunes’ aunque ya sea martes? Bueno. Al otro lado del océano aún es lunes…, ¿no? Pues, entonces, sí vale;-)
(Gracias, Victoria, Nicolás)
¿Vale publicar un post en ‘Odio los lunes’ aunque ya sea martes? Bueno. Al otro lado del océano aún es lunes…, ¿no? Pues, entonces, sí vale;-)
(Gracias, Victoria, Nicolás)
“Asegura Rolando Villazón (Ciudad de México, 1972) que si alguna “fuerza cósmica” le devolviera al pasado, pediría amablemente que le colocaran el quiste en el mismo sitio donde se lo encontraron hace poco más de un año. De los quince especialistas que le examinaron, sólo uno acertó el origen de una afonía que ponía en jaque su condición de divo todoterreno tras una retirada preventiva que lo había alejado cinco meses de los escenarios.
A la palabra ‘cirugía’ en boca del foniatra Gerrit Wohlt, el mismo que operó a Natalie Dessay, le siguió la cancelación de todos sus compromisos hasta mediados de 2010, incluido el esperado estreno en Los Ángeles de Il Postino de Daniel Catán.
Se despidió en su blog con un emotivo vídeo en el que explicaba las razones de su ausencia y agradecía el apoyo de los fans, que en el caso del tenor mexicano, asiduo a los realities, los crossovers y los chats, son legión. Hasta la misma puerta del quirófano le acompañó Lucía, su mujer. ‘Me dijo que pasara lo que pasara —recuerda el tenor mexicano— no me preocupara de nada. Que mi talento no estaba en mi garganta, sino en mi cabeza. Todo en mi cabeza’.
Nueve meses más tarde, y abriéndose paso entre los rumores, aparecía de nuevo en la Ópera de Viena para L’elisir d’amore de Donizetti. El público agasajó su ‘Furtiva lagrima’ con 23 minutos de aplausos. Pero hubo cierto consenso en cuanto a que Villazón podría haber perdido “amplitud” y “fuelle” en el exilio. Lo desmintió en su siguiente aparición como Lenski en el onírico Eugene Onegin de Achim Freyer para la Ópera de Berlín y más tarde en La traviata de Zúrich.
Algo más tibio fue el reencuentro con Salzburgo y la gira londinense. Pero para entonces ya nadie se atrevía a cuestionar que Villazón había vuelto para quedarse. Debutará esta temporada como Don Ottavio en el Don Giovanni de Mozart del Festival de Baden-Baden. Ofrecerá recitales en San Sebastián, Barcelona y Madrid. Y estos días presenta ¡México!, su última incursión discográfica.

Rolando Villazón (foto: Felix Broede).
—Cuesta imaginarlo tanto tiempo fuera del circuito. ¿A qué se dedicó en esos nueve meses?
—He sido feliz durante mi retiro. Han sido unas vacaciones impuestas, que he aprovechado para hacer todo lo que tenía pendiente. Pasear con mi familia, visitar a los amigos, perderme en largos paseos y leer compulsivamente. He sido un devorador de filósofos y biografías de payasos, a los que siempre he considerado protectores de nuestra verdadera naturaleza, ésa de la que nos hablan Brecht, Beckett, Cocteau…
—¿Con qué lección se queda?
—He aprendido que las cosas pasan porque tienen que pasar. Y que hay que afrontarlas tal y como vienen.
—¿Quiere decir que no forzó la voz, que no se precipitó?
—No lo digo yo, lo dicen los médicos. Mi quiste no tuvo nada que ver con mi manera de cantar. Era un problema genético. No es que me saliera un quiste por arrastrar la voz, sino que arrastraba porque tenía un quiste de tamaño considerable.
—Un sector de la crítica no fue tan comprensivo…
—Hay dos razones por las que hoy me asomaría a las críticas. Bien por narcisismo, buscando el elogio y el aplauso. O bien por dar voz, nombre y hasta motivos al crítico cabrón que llevo dentro. Y poder enojarme con alguien. ¿Sabe qué le digo? Que para crítico canijo, me basto solo.
—¿Seguirá desfogándose con Don José y Don Carlo?
—A la partitura me remito cuando digo que no son roles peligrosos para mi voz. Don José es un tenor lírico, escrito casi todo en piano. Y el problema de Don Carlo es que nos hemos acostumbrado a las versiones que dejaron Corelli y los grandes tenores lírico-spinto. Parece como si después de ellos ya nadie pudiera cantarlos.
Hace unas pocas semanas;-) que Nicolás Camilo preparó para todos nosotros, y con mucho arte, unos vídeos con arias y canciones del tenor mexicano José Mojica (1896-1974). Las audiciones que pueden escuchar en este post también son regalo suyo. Gracias mil, Nicolás.
Acompañaremos las grabaciones con tres artículos sobre José Mojica que hemos hallado en el fondo del mar. Tres instantáneas. Tres testimonios que de alguna manera resumen lo que José Mojica fue en su vida: tenor, estrella del cine y sacerdote franciscano.
El primero es una entrevista reportaje sobre José Mojica publicada en 1930, año en que el tenor adquiere para su madre la Villa Santa Mónica en San Miguel de Allende, Guanajuato (México), donde doña Virginia residirá hasta su fallecimiento, en 1940. En ella se relata, a grandes rasgos, los orígenes de Mojica, los inicios de su carrera artística, sus primeras actuaciones como tenor y como divo de la pantalla.
Mojica / Ni de día ni de noche
El segundo es un curioso y frívolo apunte sobre el paso del tenor José Mojica por Madrid en diciembre de 1930.
El tercero es de 1974, año en que falleció Mojica, y remite a 1952, cuando Fray José Francisco de Guadalupe Mojica reside en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande, y visita de incógnito el Teatro del Liceo de Barcelona, donde había cantado El barbero de Sevilla en mayo de 1931. El motivo de su viaje nada tenía que ver con la lírica. Participaba Fray José Mojica en el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en la ciudad condal en 1952.
Ahí [plaza de Cataluña, Barcelona] tuve uno de los éxitos de los cuales guardo el más feliz recuerdo. El día de Santa Cecilia [...] me pidieron unas modistillas y estudiantes que cantara algunas canciones, a lo cual accedí muy gustoso. En cambio lo del Liceo fue lamentable, no sé si porque estaba mal de voz, o por la grandiosidad del local.
—Y también porque el empresario había doblado los precios. La butaca de platea costaba los domingos por la tarde quince pesetas, y para la representación de El barbero de Sevilla, en la cual desempeñaba usted el papel de Conde de Almaviva, la puso a veinticinco pesetas aprovechándose de su popularidad en el cine.
—Lo ignoraba y le agradezco este consuelo.
* *
En diciembre de 1930, José Mojica tiene 34 años y ha protagonizado en la pantalla El precio de un beso /One Mad Kiss y Cuando el amor ríe /Ladrón de amor. Es todo un acontecimiento su estancia en Madrid, y los periodistas lo persiguen para conseguir una entrevista.
El objetivo de su visita, según él mismo manifiesta, es “respirar el aire que fue la cuna de sus antepasados. Y otro muy laudable: contrastar con la realidad el concepto que él tenía formado de España, a fin de no incurrir en equivocación cuando tenga que representar tipos españoles” (Crónica, Madrid, 18 de enero de 1931). Pero hubo otros:
—¿A qué obedece su viaje a España?
—No vaya a figurarse que es un viaje de placer. He querido conocer este bello país, porque deseo que el ambiente de mis próximas producciones sea verdadero. No quisiera filmar por ignorancia alguna ‘españolada’. Por otra parte, quiero buscar una muchacha que reúna condiciones para la pantalla, con el objeto de que interprete la principal figura femenina de mis películas. Pero hasta ahora no la he encontrado. He visto a varias, y aunque todas son muy lindas, no se aproximan a la muchacha que yo quiero.
¿La encontró?… En su siguiente película (Hay que casar al príncipe) comparte protagonismo con la donostiarra Conchita Montenegro; en la siguiente (La ley del harem), con la bilbaína Carmen Larrabeiti; y en la que siguió a ésta, con la sevillana Ana María Custodio.
Mojica / Je crois entendre encore
Causó gran revuelo José Mojica en Madrid en diciembre de 1930. En la redacción del Heraldo de Madrid, le hicieron corro. Literalmente. Uno de los reporteros que allí se encontraba describe a Mojica, y sus primeros triunfos cinematográficos, con las siguientes palabras:
“Sus éxitos como cantante no podían pasar inadvertidos para los productores de films parlantes. Fue requerido por diversas empresas, y a la Fox le cupo el honor de incorporarle a su elenco. Ha filmado varias películas en inglés y en español: de estas últimas, el público madrileño conoce la titulada El precio de un beso, y no tardará en recrearse con otra que se estrenará muy en breve en Royalty con el sugestivo título de Ladrón de amor. [...]
El protagonista de Ladrón de amor es el único galán que puede competir con los galanes que brillaron en el cinema mudo. A la maravilla de su voz —voz de oro, como la dicen en Norteamérica— une la prestancia gentil, atrayente y arrogante del hombre simpático y una exquisita sensibilidad que jamás pudimos ‘ver’ en los galanes de patrón afeminado, tan en boga hace un lustro. José Mojica es todo lo contrario a aquellos. De aspecto viril, agradable, sin ser guapo: artista, muy artista, y de perfecta fotogenia. Optimismo de juventud, juventud de amor y amor hecho arte. En unas palabras: José Mojica es la futura estrella del cinema parlante; en la hora presente, es la única”:
—Hablemos del cine (…) ¡Piensa usted hacer más películas!
—Hasta el momento, tengo firmados compromisos para tres más.
—¿En español?
—En español. Precisamente mi viaje tiene relación con estas cintas. Vengo a buscar varios tipos que ‘vayan’ bien y a entrevistarme con algunos escritores para que los diálogos sean netamente españoles y… literarios. He hablado con los Hermanos Quintero, con Muñoz Seca…
—Eso es lo que debieran hacer todos los productores.
—Yo soy amante del detalle y de la fidelidad. El traje que me ha visto usted en Ladrón de amor es reproducción exacta de un traje que pertenecía a mi abuelo y que yo conservo como reliquia. [...]
—¿Piensa usted permanecer más días con nosotros?
—Desgraciadamente, salgo mañana.
—¡Mañana! Eso no puede ser. Usted se queda aquí hasta el próximo enero. Quiero que tome las uvas el último día del año y en la Puerta del Sol.
—Pero…
—Es inútil. Usted come las doce uvas en mi compañía. A lo mejor encuentra motivo para una película.
¿Tomó Mojica las 12 uvas en la Puerta del Sol en la Nochevieja de 1930?… Tendrán que esperar a mañana…;-) Mañana, también, el primer testimonio.

Siempre que te pregunto,
que cuándo, cómo y dónde,
tú siempre me respondes
quizás, quizás, quizás.…, bolero de Oswaldo Farrés.
Vaya con los lunes. Y éste casi se nos va sin celebrarlo. Elijan desamor. Por una vez vale quedarse con dos;-)
Me quisiste, lo sé,
yo también te he querido.
Me olvidaste después,
pero yo no he podido.
Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya.
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar.
Gracias, Nicolás Camilo:-)
“Dos gardenias, con sus incontables grabaciones y versiones, fue más que un éxito comercial o de popularidad. Era un pedazo de su vida”.
Estrenada en 1945 por el barítono Guillermo Arronte, con quien Isolina contrajo más tarde matrimonio, el puertorriqueño Daniel Santos fue el primero en grabarla y en convertirla en uno de los boleros más populares de todos los tiempos. Le seguirían otros: Antonio Machín, Pedro Vargas, Toña La Negra, Nat King Cole… Más de cuarenta interpretaciones.
¿Ninguna como la de Daniel Santos? Probablemente.
Gracias, Nicolás Camilo:-)
♣ ♣ ♣
Actualización (29/07/09):
♣ ♣ ♣
Más gardenias:
Dos gardenias para ti
con ellas quiero decir
te quiero, te adoro, mi vida.
Ponle toda tu atención
que serán tu corazón y el mío.
Alfonso Ortiz Tirado: Oración Caribe, canción bolero de Agustín Lara (música) y Javier Solís (letra). 1934.
Oración Caribe
que sabe implorar,
canto de los negros,
oración del mar.
Voilà! Un vídeo elaborado con arte y con mimo. No abundan, ¿eh? No se piensen. Lo comprobarán en cuanto lo escuchen. Es uno de esos regalos que Nicolás Camilo Gesén ha dejado en el Olimpo para todos nosotros.
Muchas gracias, Nicolás: gracias mil. Por este vídeo, por las audiciones que siguen más abajo; por esto, por lo otro, y por lo de más allá;-)
El pasado jueves me mandaba Werther un mail en el que incluía, junto a la imagen de un sol, una cita de esas célebres, que me hizo reflexionar. Dice así:
“Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla” (George Bernand Shaw).
Y tampoco tenemos derecho a tener tanto mientras otros no tienen nada. Seguro.
Continuamos con la segunda parte del artículo de Juan Dzazópulos sobre la carrera artística del tenor y médico mexicano Alfonso Ortiz Tirado, publicado en liricahispanica.com
Gracias, Juan:-)
El 24 de agosto de 1934 debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo (Uruguay) con un concierto, siendo acompañado al piano por Carlos Bourquet.
El contenido de este concierto, es un ejemplo de lo que cantaba en aquellos años: “Pregón de las flores”, de Ernesto Lecuona; “Te quiero”, de Agustín Lara; “Las perlas de tu boca”, de Eliseo Grenet; “Te quiero, morena”, de Ernesto Lecuona; “Lamento gitano” y “Te quiero, dijiste”, de María Grever; “Lamento borincano”, de Rafael Hernández; “Princesita”, de José Padilla, “Ay, ay, ay”, de Osmán Pérez Freire, “Granadinas” (Emigrantes), de Calleja; “Caminante del Mayab”, de Guty Cárdenas y “Granada”, de Agustín Lara.
El 29 de febrero de 1936 se organizó un “homenaje al gran tenor Alfonso Ortiz Tirado” en El Toreo, que programaba un nuevo viaje por América del Sur. La plaza de toros de Ciudad de México se llenó de admiradores del tenor/médico.
Antes de partir, volvió a presentarse en el Teatro Degollado de Guadalajara con un “Concierto Operístico” los días 25, 26, 27 y 28 de abril de 1936.
En 1937 cantó nuevamente en Buenos Aires y coincidió con sus colegas mexicanos los tenores Tito Guízar y Juan Arvizu, y Libertad Lamarque, “la dama del tango”.
El 23 de mayo de 1938 inauguró en Ciudad de México, un hospital para niños, el más moderno de su tiempo, construido con sus ganancias como cantante, la “Clínica Alfonso Ortiz Tirado”. El tenor hizo poner una placa que dice: “Mi gratitud a México. Elevé con mi canto este templo para alivio del dolor” y, al costado, se puede leer los nombres de todos los países que visitó y las emisoras en las que cantó “En agradecido reconocimiento de mi deuda a las radioemisoras extranjeras que hicieron posible la construcción de este hospital. Ortiz Tirado”.
El 27 de julio de 1938 llegó a Santiago de Chile, procedente de Buenos Aires, para una serie de presentaciones en Radio El Mercurio. Recorrió toda Iberoamérica en muchas ocasiones, visitando Cuba, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile.
En Cuba recibió homenajes tanto como médico como cantante. La Cruz Roja Cubana lo condecoró “por su labor en pro de la humanidad doliente” y también lo hizo la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba.
Además recibió condecoraciones en Brasil, Colombia, Chile y la Unión Americana. En Buenos Aires se le erigió un monumento.
El 26 de abril de 1939 cantó en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana en un Concierto de homenaje a Manuel Romero Malpica que se dio a continuación de Cavalleria rusticana.
En este concierto intervinieron los cantantes más importantes de México: Fanny Anitúa, María Romero, Esperanza Quesada, Carmen Ruiz Esparza, Albertina Montaño, Abigail Borbolla, Alfonso Ortiz Tirado, Ricardo C. Lara, Francisco Sierra, Francisco Zárate y Gil Mondragón, bajo la dirección musical de Guido Picco, Jesús Acuña y Alfonso Aguilar.
En la década del 40, en uno de sus últimos viajes, realizó una serie de grabaciones para la Víctor con melodías tradiciones de los países en los cuales se presentaba: Colombia, Perú y Chile.
En Argentina hizo lo propio, pero para el sello discográfico Odeón. Entre el 23 y el 28 de octubre de 1945 se presentó en conciertos diarios en el Salón de Té La Mezquita (San José 969), en Montevideo, Uruguay.
En septiembre y octubre de 1947 se presentó por última vez en Colombia, cantando en Medellín y Bogotá. Y en enero de 1949 visitó Lima.
En 1954, hacia el final de su carrera artística, grabó una serie de dúos con su amigo el tenor mexicano Juan Arvizu. En 1955 se organizó un gran homenaje en el Teatro Nacional de las Bellas Artes de Ciudad de México. Fue la última vez que cantó en público.
Ya que hemos hablado de grabaciones, en el momento de decir algo de su discografía debemos empezar afirmando que sería muy largo y tedioso detallar, uno a uno, el más de un centenar de grabaciones realizadas por nuestro tenor.
Sus primeros discos los realizó en los Estados Unidos, alrededor de 1928/1929, para el sello “Brunswick”, acompañado al piano por Mario Talavera: “Manon” y “Gratia plena”.
Siguieron cerca de veinte temas, la mayoría canciones folclóricas mexicanas, incluyendo dúos con su hermana Sara y también con Talavera. Incluso grabó para dicho sello el “Himno Nacional de México”. En todos ellos el director de la orquesta fue el músico mexicano Alfonso Esparza Oteo, autor de la célebre canción “Un viejo amor”. 
Repitamos que su primer disco internacional que contenía las canciones “Lamento gitano”, de María Grever y “Rosa”, de Agustín Lara fue para la Víctor en 1930, junto a la orquesta de Leroy Shield y llevaba el número 46922.
Solamente grabó dos discos con romanzas de ópera: el número 75272 que contenía “Una furtiva lacrima”, de El elixir de amor y Serenata, de Franz Schubert, y el 75273 con Il sogno, de Manon y Serenata Rimpianto, de Toselli.
Fue uno de los pocos cantantes populares (el otro fue José Mojica) que tuvo el honor de que algunas de sus grabaciones para la Víctor las publicara en el prestigioso Sello Rojo, reservado para las grandes figuras de la música clásica.
Seguimos la relación con “Nunca te olvidaré”, de Agustín Lara y “A una ola” de María Grever, (4153); “Abre tus ojos” y “Déjame que te bese”, ambas de Jorge del Moral (4167); “Flor de mayo” de Mario Talavera y “Mañanita” de Jorge del Moral (4168).