Anna Netrebko: “Cuanto canto un aria, soy más cantante, pero cuando tengo a mi lado a un compañero atractivo, actúo como mujer. La ópera es un arte sensual, y siempre trato de dotar a mis heroínas de un espíritu erótico-amoroso”.
“¿Cuánto tiempo puede cantarse Don Juan? Estaría bien ir haciendo otra cosa ya. Siempre le empujo [se refiere a su pareja, el barítono uruguayo Erwin Schrott] a que haga algo nuevo, pero, lamentablemente, es un poco vago”.
Nueva gira de Bartoli en España: “San Sebastián (el 8 de abril, en el Kursaal), Bilbao (el 10, Teatro Arriaga), Oviedo (el 12, Auditorio Príncipe Felipe), Santiago de Compostela (el 14, Auditorio de Galicia), Valladolid (el 17, Centro Cultural Miguel Delibes), Pamplona (el 19, Baluarte) y Vitoria (el 20, Teatro Principal)”.
” (…) Era un maestro de excepción: conocía todos los secretos de la técnica vocal y la verdadera tradición del canto lírico, por haber tenido la fortuna de estudiar con los grandes directores de orquesta como Serafin, De Sabata, Guarnieri, Gavazzeni y con compositores como Alfano, Giordano, Zandonai, Mascagni y Cilea.
Con el objetivo de profundizar la seguridad y el dominio de la voz, enseñaba a vocalizar con vocalizaciones especiales fundamentales, dando preferencia a las vocales I e U, por el hecho que determinan la posición más baja de la laringe y el alargamiento de la faringe”.
Cita traducida por Mefisto, que completa así su comentario (gracias mil):
“Por agregar algo a lo dicho por Kraus, la vocal I ensancha la faringe, pero no la alarga. Esto se consigue con la vocal U, que genera un ‘manejo interno’ de las vibraciones. A las vibraciones no hay que expulsarlas fuera, sino guiarlas por la faringe al sector del resonador primario que la altura de la nota pide, más la conexión entre los tres espacios resonadores principales, que darán el color vocal.
“Desde mi experiencia, humilde desde ya, he aprendido que la I es una vocal especial para buscar los resonadores conectados a la rinofaringe, y para obtener el ‘timbre’. Pero de cualquier manera, no se consigue a través de una I ‘chata, o plana’, sino una I emitida en el molde vocal de una U que le dé cierta profundidad”.
Tres breves ejemplos sobre la técnica de canto de Mario del Mónaco:
“Si bien cuando empezó tenía una voz más oscura y pesada, con los años, al contrario de lo que pasa con la mayoría de los cantantes, su voz fué adquiriendo más brillo y claridad.
Los ejemplos lo muestran en sus últimos años de canto público… Luego se dedicó a enseñar. El mejor de sus alumnos tal vez fue Jonas Kaufmann”.
Catarì, Catarì, pecchè me dici
sti parole amare;
pecchè me parle e ‘o core me turmiente,
Catarì?
Nun te scurdà ca t’aggio date ‘o core,
Catarì, nun te scurdà!
Catarì, Catarì, che vene a dicere stu parlà
ca me dà spaseme?
Tu nun’nce pienze a stu dulore mio,
tu nun’nce pienze, tu nun te ne cure.
Core, core ‘ngrato,
t’aie pigliato ‘a vita mia,
tutt’è passato e nun’nce pienze cchiù!
Aieressera, oì nè, me ne sagliette, tu saie addò?
Addò ’stu core ‘ngrato cchiù
dispietto farme nun pò!
Addò lo fuoco coce, ma si fuie
te lassa sta
e nun te corre appriesso,
nun te struie, ‘ncielo a guardà!
* * ¿Por qué Luigi Denza compone Funiculì, funiculà?
“Luigi Denza compone una melodía para unos versos de Peppino Turco y que se refieren a la inauguración del funicular que tenía su recorrido desde Nápoles a la cima del Vesubio.
Prevista la construcción y pasado los primeros momentos de entusiasmo luego de la inauguración, los turistas preferían subir la pendiente con los viejos métodos de bastones, o caminar abrazados, porque era más romántico.
Denza cree que cantar una canción dentro del funicular atraería más turistas y los propios napolitanos tendrían un lugar más para cantar. Por lo tanto se trata de una canción compuesta para una ocasión apostando a la suerte, como un spot publicitario, logrando el editor Ricordi vender más de un millón de copias.
En los versos de Turco, un joven invita a su amada Nina a subir con él hasta la cumbre del volcán en el nuevo y emocionante vehículo. Desde allí podrán ver el ardiente cráter y a lo lejos, el grato perfil de la distante isla de Procida, Francia y hasta las costas de España. Y cuando se cansen de mirar en derredor, podrán contemplarse desde muy cerca, uno al otro, y con amor, mirarse a los ojos. Así que démonos prisa para no perder el funicular”.
Dicitencello a ’sta cumpagna vosta
ch’aggio perduto ‘o suonno e ‘a fantasia
ca ‘a penzo sempre.
Che é tutta ‘a vita
mia i’ nce ‘o vvulesse dicere,
ma nun nce ‘o ssaccio di!
A’ voglio bbene,
A’ voglio bbene assaie,
Dicitencello, vuie ca nun m’ ‘a scordo maie!
E”na passiona…
cchiù forte ‘e ‘na catena,
ca me turmenta ll’anema e nun me fa campá.
Las promesas están para cumplirlas (al menos, algunas…;-) Como el Torna a Surriento de Corelli que prometí a Victoria subir a portada.
Pero, hete aquí, que Victoria no nos deja que vaya en aquel post donde tantas veces tornamos a Surriento, y tantas cosas aprendimos. No: “Franco Corelli tiene que estar solo!”.
13 de enero de 1892, Teatro Real de Madrid, segundo aniversario del fallecimiento de Gayarre, inauguración de la colocación de un busto del tenor roncalés en el foyer del coliseo madrileño, obra de Benlliure.
“El año pasado solemnizamos en el Teatro Real el primer aniversario de la muerte de Gayarre. Se cantó la Misa de Réquiem de Verdi, hubo procesión de Comisiones, hubo coronas, la orquesta tocó el Sp’rto gentil, y aunque la concurrencia no fuese todo lo numerosa que era de desear (la función se verificó fuera de abono), quedó, según parece, suficientemente honrada la memoria del gran tenor. Este año no ha habido nada el 2 de Enero, pero anoche hemos celebrado dignamente la colocación del busto de Gayarre en el foyer del regio coliseo.
Ahora hemos hecho las cosas con menos boato. Nada de función extraordinaria, nada de procesiones, nada de coronas al son de la romanza de Donizetti. Una modesta función de abono, histoire de atraer concurrencia al tercer turno, que es el más flojo de los tres, y de llevar, por ende, unas cuantas pesetas a la contaduría.
La empresa ha contribuido a dar variedad al espectáculo con un centón compuesto del segundo acto de Los Puritanos, el cuarto de La Africana y el primero de La Favorita.
Con lo cual el busto ha quedado inaugurado, el público ha pasado la velada discretamente, ha habido una buena entrada y la empresa vería seguramente con gusto que el año próximo celebrásemos el primer aniversario de la colocación del busto de Gayarre con una revisión, que dice Bofill, y me permito también decir yo, de la función de anoche.
Quien quizás se opondría a esa revisión o reaudición serla el distinguido tenor señor De Marchi, que, al hacer el sacrificio de cantar el acto cuarto de La Africana, fue el único artista que dio su verdadero carácter a la función, obligándonos a no separar nuestro recuerdo de Julián Gayarre. Hay que señalar la abnegación del señor De Marchi, y aplaudirla como merece.
Cuanto al señor De Lucia, con decir que fue muy aplaudido en la romanza del acto primero do La Favorita y que el dúo obtuvo los honores de la repetición, comprenderá el lector el triunfo que obtuvo el reputado artista y lo orgulloso que puede estar de tan halagüeño resultado.
El éxito de De Lucía permite parodiar aquellos conocidos versos:
Derramemos una lágrima
a la memoria de aquél
que fue nuestro amigo,
y luego nos iremos a comer.
De la manera siguiente:
Derramemos una lágrima
por el colosal artista
y después aplaudiremos
a Fernando De Lucia.
Éxitos como el de anoche deben envanecer al señor De Lucia, a quien mando mi cordial enhorabuena.
La sinfonía de Cleopatra, admirablemente ejecutada por la orquesta y dirigida por el ilustre autor de esa obra tan popular en España, obtuvo el éxito de siempre y fue repetida.
La señorita Pacini arrancó en el acto de Los Puritanos aplausos entusiastas; la señora Tetrazzini detalló, como gran artista que es, el dúo de La Africana; la señora Pasqua compartió con De Lucia la ovación del dúo de La Favorita, y los señores Tabuyo, Uetam y Cotogni prestaron el concurso de sus talentos al mejor resultado de la función”.
Ay, las galeras. Qué pesaítas son. Las galeradas, especifico. La máquina no da para más, así que apostemos sobre seguro. Por el gran Schipa.
Otro día añadiremos más detalles sobre lo que nos canta, que hoy hay que seguir remando. Y lo que nos queda. A ver si en unos días llegamos a buen puerto.
Tres por el precio de una. Una que ya tenemos y dos nuevas. Por Tito Schipa:
Una de las más célebres canciones napolitanas para despedir la semana: Torna a Surriento (Regresa a Sorrento). En su origen, una canción ad hoc, escrita para la ocasión, por los hermanos Curtis. Una canción a cambio de una oficina postal, podría resumirse la historia, allá por 1902. Y se salieron con la suya, por lo visto. Pocos años más tarde, con algunos arreglos, fue presentada al Festival de Piedigrotta, y hasta hoy. ¿Qué cantante se ha resistido a incluirla en su repertorio?
La selección de hoy obedece, como en otras ocasiones, a las versiones que pueden encontrarse en el Olimpo. Pero como siempre también, pueden recomendar las que en su opinión también deberíamos escuchar, que seguro que son unas pocas.
Allá vamos (el fin de semana es largo, no digan que son muchas;-)