«Nino Machaidze (Tblisi, Georgia, 1983) ha irrumpido con fuerza en el circuito de la ópera. Su voz y su imagen —alguien la llamó la ‘Angelina Jolie de la ópera’— han atraído la atención. En Valenciainterpreta uno de los papeles más exigentes, con algunas de las notas más agudas del belcanto. Uno sólo advierte cierto reproche si se le insinúa si es la ‘nueva Anna Netrebko’».
Alfons García
—¿En qué piensa cuando tras representar la locura de Lucia, el público irrumpe en aplausos durante unos minutos? —Soy sólo muy feliz, porque lo que hacemos es para el público y los aplausos demuestran que les ha gustado. Si puedo emocionar es que he conseguido mi objetivo.
—¿Es felicidad también por superar el reto del momento técnicamente más complicado? —No, porque la ópera es un continuo, no hay un punto que tengas que hacer mejor, es de la primera a la última nota.
Il segreto per esser felici
So per prova e l’insegno agli amici
Sia sereno, sia nubilo il cielo,
Ogni tempo, sia caldo, sia gelo,
Scherzo e bevo, e derido gl’insani
Che si dan del futuro pensier.
Non curiamo l’incerto domani,
Se quest’oggi n’è dato a goder.
“Se considera un recién llegado a pesar de que, tanto el público como la crítica le han consagrado ya como uno de los tenores con mayor proyección de este siglo. La técnica y actitud profesional de Ismael Jordi (Jerez, 1973) bebe mucho de su principal mentor y maestro, Alfredo Kraus. En agradecimiento a su magisterio hoy domingo recala a las 20:00 en la Sala María Cristina de Málaga con un repertorio operístico en su honor”.
Rocío Armas
–¿A qué se debe este ‘In Memoria, Alfredo Kraus’?
–Le he querido hacer este pequeño homenaje porque tuve la gran suerte se ser alumno suyo durante dos años. Con motivo del décimo aniversario de su muerte, este año se le van a hacer varios homenajes y en uno de ellos no podré estar. Por eso quería hacerle uno en mi nombre. Viví con él experiencias maravillosas. Además, en este país no se le ha hecho un justo homenaje ni en vida ni tras su muerte. Fuera en Austria y Francia es un Dios.
–¿Qué repertorio sonará?
–Yo suelo trabajar con el mismo repertorio que él y es lo que llevaré a Málaga. Serán óperas que él hizo junto a canciones de Luis Mariano, un trabajo que a él le gustaba muchísimo. Me dijo en una ocasión que quería incluso hacer un disco sobre su música, pero no le dio tiempo.
♣ ♣ ♣
–De Kraus se alababa su técnica y la forma de abordar su carrera, ¿cómo la definiría usted?
–Él pensaba que ésta carrera se hace con el no delante y yo llevo eso a rajatabla. Te ofrecen cosas para las que no estás preparado, sin el suficiente estudio, sin tener tiempo de descansar lo suficiente y es entonces cuando surgen los problemas. Lo bonito es hacer una carrera de, mínimo, 20 ó 25 años. De un cantante de ópera hay que empezar a hablar a partir de los 45 años; mientras, nos estamos preparando. Muchos colegas tienen prisa por cantar cosas antes de tiempo. Yo no lo veo de esa forma. Me siento en la obligación, como alumno de Kraus, de que esa escuela no se pierda. Aunque no quiero ser el más purista. En esta época mandan mucho los directores de escena y hay que saber adaptarse.
“Si tuviéramos que escoger, siempre a modo de juego, la “versión de referencia” para que algún estudiante, o alguien que no conociera nada sobre la ópera, la escuchara… ¿Qué versión sería? ¿Qué versión, y de qué cantantes, prefieren ustedes para El elixir de amor?”.
“Y ya si alguien me puede hablar de algun Elixir que viera entero en un teatro… pues ya sí que sería no para darle las gracias sino para darle dos besos ( o un abrazo, XD)”.
Quien dice la mejor, dice la que más nos gusta. Por las razones que sean. Iremos añadiendo audiciones o vídeos (siempre que sea posible) a medida que ustedes se pronuncien.
Versión favorita paraWerther del aria de Nemorino.
“Me quedo con una versión que hizo en 1990 en la Plaza de Las Ventas dentro de una gala denominada “Opera Stars” y es que esa noche Alfredo tenía como un plus que hacía como si estuviera en estado de gracia…”.
Nemorino: “La ‘lágrima’ de Kraus no deja de sorprenderme, no dejo de escucharla una y otra vez; ésta de las Ventas o la mayoría de las que nos interpreta nuestro Alfredo del alma”.
8 Septiembre 2009, a las 12:11
Nemorino: “Me quedo con la versión de las Ventas. Por cierto, mil perdones a Werther, ¡cómo me pude olvidar! El único atenuante es que hace ya más de dos años (5 abril 2007) que él mismo me dedicó en su blog una maravillosa ‘Quanto è bella’ interpretada por el maestro. Ahí os dejo el enlace, con el permiso de Werther”.
(Gracias, Nemorino)
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7 Septiembre 2009, a las 10:00
Antonio: “Me gusta muchísimo la versión de Schipa, pero me quedo con la de Kraus. Por cierto, además de las versiones que aquí se han mencionado (me refiero a las de Kraus), en e-mule encontré una en directo en París (o, al menos, eso ponía) que también es impresionante”.
9 Septiembre 2009, a las 9:47
Antonio: “Ahí va mi votación, según el ‘nuevo formato’:
1. Kraus
2. Schipa
3. Aquí tengo más dudas, pero recuerdo que hace tiempo, Gio, dedicaste otra entrada a esta misma aria. Allí aparecía una versión de Di Stefano que me gustó bastante (a diferencia de una que tengo en disco, que no me gusta nada), así que, aunque hasta ahora no haya aparecido, creo que la voy a elegir como nº 3.
(Gracias, Antonio)
Giuseppe Di Stefano (1944)
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8 Septiembre 2009, a las 8:37
Werther nos saca de dudas (como siempre): “Efectivamentehay ‘Una furtiva…’ de Kraus en París. La misma tuvo lugar en la Ópera Garnier a finales de 1987 en un memorable recital conjunto de Kraus con June Anderson y bajo la batuta de Michelangelo Veltri [aquí]”.
(Gracias, Werther)
Tito Schipa (1929)
4 Septiembre 2009, a las 10:20
Dinora: “Me quedan muchas versiones por escuchar, pero de momento hay una que me gusta mucho, quizás por esa delicadeza y pasión con la que canta Tito Schipa”.
“Me gusta [esta de Gigli, 1933] aunque la escala final en esta versión… ejem… qué puntillosa soy jejeje bueno, seguiremos en ello…”.
(Gracias, Dinora)
——————— 5 Septiembre 2009, a las 1:57
Yemapel: “A mí, como a Dinora, la que más me gusta es la de Schipa de 1929. La voz parece pura glucosa. Hay dos más muy interesantes: Carlo Bergonzi en directo (1967, también algo lenta) y Cesare Valletti(creo que de 1952)”.
6 Septiembre 2009, a las 1:48
Yemapel: “La de Schipa está entera, aunque con la imagen fija. Aunque es otra versión, es también de 1929″.
(Gracias, Yemapel)
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7 Septiembre 2009, a las 3:43
José Carmelo Rugna: “Hay muchas y muy buenas versiones pero destaco dos tenores por sobre el resto, Tito Schipa y Beniamino Gigli, la de Gigli la tengo en un viejo LP con un terrible ruido a púa, pero igual o quizás por eso me pone “la piel de gallina cada vez que lo escucho”.
9 Septiembre 2009, a las 2:21
José Carmelo Rugna: “Dije Schipa y Gigli como las que mas me gustan, pero si debo decidir voto: 1º Schipa 2º Gigli.
Por supuesto que también son excelentes las versiones de Bergonzi y Kraus”.
(Gracias, José Carmelo)
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5 Septiembre 2009, a las 8:59
Jussi Björling
e.arroyo: “A mí me gusta Björling y después Schipa”.
(Gracias, e.arroyo)
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5 Septiembre 2009, a las 5:58
Allforthemusic: “Bueno, yo también quiero dejar versiones para que al menos, con un clic podamos escucharlas… y decidirnos!
Yemapel: “Bueno, tengo que votar, que sólo he aconsejado versiones:
1. La que más me gusta, la del irlandés McCormack, propuesta por Allforthemusic. Se puede dejar sólo la voz y seguiría siendo espléndida.
2. Tito Schipa, por lo dicho en otros comentarios.
3. Carlo Bergonzi. Magnífico, como siempre”.
Beniamino Gigli.
Londres, 27 de marzo de 1933. Orquesta de La Scala de Milán. Dirige: Sir John Barbirolli.
(Nota bene: creo que esta versión de Gigli no se corresponde con la que señala Mefisto, pero a alguna le tenemos que poner la flor;-) Sobre la versión de Caruso, él mismo lo especifica)
7 Septiembre 2009, a las 2:58
Mefisto: “Para mí la versión del gran Caruso, una que tengo en disco de Gigli me parece muy buena, y la de Schipa”.
8 Septiembre 2009, a las 6:38
Mefisto: “La versión de Caruso acompañado por piano donde juega magistralmente con los claroscuros, los tiempos están llevados atrás, tiene muchas florituras no escritas y utiliza su fiato para tocar (literalmente) al oyente. Creo que es la de un link de Allforthemusic, pero no estoy seguro porque de la que yo dispongo tiene menos tratamiento digital, especialmente en la compresión del sonido.
“La versión de Gigli es la del sello EMI en discos (7) con toda su discografía en obras sueltas catalogadas por época bajo el nombre de Historical Archives, Arie da opere, Beniamino Gigli La sua storia, la sua voce.
En cuanto a la de Schipa es la del´29″.
(Gracias, Mefisto)
——————— 9 Septiembre 2009, a las 8:20
Nicolás Camilo Gesén: “Yo me quedo con el Elixir de Bergonzi, Scotto, Taddei de 1967, el video está un poco bajo en calidad, pero es una versión muy buena, creo que es la que más prefiero y lo he dicho ya en otros comentarios. (…)
Asumiendo que las versiones aquí citadas son todas magníficas, la elección va más por el gusto personal y nada más. Si hubiese sido La favorita, mi voto indiscutido habría estado con Kraus. En este caso mi elección es otra.
1.- Carlo Bergonzi
2.- Beniamino Gigli
3.- Tito Schipa
4.- Nicola Monti
5.- Ferruccio Tagliavini
Reitero que todas me parecen exelentes… es solo mi más personal gusto”.
Allforthemusic: “Más versiones (me he tomado la libertad de buscar algunas de las que votáis, para que no queden en ‘algo que he oído’ sino en ‘MIRAD cómo canta este pájaro’, espero que no moleste a nadie)”.
Nos recomendaba hace unos días Pablo Navarrete esta versión de Francisco Araiza. “Vale la pena escucharla”, apuntaba. Le hacemos caso y la llevamos a portada. No teníamos aún nada de Araiza en casa, además. Gracias, Pablo.
Falta nos hace por los madriles soñar con que algún día volverán aquellas noches de mediados de abril, con la que está cayendo. ¡Verano crudele!
Ay, las galeras. Qué pesaítas son. Las galeradas, especifico. La máquina no da para más, así que apostemos sobre seguro. Por el gran Schipa.
Otro día añadiremos más detalles sobre lo que nos canta, que hoy hay que seguir remando. Y lo que nos queda. A ver si en unos días llegamos a buen puerto.
Tres por el precio de una. Una que ya tenemos y dos nuevas. Por Tito Schipa:
Gayarre falleció en Madrid, el 2 de enero de 1890. Casi seis años y medio antes, el 23 de agosto de 1883, ya había dejado por escrito el célebre tenor navarro a quiénes nombraba sus herederos universales y a quiénes y en qué cuantía legaba parte de fortuna.
Entre los legados en metálico que donó el tenor figura el nombre de una niña quien, con diferencia, resultó ser la mayor beneficiada. Ni siquiera en su testamento quiso confirmar Gayarre el parentesco que le unía a ella, y se limita, sin más, a consignar su nombre: “La niña María Mantilla”.
No obstante, existía en el testamento una cláusula reservada, que lógicamente no se hizo pública. La prensa de aquel entonces dedujo –concedamos que con más datos e información de los que contamos hoy en día– que aquella cláusula privada estaba relacionada con su hija.
Por lo que se sabe –muy poco, a ciencia cierta–, María Montilla era hija de la soprano del mismo nombre y del tenor Julián Gayarre. Gayarre no le dio su apellido, pero, obras son amores; es evidente que velaba por ella.
La soprano María Mantilla caracterizada, probablemente, de Anna Bolena.
Pero ¿quién fue la soprano María Mantilla? No existe mucha información sobre su trayectoria artística (nada vemos en la Red), pero sí se sabe, por ejemplo, que cantó en el Teatro Real en la temporada 1872-1873.
Debutó con Anna Bolena el 10 de octubre de 1872, y continúo con Gemma di Vergy, ambas obras de Donizetti y ambas estreno en el Real. Intervino después en Los Hugonotes, Il trovatore y Don Giovanni, junto a Roberto Stagno.
En 1873 canta el Moisés de Rossini y la Norma de Bellini. Su última intervención en el coliseo madrileño fue en un concierto sacro: el oratorio de La Creación de Haydn en marzo de ese mismo año.
Gayarre debutaría en el Teatro Real casi cinco años después que Mantilla, el 4 de octubre de 1877, con La favorita.
¿Cantó María Mantilla en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona? Parece ser que sí, a juzgar por lo que en la hemeroteca hemos hallado:
“La empresa del Gran teatro del Liceo ha contratado, en sustitución de la señora Pierson, a la distinguida prima donna María Mantilla”, publican en La Vanguardia el 29 de abril de 1885.
Y el 8 de mayo de ese mismo año, 1885, se comunica que asumirá el rol de Leonora en Trovador:
Con la ópera ‘II trovatore’ debutará mañana domingo en el Gran teatro el tenor don AndrésAntón, que viene precedido de gran fama por los ruidosos éxitos que ha obtenido recientemente en el teatro Real de Madrid. También debutará en dicha ópera el barítono señor Rubirato, habiéndose encargado de la parte de Azucena la distinguida artista señora Pasqua y de la de Leonor la señorita Mantilla.
Por aquellos años, los cronistas y/o críticos de prensa del teatro lírico, y en general de cualquier otro espectáculo, las más de las veces se limitaban a anunciar qué se cantará, dónde se cantará y quiénes cantarán, y generalmente sólo hacían referencia a las figuras principales. Pero todo apunta a que la soprano María Mantilla cantó en el Liceo en la primavera de 1885 (lo verificaremos con más tiempo otro día).
“Gayarre no se resistió a los caprichos de Cupido y en más de una ocasión se dejó caer en los brazos del amor. Quizás la historia de amor que más huella le dejó fue la que mantuvo con la tiple María Mantilla. Fruto de esta relación nació una niña a la que dieron el nombre de María y el apellido materno llamándose entonces como su madre.
Poco o casi nada se sabe de esta niña.
Aunque se conoce muy poco del testamento de Gayarre, por lo que se publicó en la prensa de la época se sabe que el tenor otorgó “a la niña María Mantilla 25.000 duros”. Toda una fortuna para la época. Años más tarde la hija del tenor adoptó el apellido paterno, pasándose a llamar María Gayarre”. 1
1.- Testimonio de Dña. Alicia López de Garretxena, a quien se lo contó un matrimonio que conoció a la hija de Gayarre.
Cuando en 1882, Julián Gayarre da su palabra al empresario don Luciano de Urizar de que se presentará en Bilbao, organiza el tenor una compañía de cantantes españoles, con el objetivo de cantar en la capital vizcaína y quizás en alguna otra ciudad española. Entre el elenco de aquella compañía, se encontraba la soprano María Mantilla.
En seguida Julián empezó a disponer la temporada que un mes más tarde [hasta últimos de marzo de 1882, Gayarre se encuentra en Roma] habría de iniciar en Bilbao. Organizador y empresario de la compañía lo era el maestro José Lago, un gallego tan diligente como astuto y tan capaz como emprendedor. […] En poco tiempo le unió al tenor una gran amistad y fueron muchos los negocios teatrales que hicieron juntos.
Tales gestiones y la presencia de una agente americano que deseaba contratar a Gayarre hicieron que por el ambiente teatral corriese el rumor de que el roncalés formaba compañía con cantantes españoles para emprender una jira [sic] artística por los países americanos.
Julián hubo de desmentirlo, aunque la oferta, con respecto a él, era cierta, lo mismo que la formación de la compañía, pero ésta no tenía otros propósitos que actuar en la capital de Vizcaya y, si acaso, en alguna otra provincia española. Tratándose de una empresa en la que él tenía parte, según había acordado con don Luciano de Urizar, Julián procuró rodearse de buenos amigos, que fueran a la vez artistas excelentes.
Así aseguróse la participación de la soprano María Mantilla, a la que acompañaba por entonces con muy expresiva asiduidad; de José Kaschmann, una de las más bellas voces de baritono que han existido, compañero suyo en muchas noches de triunfo; del bajo Pedro Meroles [muy probablemente se refiere al bajo Pablo Meroles], muy apreciado por todos los públicos, y del barítono Eugenio Labán, que llegó a ser uno de sus mejores amigos”.
Se da por cierto, pues, que la soprano María Mantilla era la madre de la hija natural de Julián Gayarre. Sin embargo, Marta Herrero Subirana, descendiente del tenor, y Francisco Moreno Bardají, su esposo, autores del libro Julián Gayarre. Un tenor histórico. Un navarro universal, editado por la Fundación Gayarre, ponen en duda ciertos aspectos de la vida privada del tenor roncalés, y así lo adelantan en la Presentación:
En algunos puntos de la vida de Gayarre nos hemos apartado del tratamiento que les han dado en esas biografías [se refieren a las escritas por Máximo de Arredondo, Anselmo González, Hernández Girbal, Oscar Muñoz, citados expresamente]; preferimos ofrecer en este libro la versión que de estos acontecimientos se ha mantenido en el seno de nuestra familia; incluso en algún tema importante como la identidad de la madre de María, la hija natural de Gayarre.
Y así, en el capítulo III.III ‘Las mujeres y los amigos’, Marta Herrero Subirana, nieta de Fermina Gayarre e hija esta última de Ramón, uno de los dos hermanos del tenor, especifica:
María Mantilla.
Lógicamente la discreción que Gayarre exigió a su entorno en estos temas la llevó al máximo cuando las relaciones amorosas dieron su fruto lógico.
De estas relaciones la más conocida es la que mantuvo con María Mantilla, importante soprano española con la que compartió tardes de triunfo en Madrid y que actúo con él en Bilbao en 1882, y “a la que acompañaba con muy expresiva asiduidad”.
La existencia de la hija de ambos, María, fue admitida por Julián al legarla en su testamento la cantidad de 125.000 pesetas.
Esta niña, a la que Julián no reconoció legalmente, cambió posteriormente su apellido materno por el paterno de Gayarre, aunque no lo transmitió por morir sin descendencia de su matrimonio.
Todos los biógrafos aceptan que la madre de la niña era la soprano María Mantilla; pero en casa, las pocas veces que oí comentar el tema, el nombre que se citaba era el de Teresa; quizá la niña se llamaba Teresa en lugar de María; o quizá la madre era Teresa, una hermana de María que daba conciertos de arpa.
Parece que la niña María o Teresa no fue el único fruto de la relaciones amorosas que mantuvo Julián. Aunque también es lógico que quisieran atribuirle paternidades diversas. En la investigación que Oscar Muñoz, su más reciente historiador, está realizando sobre la correspondencia inédita de Julián aparecen cartas firmadas por una Lola, que trata a Julián con mucho cariño… y le dice que su hijo le llama “papá”.
¿Se llamaba, pues, la niña María? ¿Se llamaba Teresa? Es extraño que el propio tenor confundiera el nombre de su hija en su testamento. ¿Era hija de la soprano María Mantilla o de su hermana Teresa? ¿Se llamó quizás María Teresa y fue conocida por ambos nombres? Recordemos que María era también el primer nombre de la madre de Gayarre, la devoción que siempre sintió por ella el tenor y la tradición secular de imponer, generación tras generación, los nombres de los familiares más próximos, especialmente el de los abuelos.
¿Podría haber adoptado la niña María Mantilla el apellido Gayarre, o cambiar el apellido Mantilla por el de Gayarre, sin que su padre, que ya no vivía, la hubiera reconocido legalmente como su hija? ¿Podría haber transmitido su apellido si éste no le pertenecía legalmente? ¿Es posible que en aquella cláusula privada del testamento, Gayarre reconociera postúmamente su paternidad y que ésta fuera la razón de que años más tarde María Mantilla pasara a llamarse María Gayarre?
Julio Enciso, amigo, biógrafo y albacea testamentario del tenor.
Demasiadas incógnitas después de casi 120 años de la muerte de Gayarre. Y en realidad no importan. Lo que sí parece evidente es que Gayarre se preocupó por que no se supiera públicamente y con absoluta certeza que la niña María Mantilla era hija suya.
Sus familiares respetaron a rajatabla sus deseos, incluso después del fallecimiento del tenor. También, y especialmente, Julio Enciso, su mejor amigo, casi un hermano, y autor de las Memorias de Gayarre:
Las tachaduras que Gayarre realizó en las Memorias son flagrantes; por ejemplo, al relatar Enciso las aventuras amorosas que Julián tuvo en San Petersburgo, escribe: “en cambio, abundaron las grandes aventuras, y allá va una”; punto y aparte. “Desde aquella época solía recibir siempre Gayarre en determinado día del año una flor dentro de un sobre…”. Al buen Enciso se le olvidó corregir la redacción después de que el original hubiera sido mutilado por el protagonista de la aventura”. [Julián Gayarre. Un tenor histórico. Un navarro universal]
Quizás al buen Enciso no se le olvidó. Quizás fue su forma de dejar constancia, sin dejar de ser leal, de que le hubiera gustado contar más cosas de la vida privada del tenor (es obvio: de no ser así, Gayarre no hubiera tachado párrafos enteros del manuscrito original), pero que no le dejaron. Que el propio Gayarre no se lo permitió.
Por si quedara alguna duda de la férrea intención del tenor de desvelar lo menos posible sobre sus historias de amor o íntima amistad con el género femenino, recordemos que Gayarre encargó a Enciso que cuando él falleciera “destruyese todas las cartas con firma de mujer existentes en la casa de Roncal, encargo que Enciso llevó a cabo con la destrucción de más de trescientas cartas”. [Julián Gayarre. Como el de casa ninguno]
De nada sirve lamentarse del gran valor histórico y documental que sin duda se perdió para siempre entre aquellas cartas. Así lo decidió el tenor. Y así lo asumió Enciso. Tempus fugit…
Sebastián Julián Gayarre Garjón nace en Roncal el 9 de enero de 1844. Era hijo de Mariano Gayarre Mainz y de María Ramona Garjón Jandúa. Sus dos hermanos, Ramón y Victoriano, tenían 5 y 3 años, respectivamente, cuando nace el benjamín de la familia, Sebastián Julián. Recibe el primer nombre por la devoción que María Ramona sentía por este santo; y el segundo, por el santo del día en que nació, 9 de enero, San Julián. Sus padres tenían 43 y 41 años, respectivamente, cuando nace el tenor.
Gayarre recibe la noticia del fallecimiento de su madre en Varese, el 20 de septiembre de 1869, justo en los días en que por primera vez canta en Italia (debutó con I vespri siciliani, de Verdi). De todos es conocido cómo recibió la triste noticia el tenor y cómo el sentimiento y el dolor con que cantó Una furtiva lacrima le catapultó a la fama.
Su hermano Ramón estaba casado con Gabriela Arregui. Del matrimonio nacieron dos hijos, Fermina, en 1869; y Valentín, en 1870. Ramón fallece en el verano de 1871, a los 32 años, víctima de la tisis. Por aquellos días firma Gayarre su primer contrato, con Baldini, el empresario que le dio su primera oportunidad en Varese.
Su hermano Victoriano también fallece joven, a los 34 años, el 18 de octubre de 1875. Estaba soltero y también murió a causa de la tuberculosis. A Gayarre le contratan por esas fechas para cantar por primera vez en la Scala.
Julián Gayarre con su padre, Mariano Gayarre Mainz (frente al tenor) y sus primos Gregorio y Pedro María Garjón.
El tenor roncalés asociaba la coincidencia entre la pérdida de sus seres queridos y algunos de los éxitos clave en su carrera con la idea de que sus mejores triunfos artísticos se los estaba cobrando la vida con la muerte de aquellos a quienes más quería. Este presentimiento, sumado a su carácter, de natural melancólico, se acentúa aún más cuando fallece su padre, don Mariano, el 27 de agosto de 1882, en Roncal.
¿Ves estas tierras? Pues ahí venía yo de niño a trabajar con mi padre y mis hermanos. Mi madre nos traía un puchero de habas y un trozo de pan que constituía nuestra comida. Entonces era pobre… hoy en cambio soy rico, millonario, pero ¿dónde están mis seres queridos? Cambiaría todo ahora mismo: mi dinero, mi fama, todo por verme de nuevo con ellos como entonces… como un humilde campesino. [Memorias de Julián Gayarre (1844-1890)]
Com’è gentil la notte a mezzo april
È azzurro il ciel, la luna è senza vel:
tutto è languor, pace, mistero, amor,
ben mio, perché ancor non vieni a me?
“Esta noche (21.00 horas), la platea del Gran Teatro asistirá a un espectáculo inolvidable: ‘Los mejores momentos de Carmen’, un recital en el que también participará el Coro Lírico de Huelva.
Conserva su sencillez y su amor por esta tierra. Su voz cándida y potente enamorará esta noche, disfrazada de Don Juan, no sólo a la Carmen de Bizet, sino a todos los onubenses”.
—Ha recorrido escenarios importantes, pero imagino que el del Gran Teatro tendrá un sabor especial.
—Siempre. Sobre todo porque la gente a la que le gusta y que no puede verte fuera, tiene la oportunidad de disfrutarlo.
—Ahora regresa con un concierto que recoge los mejores momentos de la Carmen de Bizet, a tres voces y piano.
—Haremos lo más significativo, musicalmente hablando, de la ópera. Serán arias y dúos sólo contando con Carmen (Juana Castillo), Don José (Guillermo Orozco) y Escamillo (LuisCansino). Al piano estará Ángel Andrés y vamos a contar con el Coro Lírico de Huelva. Es una forma de recordar la ópera.
—Dicen que hace una interpretación impecable de Don José.
—Gracias. Este personaje es difícil, porque en la voz hay muchos matices y el personaje es muy fluctuante. Lo mismo es valiente que cobarde, está enamorado o celoso. Tiene una personalidad poco firme.
—Y eso da más juego a la hora de interpretar.
—Claro, claro.
—¿Tiene usted algo del personaje?
—Por supuesto, algo tiene de mí, puesto que soy yo el que se pone en su piel. De todos los personajes que he cantado, siempre tengo algo en lo amoroso, en lo heróico, en lo guerrero…
—¿Ha aprendido algo de él?
—Sí, pero más que para la vida, he aprendido de él en el mundo teatral. Al ser un personaje que cambia, me ha servido para ser mejor actor. Requiere una buena interpretación, porque si no, no es suficiente para que llegue al espectador.