Posts Tagged ‘folk’

Ópera, ópera, ópera (mayo 2010)

Viernes, Mayo 28th, 2010

arcoiris 31 de mayo

  • Danielle de Niese:“Mi peor pesadilla fue salir a cantar un aria que no era”
  • Una buena voz en un espectáculo sin gracia
  • arcoiris 29 de mayo

  • María Bayo ofrece una/un Thèrese/Tirésias de gran calibre
  • “Con una voz cada vez más lírica y con un buen centro se mostró brillante y manejó bien las endiabladas agilidades”
  • arcoiris 28 de mayo

    [My lips' fiery kiss; atención al 3:47;-)]

    Anna Netrebko: “Cuanto canto un aria, soy más cantante, pero cuando tengo a mi lado a un compañero atractivo, actúo como mujer. La ópera es un arte sensual, y siempre trato de dotar a mis heroínas de un espíritu erótico-amoroso”.

    “¿Cuánto tiempo puede cantarse Don Juan? Estaría bien ir haciendo otra cosa ya. Siempre le empujo [se refiere a su pareja, el barítono uruguayo Erwin Schrott] a que haga algo nuevo, pero, lamentablemente, es un poco vago”.

  • Erwin Schrott publicará con su nueva discográfica un disco de tangos
  • Concierto de Jaume Aragall en el Liceo, el domingo 30
  • (más…)

    Ronda de guitarreros de estilo cordobés, con ‘Los Dedos Mochos’

    Sábado, Febrero 6th, 2010

    Algo interesante que me envían por mail. ¿Ópera? Hoy no. Canto y guitarras. Ronda de guitarreros de estilo cordobés, de la Córdoba de allende los mares. Si les queda cerca, no se lo pierdan: seguro que merece la pena. Al final del post pueden escuchar unas grabaciones del dúo ‘Los Dedos Mochos. Saben a poco (aviso;-) pero llegan al alma.

    “Así cantan las guitarras cordobesas, francas, sinceras, alegres, elegantes y profundas. Todo cabe en ellas…. cuenco eterno y gracioso. Hasta lo que perdimos está allí… esperando a que bebamos de él”.

    Actualización (10/02/10): nueva ronda,  también en Espacio Cultural Bordes,  el próximo sábado 6 de marzo, a las 22:00

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    Sábado 6 de febrero, en Espacio Cultural Bordes, Marcelo T. de Alvear (Córdoba, Argentina) a las 21:30, Ronda de guitarreros de estilo cordobés.
    Bono contribución $ 10.-

    Inauguración del ciclo 2010 de la ronda de guitarreros cordobeses

    Compartirán sus guitarras y vivencias:

    Benito Casas: Guitarrero de larga trayectoria en la difusión del estilo serrano norteño. Estudiante de guitarra del Indio Pachi y compositor.

    José “Lalo” Altamirano (Lunita de Alberdi): Dirige el Centro Cultural Lunita de Alberdi y el programa radial del mismo nombre. Narrador del patrimonio oral de la historia de Córdoba.

    Víctor Cabezas: El cantautor del norte cordobés. Tras más de 60 años de composición para la zona, fue declarado ciudadano ilustre de Villa de María de Río Seco.

    Carlos Bordón y Rodolfo Moisés, “Los Dedos Mochos”: Amadrinados por Teresa Chavero (sobrina pergaminense de Atahualpa Yupanqui), se dedican a componer en los estilos cordobeses, labor que actualmente desarrollan junto con el famoso compositor Hedgar Di Fulvio, cuya labor dejarán entrever el día 6.

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    Cerro Colorado

    Rodolfo Moisés: Pa’ que sufra el condenao
    Carlos Bordón: Zambita catamarqueña

    ‘Tanta vida en cuatro versos’

    Lunes, Diciembre 28th, 2009

    ¿Hoy es lunes? No había caído;-) Hace mucho tiempo que no odiábamos los lunes… Y qué mejor que una canción para capear el temporal; digo los lunes. Yo me quedo con la Milonga del solitario y su bordoneo. ¿Y ustedes? No vale decir que no saben lo que es el desamor. No vale. Porque no nos lo creemos.

    Alfredo Zitarrosa:

  • Tanta vida en cuatro versos, de Washington Benavides y Eduardo Larbanois
  • En la puerta de mi casa
    tres arbolitos planté,
    planté una fe, una esperanza
    y un “jamás te olvidaré”.

  • Milonga del solitario de Atahualpa Yupanqui
  • Me gusta de vez en cuando
    perderme en un bordoneo,
    porque bordoneando veo
    que ni yo mesmo me mando.

  • Recordándote de Alfredo Zitarrosa
  • Pienso en tus palabras, recordándote
    la noche agranda su silencio
    y en él te escucho volviendo a decir:
    “sin ti no puedo vivir”.

    ‘Los ejes de mi carreta’

    Lunes, Septiembre 21st, 2009

    Balcón en Reinosa, Santander

    “Porque no engraso los ejes,
    me llaman abandonao.
    Si a mí me gusta que suenen
    pa’ qué los quiero engrasaos”
    .

  • Los ejes de mi carreta,  canción (milonga) de Atagualpa Yupanqui y Romildo Risso.
  • “La milonga es de la pampa y el hombre de la pampa usa rollo largo para enlazar porque no tiene obstáculos; el norteño tiene piedras y por eso usa el rollo corto. Mucho lazo, galope abierto, un señor de a caballo en la pampa es un dominador del espacio, entonces cuando toma la guitarra no canta dos minutos, usa cuatro décimas, canta diez minutos porque tiene llanura y tiempo”.

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    “Soy hijo de criollo y vasca; llevo en mi sangre el silencio del mestizo y la tenacidad del vasco”.

    [Atahualpa Yupanqui]

  • Atahualpa Yupanqui
  • “No miro mucho para atrás: he vivido cuarenta y cinco vidas en el tiempo de una sola, he pasado pobrezas, angustias, rebeliones, tristezas, humillaciones, olvidos, ingratitudes; yo mismo he sido ingrato y olvidador. Prefiero mirar para adelante. Porque detrás de mí lo único que he hecho es ir acumulando una serie de vivencias, de acontecimientos, de eso que la gente llama experiencia.

    Yo tenía un amigo a quien recuerdo “muy siempre”, como decimos en el campo, un amigo que murió hace treinta años o algo parecido, el autor de ‘Los ejes de mi carreta’, Don Romildo Risso. Don Romildo me decía: “hay dos clases de viejos –él era un hombre de canas y yo un mocoso de veinticinco años– “dos clases de viejos –me decía Don Romildo Risso–: aquel que pasó la vida acumulando experiencia y aquel otro que se pasó la vida amontonando zonceras y se cree que es experiencia”.

    [Atahualpa Yupanqui. Revista Crisis, septiembre de 1975]

    Lucho Gatica

  • Lucho Gatica
  • Facundo Cabral
  • “Lo que calla la montaña y el canto eterno del río, el fuego del horizonte y la nostalgia del frío. El milagro y la justicia del caballo y de los cardos, el gorrión y los horneros, la esperanza, el sol, el campo.


    Todo eso lo sabía por tu guitarra y tu canto, don Atagualpa Yupanqui, que abriste puerta y ventana pa’ que nosotros podamos contar al mundo la patria. Ahora canto tu milonga pa’ darle gusto a mi alma, y después haré silencio. Y eso es pa’ darte las gracias”.

    [Foto: Gio]

    Las lavanderas blancas

    Viernes, Marzo 27th, 2009

    Ainhoa Arteta/ Goizian argi hastian

    Yo fui vigilante de pájaros. O por lo menos fui cómplice convicto y confeso. Mi hermano C. siempre se sabía algún nido, y allá que nos íbamos los dos sin dar cuenta a nadie de nuestras andanzas. La mejor época era el inicio del estío, cuando los pajarillos tenían crías y nosotros no teníamos escuela.

    La teoría de mi hermano —que iba para atisbador de aves y terminó en profesor de latín— era que si te topabas con un pájaro con cebo en el pico, había que vigilarlo de cerca, porque tarde o temprano, él solo te llevaría a su nido.

    Lavandera blanca

    Pasamos muchas tardes observando a una pareja de lavanderas blancas, que hacen sus nidos entre los huecos de las piedras, en parajes donde el agua y las tierras de labranza no andan lejos. Las lavanderas son inquietas, menudas, pizpiretas; se las distingue enseguida porque son muy andariegas y caminan como a saltitos. A veces se las confunde con las collalbas. De hecho, nosotros las llamábamos así.

    Aquellas tardes vigilando a las lavanderas blancas, que como cada verano habían hecho su nido en la desmoronada pared de una era, no muy lejos del arroyo del Manzano donde las mujeres aún bajaban a lavar, es uno de los recuerdos más felices de mi infancia.

    Nos pasábamos las horas muertas viendo entrar al macho o a la hembra con alimento para sus polluelos. Los veíamos rondar su territorio, revolotear, corretear, remolonear entre las piedras: que sí, que no, que no sé yo si no me verá nadie…, para terminar penetrando como una flecha en el nido.

    Y vuelta a cazar de nuevo: salían disparados. Les llevaban saltacapas, moscas —decíamos—, lombrices… Prismáticos no teníamos, claro; pero desde nuestro escondite —un desvencijado carro sin los tentemozos puestos en el que tras varios sustos morrocotudos a las pobres lavanderas aprendimos a calcular el sitio justo donde había que ubicarse para evitar que se pusiera de varas y con un ruido de mil demonios— distinguíamos perfectamente con qué manjar sorprendían a sus crías. Lo distinguíamos o lo imaginábamos. A saber. No había mucho donde elegir en la dura estepa castellana. Eran incansables. O sus polluelos unos tragones. O tenían más polluelos de los que podían mantener. A saber también.

    Tuvimos con la mosca tras la oreja a la dueña de la era del castillo, que no acertaba a explicarse qué hacían por allí esos dos chiguitos a las horas de mayor chicharrina (lo del castillo no es literatura, así se llama la zona más elevada del pueblo; aunque puede que sí, porque nunca hubo castillo).

    Como siempre nos sorprendía mirando a la pared, dedujo que nuestra intención era acarrear piedras y nos amenazó con que se lo iba a decir a nuestra madre. Se lo dijo. No hubo caso. Además, el carro era nuestro. Desplazado por cosechadoras y tractores, hacía ya años que se había convertido en uno de esos aperos que no sirven para nada. Salvo para vigilar pájaros… Pero ni se nos ocurrió mencionarlo. Pocos secretos eran mejor guardados entonces por un niño como revelar dónde y desde cuándo te sabías un nido.

    Hasta que un buen día, los vigilados fuimos nosotros. Nunca más volvieron a anidar lavanderas blancas en la pared de la era del castillo. También eran niños quienes robaron los polluelos. Y hoy me vino aquella tristeza al escuchar esta canción. De los años que hace, ni les cuento;-)

    Lo que dice la letra (Benito Lertxundi):

    Con la primera luz de la mañana
    un pájaro se ha posado
    sobre el alfeizar de mi ventana
    y ha comenzado a cantar ruidoso.

    Hermoso pájaro, tan alegre,
    cuando te escucho
    va rápido al aire
    la tristeza de mi corazón.

    El más querido de mis pájaros,
    ¿a qué has venido a mí?

    El sueño más hermoso,
    cuando me has despertado.
    ¿Creías que viniendo tan temprano
    se iría toda la pena?

    No, no, anda a consolar
    todo lo más “malurus”.

  • Canta: Ainhoa Arteta