Anna Netrebko: “Cuanto canto un aria, soy más cantante, pero cuando tengo a mi lado a un compañero atractivo, actúo como mujer. La ópera es un arte sensual, y siempre trato de dotar a mis heroínas de un espíritu erótico-amoroso”.
“¿Cuánto tiempo puede cantarse Don Juan? Estaría bien ir haciendo otra cosa ya. Siempre le empujo [se refiere a su pareja, el barítono uruguayo Erwin Schrott] a que haga algo nuevo, pero, lamentablemente, es un poco vago”.
El Príncipe de la Opereta popularizó esta canción, y otras muchas que seguro también les suenan: Rossignolde mes amours, Acapulco, C’est magnifique!, I Love Paris, La Belle de Cadix, Maria Luisa, Zambra gitana, L’amour est un bouquet de violettes…
Luis Mariano Eusebio González García (Irún, 1914—París,1970), refugiado con su familia en Francia en la Guerra Civil (“mitad español, mitad francés y rotundamente vasco”),estudió canto en el Conservatorio de Burdeos y acaparó grandes éxitos en el llamado ‘teatro de variedades’. Canciones populares, opereta francesa, incluso tangos. Una veintena de películas en su haber. Nunca se pasó a la ópera, pero eso no le resta ningún mérito, porque en su género nadie le hizo sombra.
Muchos años después, noviembre de 2005, Roberto Alagna edita un disco en homenaje a Luis Mariano, uno de sus ídolos de juventud.
“Cuando yo era niño, mi madre y mi abuela siempre ponían en el magnetofón música de Luis Mariano. Recuerdo la primera vez que vi una película de él y me quedé encantado con su voz. Cuando fiché por la Universal y me propusieron hacerle un homenaje acepté encantado, era un sueño que siempre he tenido en mente. Le he dado mi personalidad”, declaraba Alagna.
“Lo he cantado con mi voz, pero como yo lo hacia cuando cantaba en el cabaret, en el que empecé con quince años y donde estuve hasta los veintitrés. He recuperado un poquito de mi juventud con este trabajo”.
“Para mí ha sido como entrar en un personaje de ópera creado por Puccini o Verdi. [...] No quería hacer una caricatura de él, sino cantar con mi propio estilo sus canciones”.
Lo cierto es que Alagna disfrutó de lo lindo homenajeando a Luis Mariano:
“Una persona cálida, que le gustaban mucho los amigos y siempre que cantaba transmitía alegría. Eso me encanta porque al escucharlo, si estás algo triste, te anima. Luis Mariano es como un rayo de sol”.
Palabras de Alagna. No hace falta que lo jure. Se le ve más contento que unas castañuelas.
Le Chanteur de Mexico fue estrenada en el Théâtre du Châtelet el 15 de diciembre de 1951. La acción se inicia en San Juan de Luz,1912. Prosigueen París y finaliza en México, claro está. Mise en scène, espectacular para aquellos años, de Mauricie Lehmann.
Más de 900 representaciones. No todas interpretadas por Luis Mariano. En el segundo año, el rol del irunés (Vincent/Miguelito) fue asumido por Rudy Hirigoyen. 2.150.000 espectadores, cuentan las crónicas, pasaron por allí.
¿A que no adivinan qué entonaba el público a coro al final de cada acto?