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La musicalidad de Lucrezia Bori

Monday, September 25th, 2006

Cuentan de la Bori que era una mujer elegante, de refinados modales, exquisita; no guapa, pero con encanto. Nunca se casó y tampoco tuvo hijos.

Su apellido real era Borja González de Riancho (hay quien asegura que ‘de Riancebo’) y nació en Valencia el 24 de diciembre de 1887. Tenía fácil italianizar su nombre artístico, ‘Lucrecia Borgia’, pero desde sus inicios se quedó con el improvisado ‘Bori’.

Borja si legge Boria in italiano, e attribuire boria a una donna equivale a definirla vanitosa, stupidamente superba. Borgia, che è la traduzione letterale del nome spagnolo Borja, non è proponibile –come nome di cartellone– chiamandosi Lucrezia; sarebbe inoltre apparso, benché non lo fosse, un equivoco, pseudonimo.


Su musicalidad, una línea de canto elegante y aristocrática, un lenguaje refinado y coqueto, más su compenetración escénica, hicieron de Lucrezia Bori la gran soprano lírica de su tiempo. No era una voz muy extensa en la zona alta, ni grande de volumen, aunque sí cristalina y especialmente apta para la expresión de sentimientos tiernos y delicados. El sistema de grabación no la favoreció y sus registros no reflejan, muy probablemente, toda la grandeza de su arte. Fue Manon, Norina, Zerlina, Fiora, Louise, Mimì, Violetta… De este último personaje, dicen las crónicas, hacía una verdadera creación.

La valenciana Bori usaba camelias frescas en cada función de La traviata. En la escena final, cuando Alfredo Germont corre al lecho de Violetta (a buenas horas, mangas verdes), el Doctor Grenville le traía un ramillete. No figura en el libreto, pero lo cierto es que Annina las colocaba en un florero, y en el delirio final la Bori las arrojaba a su alrededor, mientras exhalaba el último suspiro.

Lucrezia Bori realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y en Roma completó su formación musical, con el maestro Melchor Vidal, también español. Debutó en 1908 en el Teatro Adriano, con Carmen, en el rol de la dulce y cándida Micaela. En 1910, cantó en el San Carlo de Nápoles junto a Enrico Caruso y Pasquale Amato en Manon Lescaut y Madama Butterfly. Fue el espaldarazo definitivo a su carrera: en la temporada siguiente firmó contrato con La Scala, protagonizando, entre otras óperas, el estreno italiano de El caballero de la rosa.

Testimonio de la Bori: «Ricordi mi avvertì che tre signori sarebbero venuti a Parigi per sentirmi cantare e mi chiese di essere tanto gentile da imparare qualche aria della ‘Manon Lescaut’, cosa che io feci. I tre signori arrivarono: erano Toscanini, Puccini e Gatti-Casazza. Mi guardarono dalla testa ai piedi e poi dai piedi alla testa. Mi esaminarono bene. Probabilmente soddisfatti, mi invitarono a cantare la ‘Manon Lescaut’ con Caruso, quale artista ospite al Metropolitan….. Mi ero fatta fare i costumi nuovi a Parigi: mi costarono una fortuna. Dopo la prova generale tutti vennero a congratularsi con me. Poi venne Puccini, con una tazza di caffè. “Bori, andava tutto alla perfezione. Solo che all’ultimo atto, quando la Manon ha fame ed è senza un soldo, il suo costume è troppo pulito”. E mi versò addosso la tazza di caffè [operaitaliana.com]».

Al Metropolitan de Nueva York llegó por primera vez el 9 de junio de 1910, con Manon Lescaut. En esta sala interpretó más de seiscientas representaciones de veintiocho óperas diferentes. Se la escuchó también con frecuencia en el Colón de Buenos Aires, pero, hasta donde sabemos, nunca llegó a cantar en España.

Su carrera artística terminó oficialmente el 29 de marzo de 1936, en el Metropolitan, con una gala en su honor. Ya retirada de la escena, brindó su apoyo y experiencia a varias instituciones musicales, especialmente a la Sociedad de Amigos del Metropolitan, y a cantantes que por entonces empezaban, como la soprano italiana Licia Albanese.

Falleció en Nueva York, el 14 de mayo de 1960, víctima de un derrame cerebral. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Valencia, en el mausoleo familiar. No lo cuentan las crónicas, pero seguramente tampoco faltaron camelias frescas en su definitivo adiós.

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  • Con ustedes (snif, sólo audición), Lucrezia Bori: Addio, del passato…, La traviata, Verdi (también, aquí)
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  • È strano!Sempre libera, La traviata, Verdi.
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  • Ore dolci e divine, La rondine, Puccini.
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  • In pure stille, Iris, Mascagni.
  • Lucrezia Bori y Beniamino Gigli. Estreno en el Met de La rondine (La golondrina), 1928, ópera por la que la soprano sentía cierta predilección.

  • La danza, Rossini.