Para que luego digan que la ópera no es popular…
* *
1 de mayo, a las 7:26
(Gracias, Aarón)
Para que luego digan que la ópera no es popular…
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1 de mayo, a las 7:26
(Gracias, Aarón)
” (…) Era un maestro de excepción: conocía todos los secretos de la técnica vocal y la verdadera tradición del canto lírico, por haber tenido la fortuna de estudiar con los grandes directores de orquesta como Serafin, De Sabata, Guarnieri, Gavazzeni y con compositores como Alfano, Giordano, Zandonai, Mascagni y Cilea.
Con el objetivo de profundizar la seguridad y el dominio de la voz, enseñaba a vocalizar con vocalizaciones especiales fundamentales, dando preferencia a las vocales I e U, por el hecho que determinan la posición más baja de la laringe y el alargamiento de la faringe”.
[Mario del Monaco (libro de Osvaldo Alemanno, alumno del tenor). Matteo Editore, 1988]
Cita traducida por Mefisto, que completa así su comentario (gracias mil):
“Por agregar algo a lo dicho por Kraus, la vocal I ensancha la faringe, pero no la alarga. Esto se consigue con la vocal U, que genera un ‘manejo interno’ de las vibraciones. A las vibraciones no hay que expulsarlas fuera, sino guiarlas por la faringe al sector del resonador primario que la altura de la nota pide, más la conexión entre los tres espacios resonadores principales, que darán el color vocal.
“Desde mi experiencia, humilde desde ya, he aprendido que la I es una vocal especial para buscar los resonadores conectados a la rinofaringe, y para obtener el ‘timbre’. Pero de cualquier manera, no se consigue a través de una I ‘chata, o plana’, sino una I emitida en el molde vocal de una U que le dé cierta profundidad”.

[Guido Maria Ferilli, Antonella Maggio]
[Non ti scordar di me. Berlín, enero 2009]
“Si bien cuando empezó tenía una voz más oscura y pesada, con los años, al contrario de lo que pasa con la mayoría de los cantantes, su voz fue adquiriendo más brillo y claridad.
Los ejemplos lo muestran en sus últimos años de canto público… Luego se dedicó a enseñar. El mejor de sus alumnos tal vez fue Jonas Kaufmann”.

Rescatamos del fondo del mar (las hemerotecas son aguas profundas;-) una crónica de prensa sobre Mattia Battistini en el Teatro Real de Madrid, el 17 de marzo de 1916.
ABC, 18 de marzo de 1916
Real función de la Prensa
«Tal es el prestigio adquirido por las funciones que organiza la Asociación de la Prensa madrileña que anunciar una es vender todo el teatro y dejar al público satisfechisímo.
Comenzó el programa por el cuarto acto de Hugonotes, que cantaron con su maestría acostumbrada Matilde de Lerma y el tenor Palet, a quienes secundaron con acierto el barítono Navarro y el bajo Torres de Luna.
[Battistini: Di provenza, La traviata, Verdi. Milano, 6 de junio de 1911]
Luego, las señoritas Llácer y Ugolini, y los Sres. Battistini y Polverosi, interpretaron el segundo acto de Traviata. Todos ellos hicieron honor a su nombre; pero muy especialmente el gran maestro del bel canto Mattia Battistini, ese barítono admirable, verdadero portento de la escena. El público le hizo repetir una parte.
[Battistini: Prólogo de Pagliacci, Leoncavallo. Grabación de 1911]
Y, sin revelar la menor fatiga, como si tuviera 20 años y no hubiese cantado hace tres meses, dijo a continuación, de un modo primoroso, el prólogo de Pagliacci –cuya repetición pedían algunos– , y, de propina una canción española y una romanza francesa. Por el gusto del auditorio, todavía estaría cantando ese divo admirable, que posee el ‘campeonato de resistencia’».
Regalo mágico para Nicolás Camilo (segunda entrega). Tres grabaciones de Renato Zanelli. Tres regalos en uno… ¡¿?!
¿Cómo era aquello que dejó caer?…: “Sobornaré a los reyes con un Enguindao (de los que yo preparo), y con Humitas en hoja”.
Sin comentarios también;-)
Zanelli: Un dì’all azzurro spazio… (Improvviso), aria del rol titular del Primer Acto de Andrea Chénier, Giordano. 1929.
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Si può?… Si può?…, I Pagliacci. 1919
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Canción de Fermín María Álvarez (música), mañico él; y Eusebio Blasco y Soler (letra), que también. 1919.
Para jardines, Granada.
Para mujeres, Madrid.
Y para amores tus ojos,
cuando me miran a mí.
Y la guinda del pastel (¿o era cereza?;-): un artículo muy completo sobre la vida y carrera del barítono y tenor chileno Renato Zanelli, publicada en liricahispana.com
(Gracias, Juan:-)
Nacido en Valparaíso el 1 de abril de 1892.
Renato Zanelli Morales era su nombre completo y fueron sus padres Ottorino Zanelli y Margarita Morales. Su padre, Ottorino Zanelli Ferro, había nacido en Savona, Italia y llegó muy joven a Chile, alrededor de 1882. Le habían precedido sus hermanos Julio, Nicolás y Enrique, estableciéndose en el Norte del país, en la provincia de Tarapacá.
Allí formaron “Zanelli Hermanos” dedicados a la explotación del salitre, oficinas aduaneras, propiedades, etc. Ottorino fue un hombre de gran habilidad para los negocios y en poco tiempo amasó una considerable fortuna, convirtiéndose en el mayor accionista de una de las más importantes empresas salitreras de Chile. En 1885 se casó con Margarita Morales Espinosa.
Su madre, Margarita Morales, pertenecía a una distinguida familia de Santiago, era aficionada al arte y logró destacar en los círculos sociales como pianista de mérito y pintora de talento. No fue, pues, extraño que inculcara su amor al arte a sus siete hijos: Armando (1886) tocaba el violín, Amelia (1888) estudió piano, Raúl (1890) también aprendió el violín, Renato (1892), Luis (1894), Carlos (1897) y Florencio (1902) se dedicaron al canto.
En 1894, cuando Renato tenía dos años de edad, sus padres decidieron llevarlo a Europa junto a cuatro de sus hermanos por lo que su madre se estableció en Italia a fin de darle a sus hijos una educación de nivel europeo, propia de la posición social y económica que disfrutaban.
Cuando tuvo edad suficiente, estudió primero en la Escuela Comercial de Neufchatel (Suiza) y luego en Turín (Italia), destacándose como un buen estudiante y por su afición a los idiomas. Hablaba perfectamente, además del español, italiano, francés, inglés y alemán.
Volvió a Chile y en 1913, al cumplir los 21 años, se incorporó al ejército para hacer el Servicio Militar, y destinado a un regimiento de artillería en Santiago, conoció a Luisa Roldán Lütjen (1896-1981), hermana de un compañero de armas, con la que se casó en 1915.
Su primer hijo, al que llamaron Mario Ottorino, falleció prematuramente con un año de edad. La pareja tuvo más adelante dos hijas: Marta (1918) y María Amelia (1921).
Estudió canto con el maestro Angelo Querzé, quien “coloca” su voz en la cuerda de barítono. (Querzé había sido un importante tenor dramático, nacido en Bolonia. Llegó a Chile en 1894 y estrenó aquí el Otelo verdiano y La hebrea de Halévy. Posteriormente se radicó en Santiago y se dedicó a la enseñanza del canto).
Debutó el 21 de septiembre de 1916, en el Teatro Municipal de Santiago, como ‘Valentín’ en Fausto, de Gounod. Los artistas que lo acompañaron en su debut fueron: el célebre tenor chileno Pedro Navia (Fausto), la soprano Juanita Caracciolo (Margarita) y el bajo Giuseppe Quinzi-Tapergi (Mefistófeles). Dirigió la orquesta el marido de Juanita Caracciolo, maestro Giacomo Armani. Se repitió el día 27 y luego la cantó en Valparaíso, el 6 de octubre.
La crítica pronosticó: “Renato Zanelli demostró que tiene sobradas condiciones para figurar con brillo en el teatro lírico” (“El Mercurio” de Valparaíso).
Después de participar en algunos conciertos de beneficencia y funciones sociales de caridad, el año 1917 cantó en el Teatro Politeama de Montevideo, el 17 de julio, Payasos y el 19 del mismo mes, El trovador. Volvió a Santiago y el 29 de agosto de ese 1917 cantó el rol de ‘Tonio’ en Payasos en el Teatro Municipal, junto al tenor Juan Elías (Canio), la soprano Mercedes Llopart (Nedda), el barítono Manuel Martínez (Silvio) y el tenor Juan Gallofré (Beppe). Dirigió Jaime Sabater.
“…sorprendió al público por sus incontestables dotes vocales que le prometen un porvenir brillante” (“La Nación” 30 de agosto de 1917).
El 6 de septiembre cantó el rol del ‘Conde de Luna’ en El trovador junto a Juan Elías (Manrico), Ofelia Nieto (Leonor), Andreina Beinet (Azucena) y Luigi Rossato (Ferrando). Dirigió Alfredo Padovani.
Como no veía mucho futuro en su patria, siguió los consejos de su maestro Querzé y decidió tentar a la fortuna en los Estados Unidos. Llegó a Nueva York en octubre de 1918 y Querzé hizo que lo escuchara un colega y viejo amigo, el bajo valenciano Andrés Perelló de Segurola, que había cantado en Chile en 1897.
Después de oírlo, Segurola le prometió llevarlo ante el Director del Metropolitan, Giulio Gatti-Casazza, pero le aconsejó que antes se diera a conocer al público estadounidense para lo que le organizó una gira de conciertos por la costa este de los Estados Unidos que cumplió con singular éxito.
A su regreso a Nueva York sus amigos le habían conseguido la ansiada audición en el Metropolitan. Gustó de inmediato y le ofrecieron un contrato por cuatro años. Era el primer sudamericano que se contrataba en el Metropolitan y el barítono más joven de todos, con sólo 27 años de edad. Los otros barítonos del teatro eran Antonio Scotti, de 53 años, Pasquale Amato, de 45 y Giuseppe De Luca de 43.
Antes de debutar en el teatro aceptó un contrato para grabar veinte discos con la compañía “Victor”, con la que entre los meses de septiembre y octubre grabó los nueve primeros aunque su publicación se postergó esperando el resultado de su debut en el teatro.
Nuestro personaje debutó en el Metropolitan de Nueva York el 19 de noviembre de 1919 como ‘Amonasro’ en Aida. Con un reparto realmente espectacular: la soprano Claudia Muzio fue ‘Aida’, la mezzo Gabriella Besanzoni fue ‘Amneris, el tenor Giovanni Martinelli hizo de ‘Radamés’ y la dirección de la orquesta estuvo en la batuta de Roberto Moranzoni.
La recepción del público fue cordial, pero la crítica no tanto: “Zanelli tiene una buena ‘voz de salón’ pero por completo inadecuada a los roles de peso programados”.
Durante el resto del año cantó varios conciertos en el teatro neoyorquino, y el 23 de enero de 1920 tuvo la oportunidad de cantar el ‘Tonio’ en Payasos junto a Enrico Caruso, que hacía el ‘Canio’ y Claudia Muzio, que era ‘Nedda’.
El 26 de enero cantó como ‘Don Carlos’ en La fuerza del destino nuevamente con Caruso, que esta vez hacía de ‘Don Álvaro’, y por primera vez con Rosa Ponselle, que fue ‘Leonor’, Gabriella Besanzoni que hizo de ‘Preciosilla’ y José Mardones, que dio vida al ‘Padre Guardián’.
El 3 de marzo de 1920 agregó a su repertorio un rol que generalmente interpretan los bajos: el ‘Rey Dodon’ en El gallo de oro de Rimsky-Korsakov. La atracción, sin duda, fue María Barrientos, en un reparto en el que estaban Marie Sundelius y Paolo Ananian y dirigía Giuseppe Bamboscheck.
En abril y mayo cantó algunos conciertos en La Habana y luego realizó una gira por Canadá. Volvió a Estados Unidos donde el 22 de mayo, cantó en Ann Arbor (Michigan) La condenación de Fausto, de Berlioz, junto al tenor canadiense Edward Johnson.
En los meses de verano de 1920, participó en varias funciones de ópera al aire libre en la Ravinia Park de Chicago, donde cantó Carmen, Payasos, El trovador y Aida, y luego realizó una nueva gira de conciertos por diversas ciudades estadounidenses. Los meses siguientes, de septiembre de 1920 hasta febrero de 1921, estuvieron dedicados a numerosas giras de conciertos a lo ancho y largo de los Estados Unidos, llegando hasta el lejano Oeste.
Durante la temporada del Metropolitan 1920-1921 no le dieron muchas oportunidades al joven barítono. Cantó solamente cuatro veces y el artista culpaba de ello a la abierta oposición que le presentaban los otros barítonos establecidos en el teatro, además de los recientemente incorporados Giuseppe Danise y Titta Ruffo.
El 13 de septiembre de 1921 realizó su sesión de grabación n° 15, que fue la final en los estudios “Victor” de Nueva York, en la que grabó la romanza “Tu non mi vuoi più ben” original del barítono Antonio Pini-Corsi. Esta grabación ha permanecido inédita hasta nuestros días. Con ella expiró su contrato, que no le renovaron.
El 24 de febrero de 1922 lo llamó con urgencia Gatti-Casazza para reemplazar al indispuesto Giuseppe Danise en una función de Payasos siendo sus compañeros en esta ocasión la soprano valenciana Lucrezia Bori (Nedda), el tenor costarricense Manuel Salazar (Canio) y el barítono Vincenzo Reschiglian (Silvio), dirigiendo Roberto Moranzoni.
Al día siguiente, 25 de febrero, volvió a reemplazar a Danise, en el rol de ‘Valentín’ en Fausto junto a Geraldine Farrar (Margarita), Giovanni Martinelli (Fausto) y León Rothier (Mefistófeles).
El 9 de marzo cantó Aida con Claudia Muzio, Julia Claussen, Manuel Salazar y José Mardones. Estas tres funciones fueron las únicas que cantó en el teatro neoyorquino en la temporada 1921/22. En mayo de 1922 lo contrató la “Scotti Grand Opera Company” cantando con ella en varias ciudades de los Estados Unidos.
Terminados estos compromisos y añorando a su familia, se embarcó de regreso a Chile. En Valparaíso dio un concierto el 14 de julio, en el Teatro Victoria, el que luego repitió en Santiago el 17 de julio, en el Teatro Municipal. El éxito hizo que lo llamaran para realizar tres conciertos más en Santiago y otro en Valparaíso.
“Su voz, dulce y potente hace del “Prólogo” de Payasos una interpretación que pudiéramos decir difiere de cuantas hayamos oído…” (“La Nación”, 22 julio).
“Su hermosa voz de timbre pastoso, su vocalización llena y armoniosa, dieron a las hermosas frases de este trozo, toda su amplitud y belleza. Pocas veces habíamos escuchado en nuestro Teatro Municipal un mayor entusiasmo que el que produjo esta interpretación…” (“El Mercurio”, 22 julio).
“El artista se hizo acreedor a frenéticas ovaciones. Podemos decir que estaba en la plenitud de sus fuerzas, mostrando que su registro, tanto en las partes altas como en los bajos no hacían notar transiciones, respecto de lo metálico y sonoro de su voz que maneja con una escuela en la que llama especialmente la atención el dominio absoluto de la respiración y las medias voces que son de una delicadeza que dejan de manifiesto su temperamento privilegiado… ” (“La Nación”).
Acompañado de toda su familia regresó a Nueva York donde durante los meses de diciembre de 1922 y abril de 1923 cantó en el Metropolitan El trovador, Payasos y Aida. La función de Aida del 21 de abril de 1923 fue la última vez que cantó en dicho teatro.
Después de dar algunos conciertos volvió a Chile. En Valparaíso cantó una función de Payasos en el Teatro Victoria y luego partió para una corta gira de conciertos por Uruguay y Argentina.
Sus dos recitales en el Teatro Albéniz de Montevideo los días 4 y 5 de agosto fueron apoteósicos. El 10 de agosto lo invitó el Teatro Colón de Buenos Aires para participar en una velada en memoria del recientemente fallecido Presidente de los Estados Unidos Warren G. Harding. Allí cantó la canción preferida del difunto mandatario: “Crucifix” de Fauré. Al término de la misma recibió las felicitaciones del Presidente de Argentina, Sr. Alvear, Ministros de Estado y miembros de la Embajada Estadounidense.
De regreso en su patria, se dedicó a dar varios conciertos en Valparaíso, Temuco, Valdivia y Osorno, y de regreso en Santiago, en el Teatro de la Comedia, el 14 de septiembre.
La empresa que dirigía ese año la temporada lírica en el Teatro Municipal lo invitó para actuar en una función extraordinaria de Rigoletto, el 23 de septiembre de 1923, junto a Elena Gagliasso (Gilda), Salvatore Salvati (Duque), Magdalena Bertola (Magdalena) y Luigi Ferroni (Sparafucile), dirigiendo Giulio Falconi.
Luego cantó en el Teatro Victoria de Valparaíso el 26 de septiembre Aida con Bianca Scacciati (Aida), Elvira Casazza (Amneris), Nino Piccaluga (Radamés) y Luigi Ferroni (Ramfis), dirigiendo Falconi.
El 27 de septiembre cantó Rigoletto con el mismo reparto de Santiago. Esta función de Rigoletto fue la última que realizó en su vida, como barítono, en una ópera completa.
Luego regresó a los Estados Unidos para cumplir con unos compromisos de conciertos. Su último recital fue al aire libre, en el Central Park de Nueva York, el 28 de octubre de 1923 y consistió en arias y dúos de Otelo con el gran tenor portorriqueño Antonio Paoli.
Curiosas coincidencias en la vida de Zanelli: Como ya hemos dicho, su maestro de canto fue el tenor Angelo Querzé, que había estrenado Otelo en Chile, y la última vez que cantó como barítono, lo hizo cantando en ese concierto arias de ‘Iago’ en Otelo, la ópera que le entregaría los más grandes éxitos de su carrera y le aseguraría la inmortalidad como tenor en los anales del canto lírico.
Renato Zanelli permaneció en el Met durante cuatro temporadas cantando únicamente seis roles. Entre 1919 y 1923 se presentó 31 veces en dicho escenario, de las cuales 17 fueron funciones de óperas y el resto 2 galas y 12 conciertos. Con justa razón se sentía frustrado y decidió buscar otros horizontes.
Desde hacía algún tiempo germinaba en su cabeza una idea: la de transformarse en tenor. El maestro Arturo Toscanini le había manifestado algún tiempo atrás su convicción de que su voz era de tenor, “demasiado clara para barítono” y le había recomendado viajar a Italia para estudiar en la nueva cuerda.
En Milán, los maestros Dante Lari y Tanara coincidieron con la opinión de Toscanini y le aconsejaron cambiar su registro. Es así, como al poco tiempo, se produce su debut como tenor en el Teatro Politeama Giacosa de Nápoles, el 28 de octubre de 1924, como ‘Alfredo’ en La traviata, obra que cantó varias veces durante los meses de octubre y noviembre y de las que desconocemos los repartos.
En el mismo teatro y reemplazando a Antonio Melandri, cantó su segundo rol de tenor, el de ‘Raúl’ en Los hugonotes, el día 28 de noviembre, con las sopranos Montecucchi (Valentina) y Abbrescia (Margarita) y la mezzo Assenato como ‘Urbano’. En diciembre de 1924 repitió con éxito como ‘Alfredo’ en el Teatro Comunale de Trieste, con Anna Sassone-Soster (Violeta) y Celestino Sarobe (Germont), dirigiendo Gino Neri.
Por entonces conoció al empresario Amedeo Indelicato quien se convirtió en su representante, que también fuera de Miguel Fleta. Este le consiguió varios contratos para cantar durante 1925 en diversas ciudades italianas.
En Bari cantó en febrero y marzo, siete funciones de La fanciulla del west con la soprano Maria Roggero y el barítono Corrado Tavanti, dirigiendo el chileno Alfredo Padovani. En marzo cantó en Ginebra El trovador y en Terni, Tosca.
El 3 de noviembre de 1925 cantó el primer ‘Otelo’ de su vida en el Politeama Chiarella de Turín, en un total de 12 funciones, con la soprano Gemma Bosini y el barítono Mariano Stabile, dirigiendo Federico del Cupolo.
En el Regio de Parma, cantó Norma, desde el 26 de diciembre hasta el 12 de enero, con Vera Amerighi-Rutile (Norma), Irene Minghini-Cattaneo (Adalgisa), Umberto Di Lelio (Oroveso) y la dirección de Pasquale la Rotella.
El 16 de enero de 1926 cantó nuevamente 6 representaciones de Otelo, ahora en el Teatro Verdi de Florencia, con Maria Polla-Puecher (Desdémona) y Pasquale Amato (Iago), bajo la dirección de Arturo Lucon.
En junio de 1926 se embarcó rumbo a Sudamérica formando parte de una compañía lírica contratada para el Teatro Colón de Buenos Aires y el Teatro Lyrico de Rio de Janeiro. Sus colegas, en la cuerda de tenor, eran Aureliano Pertile, Giacomo Lauri-Volpi y Roberto D’Alessio.
Su debut en el Colón fue el 11 de julio de 1926 como ‘Manrico’ en El trovador junto a Giannina Arangi-Lombardi (Leonor), Karin Branzell (Azucena), Benvenuto Franci (De Luna) y Tancredi Pasero (Ferrando) y dirigió Gabriele Santini. 
“En El trovador se presentó un artista nuevo: el tenor chileno Renato Zanelli, logrando salir airoso, y con éxito, en una difícil prueba, efectivamente, Zanelli posee voz de tenor, de hermoso color dramático y volumen suficiente, como pudo evidenciarlo ayer… (Crítica, 12 de julio). Después de “la pira” debió salir a escena cinco veces “entre demostraciones colosales de entusiasmo”.
La segunda presentación del tenor en el Colón fue el 14 de julio, en una función homenaje a la República Francesa en su Día Nacional. Se representó El barbero de Sevilla con Titta Ruffo, Graziella Pareto y Roberto D’Alessio, dirigiendo Santini. Antes de comenzar la ópera, se presentó en el escenario cantando ‘La Marsellesa’ con voz vibrante y “ratificó la buena impresión producida en El trovador” (“La Prensa” 15 de julio).
Durante los meses de agosto y septiembre de 1926 cantó en el Teatro Lyrico de Rio de Janeiro, Payasos con Rosetta Pampanini, Benvenuto Franci y Gino Vanelli, dirigiendo Santini; y Nerone, de Arrigo Boito, con Giannina Arangi-Lombardi, Luisa Bertana, Benvenuto Franci y Ezio Pinza, bajo la dirección de Marinuzzi, alternándose con Aureliano Pertile.
De regreso en Italia, cantó en octubre y noviembre en el Teatro Dal Verme de Milán su primera ópera de Wagner, Lohengrin, en italiano, y luego el rol de ‘Fausto’ en Mefistófeles.
Comenzó 1927 con una gira a Egipto, durante los meses de enero y febrero, cantando en El Cairo y Alejandría las óperas Otelo, Aida, La africana y Mefistófeles.
De regreso en Europa, triunfó en Montecarlo en el mes de marzo, con Otelo y Tosca y luego repitió Otelo, durante los meses de abril y mayo, en las ciudades de Fiume, Niza y Ancona.

El director de orquesta Leopoldo Mugnone fue el factor decisivo que intervino en este momento su carrera. Mugnone le había escuchado cantar el Otelo en 1925 y, habiendo dirigido en el pasado a Francesco Tamagno y Giovanni Zenatello, le ofreció prepararlo para el papel del Moro, cosa que Zanelli aceptó y canceló todos sus contratos. Fueron tres meses de intenso estudio y dedicación absoluta.
A fines de octubre, Mugnone pensó que ya estaba preparado y le consiguió su presentación como ‘Otelo’ en el Vittorio Emanuele de Turín, el 17 de noviembre de 1927 papel del que cantaría cinco funciones. Su popularidad creció día a día y lo llamaron para cantar este personaje el 30 de diciembre en Módena, el 21 de enero en Piacenza, el 10 de febrero en Mantua, el 11 de marzo en Nápoles y nuevamente en Piacenza el 20 de mayo.
Aclamado por la crítica como el legítimo sucesor de Tamagno y Zenatello, lo contratan para el Covent Garden de Londres, debutando con Otelo el 11 de junio de 1928 junto a Miriam Licette (Desdémona), Giovanni Inghilleri (Iago), Olga de Franco (Emilia), Salvatore Baccaloni (Ludovico) y la dirección de Vincenzo Bellezza.
Pedro Lavirgen: aria de Canio del final del Primer Acto de I Pagliacci, Leoncavallo. Ópera Estatal de Viena, 1966.
(Gracias, Carlos)
El pasado domingo día 7 falleció el legendario barítono británico Peter Glossop. Tenía 80 años y residía en una casa de reposo de Lyme Regis. Enfermo de Alzheimer desde hacía tiempo, la muerte le sobrevino a causa de un tumor de garganta.
Especialista en el repertorio verdiano, destacó en sus interpretaciones de Rigoletto, Iago y Rodrigo. En la Scala cantó Rigoletto junto a Pavarotti, Pagliacci con Jon Vickers y Un ballo in maschera con Bergonzi.
Descanse en paz.
Más, en Times, The Guardian, Telegraph, IGN
Glossop: Prólogo de I Pagliacci, Leoncavallo.
(Foto)
María Bayo: Qual fiamma avea nel guardo… Hui! Stridono lassù, aria de Nedda del Primer Acto, I Pagliacci, Leoncavallo. Teatro Real, 2007.
Actualización (10/03/09):
De la misma representación. Final de la ópera. Con Vladimir Galouzine.
