No sé cuál de las dos es más triste. No sé cuál de las dos es más bella. Da igual. Merece la pena escuchar las dos. A ser posible, con una taza de café junto al teclado.
Ô blanche Tyndaris, les Dieux me sont amis:
Ils aiment les Muses Latines;
Et l’aneth et le myrte et le thym des collines
Croissent aux prés qu’ils m’ont soumis.
Viens; mes ramiers chéris, aux voluptés plaintives,
Ici se plaisent à gémir;
Et sous l’épais feuillage il est doux de dormir
Au bord des sources fugitives.
La soprano sueca Elisabeth Söderström falleció en Estocolmo el pasado 20 de noviembre, a los 82 años de edad.
“Refinada intérprete, poseía una brillante y flexible voz así como notables dotes naturales de actriz que le permitieron componer inolvidables interpretaciones de los grandes personajes femeninos de las óperas de Jánacek Katia Kabanova, Jenufa y Emilia Marty, de El caso Makropoulos, que difundió por el mundo junto con el director de orquesta británico Charles Mackerras. Strauss fue también uno de sus compositores favoritos y en su larga carrera llegó a interpretar todos los personajes femeninos El caballero de la rosa“.
“El reinado de los directores teatrales terminará y el gran canto hermoso estará de vuelta”
Juan Antonio Muñoz H.
—Después de cantar música tan distinta como la de Mozart y Janácek, la de Monteverdi y Berg, ¿hay algún repertorio en que se haya sentido más cómoda? —Durante mi larga carrera, que comenzó en 1947 y que aún no termina, he tenido la fortuna de cantar una gran variedad de música. Mi debut profesional fue en el Teatro de la Corte de Drottningholm, después de realizar estudios en Estocolmo. En 1950 llegué a ser miembro de la Opera Real con un contrato que me permitió desarrollar una carrera internacional.
Cuando tenía 20 años, ofrecí mis primeros recitales con acompañamiento de piano, orquesta y grupos de cámara. Tuve compromisos para actuar en Alemania, Gran Bretaña, Francia y los países escandinavos como una cantante de concierto. Mi repertorio consistía de obras en alemán, italiano, francés, inglés y ruso. Opera, opereta, Lieder y hasta música popular. Me sentía cómoda con todo. Para mí siempre ha sido bastante natural expresarme a través del canto y realmente no podría decir si hay un repertorio en específico en el que me sienta mejor.
—Usted es una cantante de referencia para Richard Strauss y
Leos Janácek. En su opinión, ¿qué exigen estos compositores a sus cantantes? —Aprendí pronto que Strauss era un maravilloso hombre de teatro. Sus óperas se tienen que interpretar tanto con una buena actuación como con un buen canto. No necesariamente tiene que existir una gran voz, sino que se debe saber cómo articular y utilizar la declamación dramática. Los mismos valores se necesitan en la música de Janácek. Tanto Strauss como Janácek son hombres expertos en drama y dan mucho quehacer en la parte escénica. Uno tiene que descubrir qué quieren decir entre las líneas cantadas.
Barbara Hendricks es una dama de la música y una mujer comprometida que considera que la lucha por los derechos humanos y la lucha por el arte “son un mismo combate”. Artista multidisciplinar, compagina sus raíces norteamericanas del jazz y el gospel con su carrera operística. Y se queda con todas ellas.
“Los diferentes estilos son como hablar distintas lenguas y me siento afortunada por poderlos cantar”, asegura desde París. “Todas las formas de la música hablan de lo mismo: de las emociones, de los sentimientos sobre la vida”. Como ejemplo, el pasado año grabó un disco homenaje a Billie Holiday, una de sus cantantes de jazz de referencia y a la que, según algunos, se parece.
La soprano nacida en Arkansas, aunque nacionalizada sueca y residente en Europa, actuará en el Palacio Euskalduna de Bilbao el próximo 26 de mayo, en un concierto que interpretará los 24 lieder de Winterreise, de Franz Schubert.
Pero Barbara Hendricks también desarrolla una no menos importante labor social, sobre todo en favor de los refugiados y los derechos de los niños, y es colaboradora de las Naciones Unidas en estas materias. En el año 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes por su defensa de los derechos humanos y su contribución a la cultura.
—Viene a Bilbao con Winterreise, de Schubert, inspirado en poemas de Wilhelm Müller, una pieza muy conocida por usted. ¿Por qué la ha elegido y qué tiene de especial?
—Es una obra maestra y he tenido que merecerme el derecho a cantarla. Schubert la escribió al final de su vida y yo la canto al final de mi carrera. Es un regalo para mí misma después de interpretar lieder durante cuarenta años. Un cantante verdiano, cuando interpreta Falstaff, alcanza todo el lenguaje de Verdi. Lo mismo sucede con Schubert y Winterreise.
—Es una cantante que aborda diferentes estilos, pero debutó con el jazz. ¿Su corazón es todavía funda mentalmente jazzístico?
—Es musical. Vivo para la música y sus emociones. Lo que me motiva es participar con los demás de los sentimientos que transmite la música. Los diferentes estilos son como hablar distintas lenguas, algo que se suma a la riqueza de mi propio estilo.
—Canta blues, jazz, ópera… ¿Qué le aporta cada género?
—El canto ha sido toda mi vida. Mi voz es diferente según el idioma que hable, lo noto. No sé si la razón está en la musicalidad de cada lengua. De ahí mi interés en explorar diferentes estilos y formas de interpretar.
—Billie Holiday, Mozart, Schubert… ¿Cómo casan en vida?
—Sin mezclarlos. Me gusta la variedad en la cocina, soy una persona muy curiosa, me gusta aprender, investigar, saber, en definitiva.
—Se graduó en Matemáticas, que están íntimamente relacionadas con la música. ¿Cómo le sirve esto a la hora de cantar?
—Las matemáticas sirven para todo en la vida, ya que te enseñan a razonar, a resolver problemas. Pero sobre todo me han dado disciplina para mí misma, una disciplina que no es para nada opresiva sino que me facilita ser libre.
—Como cantante, ¿qué le queda aún por hacer?
—Siempre aprendo. No quiero seguir interpretando lo mismo en los años que me restan en activo. Me gusta regresar de vez en cuando a los lieder que conozco de siempre, pero no me puedo quedar en el pasado, debo seguir adelante aunque sé que tendré que parar. Los viajes, los aeropuertos, las esperas suponen un infierno para mí, pero cuando subo al escenario doy el cien por cien.
No es una comparativa ad hoc, no empecemos;-) Y eso no quita para que nos cuenten quién les dice mucho o no les dice nada;-) Es que me lié a buscar y ya no supe quedarme sólo con Tauber, que es por quien empecé a tirar del hilo. También porque durante esta semana es posible que no pueda actualizar tan a menudo. Les dejo en buena compañía (espero;-)
Jaume Aragall: “Me ha pasado una cosa que nunca me había ocurrido y que ha sido enamorarme de una de las canciones que interpreto. Esa canción es Damunt de tu, només les flors, que cada vez que la canto me llega verdaderamente al corazón”.
Damunt de tu només les flors.
Eren com una ofrena blanca:
la llum que daven al teu cós
mal més seria de la branca.
Tota una vida de perfum
amb el seu bes t’era donada.
Tu resplendies de la llum
per l’esguard clós atresorada.
¡Si hagués pogut ésser sospir de flor!
Donar me com un llir a tu,
perqué la meva vida s’anés marcint,
s’anés marcint sobre’l teu pit.
I no saber mai més la nit
que al teu costat fora esvaida.