Hugues Adhemar Cuénod, tenor suizo nacido en Corseaux-sur-Vevey el 26 de junio de 1902. Realizó sus estudios de canto en el Instituto Ribaupierre de Lausana y en los conservatorios de Ginebra, Basilea y Viena.
Debutó con un recital, y en 1928 tuvo su debut escénico en París estrenando la ópera Jonny Spielt Auf de Ernst Krenek. En 1929 se presentó por primera vez en los Estados Unidos en la operetta Bitter Sweet (Amarga dulzura) de Noel Coward.
Chiome d’oro,
Bel tesoro,
Tu mi leghi in mille modi
Se t’annodi,
Se ti snodi.
Candidette
Perle elette,
Se le rose che coprite
Discoprite, mi ferite.
* *
Durante varios años realizó giras de conciertos, principalmente por diversas ciudades de Francia; y entre 1937 y 1939, por los Estados Unidos, junto a la compositora Nadia Boulanger. Durante los años de la segunda guerra mundial (1940-1946) fue profesor de canto en el Conservatorio de Ginebra.
En 1940 creó, en Basilea, La Danse des Morts de Honegger y ese mismo año, en Lausana, Le Vin Herbe de Frank Martin. En 1943 cantó el rol del Evangelista en La Pasión según San Mateo, de Bach; y El Murciélago (de Johann Strauss, Jr.) en Ginebra.
Shirley Verrett nació en New Orleans el 31 de mayo de 1931. Estudió canto en Los Ángeles con la soprano Anna Fitziu (1888-1967) y luego en la Juilliard School of Music de New York. En los primeros años de su carrera se presentó como Shirley Verrett-Carter.
Su debut professional fue en 1957 en Yellow Springs (Ohio), en el rol de Lucrecia, en la ópera The rape of Lucretia (La violación de Lucrecia), de Benjamin Britten. En 1958 debutó en la New York City Opera como Irina en la obra Lost in the stars (Perdido en las estrellas), de Kurt Weill.
El barítono Jörn W. Wilsing nació en Hamm (Westfalia) el 25 de octubre de 1940.
Comenzó como comerciante industrial, pero luego se decidió por estudiar canto. Primero fue en la Escuela de Música de Colonia de Clemens Glettenberg (1962-63) y luego en el Conservatorio Richard Strauss de Múnich. Debutó en el Landestheater de Coburgo, en 1964, como el Heraldo en Lohengrin.
Siguieron contratos en las principales ciudades alemanas: Múnich, Stuttgart, Colonia, Núremberg, Dortmund, Düsseldorf, hasta llegar a Berlín cantando tanto en la Staatsoper como en la Komischen Oper. Fuera de Alemania se presentó en Nancy, Ámsterdam, Bolonia (1983), Basilea y Festival de Salzburgo.
Su gran musicalidad y amplio repertorio de óperas barrocas, románticas y modernas, lo convirtieron en un cantante muy requerido, tanto en ópera como en concierto.
Entre sus grabaciones se recuerdan La novia vendida de Smetana, Intermezzo de Richard Strauss, La bohème de Leoncavallo y Romeo und Julia de H. Sutermeister.
Falleció el 19 de septiembre de 2010.
Juan Dzazópulos Elgueta
Septiembre 2010
Fuentes: Grosses Sängerlexikon. K.J. Kutsch & Leo Riemens (1987).
[Fotos: cortesía de Manfred Krugmann Ópera Nostalgia (1). Staatsoper (2)]
Anthony Rolfe-Johnson, en 'El regreso de Ulises a la patria', de Monteverdi. 1992.
Julio 2010
Juan Dzazópulos Elgueta
Anthony Rolfe-Johnson, tenor británico, nació el 5 de noviembre de 1940 en Tackley (Oxfordshire).
Después de cantar como niño soprano y en coros, especializándose en Händel, obtuvo la beca Eva Turner y comenzó a estudiar canto con el tenor Peter Pears. Debutó en 1973 en el rol de Veaudemont en la ópera Iolanta, de Tchaikovsky. En 1974 cantó por primera vez una ópera de Benjamin Britten, compositor en el que llegó a especializarse y heredar los roles que había creado su maestro Peter Pears. Esta primera ópera fue Albert Herring.
En 1974 se presentó por primera vez en el Festival de Glyndebourne cantando el papel de Stroh en Intermezzo, de Richard Strauss. Volvió en 1975 como Lenski en Eugenio Onegin; y en 1976 como Fenton en Falstaff, de Verdi. En 1977 realizó una gira de conciertos por Alemania Occidental y Holanda; y en 1978, por Holanda y Bélgica.
En 1978 entró a formar parte de la English National Opera (Sadler’s Wells) debutando como Don Ottavio en Don Giovanni. Con esta Compañía logró notables éxitos en el rol de Essex en Gloriana, de Britten (1984); y en el de Ulises en Il ritorno di Ulisse in patria, de Monteverdi (1989). También cantó allí la parte de Male Chorus en The Rape of Lucretia, de Britten.
Años de juventud. Miguel Patrón Marchand (1943-2010), junto al compositor, pianista y director de orquesta estadounidense Leonard Bernstein (1918-1990).
La soprano Renata Scotto frente a Patrón Marchand.
Miguel Patrón Marchand, junto al tenor Plácido Domingo.
El bajo-barítono belga José van Dam y el musicólogo, escritor, director de orquesta uruguayo radicado en Chile Miguel Patrón Marchand.
En compañía de Leo Nucci, uno de los grandes a quien dirigió Patrón Marchand.
Alfredo Kraus, Miguel Patrón Marchand. Gala de 1992 del Teatro Municipal de Santiago.
Alfredo Kraus junto a Miguel Patrón Marchant, en el Teatro Municipal de Santiago, 1992.
Fotografía de Miguel Patrón Marchand dedicada al investigador de ópera Juan Dzazópulos en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1996.
Por Juan Dzazópulos Elgueta
Adiós, Miguel:
La partida de mi amigo Miguel Patrón Marchand ha significado un inesperado golpe. El sábado 19 de junio, fueron sus funerales en la Parroquia de Jesús Nazareno de Providencia. La iglesia estaba llena de amigos, colegas, discípulos o simplemente admiradores del músico.
Durante la misa, el Coro del Teatro Municipal llenó las bóvedas de la iglesia con cantos litúrgicos propios para la ocasión. Las sopranos Cecilia Frigerio y Lucia d’Anselmo cantaron solos, con las voces quebradas por la emoción. El ‘Panis angelicus’ de Franck resonó vibrante en la voz del tenor José Azócar, y al final, el Coro elevó sus voces para despedir a Miguel con ‘Va pensiero’ del Nabucco verdiano.
Juan Dzazópulos, Miguel Patrón Marchand y Enrique Gilardoni en 1997, el día de la presentación del libro 'Como un rayo de sol. El l áureo legado de Beniamino Gigli'.
Con un nudo en la garganta, quien estas desordenadas palabras escribe, escuchaba y recordaba cuando Miguel me pidió que presentara, también en el Teatro Municipal, su gran libro, su opera magna, Como un rayo de sol. El áureo legado de Beniamino Gigli. Eso fue un 19 de diciembre de 1997. Y recordaba las veces en que me invitó a participar de su programa en la Radio de la Universidad de Chile, en algunos temas que él reconocía con esa humildad propia de los grandes hombres, no estar tan calificado para exponerlos.
Miguel es el autor de los siguientes libros, todos productos de su gran amor por la ópera, por sus legendarios intérpretes y por su venerado Beniamino Gigli:
Apuntes e imágenes de una carrera (MPM Editor, 2003)
La voluntad de Miguel fue ser incinerado y que sus cenizas fueran llevadas a su Montevideo natal, para reposar junto a sus padres.
Al salir la urna de la iglesia, una larga, larguísima ovación lo despidió.
Tal vez la más espontánea y larga que jamás recibiera en su vida.
Te lo merecías, Miguel. Gracias por tu amistad y hasta pronto,
Y la rueda gira y gira… Otra importante figura lírica que nos ha dejado. Ya sabemos que no para siempre.
Por Juan Dzazópulos Elgueta
La contralto canadiense Maureen Forrester falleció en Toronto el miércoles pasado, 16 de junio de 2010, a los 79 años de edad. Desde algún tiempo sufría de demencia senil.
Había nacido en Montreal el 25 de julio de 1930 y después de cantar en iglesias y coros, hizo su debut con la Sinfónica de Montreal en 1953, y con la Sinfónica de Toronto en 1954. En 1957 tuvo una espectacular recepción al presentarse en el New York Town Hall con la Orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por Bruno Walter interpretando las sinfonías de Mahler.
En 1950 cantó con la Compañía de Ópera de Pauline Donalda, en Montreal, el rol de la Nodriza en Boris Godunov. Sin embargo, su debut oficial en la ópera se considera el de la Opera de Montreal en 1961, como Orfeo en Orfeo e Euridice de Gluck.
En los Estados Unidos debutó en la New York City Center Opera en el rol de Cornelia en Giulio Cesare de Händel, en 1966. En San Francisco cantó en la War Memorial Opera House en 1967, la Ciega en La Gioconda . En 1971 debutó en el Covent Garden de Londres como Fricka en El Anillo de los Nibelungos, y en el Metropolitan Opera de Nueva York hizo su debut el 10 de febrero de 1975 como Erda en El oro del Rin. Permaneció con esta compañía por dos temporadas solamente, cantando también el rol de Erda en Sigfrido y Ulrica en Un ballo in maschera (un total de 14 representaciones).
En 1978 como solista de la orquesta sinfónica de Toronto realizó una gira por China. En 1981 debutó en la Ópera de París con Cendrillon de Massenet. Volvió a París en 1995, y promovida por las “juventudes musicales” realizó una extensa gira por Francia. Debutó en la Scala de Milán a los 60 años, en 1990.
En el Teatro Municipal de Santiago se presentó el 24 de mayo de 1993, en el rol de la Condesa en La Dama de Pique de Tchaikovsky, ópera que se cantaba por vez primera en Chile, junto al tenor Vyacheslav Polozov y la soprano Stefka Erstatieva (4 representaciones).
[Lamento de Dido]
Otros roles en su repertorio, además de los citados, fueron Brangäne en Tristán e Isolda, la Bruja en Hansel y Gretel y Klytemnestra en Elektra. Fue más que una cantante de ópera, una especialista en el lied alemán, en los oratorios y obras de Mahler (su participación en la Segunda Sinfonía es considerada de antología). Realizó más de 130 grabaciones para diferentes sellos.
Iniciamos este mes de mayo, frío y ventoso por los madriles (mais non pour toujours…;-), con dos grabaciones al piano de nuestro amigo Enrique Paz Escudero.
La primera, efectuada en los estudios de Radio Nacional de España en 1985: Élégie de Massenet.
La segunda es de 1978. ”De mi época de estudiante —precisa Enrique—, junto al barítono José Simorra”. El sonido no es tan bueno, pero se escucha bien.
Ya saben que Enrique Paz Escudero es músico, tenor lírico (en la actualidad, maestro de canto), y admirador apasionado del gran Alfredo Kraus. La semblanza más completa, y más entrañable, que existe ahora mismo sobre Enrique en la Red es autoría de nuestro amigo Werther. No se la pierdan. Antes de escuchar, por favor, pasen y vean.
Ô, doux printemps d’autre fois, vertes saisons,
Vous avez fui pour toujours!
Je ne vois plus le ciel bleu;
Je n’entends plus les chants joyeux des oiseaux!
En emportant mon bonheur,
Ô bien-amé, tu t’en es allé!
Et c’est en vain que revient le printemps,
Oui, sans retour,
avec toi, le gai soleil,
Les jours riants sont partis!
Comme en mon coeur tout est sombre et glacé!
Tout est flétri
pour toujours!
Vorrei morir ne la stagion dell’anno,
Quando è tiepida l’aria e il ciel sereno,
Quando le rondinelle il nido fanno,
Quando di nuovi fior s’orna il terreno;
Vorrei morir, vorrei morir quando tramonta il sole,
Quando sul prato dormon le viole,
Lieta farebbe a Dio l’alma ritorno
A primavera e sul morir del giorno.