Posts Tagged ‘mi par d’udir ancora’

‘O Lola…’, por Giuseppe Anselmi

Viernes, Octubre 10th, 2008

Elegante, refinado, excelente actor. Guaperas, de agradable presencia —que se diría por entonces—, con especial expresión en las frases de amor: a Giuseppe Anselmi se lo rifaban las damas.

Nació en Nicolosi, cerca de Catania, el 16 de noviembre de 1876, y se estrenó en el mundo de la música a los 13 años, como concertista de violín. Debutó como tenor en Atenas, con Cavalleria rusticana, en 1896, a los veinte años. Su profesor de canto fue el afamado maestro Mancinelli.

Se le escuchó, sobre todo, en los teatros más importantes de Europa y América. En el Real fue especialmente apreciado y admirado. Tanto es así que donó su corazón al coliseo madrileño, para que reposara junto a la laringe de Gayarre; donación que tras varias vicisitudes y casi de milagro, aún se conserva en el Museo Nacional del Teatro, en Almagro.

Los pescadores de perlas, Romeo y Julieta, Tosca, Eugenio Oneguin, Fedora; Iris y Amica (ambas de Mascagni)… Un amplio repertorio. No se aventuró demasiado en el estrictamente dramático, aunque en alguna ocasión cantó Pagliacci.

Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que el abandono del canto di grazia para ocuparse del verismo contribuyó a que su carrera se acortara.  Tras retirarse de la escena, fundó una escuela de canto en Zoagli, ciudad donde falleció, a causa de una pulmonía, el 27 de mayo de 1929.

Se le recuerda especialmente como Werther, Des Grieux —de Massenet— y Romeo. “Su voz fue cálida e instrumental, y se prestaba tanto para las inflexiones lánguidas como para los acentos más fervorosos”.

Entre 1907 y 1910 grabó sesenta y ocho discos, algunos de ellos inéditos. ¿Le hacen justicia? Parece ser que sí, “si bien el sistema antiguo atentaba contra las voces que eran muy timbradas”. No faltan en ellos, como era de rigor en aquellos años, “los amaneramientos de la época, las interpolaciones de adornos y los exagerados portamentos [Patrón Marchand]“.

Giuseppe Anselmi: O Lola, c’hai di latti la cammisaaria de Turiddu del Preludio de Cavalleria rusticana, Mascagni.

notaAquí también la pueden escuchar

14/02/09:

Aria de Nadir (Mi par d’udir ancora) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet1907

(Fotos: 1, 2; programa)

Adiós a Giuseppe Di Stefano

Lunes, Marzo 3rd, 2008

Una furtiva lágrima, todas las lágrimas. Hasta siempre, Pippo.

Corriere della Sera

Mi par d’udir ancora…


Actualización (04/03/08):

El País

El Diario Montañés

El Cultural

Página/ 12


Giuseppe Di Stefano: Salut! Demeure chaste et pure, aria del Tercer Acto de Fausto, Gounod. 1950.

(Gracias, Silvio Iván Bendaña)

Habla el tenor.


(Foto)

‘Mi par d’udir ancora’, por Beniamino Gigli

Lunes, Noviembre 26th, 2007

Gigli: aria de Nadir (versión italiana) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet. 1925.

Versión de 1933.

Documental sobre Gigli.

(Foto)

Gigli: ‘Mi par d’udir ancora’

Martes, Marzo 6th, 2007

notaMi par d’udir ancora

Beniamino Gigli: aria de Nadir (versión italiana) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet. 1933.

05/03/10

Versión de 1931

‘Mi par d’udir ancora’, por Miguel Fleta

Lunes, Noviembre 27th, 2006

Mi par d’udir ancora
Ascoso in mezzo ai fior,
La voce sua canora
Sospirare l’amor!

O notte di carezze,
Gioir che non ha fin,
O sovvenir divin,
Folli ebbrezze, bel sogno!
Sogno d’amor!

Delle stelle del cielo
Al tremolante balen,
La vegg’io d’ogni velo
Render libero il sen!

O notte di carezze,
Gioir che non ha fin,
O sovvenir divin,
Folli ebbrezze, bel sogno!
Sogno d’amor!

Divin sovvenir,
Divin sovvenir!

Fleta

El gran Fleta: aria de Nadir (versión italiana) del Primer Acto de Los pescadores de perlas, Bizet. 1927.

* “Numerosas grabaciones fonográficas dan testimonio de una voz, bella como muy pocas, dotada de una coloratura casi baritonal, invariable en todos los resgistros; una voz de carne y de sangre, de conceptuación lírica, en la frontera con el spinto; de extensión incomparable por la naturaleza privilegiada de su fiato, que se explayaba más como recurso al servicio de la frase que como mero alarde vocal. Sus turbadores filados —más hijos de la técnica que de sus facultades naturales— le permitían alcanzar el grado inverosimil de aquellos pianísimos suspirados hasta el extremo de hacerlos consustanciales con la vibración del propio aliento”.

(* ‘Miguel Fleta. Memoria de una voz’. Alfonso Saiz Valdivieso. Ediciones Albia, S. A., Madrid, 1986)

Celeste Aida, Aida, Verdi.

La voz de Fleta

Entrevista a Fleta publicada en La Esfera en 1922: primera y segunda parte.

(Archivio Storico del Teatro La Fenice)