Su verdadero nombre era ‘Rosa Ponzillo’ y antes de dedicarse a la ópera formó parte del dúo de música ligera ‘The Ponzillo Sisters’, con su hermana Carmela.
Sobre su voz dijo Lauri-Volpi (con su habitual engolamiento): “las notas graves, medias, agudas, todas alineadas bajo la guía del aliento, constituían una ‘estela vocal’ granítica por armónicos, sustanciosa por vibración; en suma, un violoncelo que ella sabía ejecutar con tal habilidad como para revelar una suprema perfección” (Voces Paralelas’).
Su punto fuerte fue el canto de coloratura. El débil, los agudos; probablemente la causa de su prematura retirada de la escena.
Debutó en el Metropolitan con ‘La forza del destino’, el 18 de noviembre de 1918, junto a Caruso, De Luca y el bajo alavés José Mardones. “Fue definida como ‘Caruso con faldas’, y se puede decir que poseyó la más completa y rica voz de soprano dramática oída entre las dos guerras” (‘100 grandes cantantes del pasado’. Miguel Patrón Marchand. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile, 1990).
Vean cómo era de niña Rosa Ponselle.
