El pasado 21 de mayo falleció en Madrid, a consecuencia de un infarto, el tenor y maestro de canto Suso Mariátegui, a los 69 años de edad.
J. A. Vela del Campo
“Había nacido en Gran Canaria, como Kraus, su maestro y amigo. Allí estudió Derecho y Música. En Viena perfeccionó el canto y la interpretación. Tuvo de consejero y maestro durante varios años a Anton Dermota, una leyenda del canto. En 1971 debutó en una ópera representada. Fue en Salzburgo, en el personaje de Tamino, de La flauta mágica, de Mozart.
A lo largo de muchos años alternó Donizetti con Schumann. Y sentó cátedra en dos papeles aparentemente menores: El Inocente de Boris Godunov, de Musorgski, y el cantante italiano de El caballero de la rosa, de Strauss”.
[Clases magistrales. Curso de Verano de la Universidad Complutense en el Escorial.
“Estudiar, aprender, transmitir y enseñarle a la gente que no solamente es la voz; eso es lo de menos. Sino que, como decía Mascagni, ‘para cantar, también se necesita la voz’. También. O sea, que hay una cosa como es la inteligencia, hay una cosa como son los idiomas, hay una cosa que es la presión; después, técnicamente hay que mirar la respiración…: muchísinas cosas”]
“Se había apoderado de Suso un concepto didáctico de la existencia. En los recitales, en las clases, en sus libros. En La jungla de la ópera conseguía ir más allá aún que en sus106 reflexiones sobre la voz y el canto. En realidad, los dos libros son un compendio de su experiencia profesional, alrededor de temas como la relación entre maestro y alumno, la respiración, las diferencias entre voz hablada y cantada, el arte de comunicar, la afinación, la técnica, los médicos y enfermedades vocales, la humildad del buen cantante, el minuto antes de salir a escena o la visión histórica de una manera de hacer la ópera que mucho me temo que no volverá a repetirse en el futuro.
Vivía con el pianista Edelmiro Arnaltes. Hacían música juntos, compartían el paso de los días. A Suso le gustaba cocinar. A la alemana, preferentemente, con las salchichas acompañadas de una deliciosa kartoffelsalat. Y los dulces, una tentación inevitable. Suso era generoso, divertido, lúcido, dialogador, buena persona”.
Fernando Delgado
“Quienes conocieran a aquel espabilado estudiante de Derecho de los años traviesos de la Universidad de La Laguna o su entusiasmo de los años oscuros en los que repartía luz, saben que aquel joven Suso fue hasta el final, también en los entramados de la ópera y su vanidades (veáse su libro formidable La jungla de la ópera) el mismo joven Suso. Luchó por ello en gimnasios y se cuidó la salud, engañó al tiempo jugando con la edad, pero con los 70 años a la vuelta de la esquina, murió, el 21 de mayo, muy joven. Y no solo por su apariencia juvenil, sino porque su alegría de vivir le impidió envejecer”.
Nueva gira de Bartoli en España: “San Sebastián (el 8 de abril, en el Kursaal), Bilbao (el 10, Teatro Arriaga), Oviedo (el 12, Auditorio Príncipe Felipe), Santiago de Compostela (el 14, Auditorio de Galicia), Valladolid (el 17, Centro Cultural Miguel Delibes), Pamplona (el 19, Baluarte) y Vitoria (el 20, Teatro Principal)”.
“AquilesMachado(Barquisimeto, Venezuela, 1973) afirma que está totalmente tranquilo ante su debut como Ernani, un papel que exige una tesitura de voz amplia. Pero se enciende al hablar del rechazo que ha sufrido la soprano Daniela Dessì por “estar gorda”, en opinión de Franco Zeffirelli.
Para el tenor venezolano, que padeció una afrenta similar hace unos años, es una humillación que influye en el trabajo del cantante y considera que detrás de ello está una “incapacidad” del director de escena para encontrar otras formas estéticas. Machado, que se ha convertido casi en un ‘fijo’ en las últimas temporadas de la ABAO, se mete ahora en la piel de un héroe romántico, en una historia en la que el honor y la muerte purificadora están por encima de todo”.
Nieves Fontova
—Debuta en el papel de Ernani, un personaje verdiano de corte romántico y con una historia española. ¿Cómo lo afronta?
—Por ahora, estoy tranquilo; además lo estreno en Bilbao, un lugar que siempre me ha apoyado mucho en mi carrera. Ernani es, pese a las apariencias, un personaje profundamente contradictorio. También es un tenor romántico particular. Hasta ahora, se ha entendido de manera muy dramática lo que convierte al personaje en unidimensional: está desesperado por la venganza y sufre. Si le das una visión más lírica, más del tipo Werther, cobra otra vertiente que lo conduce hacia la purificación por la muerte. Se convierte en un personaje que da más valor al honor que al amor. Me resulta interesante entrar en estos personajes que son arquetipos de la literatura.
—Entonces, ¿una de sus principales aportaciones, más allá de la voz, es la reinterpretación de Ernani?
—Para mí supone un viaje interno y ojalá que la gente perciba esos matices diferentes respecto a otras propuestas. Creo que la ópera hay que verla con las herramientas de cada momento. La Traviata, por ejemplo, no significa la mismo ahora que cuando se estrenó. Hoy es un viaje al pasado, entonces suponía una caricatura de la sociedad. La percepción cambia con el tiempo. En la actualidad tenemos una relación particular con los héroes a través del cine y la literatura. Los héroes hoy tienen que ser malísimos. Dinamitan una casa llena de niños porque son terroristas y cosas similares. Me parece extraño, pero es así.
—¿Cómo se siente en el montaje de Michal Znaniecki? —Me parece bonito, con un escenario impactante. Tiene la dificultad para los cantantes que es la pendiente pero puede superarse con ensayos. Creo que es un montaje limpio y que facilita lo que quiere expresar cada personaje. También es considerado con los cantantes.
—Este es el primero de los tres ‘verdis’ programados para este año dentro del proyecto ‘Tutto Verdi’. ¿Qué le parecen este tipo de iniciativas?, ¿no existe el riesgo de sobrecargar al aficionado? —Creo que es un proyecto enorme, fantástico. Tener la oportunidad de ver la edición integral de las óperas de Verdi es un hito en la historia de la música. Es cierto que el aficionado en algún momento se puede sentir un poco ‘verdizado’, pero el resultado merece la pena.
—Un viejo tema. Franco Zeffirelli no quiere a la soprano Daniela Dessì en La Traviata por gorda. Deborah Voigt en el Coven Garden y usted en el Real, entre otros, han sufrido rechazo por su físico. ¿No se han planteado rebelarse contra la tiranía de lo bello que propugnan los directores de escena? —El problema es que los cantantes no estamos organizados en ningún sindicato, mutua o algo por el estilo. Si existiese, podríamos reaccionar, unidos, cuando se humilla de esa manera a una colega. Todos, director y teatro, conocían perfectamente a la cantante que contrataban. Nosotros, como cantantes, somos personas públicas y esto nos hace mucho daño en nuestro trabajo por mucho que nos compensen luego. Estamos siendo desplazados y a veces maltratados. Pero para unirnos tendríamos que dejar de pensar por un momento como los divos y divas que somos. La guerra de divos va en muestra contra y de esto se aprovechan.
Maracaibera
—¿Cuánto supone hoy la apariencia física en la ópera? —No sabría medirlo, pero mi reflexión es la siguiente: si se cerraran todos los teatros la gente seguiría comprando discos de ópera. Las formas son una moda. Creo que es un problema de incapacidad de los directores de escena para plantear otra solución estética. Si uno no puede viajar con la cabeza y plantearse un mundo diferente está cayendo en la monotonía de lo ideal. También hay que tener en cuenta que los teatros asumen un riesgo enorme por los costes. Lo que no he visto nunca es cuando una producción no gusta que al responsable le pidan que devuelva el dinero. Hay que darle un justo equilibrio a las cosas.
“Se considera un recién llegado a pesar de que, tanto el público como la crítica le han consagrado ya como uno de los tenores con mayor proyección de este siglo. La técnica y actitud profesional de Ismael Jordi (Jerez, 1973) bebe mucho de su principal mentor y maestro, Alfredo Kraus. En agradecimiento a su magisterio hoy domingo recala a las 20:00 en la Sala María Cristina de Málaga con un repertorio operístico en su honor”.
Rocío Armas
—¿A qué se debe este ‘In Memoria, Alfredo Kraus’? —Le he querido hacer este pequeño homenaje porque tuve la gran suerte se ser alumno suyo durante dos años. Con motivo del décimo aniversario de su muerte, este año se le van a hacer varios homenajes y en uno de ellos no podré estar. Por eso quería hacerle uno en mi nombre. Viví con él experiencias maravillosas. Además, en este país no se le ha hecho un justo homenaje ni en vida ni tras su muerte. Fuera en Austria y Francia es un Dios.
—¿Qué repertorio sonará? —Yo suelo trabajar con el mismo repertorio que él y es lo que llevaré a Málaga. Serán óperas que él hizo junto a canciones de Luis Mariano, un trabajo que a él le gustaba muchísimo. Me dijo en una ocasión que quería incluso hacer un disco sobre su música, pero no le dio tiempo.
—De Kraus se alababa su técnica y la forma de abordar su carrera, ¿cómo la definiría usted? —Él pensaba que ésta carrera se hace con el no delante y yo llevo eso a rajatabla. Te ofrecen cosas para las que no estás preparado, sin el suficiente estudio, sin tener tiempo de descansar lo suficiente y es entonces cuando surgen los problemas. Lo bonito es hacer una carrera de, mínimo, 20 ó 25 años. De un cantante de ópera hay que empezar a hablar a partir de los 45 años; mientras, nos estamos preparando. Muchos colegas tienen prisa por cantar cosas antes de tiempo. Yo no lo veo de esa forma. Me siento en la obligación, como alumno de Kraus, de que esa escuela no se pierda. Aunque no quiero ser el más purista. En esta época mandan mucho los directores de escena y hay que saber adaptarse.
“Si tuviéramos que escoger, siempre a modo de juego, la “versión de referencia” para que algún estudiante, o alguien que no conociera nada sobre la ópera, la escuchara… ¿Qué versión sería? ¿Qué versión, y de qué cantantes, prefieren ustedes para El elixir de amor?”.
“Y ya si alguien me puede hablar de algun Elixir que viera entero en un teatro… pues ya sí que sería no para darle las gracias sino para darle dos besos ( o un abrazo, XD)”.
Quien dice la mejor, dice la que más nos gusta. Por las razones que sean. Iremos añadiendo audiciones o vídeos (siempre que sea posible) a medida que ustedes se pronuncien.
Versión favorita paraWerther del aria de Nemorino.
“Me quedo con una versión que hizo en 1990 en la Plaza de Las Ventas dentro de una gala denominada “Opera Stars” y es que esa noche Alfredo tenía como un plus que hacía como si estuviera en estado de gracia…”.
Nemorino: “La ‘lágrima’ de Kraus no deja de sorprenderme, no dejo de escucharla una y otra vez; ésta de las Ventas o la mayoría de las que nos interpreta nuestro Alfredo del alma”.
8 Septiembre 2009, a las 12:11
Nemorino: “Me quedo con la versión de las Ventas. Por cierto, mil perdones a Werther, ¡cómo me pude olvidar! El único atenuante es que hace ya más de dos años (5 abril 2007) que él mismo me dedicó en su blog una maravillosa ‘Quanto è bella’ interpretada por el maestro. Ahí os dejo el enlace, con el permiso de Werther”.
(Gracias, Nemorino)
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7 Septiembre 2009, a las 10:00
Antonio: “Me gusta muchísimo la versión de Schipa, pero me quedo con la de Kraus. Por cierto, además de las versiones que aquí se han mencionado (me refiero a las de Kraus), en e-mule encontré una en directo en París (o, al menos, eso ponía) que también es impresionante”.
9 Septiembre 2009, a las 9:47
Antonio: “Ahí va mi votación, según el ‘nuevo formato’:
1. Kraus
2. Schipa
3. Aquí tengo más dudas, pero recuerdo que hace tiempo, Gio, dedicaste otra entrada a esta misma aria. Allí aparecía una versión de Di Stefano que me gustó bastante (a diferencia de una que tengo en disco, que no me gusta nada), así que, aunque hasta ahora no haya aparecido, creo que la voy a elegir como nº 3.
(Gracias, Antonio)
Giuseppe Di Stefano (1944)
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8 Septiembre 2009, a las 8:37
Werther nos saca de dudas (como siempre): “Efectivamentehay ‘Una furtiva…’ de Kraus en París. La misma tuvo lugar en la Ópera Garnier a finales de 1987 en un memorable recital conjunto de Kraus con June Anderson y bajo la batuta de Michelangelo Veltri [aquí]”.
(Gracias, Werther)
Tito Schipa (1929)
4 Septiembre 2009, a las 10:20
Dinora: “Me quedan muchas versiones por escuchar, pero de momento hay una que me gusta mucho, quizás por esa delicadeza y pasión con la que canta Tito Schipa”.
“Me gusta [esta de Gigli, 1933] aunque la escala final en esta versión… ejem… qué puntillosa soy jejeje bueno, seguiremos en ello…”.
(Gracias, Dinora)
——————— 5 Septiembre 2009, a las 1:57
Yemapel: “A mí, como a Dinora, la que más me gusta es la de Schipa de 1929. La voz parece pura glucosa. Hay dos más muy interesantes: Carlo Bergonzi en directo (1967, también algo lenta) y Cesare Valletti(creo que de 1952)”.
6 Septiembre 2009, a las 1:48
Yemapel: “La de Schipa está entera, aunque con la imagen fija. Aunque es otra versión, es también de 1929″.
(Gracias, Yemapel)
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7 Septiembre 2009, a las 3:43
José Carmelo Rugna: “Hay muchas y muy buenas versiones pero destaco dos tenores por sobre el resto, Tito Schipa y Beniamino Gigli, la de Gigli la tengo en un viejo LP con un terrible ruido a púa, pero igual o quizás por eso me pone “la piel de gallina cada vez que lo escucho”.
9 Septiembre 2009, a las 2:21
José Carmelo Rugna: “Dije Schipa y Gigli como las que mas me gustan, pero si debo decidir voto: 1º Schipa 2º Gigli.
Por supuesto que también son excelentes las versiones de Bergonzi y Kraus”.
(Gracias, José Carmelo)
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5 Septiembre 2009, a las 8:59
Jussi Björling
e.arroyo: “A mí me gusta Björling y después Schipa”.
(Gracias, e.arroyo)
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5 Septiembre 2009, a las 5:58
Allforthemusic: “Bueno, yo también quiero dejar versiones para que al menos, con un clic podamos escucharlas… y decidirnos!
Yemapel: “Bueno, tengo que votar, que sólo he aconsejado versiones:
1. La que más me gusta, la del irlandés McCormack, propuesta por Allforthemusic. Se puede dejar sólo la voz y seguiría siendo espléndida.
2. Tito Schipa, por lo dicho en otros comentarios.
3. Carlo Bergonzi. Magnífico, como siempre”.
Beniamino Gigli.
Londres, 27 de marzo de 1933. Orquesta de La Scala de Milán. Dirige: Sir John Barbirolli.
(Nota bene: creo que esta versión de Gigli no se corresponde con la que señala Mefisto, pero a alguna le tenemos que poner la flor;-) Sobre la versión de Caruso, él mismo lo especifica)
7 Septiembre 2009, a las 2:58
Mefisto: “Para mí la versión del gran Caruso, una que tengo en disco de Gigli me parece muy buena, y la de Schipa”.
8 Septiembre 2009, a las 6:38
Mefisto: “La versión de Caruso acompañado por piano donde juega magistralmente con los claroscuros, los tiempos están llevados atrás, tiene muchas florituras no escritas y utiliza su fiato para tocar (literalmente) al oyente. Creo que es la de un link de Allforthemusic, pero no estoy seguro porque de la que yo dispongo tiene menos tratamiento digital, especialmente en la compresión del sonido.
“La versión de Gigli es la del sello EMI en discos (7) con toda su discografía en obras sueltas catalogadas por época bajo el nombre de Historical Archives, Arie da opere, Beniamino Gigli La sua storia, la sua voce.
En cuanto a la de Schipa es la del´29″.
(Gracias, Mefisto)
——————— 9 Septiembre 2009, a las 8:20
Nicolás Camilo Gesén: “Yo me quedo con el Elixir de Bergonzi, Scotto, Taddei de 1967, el video está un poco bajo en calidad, pero es una versión muy buena, creo que es la que más prefiero y lo he dicho ya en otros comentarios. (…)
Asumiendo que las versiones aquí citadas son todas magníficas, la elección va más por el gusto personal y nada más. Si hubiese sido La favorita, mi voto indiscutido habría estado con Kraus. En este caso mi elección es otra.
1.- Carlo Bergonzi
2.- Beniamino Gigli
3.- Tito Schipa
4.- Nicola Monti
5.- Ferruccio Tagliavini
Reitero que todas me parecen exelentes… es solo mi más personal gusto”.
Allforthemusic: “Más versiones (me he tomado la libertad de buscar algunas de las que votáis, para que no queden en ‘algo que he oído’ sino en ‘MIRAD cómo canta este pájaro’, espero que no moleste a nadie)”.
“Ninguna voz se ha encontrado jamás ante un material tan desconcertante. Entre la faringe y las cavidades nasales, la voz creaba su juego de prestidigitación. Se la veía bajar y subir en la cuerda área, como una infalible y audaz funámbula. Con envidiable desenvoltura se permitía recursos, expedientes, remedios, ingeniaturas, contra todas las normas fisiológicas. Y a la postre, queriendo o no queriendo, no quedaba otro remedio que aplaudirla.
¿Qué no habría hecho Aureliano Pertile con una voz bonita, pura, espontánea, si con la suya acertó a crear la belleza, la espontaneidad, la sencillez que la naturaleza le había negado?”.
(Aclaración: esta entrada ya fue publicada el 13 de noviembre, pero he tenido que eliminarla por razones ajenas a mi voluntad y muy largas de explicar. Copio y pego los comentarios que había hasta la fecha: sorry!)