Gigli interpreta el personaje del tenor Enzo Curti. * “Hacia el final del film, la esposa del tenor abandona su palco durante un concierto, lo que provoca una tajante interrupción del canto en ‘legata…’, de gran impacto expresivo y teatral. Las últimas estrofas son emitidas salvaje y abiertamente, y Curti (Gigli) canta un desesperado La agudo mientras sale del escenario en carrera descontrolada”.
Ésta es justo la escena que se aprecia en el vídeo.
(* ‘Como un Rayo de Sol. El áureo legado de Beniamino Gigli’. Miguel Patrón Marchand. Editorial Caligrafía Azul Ltda. Santiago de Chile, 1996)
Otro de los momentos del film en que canta la canción.
Montaje de la película con algunas de las arias cantadas por Gigli: La donna è mobile,Spir’to gentil, Una furtiva lacrima…
Gregorio, Gregorio Garjón, era su primo, que fue como un hermano para el tenor. Cuentan que el telefonema quedó abandonado en el suelo del camerino y que la noticia corrió de murmullo en murmullo desde las primeras filas del teatro hasta el gallinero.
Era el 20 de septiembre de 1869. Tenía 25 años. Se encontraba en Varese, Italia. En esos momentos, era tan sólo un desconocido tenor español que intentaba despuntar en la cuna del bel canto. Como muchos otros tenores españoles, también de origen humilde: de niño fue pastor; a los quince años, hortera (dependiente); a los 16, herrero.
Termina de cantar la romanza, y el público aplaude entusiasmado. Dijeron las crónicas que el sentimiento con que aquella noche cantó ‘El Ruiseñor del Roncal’, por supuesto, para su madre, fue tan grande como las furtivas lágrimas que no pudo detener.
Casualidades de la vida. El propio tenor decía que su madre le ayudó incluso hasta después de muerta: “Nunca, nunca jamás, volveré a cantar como aquella noche. Mi buena y santa madre me parió dos veces: primero a la vida, después al arte”.
Falleció joven, a consecuencia de la gripe que venía de Rusia, más conocida como ‘dengue’ o ‘trancazo’. Le faltaba una semana para cumplir los 46. Los científicos no pudieron resistir la tentación de averiguar qué tenía Gayarre en la garganta para cantar como los mismísimos ángeles.
Descubrieron entonces que su ‘bocado de Adán’ (el cartílago tiroides) poseía una longitud extraordinaria, que su laringe era más grande de lo normal, asimétrica con respecto a su eje longitudinal y con un pequeño tumor en las cuerdas vocales.
¿Favoreció o perjudicó a su voz que ese tumor vibrara a dos mil veces por segundo cuando cantaba? Nos moriremos sin saberlo.
Visité hace unos años Roncal. En la Casa Museo de Gayarre, aún se conserva embalsamada su laringe. De su voz, desafortunadamente, no existe ni una sola grabación. Pero quienes lo escucharon cantar dijeron que fue el tenor más grande de todos los tiempos.