Posts Tagged ‘una furtiva lágrima’

‘E lucevan le stelle’, ‘Una furtiva lacrima’ , ‘Nessun dorma’, por Pavarotti, 1982

Lunes, Octubre 30th, 2006

Luciano Pavarotti: E lucevan le stelle, aria de Cavaradossi del Tercer Acto, Escena II, de Tosca, Puccini.

Una furtiva lágrima, aria de Nemorino del Segundo Acto, Escena VII, de L’elisir d’amore, Donizetti.

Nessun dorma, aria de Calaf del Tercer Acto, Escena I, de Turandot, Puccini.

Royal Albert Hall (Gala Concierto). Royal Philharmonic Orchestra. Kurt Herbert Adler. 13 de abril de 1982.

Más arias de este concierto

Bayo y Villazón, en ‘L’elisir d’amore’

Domingo, Septiembre 3rd, 2006

María Bayo (Adina) y Rolando Villazón (Nemorino): dúo y cabaletta del Primer Acto, Escena III (Chiedi all’ aura… Per guarir di tal pazzia), de El elixir de amor, Donizetti.

Una furtiva lacrima, aria de Nemorino (Segundo Acto, Escena VIII).

Gran Teatro del Liceo, 2005.

‘Una furtiva lacrima’, por Alagna

Miércoles, Agosto 2nd, 2006

Roberto Alagna: Una furtiva lágrima, Acto II, Escena VII, de L’elisir d’amore, Donizetti. 2002.

‘Una furtiva lacrima’, por Juan Diego Flórez

Martes, Julio 18th, 2006

Diego Flórez: Una furtiva lágrima, L’elisir d’amore (Acto II, Escena VII), Donizetti. París, 2004.

‘Una furtiva lacrima’, por Gedda

Martes, Julio 4th, 2006

Nicolai Gedda: Una furtiva lágrima, del Acto II, Escena VII, de L’elisir d’amore, Donizetti. Metropolitan. Gala Centenario 1983.

Más vídeos:

Quanto è bella, quanto è cara

Otra furtiva lacrima

‘Una furtiva lacrima’, por Pavarotti

Lunes, Mayo 29th, 2006

Luciano Pavarotti (Nemorino): Una furtiva lágrima, L’elisir d’amore, Donizetti.

Beniamino Gigli: ‘Non ti scordar di me’, 1935

Martes, Marzo 28th, 2006

Gigli cantando Non ti scordar di me (No me olvides) en la película del mismo nombre. Berlín, mayo de 1935. La canción (música, de Ernesto De Curtis; texto, de Domenico Furnò) fue escrita especialmente para él.

Gigli interpreta el personaje del tenor Enzo Curti. * “Hacia el final del film, la esposa del tenor abandona su palco durante un concierto, lo que provoca una tajante interrupción del canto en ‘legata…’, de gran impacto expresivo y teatral. Las últimas estrofas son emitidas salvaje y abiertamente, y Curti (Gigli) canta un desesperado La agudo mientras sale del escenario en carrera descontrolada”.

Ésta es justo la escena que se aprecia en el vídeo.

(* ‘Como un Rayo de Sol. El áureo legado de Beniamino Gigli’. Miguel Patrón Marchand. Editorial Caligrafía Azul Ltda. Santiago de Chile, 1996)

Otro de los momentos del film en que canta la canción.

Montaje de la película con algunas de las arias cantadas por Gigli: La donna è mobile, Spir’to gentil, Una furtiva lacrima

Una furtiva lágrima

Miércoles, Febrero 1st, 2006

“Con profundo pesar te participo que tu pobre madre ha dejado de existir. Te acompaño en tu legítimo sentimiento. Gregorio”.

Así rezaba el telegrama que recibió Julián Gayarre desde España cuando se disponía a cantar el segundo y último acto de L’elisir d’amore, de Donizetti, que incluye una de las romanzas de ópera más famosas: Una furtiva lacrima.

Gregorio, Gregorio Garjón, era su primo, que fue como un hermano para el tenor. Cuentan que el telefonema quedó abandonado en el suelo del camerino y que la noticia corrió de murmullo en murmullo desde las primeras filas del teatro hasta el gallinero.

Era el 20 de septiembre de 1869. Tenía 25 años. Se encontraba en Varese, Italia. En esos momentos, era tan sólo un desconocido tenor español que intentaba despuntar en la cuna del bel canto. Como muchos otros tenores españoles, también de origen humilde: de niño fue pastor; a los quince años, hortera (dependiente); a los 16, herrero.

Termina de cantar la romanza, y el público aplaude entusiasmado. Dijeron las crónicas que el sentimiento con que aquella noche cantó ‘El Ruiseñor del Roncal’, por supuesto, para su madre, fue tan grande como las furtivas lágrimas que no pudo detener.

Casualidades de la vida. El propio tenor decía que su madre le ayudó incluso hasta después de muerta: “Nunca, nunca jamás, volveré a cantar como aquella noche. Mi buena y santa madre me parió dos veces: primero a la vida, después al arte”.

Falleció joven, a consecuencia de la gripe que venía de Rusia, más conocida como ‘dengue’ o ‘trancazo’. Le faltaba una semana para cumplir los 46. Los científicos no pudieron resistir la tentación de averiguar qué tenía Gayarre en la garganta para cantar como los mismísimos ángeles.

Descubrieron entonces que su ‘bocado de Adán’ (el cartílago tiroides) poseía una longitud extraordinaria, que su laringe era más grande de lo normal, asimétrica con respecto a su eje longitudinal y con un pequeño tumor en las cuerdas vocales.

¿Favoreció o perjudicó a su voz que ese tumor vibrara a dos mil veces por segundo cuando cantaba? Nos moriremos sin saberlo.

Visité hace unos años Roncal. En la Casa Museo de Gayarre, aún se conserva embalsamada su laringe. De su voz, desafortunadamente, no existe ni una sola grabación. Pero quienes lo escucharon cantar dijeron que fue el tenor más grande de todos los tiempos.

nota

Aquí pueden escuchar esa célebre romanza en la voz de Alfredo Kraus, Enrico Caruso y Juan Diego Flórez.

La de Caruso es la más famosa. La de Kraus, para mí, es la mejor. Y del peruano Flórez, qué quieren que les diga: ¡si es que lo tiene todo!

Quédense con la que les plazca. Pero, por favor, no lloren.


(La casa que el tenor roncalés regaló a sus padres. En la actualidad, Casa Museo Julián Gayarre)

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Un jovencísimo Kraus protagoniza la película Gayarre en 1958: escena del telegrama, y la lágrima.