Para que luego digan que la ópera no es popular…
* *
1 de mayo, a las 7:26
(Gracias, Aarón)
Para que luego digan que la ópera no es popular…
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1 de mayo, a las 7:26
(Gracias, Aarón)
” (…) Era un maestro de excepción: conocía todos los secretos de la técnica vocal y la verdadera tradición del canto lírico, por haber tenido la fortuna de estudiar con los grandes directores de orquesta como Serafin, De Sabata, Guarnieri, Gavazzeni y con compositores como Alfano, Giordano, Zandonai, Mascagni y Cilea.
Con el objetivo de profundizar la seguridad y el dominio de la voz, enseñaba a vocalizar con vocalizaciones especiales fundamentales, dando preferencia a las vocales I e U, por el hecho que determinan la posición más baja de la laringe y el alargamiento de la faringe”.
[Mario del Monaco (libro de Osvaldo Alemanno, alumno del tenor). Matteo Editore, 1988]
Cita traducida por Mefisto, que completa así su comentario (gracias mil):
“Por agregar algo a lo dicho por Kraus, la vocal I ensancha la faringe, pero no la alarga. Esto se consigue con la vocal U, que genera un ‘manejo interno’ de las vibraciones. A las vibraciones no hay que expulsarlas fuera, sino guiarlas por la faringe al sector del resonador primario que la altura de la nota pide, más la conexión entre los tres espacios resonadores principales, que darán el color vocal.
“Desde mi experiencia, humilde desde ya, he aprendido que la I es una vocal especial para buscar los resonadores conectados a la rinofaringe, y para obtener el ‘timbre’. Pero de cualquier manera, no se consigue a través de una I ‘chata, o plana’, sino una I emitida en el molde vocal de una U que le dé cierta profundidad”.

[Guido Maria Ferilli, Antonella Maggio]
[Non ti scordar di me. Berlín, enero 2009]
“Si bien cuando empezó tenía una voz más oscura y pesada, con los años, al contrario de lo que pasa con la mayoría de los cantantes, su voz fue adquiriendo más brillo y claridad.
Los ejemplos lo muestran en sus últimos años de canto público… Luego se dedicó a enseñar. El mejor de sus alumnos tal vez fue Jonas Kaufmann”.
25 Octubre 2009

Y hablando de Mario del Monaco, recordé hoy uno de esos estupendos programas de Antonio Lagatta Mazzeo… Eso es, La ópera y sus intérpretes. Un viaje a las voces del pasado.
El programa está centrado esta vez en las primeras grabaciones de Mario del Monaco, entre 1948 y 1951.
“Mario del Monaco nació en Florencia, el 27 de julio de 1915 y (…) si bien estudió canto por algunos meses con Raffaelli y Melocchi y (…) luego se inscribió en la Escuela Lírica de la Ópera Real de Roma; en realidad, el cantante fue un autodidacta.
Durante su juventud se ejercitó estudiando y analizando los discos de Enrico Caruso, Aureliano Pertile, Miguel Fleta, Beniamino Gigli y Giacomo Lauri-Volpi, a efectos de aprender la parte técnica e interpretativa; y fue así que Mario del Monaco tuvo la voz, el estilo de canto, y de interpretación, que él quiso tener”.
Canta Mario del Monaco (y en el siguiente orden):
Orquesta Sinfónica de Milán, dirigida por Argeo Quadri
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24 Octubre 2009
La Vanguardia, 22 de septiembre de 1967
Oviedo: Gianna D’Angelo, Mario del Monaco, Alfredo Kraus y Giuseppe Taddei, en las jornadas líricas del Campoamor
“La jornada inaugural del ciclo mateíno que todos los años rinde culto a la ópera en el Campoamor ovetense, registró una excelente versión de I Puritani, sobre la que brindaremos inmediato resumen. No sin antes adelantar la referencia sobre el Otello que escuchamos en la segunda velada.
Porque no es corriente la situación que pudo registrarse ese día: la actuación de un gran artista, con la responsabilidad de desempeñar el cometido protagonista en una obra compleja, musical y escénicamente, cuando desde su patria llegaban las más graves noticias sobre la salud de su padre que, en efecto, falleció pocas horas antes de comenzar la representación, aunque tal desenlace se ocultó al interesado hasta el final de la misma.
Puedo asegurar que pocas veces Mario del Monaco supo responder más y mejor a su condición de ’superdivo’ que todavía nos gana con su arte excepcional, con el chorro de una voz de volumen generosísimo y el mordiente de unos agudos que vibran y encienden. Es de suponer hasta qué punto el esfuerzo habrá sido sobrehumano y de reconocer que el público, advertido, volcó en él su admiración, simpatía y respeto.
Desde su primera, impresionante frase en el ‘Esultate’, fueron todo larguísimas ovaciones, unánimes, entusiastas… y merecidas tanto por el cantante, el actor, como por el hombre.
Su Otello, para un crítico que ha visto muchos a lo largo de varios lustros de profesión, sería memorable por el puro valor intrínseco, pero lo será más por las circunstancias.
De cuantos rodeaban al insigne tenor, resaltó la gran personalidad de Giuseppe Taddei, que hace un Yago, como cantante y actor, de nivel sobresaliente.

22 Octubre, a las 23:05
Mefisto nos envía lo que nos prometió esta mañanita. Presten atención, porque es una primicia.
Mario del Monaco / Vesti la giubba
“Fue grabada en 1975 por el secretario privado de Mario del Monaco desde un palco. Como ya saben, Del Monaco se retiró haciendo, a sus 60 años, once Pagliacci en veinte días. Fue la última vez que cantó esta aria y esta ópera”.
23 Octubre, a las 4:22
“Me parece increíble que a sus 60 años cantara así. Entre lo más notable encuentro que su voz resalta claramente frente a la orquesta. En esta grabación no hay micrófonos que permitan equilibrar la voz del tenor con la orquesta. Y no sólo eso, sino que cantó todo a mezza voce hasta el LA tenido, que utiliza para abrir la garganta al punto de casi enmascarar completamente la orquesta”.

22 Octubre, a las 2:47
Roberto Falcone:
“En Youtube hay algunas escenas del Otello de Buenos Aires, que tomaron su esposa y su hijo Giancarlo. Es un documento interesantísimo, donde aparecen también Carlos Guichandut y Delia Rigal (mis queridos maestros)”.

22 Octubre, a la 1:25
Tomás Ataz:
“Escuchar este Esultate de Don Mario…..
Increíble!!!!!!”.
Visto el éxito, abrimos un nuevo post. Iremos rescatando nuevas propuestas de los comentarios. Gracias mil.
Pedro Lavirgen: aria de Canio del final del Primer Acto de I Pagliacci, Leoncavallo. Ópera Estatal de Viena, 1966.
(Gracias, Carlos)

La tercera crónica de ‘Viva la ópera’ es de Allforthemusic. Sobran las presentaciones, ¿alguno de ustedes no lo conoce?:-)
Corresponde a las representaciones de ‘Cavalleria rusticana’ e ‘I Pagliacci’ en el Teatro Real, del jueves 8 de marzo de 2007. En esta producción, Violeta Urmana cantaba por primera vez en el Coliseo madrileño y María Bayo interpretaba por primera vez el papel de Nedda. Voilà:
Por Allforthemusic, para mis queridos amigos de Opera, siempre.
Mi historia comienza un jueves 8 de marzo, a las tres y media de la tarde, en el Teatro Real de Madrid, situado justo enfrente del Palacio de Oriente.
Con el Palacio de Oriente como vista principal, estuve hasta las seis y media de la tarde esperando tranquilamente, charlando con dos amigos, para ver la representación de la noche. La función empezó a las 7 y media de la tarde, si mal no recuerdo.

Llegamos los primeros, para la oferta del último minuto. Recomiendo a todos los amantes de la ópera menores de 26 años que aprovechen ahora y disfruten del 90 por ciento de descuento en la entrada. Una entrada como la mía vale 150 euros, pues fue en la primera planta, y en la primera fila de las plateas. Para que os hagáis una idea: el Teatro Real, parecía pequeño desde donde yo vi las dos óperas. Estaba justo en el lado derecho de las plateas, y la verdad, que se veía estupendamente todos los detalles, no se perdía nada de visibilidad. Y… jijiji, me costó baratísima.
Al entrar al teatro, estaba completamente nervioso: tenía muchísima ilusión por ver ‘Cavalleria’, porque sabía que me iba a encantar. De hecho, estaba temblando de puro nerviosismo: había llegado el momento por el que toda esa semana tan dura había merecido la pena.
Y de repente, se apagan las luces… y entra, por donde ha entrado todo el público, un payaso: cantando el ‘Prólogo’. Las caras de la gente, que se esperaban que sacara la cabeza por el telón… no tienen precio. Y yo, desde donde estaba, le veía perfectamente: pero no le oía perfectamente. Eso sí, la voz era una bella voz de barítono, y además, el tío era un buen actor. La pena: cada vez que la orquesta tocaba fuerte, le tapaba. Lo normal sería que el ‘Prólogo’ se cantara en la opera ‘I Pagliacci’, pero la verdad que quedó muy curioso que se interpretara al principio de ‘Cavalleria’.
Comienza ‘Cavalleria rusticana’, y en ‘Cavalleria’ destacó la orquesta. Muy muy buena; la verdad que tocaron muy muy bien, y al público le gustó muchísimo el Intermezzo orquestal, que es famosísimo. Y me gustó la flautista: me fijé en que tenía una flauta de oro, de esas que valen un ojo y medio riñón; quién pillara una flauta así.
Jussi Björling: aria de Canio (incompleta) del final del Primer Acto de I pagliacci, Leoncavallo.
Programa TV Voices of Firestone, 19 de noviembre de 1951.
(Gracias, Idecaso)
El tenor maltés Oreste Kirkop (1923-1998): Vesti la giubba, final del Primer Acto de I Pagliacci, Leoncavallo.
(Foto)