Hildegard Behrens falleció el pasado martes, 18 de agosto, en Tokio, a los 72 años de edad.
Gracias, Eleonora
Homenaje a Hildegard Behrens.
Behrens: Dich, teure Halle, aria de Elisabeth del Segundo Acto de Tannhäuser, Wagner.
Hildegard Behrens falleció el pasado martes, 18 de agosto, en Tokio, a los 72 años de edad.
Gracias, Eleonora
Homenaje a Hildegard Behrens.
Behrens: Dich, teure Halle, aria de Elisabeth del Segundo Acto de Tannhäuser, Wagner.
En sus ojos se adivina una pátina de serenidad y de belleza. La misma que en su día enamoró al nieto de Wagner y trajo luego de cabeza a cantantes y directores de orquesta.
A uno no le hace falta cruzar más de dos frases con Anja Silja (Berlín, 1940) para darse cuenta de que tiene una cita con una mujer hermosa. Y eso que la suya no es la belleza desabrida de la diva sino la del perfil desdentado del rompeolas. Moldeado por los embates del desamor y de la edad y sin embargo todavía en pie y todavía bello.
Son cualidades que a buen seguro se dispone a explotar esta noche, cuando interprete por primera vez a la bruja caníbal de Hänsel y Gretel ante la platea exigente de Covent Garden. ‘Una bruja es una bruja’, dice de su papel, “pero puede ser guapa o fea, loca o cuerda, amable o despiadada. Uno puede interpretar una bruja de muchas maneras. Aunque en este caso, la música da forma al personaje y transmite en ocasiones el espejismo de que no es tan mala”.
Es la primera vez que Anja Silja se mete en la piel del personaje malévolo de Humperdinck. Una circunstancia que añade un punto de magia al estreno de esta noche. Y no sólo por lo poco común que es un debut a los 68 años. También por el significado especial que la obra tiene para ella: “Es una pieza con la que crecí en Alemania y que allí se interpreta en Navidad en cada teatro. Esencialmente es un cuento de hadas aunque cuando uno la canta se da cuenta de que no es mucho más que eso. Es el fruto del alma de Alemania, que antes de la I Guerra Mundial era un país muy supersticioso y muy religioso”.
Basta bucear someramente en su biografía para percatarse de que Anja Silja es una superviviente. Básicamente fruto del desamor y de la muerte, que ha bordeado a lo largo de su vida con demasiada frecuencia. Atrás queda su relación con Wieland Wagner —nieto del compositor—, que le acarreó el injusto sambenito de ‘puta de Bayreuth’ y que escandalizó a la conservadora Alemania de posguerra. Wieland murió en 1966 y ella —que había forjado su fama en los poderosos roles femeninos de El Anillo— nunca más quiso volver a cantar a Wagner.
♣ ♣ ♣
Silja (Brunilda): Hojotoho!, canto guerrero del Segundo Acto de La Walkiria, Wagner.
Wotan: Theo Adam. 1967.
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Kistern Flagstad: Einsam in trüben Tagen (Sueño de Elsa), Acto I, Escena II, Lohengrin, Wagner. 1949.
Sola, en los tristes días,
imploré a Dios,
desahogando en mis plegarias
las profundas amarguras de mi corazón.
Cuatro de Mozart, cinco de Rossini, tres de Wagner, dos de Verdi, una de Beethoven, una de Offenbach, una de Bizet. Y no necesariamente en este orden.
Diecisiete oberturas de algunas de las óperas más famosas. ¿Cuántas podrían adivinar a la primera?
(Obvio: sin ver el resto del post ni entrar en el Olimpo. Y no hagan trampa, que los estoy viendo:-)).
El investigador eibarrés Germán Ereña desvela el hallazgo en Irurita del legado histórico cultural del tenor y escritor navarro Isidoro Fagoaga, el mejor tenor wagneriano en Italia de los dorados años de entreguerras:
• Por Montse Román
Fue un lunes 19 de abril, día de San Telmo. El investigador desciende hasta el sótano por las angostas escaleras de madera que desembocan en una especie de lonja. A un lateral, un cuarto cerrado durante años y orientado hacia el oeste alberga en sus entrañas cinco baúles y una maleta. El vetusto equipaje carga con casi un siglo a sus espaldas. Del fallecimiento del hombre que un día fue su dueño hizo en el pasado mes de marzo 31 años.
El destino tiene por costumbre hacer viajes por su cuenta, pero a veces hay palabras, por las que parece no pasar el tiempo, que poseen la virtud de obligarle a cumplir su cometido: «No quiero que mis vestidos de escena los utilicen los jóvenes como disfraces en carnavales u otras fiestas».
Gracias a esta petición expresa del que un día vistió sobre los escenarios esas prendas, puede ahora reconstruirse, paso a paso, con documentos únicos y de primer orden, la trayectoria artística de una de las figuras más importantes del teatro lírico del siglo XX: Isidoro Fagoaga, el mejor tenor wagneriano en Italia de los dorados años de entreguerras.

Martha Mödl y Ramón Vinay: duó del Segundo Acto de Tristán e Isolda, Wagner. New York Philharmonic. Dirige: Leonard Bernstein. 1958.
Victoria (la más grande): aria de Elisabeth (Dich, teure Halle) del Segundo Acto de Tannhäuser, Wagner. Programa TV de la BBC, 1962.
Ramon Vinay y Martha Mödl: escena del Acto III de Tristán e Isolda, Wagner. New York Philharmonic. Dirige: Leonard Bernstein. 1958.

La legendaria soprano noruega Kirsten Flagstad (1895-1962), en el canto guerrero Hojotoho!, del Acto II de La Walkiria, Wagner.