Buscando hacer fortuna, como emigrante me fui a otras tierras
y entre las mozas una quedó llorando por mi querer.
Vuélvete al caserío, no llores más, mujer,
que en unos pocos años, muy rico me he de hacer
y, si me esperas, lo que tú quieras de mí conseguirás,
Maitetxu mía, Maitetxu mía, calla y no llores más.
(Gracias, Victoria)
* *
Para Miriam y Juan. Por aquel feliz 18 de abril.
Para que no olvidemos que no hace tanto, o hace muchos años, éramos nosotros quienes marchábamos lejos.